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Demencia vascular: síntomas, causas y tratamientos

Vivir la vida | 15 de febrero de 2016

La demencia vascular (DV) puede definirse como una alteración de la memoria que se presenta acompañada de una disfunción en una o más de las siguientes áreas cognitivas: lenguaje, praxias, función ejecutiva, orientación, etc. Es lo suficientemente severa como para afectar las actividades diarias del paciente.

Este tipo de trastorno aparece como consecuencia de un daño cerebral debido a múltiples accidentes vasculares o lesiones focales en los vasos sanguíneos que suministran la sangre al cerebro (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Demencia vascular

La demencia vascular es la segunda causa de demencia en los países occidentales, tras la enfermedad de Alzheimer. Además, constituye un tipo de demencia potencialmente prevenible (Álvarez-Daúco et al., 2005).

Normalmente, la demencia vascular y el deterioro cognitivo vascular surgen como resultado de diferentes factores de riesgo tanto para esta patología como para el padecimiento de accidentes cerebrovasculares, estos incluyen fibrilación articular, hipertensión, diabetes, colesterol elevado y/o angiopatía amiloidea, entre otros (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Estadísticas de la demencia vascular

Tras la enfermedad de Alzheimer (EA), la demencia vascular se trata de la segunda causa de demencia.

Diferentes estudios estadísticos han mostrado que la incidencia de la demencia de tipo vascular (DV) en Europa era de aproximandamente 16/1000 a los 65 años y de 54/1000 los 90 años, constituyendo alrededor del 20% del total de todos los casos de demencia (Bernal y Roman, 2011).

En Estados Unidos se estima que aproximadamente 4 millones de personas presentan síntomas demenciales y se ha pronosticado que esta cifra podrá alcanzar los 16 millones de personas debido al envejecimiento poblacional, dentro de los cuales entre un 20-25% de los casos ( aproximadamente 3,5 millones de personas) presentarán una demencia de origen vascular (Bernal y Roman, 2011).

La edad de aparición de este trastorno se sitúa entre los 50-59 años en aproximadamente el 45% de los casos, mientras que el 39% se sitúa entre los 60 y 69 años de edad (Ramos-Estébanez et al., 2000).

Éste hecho se debe principalmente al incremento de la prevalencia en estos rangos de edad de dos o más enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, cardiopatías o artrosis (Formiga et al., 2008).

En cuanto al género, la demencia vascular es más frecuente en hombres, a diferencia de la demencia tipo Alzheimer que es más frecuente en mujeres (Bernal y Roman, 2011).

Aunque la mayoría de casos de demencia vascular suelen ser puros, alrededor del 12% de los casos presenta un componente de enfermedad de Alzheimer en mayor o menor medida, aumentando la prevalencia de la demencia vascular entorno a un 35-40% (Bernal y Roman, 2011).

Definición y concepto de demencia vascular (DV)

El crecimiento exponencial de la esperanza de vida en las últimas décadas ha dado lugar a un aumento de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Actualmente, la demencia se trata de un problema de salud de primer orden en los países desarrollados, ya que su incidencia no para de aumentar (Bernal y Roman, 2011).

Bajo el término demencia vascular (DV) se han incluido clásicamente un grupo poco homogéneo de trastornos en los que los factores vasculares desempeñan un papel importante en posterior desarrollo de deterioro cognitivo (DC) (Álvarez-Daúco et al., 2005).

En la literatura científica referente al área de la demencia vascular, podemos encontrar multitud de términos asociados a esta entidad clínica y que en muchos casos alguno de ellos son empleados como sinónimos de forma errónea: entre ellos podemos encontrar: demencia multi-infarto, demencia arterioesclerótica, demencia por leucoaraiosis, enfermedad de Binswaswagner, deterioro cognitivo vascular, etc. (Bernal y Roman, 2011).

La demencia vascular se define como aquella que es consecuencia de lesiones vasculares cerebrales, de tipo hemorrágico, isquémicos o por hipo/hiperperfusión (Bernal y Roman, 2011).

Las diferentes condiciones etiológicas van a provocar diferentes lesiones cerebrales vasculares cerebrales que variarán en el número, extensión y localización afectando tanto a regiones corticales como subcorticales, en especial, colinérgicas (Bernal y Roman, 2011).

Las lesiones vasculares pueden dañar estructuras corticosubcorticales o pueden restringirse a la sustancia blanca y los ganglios basales, causando daños en circuitos específicos o interrumpiendo conexiones entre redes que pueden resultar esenciales para sustentar diferentes funciones cognitivas y/o conductuales (Bernal y Roman, 2011).

Características clínicas de la demencia vascular

Los síntomas y los signos de esta patología junto con el curso clínico, pueden ser muy variables de un paciente a otro, en función de la causa de las lesiones y sobre todo por la localización de éstas (Jodar Vicente, 2013).

En la mayoría de los casos, el inicio de la demencia vascular suele presentar un comienzo brusco y abrupto que sigue una evolución escalonado. Muchos familiares observan períodos de estabilización, seguidos de “brotes” o pérdidas cognitivas más acentuadas (Jodar Vicente, 2013).

Normalmente, la queja más habitual de los familiares e incluso el mismo paciente, es “sensación de que no son los mismos”. Puede referir apatía, depresiónabulia, asilamiento e inhibición social o cambios en la personalidad (Bernal y Roman, 2011).

Además, es posible observar alteraciones neurológicas de tipo focal que van a afectar a la sensibilidad y las habilidades motrices. Podrá aparecer un déficit de marcha, incapacidad para desarrollar actividades básicas de la vida diaria (bañarse, usar el teléfono, vestirse, ir al baño, comer, etc.), torpeza en la producción del lenguaje, etc. Además, también es posible observar incontinencia o urgencia urinaria.

Los pacientes también van a presentar alteraciones en la esfera cognitiva. Pueden presentar una disminución del nivel atencional, enlentecimiento de la velocidad de procesamiento, déficit en capacidad de planear y ejecutar acciones y actividades, confusión, desorientación, además de una alteración importante de la memoria inmediata.

Tipos de demencia vascular

Existe una amplia heterogeneidad en la clasificación de los tipos de demencia vascular. Sin embargo, la revisión del cuerpo de conocimiento acerca de las demencias vasculares, permite diferenciar varios tipos:

Demencia vascular cortical o multi-infarto

Se produce como consecuencia de múltiples lesiones focales en los vasos sanguíneos corticales. Usualmente es producido por la presencia de émbolos, trombos, hipoperfusición cerebral, o derrames cerebrales. En la mayoría de los casos, es posible que los infartos múltiples se restrinjan a un hemisferio cerebral, por lo tanto los déficits se asociarán a las funciones cognitivas predominantes en éste (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Demencia vascular subcorical o enfermedad de Binswanger

Se presenta como consecuencia de lesiones en los vasos sanguíneos y fibras nerviosas que constituyen la sustancia blanca. Los síntomas que se presentan están relacionados con una alteración de los circuitos subcorticales implicados en la memoria a corto plazo, la organización, el estado de ánimo, la atención, la toma de decisiones, o la conducta (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Demencia mixta

Diferente estudios clínicos, generalmente post mortem, han mostrado casos en los que se produce una ocurrencia paralela tanto de etiologías vasculares como relacionadas con la enfermedad de Alzheimer(National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Diagnóstico de la demencia vascular

La presencia de demencia vascular viene determinada por la presencia de lesiones vasculares. Además, debe cumplir el criterio de no tener otra causa explicable.

De esta forma, el Neuroepidemiology Branch of the National Institue of Neurological Disorders and Stroke y la Association Internationale pour la Recherche et I’Enseignement en Neurosciences propone que el diagnóstico de la demencia vascular debe sustentarse bajo diferentes criterios (Bernal y Roman, 2011):

Características para el diagnóstico de DV probable

  • Demencia.
  • Enfermedad cerebrovascular.
  • Deterioro abrupto o fluctuante progresivo de las funciones cognitivas.

Características clínicas consistentes con el diagnóstico de DV

  1. Presencia temprana de alteraciones en la memoria.
  2. Historia de inestabilidad postural caídas frecuentes.
  3. Presencia temprana de urgencia urinaria o poliuria no explicada por lesión urológica.
  4. Parálisis pseudobulbar.
  5. Cambios conductuales y en la personalidad.

Características que hacen el diagnóstico de DV incierto

  • Inicio temprano de alteraciones en la memoria y empeoramiento progresivo de esta y otras funciones cognitivas en ausencia de lesiones focales concordantes en la neuroimagen.
  • Ausencia de signos focales neurológicos diferentes a alteraciones cognitivas.
  • Ausencia de enfermedad cerebrovascular en TAC o RM cerebral.

Causas y factores de riesgo de la demencia vascular

La causa fundamental de la demencia vascular son los accidentes cerebrovasculares. Con el término accidente cerebro vascular (ECV) nos referimos a cualquier alteración que se produce de forma transitoria o permanente, en una o varias áreas de nuestro encéfalo como consecuencia de un trastorno en el riego sanguíneo cerebral (Martínez-Vila et al., 2011).

Además, un accidente cerebro vascular se podrá presentar como consecuencia tanto de procesos isquémicos (se refiere a la irrupción del suministro de sangre al cerebro como consecuencia de un bloqueo de un vaso sanguíneo) como de procesos hemorrágicos (Cuando la sangre accede al tejido intra o extra cerebral).

En cuanto a los factores de riesgo, el padecimiento de la demencia vascular está asociada a todos los factores concomitantes con los accidentes cerebrovasculares. De esta manera, ya en los primeros estudios sobre DV se observó una marcada influencia de la hipertensión, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, alcoholismo, síndromes de apnea-hipopnea del sueño, hipercolesterolemia, edad, bajo nivel socioeconómico, etc. (Bernal y Roman, 2011).

Por otro lado, también es posible que los pacientes que son sometidos a cirugías de una magnitud elevada (cirugías cardiacas, carotideas, remplazos de cadera), con estados de hipoperfusión cerebral, hipoxemia crónico, exposición a polutntes o infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes y vasculitis, se tratan de pacientes con un alto riesgo de presentar DV por daño vascular acumulativo(Bernal y Roman, 2011).

Tratamiento de la demencia vascular

Actualmente no existe un tratamiento específico que revierta el daño que causa un accidente cerebrovascular. Normalmente, el tratamiento trata de centrarse en la prevención de futuros ACV a través del control de las condiciones médicas de riesgos.

Por otro lado, en la intervención terapéutica del deterioro cognitivo van a resultar útiles programas de estimulación específicos de demencia, como programas destinados desarrollo y mantenimiento de funciones cognitivas concretas.

Además, también serán esenciales programas de rehabilitación multidisciplinares que combinen tanto la intervención médica, neuropsicológica, ocupacional, como la psicológica.

El mejor abordaje de este tipo de patología es comenzar por el control de los factores de riesgo y por tanto de su prevención. Es esencial llevar un estilo de vida saludable , llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio, evitar el consumo de alcohol y/o tabaco y además mantener un peso saludable.

Referencias

  1. Álvarez-Saúco, M., Moltó-Jordá, J., Morera-Guitart, J., Frutos-Alegría, M., & Matías-Guíu Guía, J. (2005). Actualización en el diagnóstico de la demencia vascular. Rev Neurol, 41(8), 484-492.
  2. Bernal Pacheco, O., & Roman Campos, G. (2011). Una aproximación a la demencia vascular.
  3. Formiga, F., Fort, I., Robles, M., Riu, S., Rodríguez, D., & Sabartes, O. (2008). Aspectos diferenciales de comorbilidad en pacientes ancianos con demencia tipo Alzheimer o con demencia vascular. Rev Neurol, 46(2), 72-76.
  4. Jodar Vicente, M. (2013). Neuropsicología de las demencia. En M. Jodar Vicente, D. Redolar Ripoll, J. Blázquez Alisente, B. González Rodríguez, E. Muñoz Marrón, J. Periañez, & R. Viejo Sobera, Neuropsicología (págs. 407-446). Barcelona: UOC.
  5. NHI. (2015). Binswanger's Disease. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: http://www.ninds.nih.gov/disorders/binswangers/binswangers.htm
  6. NHI. (2015). Multi-Infact Dementia. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke:http://www.ninds.nih.gov/disorders/multi_infarct_dementia/multi_infarct_dementia.htm
  7. NIH. (2015). The Dementia. Obtenido de National Institute of Neurologial Disorders and Stroke: http://www.ninds.nih.gov/disorders/alzheimersdisease/detail_alzheimersdisease.htm
  8. Ramos-Estebánez, C., & Rebollo Álvarez-Amandi, M. (2000). Enfermedad de Binswanger. Rev Neurol, 31(1), 53-58.
  9. Fuente imagen.

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