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Efectos Secundarios de la Quimioterapia (Físicos y Mentales)

Vivir la vida | 25 de enero de 2016

Los efectos secundarios de la quimioterapia a corto y largo plazo pueden ser físicos y mentales: caída de pelo, pérdida de apetito, cambios en el sistema nervioso, pérdida de concentración y memoria...

El enorme aumento de la esperanza de vida y supervivencia de los pacientes con cáncer debido a los grandes avances técnicos, quirúrgicos y farmacológicos y también el desarrollo y perfeccionamiento del diagnóstico precoz, ha provocado un creciente interés en el estudio de sus efectos secundarios/adversos.

efectos secundarios de la quimioterapia

Los efectos de orden físico han sido ampliamente investigados, ya que a corto plazo, muchos de ellos, puede suponer un riesgo para la vida de estos pacientes. Sin embargo, otros efectos secundarios relacionados con las funciones cognitivas, denominados con el concepto de Chemobrain, han sido menos investigados (Chiclana et al., 2014).

Actualmente, la comunidad médica y científica ha tomado una mayor conciencia de los efectos que los tratamientos oncológicos pueden ejercer sobre los procesos cognitivos, emocionales y conductuales (Quintero-Gallego y Ciscenos, 2013).

Efectos secundarios físicos

Como hemos señalado anteriormente, los efectos de la quimioterapia van a depender de la situación de salud de cada paciente y del tiempo de tratamiento farmacológico que va a recibir. Muchos de los efectos secundarios van a ser temporales y desaparecen cuando se finaliza el tratamiento. Sin embargo, pueden aparecer efectos permanentes (National Cancer Institute, 2015).

A corto plazo, el National Cancer Institute de EE.UU (2015), ofrece una amplia lista de síntomas y efectos secundarios que pueden aparecer como consecuencia del tratamiento con quimioterapia, entre los que se incluyen:

- Anemia: la quimioterapia dificulta la producción de glóbulos rojos por parte de la médula ósea y se producirá un descenso de oxígeno que transporta la sangre. El corazón trabajara de forma acelerada por lo que podrá dar lugar a sensaciones de falta de aire, latido acelerado, debilidad, mareo, o cansancio.

- Caída del pelo (alopecia): muchos tipos de quimioterapia lesionan las células encargadas del crecimiento de pelo. Normalmente, el pelo comienza a caerse aproximadamente 2 o tres semanas después de empezar el tratamiento. La caída puede suceder en cualquier parte del cuerpo: cabeza, cara, brazos, piernas, axilas, área púbica. Normalmente, el pelo vuelve a crecer unos dos o tres meses después de la finalización de tratamiento.

- Cambios en el apetito: debido a las náuseas, o los problemas en la boca, el cansancio o los fármacos en sí mismo, se producirá una pérdida de apetito que puede durar desde unas cuentas semanas hasta meses. Debido a esto se podría experimentar una evidente perdida de peso, debilidad y fatiga.

- Cambios en el sistema nervioso: muchas de las consecuencias que se dan sobre el SN pueden ser temporales o podrán durar toda la vida. Entre ellos destacan: sensación de hormigueo, ardor, debilidad y adormecimiento de las extremidades y manos; dolor al caminar, debilidad muscular, sensación de desequilibrio, temblores, pérdidas auditivas, cansancio, confusión, problemas de memoria, mareos e incluso el desarrollo de alguna patología psiquiátrica.

- Cambios en la boca y la garganta: la quimioterapia daña especialmente a células de reproducción rápida como las que se encuentran dentro de la boca, la garganta o los labios. Por lo tanto podrán aparecer lesiones en la boca, sensibilidad a la temperatura de los alimentos, infecciones en el interior de la boca, cambios en el sentido del gusto, o sensaciones de boca seca.

- Cambios en la piel y las uñas: el tratamiento afectará a las células de rápido crecimiento de la piel y las uñas. Podrán aparecer los siguientes síntomas en la piel: erupciones, sequedad, enrojecimiento, venas más oscura, sensibilidad al sol. Y en el caso de las uñas, podrán volverse frágiles, partiéndose y tomando un color amarillo, incluso caerse.

- Cambios sexuales: en las mujeres, el tratamiento puede producir cambios en los niveles hormonales que regulan la apetencia sexual. Además, aparecerán problemas de sequedad vaginal o menopausia temprana. En los hombres, también aparecerán cambios hormonales, reducción del flujo de sangre y daño en los nervios que controlan el pene, por lo que podrá aparecer una disfunción eréctil.

- Cambios urinarios: se podrán ver afectadas las células de los riñones y la vejiga. Aparecerá ardor o dolor al orinar o después, necesidad frecuente de orinar, incapacidad para orinar, incontinencia, sangre en la orina, orina con un color diferente (naranja, rojo, verde o amarillo oscuro) o con un fuerte olor a medicamentos.

- Dolor: pueden aparecer sensaciones de ardor, adormecimiento, hormigueo, punzantes. Además, dolor de cabeza y el derivado de la aparición de otras lesiones como las bucales.

- Cansancio: el cansancio que causa el tratamiento puede ir desde un nivel leve o extremo: debilidad, cansancio, agotamiento, pesadez, lentitud.

- Infección: el tratamiento puede dificultar la producción de glóbulos blancos ( ayudan al organismo a combatir los agentes externos infecciosos). El paciente puede llegar a presentar una neutropenia, cuando tiene un nivel bajo de neutrófilos (tipo de glóbulo blanco), y por tanto presentar una alta probabilidad de contraer algún tipo de infección.

- Infertilidad: en la mujer, los tratamientos pueden afectar a la producción de hormonas por parte de los ovarios y consecuentemente, podrá presentarse una menopausia temprana. En el caso de los hombres, los tratamientos pueden afectar a las células del esperma (reduciendo el número o reduciendo la movilidad).

- Náuseas y vómitos: debido al impacto que el fármaco causa sobre el organismo, estos dos eventos se pueden presentar mientras se recibe el tratamiento, justo después o varias horas y días después.

- Sangrado: la quimioterapia dificulta que la médula ósea produzca plaquetas (células que coagulan la sangre). Cuando desciende el nivel de plaquetas puede darse una trombocitopenia (hematomas, sangrado de la nariz y la boca o sarpullido).

Efectos secundarios cognitivos (chemobrain)

Además de los síntomas caracterizados anteriormente, muchos pacientes oncológicos presentan quejas de concentración y memoria cuando el tratamiento está siendo administrado (Chiclana et al., 2014)

Aunque no se conocen con exactitud los efectos del tratamiento sobre las diferentes funciones cognitivas, existe una creciente evidencia experimental de que existen efectos secundarios sobre el cerebro y el funcionamiento cognitivo del individuo (Chiclana et al., 2014).

A los afectos adversos que aparecen sobre la función cognitiva de los individuos que padecen cáncer y han sufrido la administración de un tratamiento oncológico, se les denomina “chemobrain” y en otras ocasiones se emplea el término “chemofog”.

El concepto de chemobrain incluye los problemas de atención, concentración y memoria que aparecen antes y después del tratamiento y que son expresados por los pacientes oncológicos (López-Santiago et al., 2011).

A partir de la observación de las crecientes quejas cognitivas de los pacientes, se ha empezado a construir un cuerpo de investigación en relación a este tipo de síntomas, cuyos datos ponen de manifiesto que existe un subgrupo de pacientes que pueden padecer un deterioro cognitivo como consecuencia de la administración del tratamiento quimioterapéutico (López-Santiago et al., 2011).

Aunque en muchos casos serán alteraciones sutiles y leves, no alcanzando un estatus grave, afectaran de forma significativaa la vida diaria del paciente y a su rendimiento funcional (Chiclana et al., 2014). Además, cuando estas alteraciones afectan a la población infantil y adolescente, en muchos casos se mantendrán a lo largo de su vida.

Si estos déficits se producen en etapas tempranas de la vida, afectará al desarrollo normal y afectará a la posterior adquisición de habilidades (Butler et al., 2008; Quintero-Gallego y Ciscenos, 2013).

En el estudio realizado por G. Chiclana y colaboradores (2014): “ Evaluación del daño cerebral (chemobrain) asociado al tratamiento del cáncer de mama”, llevado a cabo en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de la Comunidad de Madrid, los resultados mostraron que en un período de observación de seis meses tras la finalización del tratamiento de quimioterapia, se observó:

  • Por un lado un declive en ansiedad, depresión, calidad de vida, sueño.
  • Por otro lado afectación de los dominios cognitivos, atención ( capacidad de mantener, dirigir y alternar el foco atencional), memoria ( recuerdo inmediato, a corto y largo plazo) y función ejecutiva (capacidad de resolución eficaz de problemas de la vida diaria).

Por otro lado, otros estudios como el de J. Vardy (2008), señalan que entre el 15% y el 50% de los pacientes que reciben un tratamiento de quimioterapia podrían presentar el fenómeno de chemobrain, con problemas de memoria, aprendizaje, concentración, razonamiento, función ejecutiva, atención, y habilidad visoespacial (Argyriou et al., 2008; Quintero-Gallego y Ciscenos, 2013).

Muchos de los trabajos actuales cuentan con la colaboración de mujeres con cáncer de mama para el estudio de los efectos secundarios del tratamiento con quimioterapia y muestran que existen algunos dominios cognitivos que presentan una mayor probabilidad de presentar un déficit (Quintero-Gallego y Ciscenos, 2013):

  • Wagner, Sweet, Butt, Beaumont, Havlin, Sabatino et al. (2006): atención, habilidad viso-espacial y memoria de trabajo.
  • Jansen, Dodd, Miaskowski, Dowling y Kramer (2008):j habilidad viso-espacial y puntuacines totales cognitivas.
  • Ahles, Saykin McDonald, Li, Furstenberg, Hanscom et al. (2010): habilidad verbal, daño a corto plazo medidado por la edad y reserva cognitiva.
  • Wefel, Saleeba, Buzdar y Meyers (2010): aprendizaje, memoria, función ejecutiva y velocidad de procesamiento.

A pesar de que la mayoría de estudios se realizan con pacientes de cáncer de mama, los efectos secundarios detectados no se restringen únicamente a esta población, sino que aparece afectar a muchos otros enfermos oncológicos.

¿Qué es la quimioterapia?

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados UnidosNational Cancer Institute at the National Institutes of Health”) define la quimioterapia, comúnmente denominada con el término “quimio”, como un tipo de tratamiento del cáncer que emplea fármacos para detener o hacer más lento el crecimiento de las células cancerosas.

Generalmente, es empleada tanto para el tratamiento como para el alivio de los síntomas del cáncer, con un objetivo curativo y paliativo.

Puede administrase de diversas formas, las más comunes son: oral (a través de tabletas, cápsulas, o en forma líquida), intravenosa, inyección en zonas grasas bajo la piel, intratectal (entre las capas de tejido que cubren la medula espinal y el cerebro), intraperitoneal (en el área que contiene los órganos intestinales), intraarterial y tópica ( a través de la aplicación de una crema en la piel) (National Cancer Institute, 2015)

Este tratamiento farmacológico se emplea para tratar muchos tipos de patologías neoplásicas. En muchos casos, la quimioterapia puede ser el único tratamiento que se emplee. Sin embargo, es más frecuente que se emplee junto con otro tipo de tratamientos, en función del lugar, la magnitud y los síntomas derivados de éste (National Cancer Institute, 2015).

Empleos de la quimioterapia

La quimioterapia puede emplearse para :

  • Reducir el tamaño de los tumores antes de un abordaje quirúrgico o de la aplicación de un tratamiento de radioterapia.
  • Como quimioterapia adyuvante: para eliminar las células cancerosas que puedan existir después de la cirugía o la radioterapia.
  • Como complemento de otros tipos de tratamientos para mejorar su eficacia.
  • Controlar la reaparición de células cancerosas o la extensión a otros lugares del cuerpo.

A pesar de estos evidentes beneficios, cuando empleamos un tratamiento de quimioterapia destinado a destruir las células de tipo cancerosas, también afectará a las células sanas, destruyéndolas o ralentizando su crecimiento. La afectación de las células sanas puede dar lugar a numerosos síntomas secundarios (National Cancer Institute, 2015).

Sin embargo, la toxicidad de la quimioterapia va a depender de diferentes factores del propio fármaco y del paciente. Dentro de los primeros hay que destacar la dosis, las vías de administración, eliminación y sinergismo del fármaco.

Por otro lado, los factores más importantes en relación al paciente son el estado funcional, la edad, la presencia de tratamientos previos de quimioterapia o radioterapia y las patologías asociadas (Ferreiro et al., 2003).

Por ejemplo, diferentes estudios muestran que los efectos hematológicos y cardiológicos son más graves en pacientes mayores de 65 años que en individuos jóvenes. Además, la presencia de alguna patología, como la metástasis ósea favorece la toxicidad de tipo hematológica (Ferreiro et al., 2003).

Conclusiones

El estudio pormenorizado de los efectos secundarios de tipo físico y cognitivo de los tratamientos oncológicos permitirá elaborar protocolos de intervención específicos con el objetivo de encontrar alternativas que permitan a los enfermos oncológicos adaptarse a las nuevas condiciones de su organismo, y en última instancia proporcionales una calidad de vida óptima.

Referencias

  1. Chiclana, G., Ferre Navarrete, F., López-Tarruella, S., Jerez, Y., Marquez-Rodas, I., Lizárraga Bonelli, S., . . . Martín-Jiménez, M. (2014). Chemobrain: ¿Podemos hablar de un daño cerebral adquirido por quimioterapia? Trauma Fund MAPFRE, 25(3), 143-149.
  2. Ferreiro, J., García , J., Barceló, R., & Rubio, I. (2003). Quimioterapia: efectos secundarios. Gac Med Bilbao, 100, 69-74.
  3. López-Santiago , S., Cruzado, J., & Feliú, J. (2011). Chemobrain: Revisión de estudios que evalúan el deterioro cognitivo de supervivientes de cáncer tratados con quimioterapia. Psicooncología, 8(2-3), 265-280.
  4. NHI National Cancer Institute.(2015). Obtenido de http://www.cancer.gov/.
  5. Quinetero-Gallego, E., & Cisneros, E. (2013). Nuevos retos para el neuropsicólogo: su aporte en unidades de oncología pediátrica. Revista CES Psicología, 6(2), 149-169.

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