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10 Actividades para Niños con Parálisis Cerebral

Vivir la vida | 16 de julio de 2016

¿Tienes un hijo con parálisis cerebral y quieres que comience a ser más activo y desarrollar sus habilidades? En este artículo comentaremos 10 actividades para niños con parálisis cerebral que pueden ser útiles para mejorar sus capacidades y calidad de vida.

La parálisis cerebral constituye un grupo de trastornos del desarrollo del movimiento y la postura que causan una notable limitación de la actividad.

actividades para niños con parálisis cerebral

Esta enfermedad se origina a raíz de una agresión no progresiva sobre un cerebro en desarrollo, es decir, debido a algún daño producido durante la época fetal o los primeros años de vida.

La etiología de la parálisis cerebral puede atribuirse a distintos factores. De forma general, estos se pueden dividir en tres grupos principales: factores prenatales, factores perinatales y factores postnatales.

Por lo que respecta los factores prenatales, destacan las alteraciones en la coagulación, enfermedades autoinmunes o infección intrauterina de la madre, alteraciones en la placenta como trombosis o cambios vasculares, y factores fetales como la polihidramnios.

Los factores perinatales más comunes son la prematuridad, el bajo peso al nacer, la fiebre materna durante en parto, la hipoglucemia mantenida y la hemorragia intracraneal.

Finalmente, la parálisis cerebral desarrollada cuando el niño ya ha nacido suele deberse a infecciones, traumatismos craneoencefálicos, estatus convulsivos, intoxicaciones o paradas cardio-respiratorias.

Hay que tener en cuenta que no todas las parálisis cerebrales son iguales, ya que existen distintos tipos.

Así pues, podemos encontrar tetraplegias (afectación de los miembros superiores e inferiores), disparesias (afectación mayor de los miembros superiores), hemiparesia (afectación de ambos miembros de un lado del cuerpo) y monoparesia (afectación de un único miembro).

No obstante, sea cual sea el tipo de parálisis cerebral padecida y los factores etiológicos del trastorno, es indudable que esta enfermedad origina una gran discapacidad para el niño.

Por este motivo, la realización de actividades desde las primeras etapas de vida resultan fundamentales para estimular los déficits del niño e incentivar el desarrollo tanto físico como mental.

1- Aprender a controlar la cabeza

La primera actividad que debe realizarse para estimular el desarrollo de un niño con parálisis cerebral radica en el control de la cabeza.

Para que un niño pueda levantarse, voltearse, sentarse, gatear o realizar cualquier movimiento, primero de todo debe desarrollar un cierto control sobre su cabeza.

Esta tarea resulta dificultosa para todos los recién nacidos, ya que el tamaño y el peso de su cabeza, en comparación del resto del cuerpo y de su fuerza, es muy elevado.

No obstante, para los niños con parálisis esta actividad resulta aún más compleja, por lo que los padres deben trabajar y entrenar esta acción con el bebé.

Así pues, antes de enseñar al niño a moverse, girarse o sentarse, hay que fortalecer el control sobre su cabeza.

Para hacerlo, hay que animar al niño a levantar la cabeza cuando está acostado boca abajo. Esta acción puede realizarse llamándole la atención con objetos o colores brillantes.

Si notas que al niño le cuesta levantar la cabeza a causa de la debilidad de sus regiones corporales, suele ser útil ponerle una cobija doblada bajo el pecho y los hombros.

En el caso de que el niño no se pueda levantar, cógelo y acomódalo sobre tu pecho de modo que esté prácticamente sentado. Con esta postura le será más fácil levantar la cabeza.

Una vez esté boca arriba, se debe agarrar al niño por los hombros y levantarlo suavemente hasta que la cabeza le cuelgue ligeramente hacia atrás. Esta acción debe realizarse con precaución y se debe evitarse si la cabeza le cuelga mucho.

Finalmente, otra acción que permite desarrollar esta actividad consiste en poner el pezón (o el biberón) junto a los labios en vez de mantenerlo en la boca para que el niño deba acercarse a la comida por sí solo.

2- Aprender a girarse y voltearse

Sólo cuando el niño ya tenga un buen control de su cabeza, se puede empezar a practicar la actividad de girarse y voltearse.

Para realizar esta acción podemos empezar como en la actividad anterior, llamando la atención del niño cuando se encuentre tumbado.

Una vez llamada su atención con algún juguete, debes balancearlo hacia un lado para que el niño voltee la cabeza.

Si después de varios intentos el niño no realiza la acción, se le puede ayudar levantándole una pierna.

Una vez el niño domine este movimiento, se le puede enseñar a voltearse hacia un lado estando boca arriba.

En este caso, deberás acomodar al niño boca arriba y ofrecerle un juguete por un lado, animándolo a que se gire para cogerlo.

3- Practicar la coordinación entre ojos y manos

Una de las características de los niños con parálisis cerebral consiste en que, muy a menudo, no cuentan con el relejo de agarre durante los primeros meses de vida.

Así pues, si pones el dedo cerca de él, probablemente no lo agarre con su mano hasta etapas más avanzadas.

Este hecho puede entromete el desarrollo del niño, por lo que es importante practicar esta actividad.

Para hacerlo, en primer lugar hay que observar si el bebé tiene siempre la mano cerrada. En caso afirmativo, se le debe frotar suavemente con la mano desde el dedo meñique hasta la muñeca.

Este hecho hará que abra la mano, y muy probablemente agarre tu dedo.

En el caso de que el niño no cierre la mano, resulta útil coger un objeto ponérselo en la mano, cerrársela para que lo sujete y soltar poco a poco su mano para mantener la acción de agarre.

4- Estimular el control corporal

Cuando los bebés controlan su cabeza, empiezan a sentarse y moverse.

No obstante, para sentarse bien, el niño necesita controlar su cuerpo, usar las manos y balancearse.

La aparición de estas habilidades suelen retardarse en los niños con parálisis cerebral, por lo que conviene practicarlas y ayudarle a desarrollarlas.

Para hacerlo, resulta eficaz sentar al niño y, cuando este se caiga, enseñarle a detenerse extendiendo los brazos.

Una actividad útil para practicar esta acción consiste en acostar al niño boca abajo sobre un tronco, sostenerlo de la cadera y rodearlo lentamente hacia los lados.

Mientras lo hagas, debes animar al niño a que se detenga cuando es balanceado con la ayuda de la mano. Esta misma acción también puedes realizar acostando al niño sobre tu barriga.

Cuando el niño pueda sostenerse estando acostado, se hace lo mismo sentándolo y balanceándolo hacia los lados, y hacia arriba y hacia atrás.

Una vez tenga algo de control, puedes hacer lo mismo sentando al niño sobre tus piernas y moviéndolas levemente para que el niño intente contrarrestar la desestabilización producida por el movimiento.

5- Iniciar el arrastre y gateo

Es importante que el arrastre y el gateo se empiece a practicar cuando el niño tenga cierto control sobre su cuerpo.

De este modo, resulta conveniente seguir el orden de actividades que hemos comentado hasta ahora.

Para hacerlo, resulta útil empezar acostando en niño boca abajo en el suelo y llamar su atención con un objeto que esté prácticamente a su alcance.

Si cuando el niño intenta acercarse al objeto no consigue doblar la pierna, se le deberá ayudar levantándole la cadera.

Si al bebé le cuesta empezar a gatear sobre el suelo, puedes practicar la misma acción sobre tu pierna.

Así pues, siéntate en el suelo y acuesta al niño boca abajo en tu pierna. Llámale la atención con un objeto situado en tus pies para que el niño gatee hasta él.

Cuando el niño domine esta actividad, anímale a realizarla tantas veces como pueda.

Subir una montaña de paja gateando resulta otra actividad especialmente beneficiosa ya que permite fortalecer las extremidades del niño.

6- Aprender a caminar

Para iniciar el niño en la marcha, el bebé debe haber aprendido anteriormente a gatear y controlar su cuerpo.

Una vez dominadas estas dos acciones, se debe coger al niño por debajo de las axilas, estimular que adopte una postura recta y apoyar levemente sus pies sobre el suelo.

Esta acción permitirá que el niño use el reflejo de marcha y fortalezca sus piernas.

Cuando el niño se sujete por sí solo sobre el suelo, colócate delante de él, sujétalo de las caderas y sepárale los pies para que tenga un soporte amplio.

Posteriormente, debes ir inclinando al niño de lado a lado suavemente para que aprenda a pasar su peso de una pierna a otra.

Cuando el niño casi pueda caminar solo pero tenga miedo, resulta útil amarrarle un trapo alrededor del pecho.

Debes colocarte detrás de él sosteniendo el trapo sin hacer fuerza y vigilando al niño en todo momento por si se cae.

7- Mejorar el equilibrio

De forma añadida, se pueden practicar diversas actividades que permitan al niño mejorar su equilibrio.

Esta habilidad le será útil tanto para mejorar su capacidad de caminar, como para evitar posturas peligrosas cuando se siente o cuando se tumbe.

Cuando el niño esté acostado, debes animarlo a cambiar su peso de un brazo al otro.

Para hacerlo, puedes llamar su atención con un objeto y conseguir que el niño quiera cogerlo.

Al intentar cogerlo, el niño balanceará su peso hacia un brazo, por lo que se le debe incitar a que lo vaya cogiendo cada vez con una mano diferente.

Para mejorar su equilibro sentado, resulta útil colocar al niño sobre una tabla mecedora. La inestabilidad de la superficie obligará al niño a practicar sus habilidades de equilibrio.

Cuando el niño gatee, debes animarle a pasar su peso de un brazo a otro y de una pierna  a otra. Así mismo, se le puede enseñar a gatear hacia delante y hacia atrás.

Estas actividades desarrollarán su equilibrio y a la vez servirán para que se fortalezcan sus músculos.

Al caminar, resultar útil pedir al niño que se pare y se balancee sobre las rodillas (siempre y cuando no tenga espasticidad), y que aprenda a estar quieto de pie, agarrándose a algún objeto.

8- Control de la tensión muscular

Los niños con parálisis cerebral son mucho más propensos a padecer contracturas, por lo que es conveniente realizar actividades que puedan prevenirlas.

En este caso, es importante que al realizar los ejercicios no se incremente la espasticidad, sino que los músculos puedan relajarse.

Para relajar los músculos espásticos suele ser conveniente colocar trapos calientes sobre los músculos espásticos del niño.

Posteriormente, se puede ayudar al niño a torcerse de lado a lado, estirando sus músculos y reduciendo la espasticidad.

9- Incorporación del juego

La mejor manera de que los niños aprendan es jugando, por lo que es importante presentar cualquier actividad como un juego.

Así pues, resulta conveniente que las actividades se hagan durante un tiempo determinado (no muy prolongado) y que estas vaya incorporando elementos nuevos y atractivos para el niño.

Es importante que el niño aprenda a jugar con otros niños y a jugar solo, por lo que se le debe brindar la oportunidad de realizar actividades divertidas.

Por otro lado, el juego es un elemento altamente importante que puede permitir el trabajo y el desarrollo de sus habilidades.

Incorporar juguetes para fortalecer sus sentidos del tacto, como barro, cuerdas, poleas, canicas, arena, y juguetes para incrementar sus sentidos visuales como espejos, colores o títeres,  resulta altamente beneficioso.

Así mismo, juguetes para el equilibro como columpios o hamacas, y juguetes para el oído como sonaja, flautas o tambores, no sólo permitirán que el niño se divierta, sino que servirán para que incremente su desarrollo.

10- Inicio en habilidades para la vida diaria.

Finalmente, el niño deberá ir desarrollando poco a poco una serie de habilidades básicas.

La parálisis cerebral hace que esta serie de habilidades tarden más en aparecer, por lo que también debe practicarse su desarrollo.

Para ayudar al niño a desarrollar nuevas habilidades, en primer lugar tienes que observar todo lo que puede hacer y todo lo que no puede hacer.

Con frecuencia, el niño necesitará mucha ayuda para hablar y comunicarse, por lo que se le debe ayudar a que se comunique de cualquier manera que él pueda.

Así mismo, se le debe incitar a que aprenda a comer, vestirse, bañarse y realizar sus necesidades diarias por sí solo.

Para practicar este tipo de actividades se deberá tener muy en cuenta las habilidades que tiene el niño e incentivarlas para que las utilice.

Referencias

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  1. Varela X, Kleinsteuber K, Avaria M:A_:Parálisis Cerebral En: David P., Förster J., Devilat M. Neurologia Pediatrica.. Editorial Mediterráneo 2012 Santiago-Chile.

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