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Síndrome de Cockayne: Síntomas, Causas, Tratamientos

Vivir la vida | 06 de julio de 2016

El síndrome de Cockayne (SC) es un trastorno de origen genético que produce un envejecimiento prematuro durante la etapa infantil y/o adolescente (Iyama y Wilson, 2016)

A nivel clínico, el síndrome de Cackayne se caracteriza por un espectro amplio de alteraciones, entre las que se incluyen anomalías en el crecimiento y desarrollo psicomotor, regresión neurológica, fenotipo físico característico, fotosensbilidad, anomalías oftalmológicas y auditivas, entre otras (Bayón Calatayud, Urdiales Urdiales, Atienza Delgado, Morante del Blanco, 2005).

Sindrome de cockayne

En cuanto al origen etiológico del síndrome de Cockayne, buena parte de los casos se deben fundamentalmente a la presencia de mutaciones específica en los genes ERCC8 y ERCC6, situados en los cromosomas 5 y 10, respectivamente (Laugel, 2013).

Por otro lado, el diagnóstico del Síndrome de Cokayne se confirma a través del estudio genético y el análisis de ARN, aunque resulta fundamental realizar una amplia exploración física y estudio de las características clínicas de los afectados (Dollfus y Laugel, 2009).

A pesar de que no existe una cura para esta patología, existen diferentes abordajes terapéuticos sintomatológicos, basados en la intervención médica y rehabilitadora: corrección quirúrgica, estimulación temprana, motrices, electroestimulación, administración darmacológica, terapia física, etc. (Bayón Calatayud, Urdiales Urdiales, Atienza Delgado, Morante del Blanco, 2005).

¿Qué es el síndrome de Cockayne?

El síndrome de Cockayne (SC) es una enfermedad rara de origen hereditario, cuya manifestación fundamental es el desarrollo de un envejecimiento prematuro (Iyama y Wilson, 2016)

A pesar que la gravedad de esta condición puede variar en función de las complicaciones médicas, las anomalías genéticas dan lugar a una serie de manifestaciones compatibles con el envejecimiento prematuro y consecuentemente, con la reducción significativa de la esperanza de vida (Iyama y Wilson, 2016).

Así, en buena parte de la literatura médica, el síndrome de Cockayne es considerado un tipo de progeria segmentaria (Iyama y Wilson, 2016).

En general, el término progeria se emplea para hacer referencia a un grupo de enfermedades definidas a nivel clínico por la presencia de envejecimiento acelerado/prematuro en la población infantil (National Institutes of Health, 2015).

Este tipo de alteraciones son producto de factores genéticos y tienen a producir los signos y síntomas fisiológicos propios de la vejez (Genetics Home reference, 2016).

Así, el síndrome de Cockayne fue descrito inicialmente por Cokayne en el año 1936. En su reporte clínico hacía referencia a la descripción de dos casos

definidos clínicamente por enanismos caquéctico, atrofia retiniana y sordera (Laugel, 2013).

Además, posteriormente, amplió sus descripciones con nuevos casos clínicamente similares, cuyos síntomas comenzaban a desarrollarse de manera evidente durante la primera infancia (Laugel, 2013).

Finalmente, entorno a las décadas de los 80 y 90, gracias a los avances técnicos, esta patología pudo ser descrita a nivel celular, mientras que, en 1990, se consiguió identificar los principales genes implicados en esta patología (Laugel, 2013).

De esta forma, el síndrome de Cokayne queda definido por tres hallazgos fundamentales (National Organizadion for Rare Disroders, 2016):

1. Retraso significativo del crecimiento (baja estatura, bajo peso, etc.).

2. Sensibilidad anormalmente exagerada a los estímulos lumínicos (fotosensbilidad).

3. Apariencia física envejecida.

Además, diferentes autores señalan la presencia de diferentes subtipos clínicos dentro del síndrome de Cokayne (Conchello-Monleón et al., 2012; Lanzafame, Vaz, Nardo, Botta, Orioli y Stefanini, 2013; Laugel, 2013):

- Tipo I: este tipo es la forma clásica y más frecuente de presentación del síndrome de Cockayne. En este caso, los síntomas cardinales tienen a aparecer tras los 2 años de edad.

- Tipo II: en este caso, las características clínicas aparecen de forma temprana. Así, es posible observar síntomas significativos desde el nacimiento, además suelen presentar un estatus clínico de gravedad.

- Tipo III: este tipo se caracteriza por una presentación clínica más leve. Además, en comparación con los subtipos anteriores, suele presentar un inicio tardío.

- Tipo XP/CS: se diferencia un subtipo clínico de síndrome de Cockayne caracterizado por la presentación conjunta con la xerodermia pigmentosa. Sus características se definen por el desarrollo de estatura reducida, retraso mental y cáncer de piel.

¿Es una patología frecuente?

El síndrome de Cockayne se considera una enfermedad rara o poco frecuente, con una incidencia estimada de 1 caso por cada 200.000 habitantes en regiones europeas (Dollfus y Laugel, 2009).

En conjunto, en estados Unidos e Europa, el síndrome de Cockay puede presentarte en unos 2 o 3 casos por cada millón de nacimientos (Genetics Home Reference, 2016).

En cuanto a las características sociodemográficas de los afectados, las investigaciones epidemiológicas no han identificado una frecuencia más elevada asociada al sexo, lugar de procedencia o grupo étnico y/o racial (National Organizadion for Rare Disroders, 2016).

Signos y síntomas característicos

El síndrome de Cockayne se caracteriza a nivel clínico por un patrón heterogéneo de manifestaciones clínicas, todas ellas definidas por un déficit generalizado en el desarrollo y una severa degeneración multisistémica (Iyama y Wilson, 2016)

Así, algunos de los signos y síntomas más comunes en el síndrome de Cockayne suelen incluir (Bayón Calatayud, Urdiales Urdiales, Atienza Delgado, Morante del Blanco, 2005; Genetics Home Reference, 2016; National Organizadion for Rare Disroders, 2016):

a) Retraso del Crecimiento

Uno de los rasgos médicos más característicos del síndrome de Cockayne es la presencia de un desarrollo lentificado o retrasado del crecimiento físico.

A pesar de que, en algunos casos, es posible identificarlo en la etapa prenatal, a través de las ecografías rutinarias de control del embarazo, es más frecuente observar estos parámetros durante los primeros años de vida.

En general, en las personas afectadas es posible observar tanto una estatura como un peso por debajo de lo normal o esperado para su sexo y edad cronológica.

Además, algunos estudios clínicos clasifican el síndrome de Cockayne como una forma de enanismo (Conchello-Monleón et al., 2012), es decir, un trastorno del crecimiento en el que la estatura adulta no suele superar los 125cm (National Institutes of Health, 2016).

Por otro lado, como consecuencia de retraso generalizado del crecimiento, también es posible observar la presencia de microcefalia. Así, normalmente la cabeza de los individuos afectados suele presentar un tamaño inferior o más reducido al esperado para su sexo y grupo de edad (Center for Disease Control and Prevention, 2016).

Así, las características de crecimiento en el síndrome de Cockayne quedan definidas por:

- Bajo peso.

- Talla reducida, compatible con el diagnostico de trastorno del crecimiento o enanismo.

- Microcefalia

b) Alteraciones musculo-esqueléticas

El síndrome de Cockayne también suele caracterizarse por el desarrollo de diferentes rasgos esqueléticos, musculares y cutáneos definitorios:

Así, la configuración facial se caracteriza como atípica debido a la presencia de un tamaño reducido de la cabeza, boca y barbilla subdesarrollados o estrechos y nariz ganchuda.

Así mismo, la disposición de las piezas dentales suele ser anormal, generando en una parte de los casos mal oclusión y el desarrollo de un número importante de caries y anomalías en la proyección mandibular.

En cuanto a las características cutáneas, puede observarse que el pelo y la piel presentan una apariencia seca y fina. Generalmente, la piel presenta una apariencia envejecida con arrugas, perdida de tejido adiposo o anomalías en la pigmentación.

Por otro lado, en las personas que sufren síndrome de Cockayne es posible identificar una desproporción en el tamaño de sus extremidades, así, es habitual observar tanto unas manos y pies anormalmente grandes, como brazos y piernas más largos en comparación con el tamaño total del cuerpo.

Además, también es posible que las articulaciones se desarrollen anormalmente, presentado un tamaño más grande de lo necesario y dando lugar a una posición fija de diferentes grupos óseos y musculares.

Por otro lado, en cuanto a las alteraciones musculares, lo más frecuente es observar el desarrollo de espasticidad, es decir, una elevación anormal y patológica del tono muscular, acompañada en algunos casos de la presentación adicional de hipo o hiperrreflexia (incremento de los reflejos

osteo-tendinosos).

Así, las características musculo-esqueléticas del síndrome de Cockayne quedan definidas por la presencia de:

- Configuración facial atípica.

- Maloclusión dental.

- Envejecimiento cutáneo.

- Desproporción anatómica en extremidades superiores e inferiores.

- Desarrollo de Espasticidad e hiper/hiporeflexia.

c) Alteraciones sensoriales

Las diferentes anomalías sensoriales que aparecen en el síndrome de Cockayne están relacionadas fundamentalmente con las alteraciones en la sensibilidad ante determinados estímulos y la presencia de patologías oftalmológicas y auditivas.

De esta forma, uno de los rasgos cardinales de esta patología es la presencia de fotosensbilidad, es decir, una sensibilidad exagerada a la luz que puede provocar sensaciones de malestar y dolor.

Así, en muchos afectados es posible observar el desarrollo de quemaduras y ampollas ante la exposición a la luz solar.

Por otro lado, otro hallazgo médico típico es el desarrollo de anomalías oftalmológicas y visuales, relacionadas fundamentalmente con la degeneración retiniana, la presencia cataratas, atrofia óptica o retinopatía pigmentaria progresiva.

Además, en cuanto a la capacidad auditiva, resulta bastante frecuente identificar una pérdida significativa de esta (hipoacusia) o el desarrollo de una sordera de carácter neurosensorial.

Así, las características sensoriales del síndrome de Cockayne quedan definidas por la presencia de:

- Fotosensbilidad.

- Patologías oftalmológicas.

- Déficits auditivos.

d) Degeneración neurológica

En cuanto a las características neurológicas, es posible observar una afectación generalizada del sistema nervioso central y periférico, caracterizadas por una degeneración progresiva de la sustancia blanca, gris y presencia de atrofia cerebelosa.

En general, los individuos con síndrome de Cockayne van a presentar diversos rasgos como:

- Déficit intelectual generalizado: tanto el desarrollo incompleto de algunas estructuras cerebrales como la degeneración celular posterior, van a dar lugar a la presencia de diferentes déficits cognitivos.

Todos estos, se relacionan fundamentalmente con un rendimiento intelectual situado por debajo de lo esperado para el grupo de edad de la persona afectada.

- Retraso psicomotor: en cuanto al área motora, el desarrollo de diferentes trastornos relacionados con la ataxia, la disartria a lo presencia de temblores van a dificultar significativamente la adquisición de diversas habilidades.

Así, las personas afectadas van a presentar diversas alteraciones asociadas a la adquisición de la bipedestación, sedestación, cambios de postura, alcance de objetos, etc.

- Trastornos del lenguaje: las habilidades lingüísticas suelen desarrollarse de forma pobre e incompleta. El lenguaje de las personas que sufren síndrome de Cockayne se caracteriza por un habla disártrica, con el empleo frases cortas y pocas palabras.

Causas

El origen del síndrome de Cockayne se encuentra en la presencia de alteraciones genéticas, específicamente en el desarrollo de mutaciones en el gen ERCC o CBS y el gen ERCC o CSA (Genetics Home Reference, 2016).

Ambos genes tienen un papel fundamental en la producción de proteínas encargadas de la reparación del ADN lesionado o dañado. Así, ante daños externos o interno, el ADN no podrá ser reparado con normalidad y las células que presenten un funcionamiento deficitario morirán de forma exponencial (Genetics Home Reference, 2016).

Así, los déficits en la reparación del ADN pueden contribuir tanto a las características de la fotosensbilidad como a otros rasgos clínicos típicos del síndrome de Cockayne.

Diagnóstico

A pesar de que el análisis de la historia médica y la exploración física son fundamentales para sustentar la sospecha del síndrome de Cockayne, es fundamental el empleo de otro tipo de abordajes médicos.

En este caso, el empleo de pruebas de neuroimagen, como la resonancia magnética o la tomografía computerizada son útiles para la determinación de las alteraciones neurológicas (National Organizadion for Rare Disroders, 2016).

Además, el estudio genético para la detección de anomalías en la reparación de alteraciones genéticas es fundamental para la confirmación definitiva del diagnóstico del síndrome de Cockayne (Dollfus y Laugel, 2009).

¿Existe tratamiento?

El tratamiento del síndrome de Cockayne y de las complicaciones médica secundarias es fundamentalmente sintomático (Bayón Calatayud, Urdiales Urdiales, Atienza Delgado, Morante del Blanco, 2005):

- Intervención quirúrgica de las anomalías musculo-esqueléticas y dentarias.

- Adaptaciones nutricionales y alimentarias.

- Tratamiento físico rehabilitador: estimulación de las habilidades psicomotoras, control de la espasticidad y trastornos cerebelosos.

- Tratamiento farmacológico de la espasticidad.

- Adaptaciones posturales.

- Electroestimulación muscular.

- Tratamiento quirúrgico y farmacológico de las anomalías oftalmológicas

- Adaptaciones auditivas.

Referencias

  1. Bayón Calatayud, M., Urdiales Urdiales, J., Atienza Delgado, R., & Morante del Blanco, M. (2005). Síndrome de Cockayne: tratamiento y rehabilitación. A

    proposito de un caso. Rehabilitation (Madr), 171-5. Obtenido de Rehabilitation (Madr).

  2. Conchello-Monleón et al.,. (2012). Síndrome de Cockayne: una nueva mutación en el gen ERCC8. Rev Neurol.
  3. Dollfus, H., & Laugel, V. (2009). Síndrome de Cockayne. Obtenido de Orphanet:

    www.orpha.net/consor/cgi-bin/OC_Exp.php?Lng=ES&Expert=191

  4. Iyama, T., & Wilson, D. (2016). Elements That Regulate the DNA Damage Response of Proteins Defective in Cockayne Syndrome. J Mol Biol (62-76).
  5. Lanzafame, M., Vaz, B., Nardo, T., Botta, E., Orioli, D., & Stefanini, M. (2013). From laboratory tests to functional characterisation of Cockayne

    syndrome. Mechanisms of Ageing and Development, 171-179.

  6. Laugel, V. (2013). Cockayne syndrome: The expanding clinical and mutational spectrum. Mechanisms of Ageing and Development, 161-120.
  7. NIH. (2016). Cockayne syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference: www.ghr.nlm.nih.gov/condition/cockayne-syndrome#genes
  8. NIH. (2016). Dwarfism. Obtenido de MedlinePlus: www.nlm.nih.gov/medlineplus/dwarfism.html
  9. NORD. (2016). Cockayne Syndrome. Obtenido de National Organiztion for Rare Disorders: www.rarediseases.org/rare-diseases/cockayne-syndrome/

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