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Síndrome de Pallister-Killiam: Síntomas, Causas, Tratamiento

Vivir la vida | 25 de julio de 2016

El síndrome de Pallister-Killian (SPK), también conocido con el nombre de tetrasomía 12, es una rara enfermedad de origen genético que se caracteriza por un amplio espectro de afectación multi-orgánica.

A nivel clínico, esta patología se define por la discapacidad intelectual, el retraso psicomotor, la hipotonía muscular, un fenotipo facial atípico, anomalías pigmentarias en la piel y alopecia (Toledo-Bravo de la Laguna, Campo-Casanelles, Santana-Rogríguez, Santana-Artiles, Sebastían-Garcñua, Cabrera-López, 2014).

síndrome de Pallister-Killian

Además, también pueden aparecer otro tipo de complicaciones médicas relacionadas con malformaciones en diferentes sistemas del organismo o episodios convulsivos (Toledo-Bravo de la Laguna et al., 2014).

El origen etiológico de esta enfermedad está asociado a una alteración genética distribuida en mosaico.  Concretamente, se debe a la presencia de un cromosoma 12 extra en algunas células del organismo (Understanding Chromosome Disorders, 2016).

El diagnóstico del síndrome de Pallister-Killiam puede efectuarse tanto en la etapa prenatal como en la posnatal. El objetivo fundamental es la identificación de las características clínicas y el empleo de un estudio genético de confirmación (Méndez, Rodríguez, Boluarte, Cartolín, Valdéz y Matheus, 2013).

Este síndrome presenta un alto índice de mortalidad (Ramírez Ferández, García Cavazos, Sánchez Martínez, 2007). Sin embargo, el abordaje médico farmacológico y el tratamiento rehabilitador pueden reportar importantes beneficios en la calidad de vida y el estatus clínico de los afectados (Méndez et al., 2013).

Definición

El síndrome de Pallister-Killiam (SPK) es un tipo de enfermedad genética en mosaico. En este caso, la alteración cromosómica solo afecta a algunas células del organismo.

Algunas instituciones, como la Genectis Home Reference (2016) clasifican esta patología dentro de los llamados trastornos del desarrollo.

A nivel general, los trastornos del desarrollo o developmental disorders en su término internacional, suelen hacer referencia a un conjunto amplio de alteraciones y anomalías físicas y cognitivas. Todas éstas resultan en una desviación o retraso significativo del desarrollo con respecto a los patrones normales o esperados (National Institute of Neurological disorders ans Stroke, 2015).

En síndrome de Pallister-Killiam se identifica una afectación amplia de diferentes sistemas y organismos corporales (Genectis Home Reference, 2016)

Se caracteriza fundamentalmente por la discapacidad intelectual, la hipotonía muscular, el desarrollo de rasgos faciales distintivos, alteración de la pigmentación cutánea o del crecimiento del pelo, entre otras alteraciones congénitas (Genectis Home Reference, 2016).

Además, el síndrome de Pallister-Kiliam es una enfermedad de origen congénito poco frecuente (Turleau, 2009) que puede recibir un amplio número de denominaciones en la literatura médica (National Organization for Rare Disorders, 2016):

  • Síndrome mosaico de Pallister-Killiam.
  • Síndrome isocromosoma 12p.
  • Síndrome de Killiam.
  • Síndrome de Nicola-Teschler
  • Síndrome mosaico de Pallister.
  • Tetrasomía 12p.
  • Síndrome Killiam-Tescheler-Nicola.

Esta enfermedad fue descrita inicialmente por Pallister en el año 1977 (Toledo-Bravo de la Laguna et al., 2014).

En las primeras publicaciones, éste señalaba dos casos de pacientes adultos cuyo curso se caracterizaba por diversos hallazgos: crisis convulsivas, hipotonía muscular, déficit intelectual, malformaciones músculo-esqueléticas y orgánicas, configuración facial tosca y alteraciones en la coloración de la piel (Méndez et al., 2013).

De forma paralela, Teschler-Nicola y Killiam en el 1981 describían este mismo cuadro clínico en una niña de tres años de edad (Méndez et al., 2013).

Por lo tanto, en los primeros reportes clínicos se hacía referencia de forma generalizada a una condición médica caracterizada por la combinación de crisis convulsivas, discapacidad intelectual y un fenotipo físico característico (Toledo-Bravo de la Laguna et al., 2014).

Además, ya en 1985 Gilgenkratz consiguió identificar en primer caso durante la fase de gestación, algo frecuente en la actualidad gracias a las modernas técnicas diagnósticas (Méndez et al., 2013).

¿Es una patología frecuente?

Las cifras de prevalencia del síndrome de Pallister-Killiam no se conocen con precisión.  No se han efectuado muchos diagnósticos definitivos y la mayor parte de estos no han sido publicados en la literatura médica (Understanding Chromosome Disorders, 2016).

Así, todos los autores e instituciones definen éste síndrome como una patología genética rara o poco frecuente en la población general (EuRed, 2016).

Hace unos 15 años, el síndrome de Pallister-Killiam había sido identificado en apenas unos 100 casos en todo el mundo. Actualmente, esta cifra ha superado los 200 afectados (Understanding Chromosome Disorders, 2016).

Las investigaciones epidemiológicas han estimado la incidencia de esta enfermedad en unos 5,1 casos por cada millón de niños recién nacidos (Understanding Chromosome Disorders, 2016), aunque autores como Toledo-Bravo de la Laguna y colaboradores (2014) la sitúan en 1/25.000.

No se ha identificado una prevalencia más elevada asociada a las características sociodemográficas de los afectados. El síndrome de Pallister-Killian pude aparecer en cualquier sexo o grupo técnico y/o racial.

Signos y Síntomas

En el curso clínico del síndrome de Pallister-Killian puede identificarse una amplia variedad de signos y síntomas.  Todos ellos asociados a las anomalías cráneo-faciales y/o músculo esqueléticas y alteraciones cognitivas.

Configuración facial

El desarrollo de malformaciones cráneo-faciales desde la fase de gestación hasta el crecimiento posnatal e infantil, constituye uno de los signos médicos más característicos del síndrome de Pallister-Killiam.

Los signos y síntomas más habituales incluyen anomalías en las diferentes estructuras craneales y faciales que darán lugar a una apariencia tosca y atípica (Toledo-Bravo de la Laguna et al., 2014; Understanding Chromosome Disorders, 2016):

  • Braquicefalia: este término hace referencia a una configuración craneal que resulta en un aumento de la anchura de la cabeza y en un aplanamiento de las áreas occipitales y posteriores.
  • Configuración craneal frontal: las áreas anteriores y frontales de la cabeza tienen a desarrollarse más de lo habitual. Puede observarse una frente prominente o abultada.
  • Configuración craneal posterior: el área más posterior de la cabeza suene presentar un estado subdesarrollado.  Puede observarse un occipucio plano.
  • Hipertelorismo: los ojos tienen a situarse a una distancia mayor de lo habitual. A nivel visual, los ojos se presentan muy separados.
  • Configuración nasal: la nariz suele presentar un volumen amplio, con una raíz o puente ancho. Las fosas nasales tienen a orientarse hacia el frente (narinas antevertidas).
  • Configuración bucal y maxilar: las estructuras bucales tienen a presentar un tamaño anormal. La mandíbula es más pequeña de lo habitual (micrognatia).  El labio superior adquiere una apariencia fina y reducida, mientras que el inferior es grueso.  La lengua es más grande de lo esperado y el surco nasolabial largo.
  • Pabellones auditivos: las orejas presentan una posición baja y rotadas hacia atrás.
  • Alopecia: el crecimiento del pelo es anormal en diversas áreas. Lo más común es observar pequeñas zonas de calvicie en las cejas, las pestañas o la cabeza.
  • Manchas acrómicas e hipercómicas: es posible identificar el desarrollo de pequeñas manchas en áreas faciales. Se caracterizan por la pérdida de color o por la apariencia oscura.

Malformaciones músculo-esqueléticas

A pesar de ser menos significativas que las alteraciones faciales, es muy común observar varias anomalías músculo-esqueléticas en los pacientes afectados por el síndrome de Pallister (Understanding Chromosome Disorders, 2016):

  • Cuello: la distancia entre la cabeza y el tronco corporal suele ser reducida. A nivel visual podemos observar un cuello corto o más pequeño de lo habitual.
  • Columna vertebral: aunque no es muy frecuente identificar alteraciones espinales, es posible que aparezca espina bífida, apéndice sacral, escoliosis o cifosis.
  • Extremidades: los brazos y las piernas también presentan un crecimiento anómalo, siendo más pequeñas de lo esperado para el sexo y edad biológica de la persona afectada.
  • Polidactilia: también pueden aparecer alteraciones relacionadas con el número de dedos de pies y manos. Lo más común es observar más dedos en las manos

Hipotonía muscular y retraso Psicomotor

Las anomalías relacionadas con la estructura muscular y la movilidad constituyen otro de los rasgos clínicos cardinales del síndrome de Pallister-Killian (Understanding Chromosome Disorders, 2016):

La hipotonía muscular hacer referencia a la identificación de un tono o tensión muscular anormalmente reducido.  A nivel visual puede observarse flacidez y labilidad en diferentes grupos musculares, especialmente acentuado en las extremidades.

Así, la patología muscular y esquelética va a ocasionar un retraso importante en la adquisición de las diferentes habilidades motoras, tanto en el período neonatal como infantil.

Aunque los períodos de desarrollo son variables entre los afectados, el calendario más habitual incluye los siguientes hitos:

  • Sedestación: la capacidad de adquirir posturas de forma independiente, sentarse o dar vueltas con su propio cuerpo puede comenzar a desarrollarse desde los 3 meses. Sin embargo, en las personas afectadas por este síndrome puede retrasarse hasta los 8 años de edad.
  • Primeros pasos: lo habitual es que los niños comiencen a dar sus primeros pasos entorno a los 12 meses, sin embargo, en esta patología este hito evolutivo puede retrasarse hasta los 9 años. Además, en muchos casos son fundamentales algunos métodos compensatorios como las férulas o el calzado especializado.

Alteraciones neurológicas

Otra de las áreas fuertemente afectadas es el sistema nervioso.  En la mayoría de los casos, los signos y síntomas están relacionados fundamentalmente con las crisis convulsivas y la discapacidad intelectual (Toledo-Bravo de la Laguna et al., 2014; Understanding Chromosome Disorders, 2016):

  • Crisis convulsivas: la presencia y desarrollo de una actividad eléctrica neuronal inusual, alterada y desorganizada puede dar lugar a la presencia de eventos recurrentes definidos por espasmos musculares, agitación motora o ausencia de consciencia. La estructura cerebral se ve gravemente perjudicada, dando lugar a un deterioro cognitivo y tisular importante.
  • Discapacidad intelectual: aunque el nivel de afectación cognitiva es variable, en la buena parte de los casos se identifica un cociente intelectual bajo o borderline. Las áreas más afectadas son la psicomotora y la lingüística, cumpliendo alguno de los afectados los criterios clínicos de trastorno del espectro autista.
  • Retraso generalizado del desarrollo: el ritmo de aprendizaje de las diferentes habilidades cotidianas y académicas suele ser lento en buena parte de los afectados. Normalmente se requieren adaptaciones y apoyo escolar especializado.

Otras anomalías

Aunque son menos frecuentes, también pueden aparecer otro tipo de complicaciones médicas (National Organization for Rare Disorders, 2016; (Toledo-Bravo de la Laguna et al., 2014):

  • Anomalías y malformaciones cardiacas, gastrointestinales, renales y genitales.
  • Estenosis auditiva.
  • Hipoplasia pulmonar.
  • Estrabismo y cataratas.
  • Reducción de la agudeza visual y auditiva.

Causas

El origen del síndrome de Pallister-Killian está asociado a una anomalía genética en mosaico en el cromosoma 12. Solo afecta al material genético de algunas células del organismo (Inage et al., 2010).

Los cromosomas forman parte del núcleo de todas las células que se encuentran en el cuerpo humano.  Están formados de una amplia variedad de componentes bioquímicos y contienen la información genética de cada individuo (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Los seres humanos tenemos 46 cromosomas diferentes, organizados por pares y numerados del 1 al 23.  Además, a nivel individual, cada cromosoma tiene un área o brazo corto denominado “p” y otro largo  denominado “q” (National Organization for Rare Disorders, 2016).

La anomalía afecta al cromosoma 12 y da lugar a la presencia un cromosoma con una estructura anormal, denominado isocromosoma (Genetics Home Reference, 2016).

Así, éste cromosoma tiende a presentar dos brazos cortos en lugar de uno de cada configuración p (corto) y largo (q) (Genetics Home Reference, 2016).

Como consecuencia, la presencia del material genético extra y/o anómalo va a alterar el curso normal y eficiente del desarrollo físico y cognitivo de la persona afectada, dando lugar a las características clínicas del síndrome de Pallister-Killian (Genetics Home Reference, 2016).

Diagnóstico

El síndrome de Pallister-Killian puede ser identificado durante la gestación o en la etapa posnatal, en base a las características clínicas y los resultados de diferentes pruebas de laboratorio (Turleau, 2009).

Durante la gestación, las pruebas más empleadas son las ecografías por ultrasonido, la amniocentesis o el muestreo de vellosidades coriónicas (Turleau, 2009).

En este sentido, el análisis del material genético del embrión puede ofrecernos una confirmación de esta patología, a través de la identificación de anomalías compatibles (Turleau, 2009).

Por otro lado, si el diagnóstico se efectúa después del nacimiento, es fundamental (Understanding Chromosome Disorders, 2016):

  • Biopsia cutánea.
  • Análisis sanguíneo.
  • Estudio de los linfocitos sanguíneos.
  • Hibridación fluorescente in situ.
  • Hibridación genómica comparativa.

Tratamiento

No se han diseñado terapias específicas para el tratamiento de las personas con síndrome de Pallister-Killian (National Organization for Rare Disorders, 2016).

El síndrome de Pallister-Killian suele asociarse a un pronóstico neurológico probre y a altos índices de mortalidad (Ramírez Ferández, García Cavazos, Sánchez Martínez, 2007).

Sin embargo, el tratamiento rehabilitador, la educación especial y la terapia ocupacional pueden ofrecer un buen pronóstico funcional y un incremento de la calidad de vida de los afectados.

Por ejemplo, Méndez y su equipo de trabajo (2013) describen un caso de tratamiento rehabilitador caracterizado por:

  • Mejoras en las habilidades psicomotoras: control de la cabeza, sedestación independiente y bipedestación.
  • Mejora del nivel de alerta, atención, regulación conductual.
  • Mejora de las habilidades motoras finas, como la presión manual.
  • Emisión de sonidos y sonrisa contextual.
  • Seguimiento visual, fijación y discriminación de estímulos auditivos.

Referencias

  1. Ecured. (2016). Síndrome de Pallister-Killian . Obtenido de Ecured: http://www.ecured.cu/
  2. Genetics Home Reference. (2016). Pallister-Killian mosaic syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference: https://ghr.nlm.nih.gov/
  3. Inage et al. (2010). Phenotypic overlapping of trisomy 12p and PallistereKillian syndrome. European Journal of Medical Genetics, 159-161.
  4. Méndez, M., Rodríguez, M., Boularte, A., Cartolín, R., Valdéz, G., & Matheus, F. (2013). Síndrome de Killian-Pallister. Reporte de un caso en terapia de rehabilitación interdisciplinaria. Rev Med Hered.
  5. NORD. (2016.). Pallister Killian Mosaic Syndrome. Obtenido de National Organization for Rare Disorders:http://rarediseases.org/
  6. Ramírez-Fernández, M., García Cavazos, R., & Sánchez-Martínez, H. (2007). Síndrome de Pallister-Killiam. Comunicacion de un caso . Ginecol y obst Mex, 414-18.
  7. Toledo-Bravo de la Laguna, L., Campo-Casanelles, M., Santana-Rodríguez, A., Santana-Artiles, A., Sebastián-García, I., & Cabrera-López, J. (2014). Presentación de tres casos de síndrome de Pallister-Killiam. Rev Neurol, 63-68.
  8. Turleau, C. (2009). Tetrasomía 12p. Obtenido de Orphanet: http://www.orpha.net
  9. Understanding Chromosome Disorders. (2016). Pallister-Killiam Syndrome. Understanding Chromosome Disorders.
  10. Fuente imagen.

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