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Síndrome de Tourette: Síntomas, Causas y Tratamientos

Vivir la vida | 19 de diciembre de 2015

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que se caracteriza por la realización de unos movimientos y/o vocalizaciones repetitivas, estereotipadas e incontroladas particulares conocidas como tics. Se puede dar en niños y adultos.

A pesar de que se trata de un trastorno poco conocido, un estudio reciente demostró que el síndrome de tourette afecta alrededor de 200.000 personas norteamericanas y a prácticamente 2 millones de individuos en todo el mundo.

Síndrome de Tourette

Además, este síndrome suele causar una serie de consecuencias negativas en las personas que lo sufren, afectando en su funcionalidad, rendimiento, bienestar y calidad de vida.

En este artículo realizaremos un revisión sobre este trastorno neurológico tan particular y explicaremos sus características, síntomas, diagnósticos, y posibles tratamientos.

Características del síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette (TS) es un trastorno neurológico que provoca en la persona una serie de movimientos y/o sonidos anormales llamados tics.

Los tics son realizados de una forma automática e involuntaria, por lo que la persona que sufre TS es incapaz de controlar la realización de este tipo de movimientos.

Estos de síntomas fueron ya descritos por Jean Itard en el año 1825, al presenciarlos en una niña francesa de 7 años.

Esta niña que dio lugar a la primera descripción de lo que hoy en día se conoce como síndrome de Tourette, presentó a lo largo de su vida una serie de tics corporales muy persistentes, vocalizaciones de ladrido y emisiones vocales obscenas sin poder controlarlas.

Años después, el neurólogo Georges Gilles de la Tourette describió 9 pacientes con tics motores y vocales. Algunos de ellos presentaban emisiones vocales obscenas y repetición de palabras de terceras personas.

Fue en este entonces cuando se dictaminó el nombre de síndrome de Tourette para describir los trastornos con estas características.

Sin embargo, hoy en día todavía existen ciertas dificultades en el diagnóstico de este síndrome entre los profesionales de salud mental.

De hecho, la Minnesota Association for Children's Mental Health refiere que prácticamente el 80% de personas con este trastorno son "autodiagnosticadas" o diagnosticadas por sus familiares después de informarse sobre el síndrome.

Es por ello que puede existir en la actualidad cierta confusión sobre qué es el síndrome de Tourette y sobre qué características o síntomas se deben presentar para configurar su diagnostico.

¿Si tengo tics en alguna parte de la cara o el cuerpo significa que tengo el síndrome de Tourette?

La respuesta es no, el síndrome de Tourette no consiste en presenciar un sólo tic, ya que los síntomas de dicho trastorno incluyen:

  • Presencia de muchos tics motores y vocales, aunque no necesariamente simultáneos.

  • Episodios múltiples de tics cada día o intermitentemente por más de un año.

  • Cambios en la frecuencia, número, tipo y severidad de tics.

  • Deterioro significativo en áreas de función social, profesional, u otras áreas, especialmente bajo condiciones llenas de tensión.

  • Comienzo antes de los 18 años de edad.

De este modo, se presencia claramente que el trastorno de Tourette no consiste en una simple aparición de tics ya que constituye una enfermedad confeccionada por una serie de características más complejas.

De hecho, los tics son síntomas relativamente comunes, sobre todo entre los niños y jóvenes, y el hecho de padecerlos no dictamina que se esté sufriendo una psicopatología como es el síndrome de Tourette.

¿Qué son los tics?

Cómo hemos visto hasta ahora, los principales síntomas y manifestaciones que se producen en el TS son esos movimientos popularmente conocidos como tics.

No obstante, existe cierta confusión a la hora de especificar qué es un tic y qué no es un tic.

Es por ello, que antes de ponernos a repasar los síntomas y las características del síndrome de Tourette, me gustaría realizar un rápida revisión sobre las características de los tics, para delimitar mejor este concepto.

Los tics se consideran movimientos involuntarios (tics motores), de muy breve duración, súbitos, arrítmicos, recurrentes y estereotipados, o bien sonidos causados por el movimiento del aire a través de la nariz, boca o garganta (tics sónicos).

De este modo, la primera apreciación que debemos realizar cuando hablamos de tics es tener en cuenta que pueden existir tanto tics motores (cuando hablamos de movimientos) como tics vocales.

Ambos tics tienen las mismas características, ya que son involuntarios, breves, súbitos, automáticos y se presentan recurrentemente de una forma estereotipada.

Del mismo modo, tanto los tics motores como los tics vocales pueden dividirse en simples o complejos, en función de sus cualidades.

El tic motor simple es la forma de tic más conocida y posiblemente sea lo que muchos de nosotros interpretamos realmente como un tic.

Consiste en un movimiento súbito, breve y aislado, como puede ser parpadear, cerrar los ojos, contraer los hombros o la nariz, sacudir la cabeza, cerrar las manos, contorsionar los dedos, abrir la boca, etc.

El tic motor complejo por su parte consiste en realizar patrones de movimientos más coordinados, secuenciales y ligeramente complejos. Este tipo de tics pueden no parecer tan automáticos como los anteriores y pueden interpretarse como voluntarios.

Ejemplo de este tipo de tics son actos como tocar, saltar, realizar gestos obscenos (corpropraxia) e imitar movimientos efectuados por otras personas (ecopraxias).

Estos tipos de movimientos se alejan de lo que popularmente se conoce como tic, pero constituyen el mismo síntoma, ya que la persona que los padece realiza estas acciones de una forma tan automática e involuntaria como los tics simples.

Los tics vocales también se pueden diferenciar entre simples y complejos. Los tics vocales simples incluyen una gran variedad de ruidos desarticulados y sonidos producidos por el paso del aire por la nariz o boca, como aclarar la garganta, sorber o gruñir.

En cambio, los tics vocales complejos son ruidos y sonidos que tienen un significado lingüístico, es decir, son vocalizaciones desarrolladas que pueden incluir silabas, palabras, o incluso frases y oraciones completas,

Un ejemplo de ellos son el hecho de repetir palabras pronunciadas por otros (ecolalia), repetir sus propias palabras (palialia), y la vocalización de palabras obscenas de forma recurrente (coprolalia).

Este tipo de tics, tal y como sucede con los tics motores complejos, a pesar de constituir acciones más elaboradas, el sujeto las realiza de una forma totalmente involuntaria.

Síntomas del síndrome de Tourette

Los síntomas que se presentan en este síndrome son los tics que hemos descrito anteriormente, tanto los motores como los vocales, como los simples y los complejos.

Los tics más molestos y discapacitantes que se pueden presentar en el síndrome de Tourette son esos que incluyen movimientos motores que producen daño auto-infligido como golpearse en la cara o en distintas partes del cuerpo.

Así mismo, la coproralia (emitir palabras obscenas o socialmente inapropiadas) pueden limitar mucho el día a día del paciente, producirle grandes dificultades para relacionarse adecuadamente y originarle problemas en algunas ocasiones.

Lo mismo sucede con la ecolalia (repetir palabras o frases que dicen las otras personas) y la ecopraxia (realizar lo propio con los movimientos), ya que pueden limitar el desarrollo de la persona y su socialización.

De este modo, vemos que los tics más importantes que se presentan en el TS no son esos popularmente conocidos y nominados como tics motores simples, como cerrar los ojos o mover los hombros.

Los síntomas que se presentan en este trastorno son mucho más complejos, molestos y discapacitantes, hecho que convierte el síndrome de Tourette en un trastorno grave que puede requerir un abordaje terapéutico determinado.

Así mismo, la mayoría de personas que padecen TS refieren que sus tics ocurren en respuesta a una manifestación sensorial involuntaria, como sentir hormigueo, molestias, presiones o calores que les inducen a realizar el movimiento determinado.

Así pues, algunas personas con TS describen tener la necesidad de realizar los tics de una cierta manera o un cierto número de veces con el fin de aliviar la urgencia o disminuir la sensación molesta.

Es habitual que los tics empeoren con la excitación o la ansiedad y mejoren cuando la persona está realizando actividades tranquilas y muy focalizadas.

Del mismo modo, ciertas experiencias físicas pueden desencadenar o empeorar los tics. Por ejemplo, los cuellos ajustados pueden desencadenar tics en el cuello o escuchar una persona aclarándose la garganta puede desencadenar un tic con esas características.

Finalmente, cabe destacar que a pesar de que los tics que se presencian en el síndrome de Tourette son involuntarios, a veces algunas personas pueden tener la capacidad de suprimir o esconder parcialmente la realización de estos actos, y así disminuir el impacto negativo que tienen sobre su funcionamiento.

Diagnóstico

Hasta ahora hemos visto que el síndrome de Tourette es un trastorno que se caracteriza por el padecimiento de tics de una forma repetitiva y constante.

No obstante, ¿qué tics y qué patrones de aparición determinan el hecho de padecer un síndrome de Tourette?

Para clarificar cuales son las características del TS comentaremos a continuación sus criterios diagnósticos que, según el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) son los siguientes:

  1. En algún momento a lo largo e la enfermedad ha habido tics motores múltiples y uno o más tics vocales, aunque no necesariamente de modo simultáneo.

  2. Los tics aparecen varias veces al día (habitualmente en oleadas) casi cada día o intermitentemente a lo largo de un período.

  3. El inicio de los tics debe ser anterior a los 18 años de edad.

  4. La aparición de los tics no se debe a los efectos fisiológicos directos de un fármaco (como un estimulante) ni de una enfermedad médica (como la enfermedad de Huntington).

A pesar de que estos sean los criterios diagnósticos y se pueden identificar a nivel individual, el diagnóstico de TS tiene que ser realizado por un neurólogo o psiquiatra, el cual deberá realizar las exploraciones correspondientes para verificar si los síntomas presentados corresponden con un TS.

Curso de la enfermedad

Lo más habitual en el síndrome de Tourette es que la intensidad de los tics vaya aumentando y disminuyendo a lo largo del tiempo.

Se trata de un trastorno que aparece durante la infancia o la adolescencia. Puede surgir ya en edades muy tempranas (6-7 años), y debuta siempre antes de los 18 años de edad.

Los primeros tics suelen aparecer en la zona del cuello, cara o cabeza. Posteriormente pueden evolucionar hacia otras zonas del cuerpo como músculos del tronco y extremidades.

Aunque se trata de un trastorno crónico, no es una enfermedad degenerativa y algunos sujetos pueden mejorar sus síntomas a medida que se hacen mayores, llegando al punto de no necesitar tratamiento farmacológico.

Normalmente los primeros tics en aparecer son los motores simples, posteriormente aparecen los vocales simples y finalmente pueden surgir los tics complejos (tanto motores como vocales).

La máxima intensidad de los tics suele aparecer durante la infancia o adolescencia. En etapas tardías de la adolescencia y en la edad adulta, a pesar de persistir la enfermedad, esta pueden presentarse en menor intensidad.

Estadísticas

El síndrome de Tourette es considerado un trastorno poco habitual, sin embargo, estudios recientes determinan que entre un 1 y un 3% de los niños de edad escolar podrían padecer esta enfermedad.

Así mismo, se ha connotado una mayor prevalencia en el sexo masculino. Cada 4 varones afectados de TS sólo una mujer lo estaría.

Tratamiento

Ya que los tics son síntomas que no causan deterioro, muchos pacientes no suelen requerir ningún tratamiento.

Sin embargo, cuando los tics padecidos causan un deterioro de su funcionamiento, sobre todo a través de tics complejos, estos deben ser tratados con medicamentos.

Normalmente se utilizan neurolépticos (fármacos utilizados para tratar trastornos psicóticos), ya que permiten suprimir parcialmente la aparición de los tics.

Sin embargo, estos medicamentos no permiten eliminar completamente los síntomas y suelen originar una serie de efectos secundarios negativos: sedación, aumento de peso, lentitud de pensamiento y de movimientos, etc.

También se pueden utilizar otro tipo de medicamentos como la clonidina o la guanfacina, fármacos utilizados para tratar la hipertensión, o medicamentos estimulantes como el metilfenidato y la dextronfetamina.

Sin embargo, estos fármacos no han sido extensamente estudiados y hasta la fecha no han demostrado una eficacia suficientemente elevada como para garantizar el éxito en el tratamiento del síndrome de Tourette.

En los casos extremos se puede realizar cirugía.

Referencias

  1. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.

  2. Lang AE. Patient perception of tics and other movement disorders. Neurology 1991; 41: 223-8.
  3. Kurlan R, Behr J, Medved I, Shoulson J, Pauls D, Kidd KK. Severity of Tourette’s syndrome in one large kindred: implications for determination of disease prevalence rate. Arch Neurol 1987; 44: 268-9.
  4. Mason A, Banerjee S, Eapen V, Zeitlin H, Robertson MM. The prevalence of Tourette syndrome in a mainstream school population. Dev Med Child Neurol 1998; 40: 292-6.
  5. Miranda M, Menendez P, David P, Troncoso M, Hernandez M, Chana P. Enfermedad de los Tics: análisis de 70 pacientes Rev Med Chile 1999:127:1480-1486.
  6. Jankovic J, Stone L. Dystonic tics in patients with Tourette’s syndrome. Mov Disord 1991; 6: 248-52.

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