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Memoria olfativa: cómo los olores despiertan recuerdos

Vivir la vida | 03 de junio de 2016

¿Alguna vez te ha ocurrido que, andando por la calle, de repente te llega un olor que, sin llegar siquiera a identificarlo, te ha transportado a un día concreto en un lugar específico?

Los olores pueden traernos un montón de recuerdos. Esto es debido a que el bulbo olfatorio, que es una región del sistema nervioso central que procesa la información sensorial procedente de la nariz, es parte del sistema límbico.

sentido del olfato

Ya que el sistema límbico es un área estrechamente asociada con la memoria y las emociones, los olores pueden evocar recuerdos y desencadenar fuertes respuestas de forma casi inmediata.

Así se forma la memoria olfativa, una de las capacidades más llamativas del ser humano.

¿Cómo se forma la asociación entre olores y recuerdos?

El bulbo olfatorio tiene acceso a la amígdala, que procesa las emociones, y al hipocampo, la estructura responsable del aprendizaje asociativo. A pesar de las conexiones entre las estructuras, los olores no evocarían recuerdos si no fuera por las respuestas condicionadas que se han formado con el tiempo.

Cuando hueles por primera vez algo, lo vinculas inconscientemente a un evento, una persona, un objeto, un momento o un lugar. Tu cerebro forja un vínculo entre el olor y un recuerdo, asociando, por ejemplo, el olor del cloro con el verano o el olor de los lirios con los funerales.

Cuando te encuentras de nuevo con el olor, el vínculo ya está formado y preparado para elicitar un recuerdo o incluso un estado de ánimo. El olor a cloro puede hacerte sentir feliz porque te recuerdan a momentos de verano en la piscina con tus amigos.

Los lirios, sin embargo, podrían ponerte inexplicablemente melancólico. Esto es, en parte, el motivo por el cual no todo el mundo prefiere los mismos olores: por pura asociación.

Ya que encontramos la mayor parte de nuevos olores durante nuestra infancia y juventud, los olores suelen evocar recuerdos de la infancia. Sin embargo, en realidad comenzamos a hacer asociaciones entre olores, emociones y recuerdos antes incluso de nacer.

Los niños que han sido expuestos a alcohol, humo de tabaco o ajo en el útero de sus madres suelen mostrar preferencia por estos olores. Para ellos, los olores que pueden molestar a otros bebés parecen normales o incluso les resultan placenteros.

El papel de la amígdala

La amígdala es una estructura del cerebro en forma de almendra que procesa todo lo relativo a nuestras reacciones emocionales. Es una de las áreas más primitivas del cerebro humano.

También está asociada con los recuerdos y la memoria en general, ya que muchos de nuestros recuerdos están relacionados con alguna experiencia emocional.

Hace una década, Rachel Herz, experta en psicología del olfato, y sus compañeros en la Brown University comprobaron si había una correlación entre la intensidad emocional de un recuerdo desencadenado por un olor y la activación de la amígdala.

Los participantes describieron, en primer lugar, un recuerdo positivo desencadenado por un perfume particular. Después, fueron al laboratorio para participar en un experimento de resonancia magnética funcional.

Los participantes fueron expuestos a varias secuencias de estímulos visuales y olfatorios. Los estímulos visuales incluían una imagen del perfume que el participante había escogido y una imagen de un perfume sin marca. El estímulo olfatorio incluía el perfume elegido por el participante y el perfume sin marca.

Si el estímulo provocó algún recuerdo o emoción, se dieron instrucciones a los participantes para que lo mantuvieran en su mente hasta que se presentara el siguiente estímulo.

Cuando los participantes olieron el perfume que habían escogido, fue cuando mostraron una mayor activación en la amígdala y el giro parahipocampal (una región que rodea al hipocampo).

Estos datos sugieren que los olores que provocan recuerdos emocionales y fuertes también provocan una actividad elevada en las áreas del cerebro relacionadas fuertemente con las emociones y la memoria.

Sin embargo, es importante saber que en este estudio solo participaron cinco personas, y todas fueron mujeres. Se necesitan, para confirmar estos descubrimientos, estudios con una muestra de participantes más extensa, donde haya tanto hombres como mujeres.

Varios estudios conductuales han demostrado que los olores desencadenan más recuerdos emocionales vívidos y son mejores a la hora de inducir ese sentimiento de “ser transportados al pasado” que las imágenes.

Sin embargo, ha habido pocos estudios, desde el de Herz y sus compañeros, que hayan explorado la relación entre el olor y la memoria autobiográfica a un nivel neuronal.

El olfato y las emociones

La percepción de los olores no solo consiste en sentirlos, sino en las experiencias y las emociones asociadas con esas sensaciones. Los olores pueden provocar reacciones emocionales muy fuertes.

En encuestas realizadas acerca de las reacciones sobre algunos olores, las respuestas muestran que muchos de nuestros gustos olfatorios están puramente basados en asociaciones emocionales.

Aunque hay evidencias convincentes que afirman que las fragancias agradables pueden mejorar nuestro humor y nuestros sentimientos de bienestar, algunos de estos descubrimientos deberían ser considerados con precaución.

Algunos estudios recientes han mostrado que nuestras expectativas sobre un olor, en lugar de los efectos directos de la exposición a él, pueden ser responsables de las mejoras en el estado de ánimo y los beneficios en la salud que han sido reportados.

El efecto de la sugestión y el placebo

En un experimento, los investigadores encontraron que simplemente informar a los sujetos de que un olor agradable o desagradable estaba siendo administrado (que, a lo mejor, ni siquiera eran capaces de percibir) alteraba sus autoinformes relativos a sus estados de ánimo y bienestar.

Tan solo mencionar un olor agradable redujo los informes relacionados con una salud pobre y aumentó los informes relacionados con un estado de ánimo positivo. Estos hallazgos apuntan a que estas mejoras pueden deberse a un efecto placebo.

Sin embargo, se han encontrado resultados más fiables en experimentos utilizando placebos en forma de sprays sin ningún olor. Estos estudios han demostrado que, a pesar de que los sujetos responden en cierta medida a placebos inodoros de los que piensan que son fragancias, el efecto del perfume real es significativamente mayor.

Pensar sobre perfumes agradables podría ser suficiente para estar un poco más alegre, pero el olor real puede tener efectos dramáticos a la hora de mejorar nuestro humor y sentido de bienestar.

Aunque la sensibilidad olfatoria se va perdiendo a medida que envejecemos, se ha hallado que los olores agradables tienen efectos positivos en el estado de ánimo a cualquier edad.

Los efectos de los olores en nuestra percepción

Los efectos emocionales positivos que tienen los olores también afectan nuestras percepciones sobre otras personas.

En un experimento, los sujetos que fueron expuestos a fragancias que les resultaban agradables tendieron a dar “puntuaciones sobre el atractivo” más altas sobre personas que aparecían en fotos que les fueron mostradas.

Sin embargo, algunos estudios más recientes muestran que estos efectos son solo significativos cuando hay cierta ambigüedad en las fotos. Si la persona de la foto es claramente muy atractiva o, por el contrario, extremadamente fea, la fragancia no suele afectar a nuestro juicio.

No obstante, si la persona solo tiene un “nivel de atractivo medio”, una fragancia agradable inclinará la balanza de nuestra evaluación en su favor. De esta forma, los modelos atractivos que se utilizan para anunciar perfumes probablemente no tienen necesidad de ello, pero el resto de nosotros sí nos podemos beneficiar de un spray que huela bien.

Los olores desagradables también pueden influir en nuestras percepciones y evaluaciones. En un estudio, la presencia de un olor desagradable hizo que los sujetos no solo dieran puntuaciones peores a los individuos de las fotos, sino que también juzgaron algunos dibujos que se les mostraron como menos profesionales.

Los olores positivos también pueden tener efectos negativos

Los efectos de mejora en el humor que tienen los olores positivos, sin embargo, juegan a veces  en nuestra contra: aumentando nuestras percepciones y emociones positivas, los olores agradables pueden llegar a nublar nuestro juicio.

En un experimento en un casino de Las Vegas, la cantidad de dinero obtenido en una máquina tragaperras aumentó en un 45% cuando el lugar fue perfumado con un aroma agradable.

En otro estudio, un champú que los participantes habían clasificado como el último en cuanto a resultado general en un test inicial, fue clasificado primero en un segundo test después de alterar su olor.

En otro test, los participantes reportaron que el champú era más fácil de aclarar, se aplicaba mejor y dejaba el pelo más brillante. Únicamente la fragancia del champú había sido cambiada.

Preferencias en olores

Las preferencias en cuanto a olores suelen ser una cuestión personal, que tienen que ver con recuerdos y asociaciones específicos.

Por ejemplo, en una encuesta las respuestas a la pregunta “¿cuáles son tus olores favoritos?” incluyeron muchos olores que, generalmente, se ven como desagradables (como el olor a gasolina o la transpiración corporal). Sin embargo, algunos olores normalmente percibidos como agradables (como el olor de las flores) obtuvieron respuestas muy negativas por parte de algunos participantes.

Estas preferencias fueron explicadas por las experiencias (buenas o malas) que las personas habían tenido y habían asociado con olores particulares. A pesar de las peculiaridades de estos individuos, es posible hacer algunas generalizaciones significativas sobre preferencias olfativas.

Por ejemplo, los experimentos realizados hasta la fecha han mostrado que tenemos una tendencia a que nos guste lo que conocemos: las personas dan puntuaciones más altas sobre lo agradable que les parece un olor que son capaces de identificar correctamente.

También hay algunas fragancias que parecen ser percibidas universalmente como agradables, como la vainilla, un ingrediente cada vez más popular en los perfumes que ha sido durante mucho tiempo un “olor agradable estándar” en experimentos de psicología.

Un apunte para los comerciantes de perfumes: uno de los estudios que muestran nuestra tendencia a preferir fragancias que podemos identificar correctamente también mostraron que el uso de un color apropiado puede ayudarnos a hacer una identificación correcta, aumentando nuestro gusto por el perfume.

El olor a cerezas, por ejemplo, fue identificado de forma precisa más frecuentemente cuando se presentaba con el color rojo, y la habilidad de los sujetos para identificar el olor enriqueció significativamente las puntuaciones que dieron.

Olores y aumento de la productividad

¿Has considerado alguna vez perfumar tu espacio de trabajo, tu escuela o universidad? A priori puede parecer una tontería. Sin embargo, los olores también pueden afectar en la productividad laboral, además de influir en los estados anímicos,

Rachel Herz apunta que un número cada vez mayor de estudios muestra que el estado de ánimo positivo está vinculado a un aumento de la productividad, la ejecución y la tendencia a ayudar a otras personas, mientras que el estado de ánimo negativo reduce las conductas prosociales.

Notablemente, la conducta prosocial y la productividad también se ven enriquecidas en presencia de olores ambientales agradables. Por ejemplo, en un experimento las personas que fueron expuestas  al olor de galletas en el horno o a café haciéndose, estuvieron más inclinadas a ayudar a un extraño que las personas que no habían sido expuestas a una manipulación olfativa.

Asimismo, las personas que trabajaron en presencia de un ambientador que olía de forma agradable también reportaron una auto-eficacia mayor en el trabajo. Además, establecieron objetivos mayores y tendieron a emplear estrategias de trabajo más eficientes que los participantes que trabajaron en una condición sin olores.

También se ha hallado que los olores ambientales agradables aumentan el nivel de vigilancia durante una tarea tediosa y mejoran la ejecución en tests de completar palabras.

Por el contrario, la presencia de olores considerados negativos redujo los juicios subjetivos de los participantes y bajó sus niveles de tolerancia a la frustración. Los participantes de estos estudios también informaron que habían tenido cambios de humor concordantes.

Por tanto, puede concluirse de forma más o menos segura que las respuestas conductuales observadas son debidas al efecto de los ambientadores en el humor de las personas.

Algunas de las fragancias que parecen aumentar la productividad en el trabajo son el olor a limón, lavanda, jazmín, romero y canela.

Así que, ya lo sabéis: los olores influyen en el estado de ánimo, en el buen desempeño del trabajo y otras formas de comportamiento, mediante asociaciones aprendidas, especialmente de forma emocional.

Referencias

  1. http://health.howstuffworks.com/mental-health/human-nature/perception/smell4.htm
  2. http://allsense.com.sg/do-scents-affect-peoples-moods-or-work-performance/
  3. https://www.psychologytoday.com/blog/brain-babble/201501/smells-ring-bells-how-smell-triggers-memories-and-emotions
  4. http://health.howstuffworks.com/mental-health/human-nature/perception/smell5.htm
  5. https://www.entrepreneur.com/article/224575
  6. http://www.sirc.org/publik/smell_emotion.html
  7. http://thebrain.mcgill.ca/flash/d/d_04/d_04_cr/d_04_cr_peu/d_04_cr_peu.html

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