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Síndrome de Cotard: Síntomas, Causas, Tratamientos

Vivir la vida | 22 de diciembre de 2015

El síndrome de cotard es un trastorno mental raro que se caracteriza por que la persona que lo sufre tiene la creencia de estar muerto (figurada o literalmente), sufrir una putrefacción de sus órganos o asegurar su "no existencia".

Se específica como un tipo de delirio, el cual también ha sido nombrado como delirio de la negación o delirio nihilista.

síndrome de Cotard

En este artículo explicaremos en qué consiste este síndrome, cuales son las características de estos delirios, qué posibles trastornos subyacentes pueden existir y qué tratamiento se puede realizar.

Características del síndrome de cotard

El síndrome de cotard es una enfermedad clínicamente muy extraña. Se caracteriza por un delirio de negación o nihilista, en el cual, los enfermos manifiestan predominantemente la creencia de estar muertos.

Así mismo, las personas que sufren este síndrome rechazan la existencia de sus órganos corporales y creen tener la certeza de que estos se encuentran en estado de descomposición.

En algunos casos, estos delirios se pueden juntar con la creencia del paciente de ser inmortal, hecho que resulta al menos paradójico.

Este trastorno adquiere el particular nombre de síndrome de cotard debido al neurólogo francés Jules Cotard, el cual fue el primero en describir estas manifestaciones clínicas en el año 1880.

El reputado neurólogo francés realizó la definición el síndrome de cotard al observar este tipos de delirios caracterizados por la creencia de estar muerto en distintos pacientes con trastornos psiquiátricos.

De este modo, el síndrome de cotard se considera un tipo de delirio especialmente extravagante y grave debido a sus características y cualidades.

¿Qué es un delirio?

Para delimitar bien el síndrome de cotard es necesario especificar bien qué es un delirio.

Un delirio es una alteración del pensamiento.

El pensamiento cumple le importantísima función de comprender, entender y facilitar tanto la interpretación del mundo como las relaciones humanas.

Las personas no tenemos el mismo pensamiento desde que nacemos, ya que este va evolucionando a lo largo del tiempo.

Cuando somos niños tenemos un pensamiento más primitivo o mágico y a medida que nos vamos haciendo mayores vamos desarrollando un pensamiento más lógico.

Cuando hablamos de alteraciones en el pensamiento lo podemos hacer sobre dos tipos: alteraciones en el curos del pensamiento y alteraciones del contenido del pensamiento.

Las alteraciones del curso del pensamiento son esas que hacen referencia a anomalías en la fluidez y la velocidad del pensamiento.

De este modo, un tipo de alteración del curso del pensamiento sería la taquipsíquia, la cual define un pensamiento extremadamente rápido que impide pensar o hablar con normalidad.

Cuando hablamos de alteración del contenido del pensamiento en cambio, hacemos referencia a modificaciones patológicas en las ideas que tenemos en la mente, configurando lo que conocemos como delirio.

De este modo, un delirio consiste en poseer un pensamiento firmemente sostenido pero con fundamentos lógicos inadecuados.

Esta pensamiento o idea se caracteriza por ser incorregible con la experiencia o con la demostración de su imposibilidad y ser inadecuada para el contexto cultural del sujeto que la sostiene.

Así pues, una idea delirante como creer que no se puede mover el brazo izquierdo, no se modifica con la observación de su brazo en movimiento, por lo que la idea patológica persiste a pesar de recibir evidencias de que es falsa.

Existen diferentes tipos de delirios. Algunos ejemplos serían el delirio de referencia en los que el paciente considera que hay signos, señales y símbolos directamente dirigidos a él, o los delirios erotomaníacas donde el enfermo se cree que una persona está enamorado de él.

¿Cómo es el delirio del síndrome de cotard?

Terrible Dead Ghost Woman In The Water

Primero de todo cabe destacar que cuando hablamos de síndrome estamos hablando de un conjunto de síntomas que contienen una serie de características y que le dan sentido a la enfermedad o síndrome.

Es decir, el síndrome de cotard está configurado por un grupo de síntomas y signos significativos que definen las características de la enfermedad.

Las personas que sufren un delirio de cotard niegan la existencia de su cuerpo. El sujeto cree estar viviendo de una forma irreal, ya que cree estar muerto a pesar de seguir relacionándose con el mundo.

Del mismo modo, estas personas suelen presentar la creencia que no tienen nervios, sangres, cerebro, órganos internos u otras partes de su cuerpo.

En algunos casos pueden llegar a creer que están sufriendo la putrefacción de sus órganos y aseguran percibir el olor de su cuerpo en descomposición, por lo que se añade una alucinación olfativa al delirio.

Como todas estas creencias constituyen un delirio, estas no pueden ser refutadas a través de evidencias.

Por ejemplo: si a una persona con síndrome de cotard que cree que no posee órganos internos se le presentan radiografías o muestras sobre la existencia de sus órganos, este no dejará de creer en su delirio, y continuará poseyendo la idea de no tenerlos.

El enfermo podrá alegar cualquier argumento con tal de mantener su idea delirante, como afirmar que las pruebas que le han realizado están manipuladas o que los órganos que se presencian en las pruebas no son suyos.

Otro tipo de representación de estos delirios consisten en creer que el mundo terminó y que ellos están muertos, o en algunos casos, creer que son inmortales y negar la condición humana por completo.

De este modo, los principales pensamientos delirantes de este síndrome son:

  • Creencia de que su cuerpo no existe y que está viviendo algo irreal que sólo se da en su imaginación.

  • Creencia de que se está quedando sin sangre.

  • Creencia de estar muerto.

  • Creencia de que los órganos se están pudriendo.

  • Creencia de tener gusanos debajo de la piel debido a la putrefacción de su cuerpo.

  • Creencia de no tener órganos o estar descomponiéndose.

  • Creencia de que no necesitan nutrirse ya que están muertos.

  • Creencia de ser inmortales.

  • Creencia que no tienen órganos internos.

Finalmente, cabe destacar que el síndrome de cotard está configurado por otros síntomas más allá de los delirios, los cuales pueden jugar un papel importante tanto en la evolución de la enfermedad como en el desarrollo de las ideas delirantes.

Los principales suelen ser síntomas depresivos (tristeza, ausencia de placer, falta de interés, etc.), pensamientos negativos, ideas e intentos de suicidio, pérdida de apetito e ingesta, automutilaciones, y analgesia o ausencia de dolor.

Trastornos subyacentes

El síndrome de cotard es una manifestación que puede aparecer dentro de una amplia gama de trastornos mentales.

No obstante, se connota que el 89% de los casos de síndrome de cotard aparecen dentro de un trastorno depresivo.

Aunque el delirio no se relaciona necesariamente con la severidad de los síntomas depresivos, suele ser un indicador de mayor gravedad y peor pronóstico de la depresión.

De hecho, Jules Cotard propuso dos tipos distintos de síndrome de cotard asociado con la depresión.

  • El síndrome cotard-I que estaría configurado por presencia de tristeza patológica, ansiedad e ideas delirantes sobre alteraciones del propio cuerpo (delirio hipocondríaco), e ideas delirantes nihilista y de negación.

  • El síndrome de cotard-II que estaría configurado por alucinaciones auditivas, ansiedad, depresión y delirios de negación.

A parte de la depresión, el síndrome de cotard puede aparecer en otros trastornos psicopatológicos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la despersonalización, la catatonia o la demencia.

Un caso de síndrome de cotard

Para ver más claramente qué tipos de pensamientos albergan en la mente de una persona que sufre síndrome de cotard, a continuación explicaré dos de los casos reales más conocidos sobre esta enfermedad.

Mademoiselle X

Fue el primer caso estudiado por Jules Cotard, el cual dio lugar a la aparición del síndrome en el 1880.

El caso trata sobre una mujer de mediana edad la cual aseguraba no tener cerebro. Así mismo, refería no poseer nervios ni sangre, ni diferentes partes corporales como el pecho o las entrañas y órganos internos.

La paciente tenía la creencia irrefutable de que su cuerpo sólo poseía piel y huesos, por lo que su organismo no existía y se concebía a sí misma como un ser inerte.

Las consecuencias del síndrome de cotard pueden ser muy devastadoras ya que, por ejemplo, en este caso la paciente, ante la creencia de estar muerta, negaba la necesidad de nutrirse.

La mujer que padecía este delirio acabó muriendo de inanición al detener por completo su ingesta y la nutrición necesaria para vivir.

Laura

Es otro casos muy famoso sobre síndrome de cotard que fue presentado por los psiquiatras Eduardo Castrillón y Boris Gutiérerz de la Universidad del Valle de México.

Se trataba de una mujer de 48 años que acudió a centros de salud mental debido a un trastorno depresivo como consecuencia de haber quedado viuda a los 24 años de edad.

La paciente se encontraba en una situación personal difícil: viuda, pérdida de empelo y dificultades económicas que iniciaron y agravaron su depresión, presentando síntomas como incapacidad para experimentar placer, ansiedad y sentimientos de culpa y minusvalía.

Al cabo del tiempo, la depresión fue en aumento y empezó a presentar ideas de suicidio, hasta llegar a realizar varias tentativas suicidas.

Después de estos episodios apareció el síndrome de cotard, cuando la paciente empezó a pensar que salía humo de su boca y que había padecido cambios en sus ojos.

La paciente empezó a creer que el humo que salía de su boca significaba que su alma estaba saliendo del cuerpo, hecho que hizo que comenzara a sostener que era una muerte viviente.

Ella creía que lo que le sucedía era un castigo por haber intentado suicidarse, y poco a poco fue desarrollando alucinaciones olfativas, las cuales las interpretaba como un olor que significaba la putrefacción de sus órganos.

Finalmente, la paciente acabó concibiéndose como muerta y dejó de comer, ya que tal y como decía ella, los muertos no necesitan comer.

Estos dos casos, a pesar de ser cualitativamente distintos, ejemplifican muy bien en qué consiste un síndrome de cotard y las devastadoras consecuencias negativas que comporta.

Como vemos, este síndrome puede aparecer dentro de un trastorno depresivo como en el caso de Laura o no, como en el primer caso explicado. No obstante, las características del delirio comparten similitudes, hecho que configuran el tipo de alteración padecida en el síndrome.

Cusas del síndrome de cotard

Este trastorno se asocia a ciertas alteraciones neurobiológicas. Se connota que las personas que sufren el síndrome padecen alteraciones en distintas regiones de su cerebro.

Más específicamente, en el síndrome de cotard se produce una hiperactividad en la amígdala, una inhibición de la parte prefrontal izquierda del cerebro, una disfunción de los procesos de percepción e interpretación, y ciertos daños en zonas tempero-parietales.

Así mismo, parece que la dopamina, una sustancia del cerebro muy ligada con la experimentación de placer, puede estar muy relacionada con la aparición del síndrome, ya que se connota una reducción de receptores de estas sustancias en los cerebros de los pacientes.

¿Pero qué sucede para que se produzcan estas alteraciones anatómicas en el cerebro?

Se postula que factores genéticos y adquiridos podrían desarrollar la atrofia de estas zonas cerebrales.

Además, cabe destacar que muchos casos de síndrome de cotard suceden en el marco de una depresión.

En estos casos, se ha demostrado que el paciente sufre una alteración en la intensidad de las emociones que experimenta, la cual puede provocar una pérdida de energía vital y un predominio de la negatividad, dando lugar a la posible aparición del síndrome de cotard.

Tratamiento

El tratamiento de este síndrome suele ser complejo, sin embargo, se puede tratar eficazmente si se encuentra la combinación farmacológica adecuada para cada caso.

Por lo general, se suelen utilizar fármacos antidepresivos como la mirtrazapina o la venlfaxina, o antipsicóticos como la ripesridona, la olanzapina o el aripiprazol.

La elección de cada uno de estos fármacos (o de la combinación de ambos si se requiere) debe individualizarse a cada caso, ya que no existe un tratamiento infalible para abordar el síndrome de cotard.

Así mismo, en caso de que los fármacos no permitan remitir el delirio, se puede utilizar la terapia electroconvulsiva, una intervención que ha mostrado ser eficaz para tratar este tipo de delirios.

Referencias

  1. Berrios GE; Luque R. Cotard's delusion or syndrome?: a conceptual history. Compr Psychiatry 1995; 36: 218-23.
  2. Calligaris, Contardo: “La estructura psicótica fuera de la crisis” en Introducción a una clínica diferencial de la Psicosis. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, s. d..
  3. Cohen, D.; Cottas, C.; Basmn, M.; Cotard´s syndrome in a 15 year old girl. Acta Psiquiatra Scandinavica. 1997; 95:2, 160-165.
  4. Joseph AB, O'Leary DH. Brain atrophy and interhemispheric enlargement in Cotard's syndrome. J Clin Psychiatry 1986; 47: 518-20.
  5. Montgomery, J. H.; Vasu, D. The use of electroconvulsive therapy in a typical psychotic presentations: a case review. Psychiatry 2007; 4:10, 30-39.
  6. Rabant, Claude: “La Negación y la Gracia” y “Apendice. Desestimación y forclusión. Tema conceptual en Inventar lo Real. La desestimación, entre perversión y psicosis. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión, 1993.

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