Trastorno Obsesivo Puro: Concepto, Síntomas y Tratamiento

Trastorno Obsesivo Puro: Concepto, Síntomas y Tratamiento

Se entiende por trastorno obsesivo puro aquel en el que tanto las obsesiones como los rituales ocurren de forma encubierta (Barajas Martínez, 2002).

El cerebro humano crea de forma natural pensamientos sin sentido que pueden ser incómodos y extraños. Todos hemos tenido alguna vez un pensamiento intrusivo de tipo violento, inmoral o sexual, sin embargo, esto comienza a ser un problema cuando se convierten en obsesiones recurrentes que hacen sufrir al individuo. 

Trastorno Obsesivo Puro

También llamado trastorno obsesivo compulsivo primariamente obsesivo o TOC obsesivo puro, este trastorno es un subtipo del TOC en la que la persona principalmente experimenta obsesiones, pero no manifiesta compulsiones observables típicas del TOC como lavarse las manos repetidamente o comprobar varias veces si se ha cerrado la puerta.

Más bien presentan frecuentemente obsesiones que aparecen como pensamientos intrusivos, desagradables y no deseados que se consideran violentos, inmorales, o sexualmente inapropiados para la persona.

En general, las obsesiones tienen una temática centrada en el miedo a no controlarse y hacer algo impropio de uno mismo que puede traer consecuencias muy negativas para sí mismo o para los demás (OCD Center de Los Ángeles, 2016).

Estos pensamientos se viven como si fuera una pesadilla y pueden ser muy tortuoso para la persona ya que va en contra de sus valores, creencias religiosas, morales o hábitos sociales. Se ha considerado una de las formas más difíciles y angustiosas de TOC.

Una diferencia con el TOC tradicional, es que las personas con el subtipo obsesivo sufren más y experimentan pensamientos con gran pavor; mientras que en la forma típica el sujeto está más preocupado por llevar a cabo sus conductas compulsivas, logrando evadir pensamientos desagradables y obsesivos de forma temporal.

Como los obsesivos no suelen manifestar compulsiones (o lo hacen mucho menos) intentan darle vueltas al asunto (rumiación) para intentar neutralizar ese pensamiento o evitarlo, haciéndose preguntas como: “¿sería capaz de llegar a hacerlo de verdad?” o “¿y si sucede realmente?”

Esto funciona como un círculo vicioso en el que aparecen los pensamientos y la persona va a intentar neutralizarlos dándole aún más vueltas porque cree que así resolverá el problema o llegará una conclusión. Pero lo que consigue es que se refuercen esas obsesiones y cada vez adquieran más importancia, haciéndose más probable que vuelvan a aparecer de nuevo.

Los afectados saben que las cosas que temen tienen muy poca probabilidad de ocurrencia, incluso puede que sean imposibles; pero esto no impedirá que sigan sintiendo gran ansiedad que les hará pensar que son motivos reales dignos de preocupación.

Estos pensamientos están muy asociados a numerosos sesgos cognitivos como darles una enorme importancia a los pensamientos, la necesidad de intentar controlarlos y manejarlos, y creer que pensamiento es igual que acción.

Por ejemplo, alguien puede tener el pensamiento intrusivo de que podría acelerar y atropellar a un peatón mientras va conduciendo, y eso le hace empezar a buscarle un origen a ese pensamiento; pudiendo llegar a creer que podría ser psicópata y empezar a vigilarse a sí mismo buscando pruebas continuamente que le digan si realmente lo es o no.

Curiosamente, todo es producto de uno mismo y realmente las personas con trastorno obsesivo puro nunca llegan a realizar los actos que temen, ni se cumplen sus temores tal como habían pensado.

Temas frecuentes

Normalmente las obsesiones están enfocadas a:

- Violencia: se trata del miedo a hacerse daño a sí mismo o a otras personas importantes para la persona como agredir físicamente o matar a sus padres, a un niño, pareja, etc.

- Responsabilidad: se preocupan enormemente por el bienestar de alguien, ya que se sienten culpables o creen que les hacen daño (o se lo harán) a los demás.

- Sexualidad: una obsesión muy común es dudar acerca de la propia sexualidad, orientación y deseos: si es homosexual o heterosexual, e incluso pueden comenzar a pensar que se van a convertir en pedófilos.

- Religión: pensamientos intrusivos de carácter blasfemo y que van en contra de la religión de esa persona, como pensar que se quiere obedecer al demonio.

- Salud: obsesiones sobre la aparición de enfermedades, desconfiando de la indicación de los médicos o pensando que van a contraer enfermedades de formas improbables o imposibles (como haber tocado un objeto que es de un enfermo). Siempre están experimentando síntomas que achacan a alguna enfermedad cuando en realidad no tienen importancia. La obsesión por otro lado, puede estar centrada a alguna parte del cuerpo. Es distinto de la hipocondría.

- De relaciones sociales: por ejemplo, una persona que se encuentra en una relación de pareja puede preguntarse continuamente si sigue enamorado, si de verdad ha encontrado a la pareja adecuada, si la relación es amor de verdad, etc.

¿Cómo se manifiesta?

Parece que estos individuos no muestran compulsiones porque a simple vista no se detectan y deben explorarse más profundamente para encontrarlas.

Estos pacientes muy raramente manifiestan una sola obsesión o más de cuatro, sino que suelen estar en torno a las 2 o 3 al mismo tiempo; asociándose esta condición con la depresión.

Una adecuada evaluación va a destapar numerosas conductas compulsivas, comportamientos evitativos y de búsqueda de tranquilidad, y sobre todo compulsiones mentales. Por ejemplo:

- Evitan esas situaciones en las que creen que pueden aparecer los pensamientos desagradables.

- Repetidamente se preguntan a sí mismos si de verdad han llevado a cabo o llevarían a cabo los comportamientos que temen hacer (como un asesinato, violación o volverse loco, etc.)

- Comprobar sus propias sensaciones, síntomas, o vivencias buscando verificar sus obsesiones como estar al tanto de si siente deseos por alguien del mismo sexo cuando teme ser homosexual, o si siente los síntomas de alguna enfermedad que cree que podría contraer.

- Repetir frases concretas o rezar de forma silenciosa, para enmascarar los pensamientos desagradables.

- Llevar a cabo comportamientos de carácter supersticioso como tocar madera compulsivamente con el fin de intentar evitar que ocurran cosas malas.

- Confesarle a todo el mundo, incluso a extraños, que ha tenido pensamientos que considera inaceptables.

- Rumiar constantemente las obsesiones procurando demostrarse a sí mismo que todo está bien y que no ha hecho nada malo o que no tiene la culpa de ciertos sucesos.

¿Cómo se diagnostica?

Es diagnóstico de este subtipo en concreto es complicado de realizar, y la mayoría se diagnostica como ansiedad generalizada, hipocondría o TOC tradicional.

Esto es porque aparentemente estas personas parecen llevar una vida normal y saludable y normalmente no interfiere de forma notable con su funcionamiento diario. Sin embargo, detrás de todo esconden obsesiones constantes tratando de responder a las preguntas que sus pensamientos plantean.

Los profesionales normalmente llevan a cabo un tratamiento incorrecto porque este trastorno no está aún muy entendido, entonces el afectado puede llegar a pensar que tiene problemas más graves o que se está volviendo completamente loco.

Para detectarla el paciente debe cumplir con los criterios diagnósticos del TOC del DSM-V o del CIE-10 y posteriormente llevar a cabo una evaluación exhaustiva con diferentes pruebas para corroborar si las compulsiones son más internas o más conductuales. Si cumplen con los síntomas aquí mencionados, es mejor hacer un diagnóstico y tratamiento específico para las obsesiones puras y no para el TOC en general.

¿Cuál es su prevalencia?

Parece ser que el porcentaje de TOC puramente obsesivo es más alto de lo que se pensaba. Hay estudios que han situado el porcentaje entre el 20% y el 25% de los pacientes con TOC, aunque hay algunos que han llegado a estimar que ocurre entre el 50 o 60% de estos pacientes.

Esta variabilidad puede deberse a que cada profesional se identifica con conceptos distintos de lo que significa una obsesión y neutralización, al igual que las pruebas de evaluación; que cada investigador utiliza unos tests diferentes.

Normalmente la prevalencia se estima para el TOC en general, sin centrarse en sus subtipos, que está cerca del 3% de la población general.

En el estudio de Barajas Martínez (2002) se encontró que el 23,5% de los pacientes con TOC que estudiaron eran obsesivos puros. Además, observó que era más frecuente en hombres (58,3%) que en mujeres (41,7%).

Por otro lado, la edad de aparición media es a los 18,45 años aproximadamente, pero puede variar. También se encontró que su evolución suele ser inferior a cuatro años.

Sin embargo, los resultados obtenidos entre los distintos estudios son contradictorios. Por ejemplo, en una investigación desarrollada por Torres et al. (2013) se estudió a 955 pacientes con TOC y se comprobó que sólo el 7.7% presenta el subtipo obsesivo puro.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento va a depender del diagnóstico: si no se hace un diagnóstico correcto, no se va a tratar adecuadamente y el trastorno no va a mejorar.

Además, dentro de este subtipo nos encontramos con ciertos problemas. Por ejemplo, la exposición es mejor en rituales motores, pero no tanto en rituales encubiertos como es el caso. Por otro lado, es difícil distinguir entre pensamientos que disminuyen la ansiedad (que hay que tratar con técnica de prevención de respuesta) y los que la aumentan (que deben tratarse con exposición).

Si se presentan los síntomas, la mejor solución es acudir a terapia psicológica cuanto antes.

El objetivo de la terapia va a ser que el paciente deje de sentir la necesidad de rumiar sus obsesiones e intentar corroborarlas o descartarlas. Recordamos que el problema de este trastorno es que el afectado le otorga demasiada importancia a pensamientos intrusivos inofensivos y comunes, convirtiéndose en obsesiones.

No es buena técnica para esta condición ofrecer tranquilidad y ayudar al paciente a alcanzar la respuesta de su obsesión, porque eso alimentaría aún más el círculo vicioso. Además, no sería muy útil tampoco ya que las personas obsesivas puras siempre encuentran un nuevo motivo por el que romper su tranquilidad y volver a preocuparse si no se tratan debidamente.

A continuación, se exponen los mejores tratamientos para el trastorno obsesivo puro:

- Terapia cognitivo-conductual: en concreto, la exposición a los pensamientos que producen miedo y ansiedad y la prevención de respuesta. Principalmente se utilizan técnicas cognitivas en las que se invita al afectado a asumir los riesgos de sus obsesiones y acabar con ellas, como la reestructuración cognitiva.

Por ejemplo, en vez de pensar todo el día si tiene cáncer o no y estar atento a las posibles señales de su propio cuerpo podría enfrentarlo y pensar que puede vivir con la posibilidad de que aparezca cáncer o no. Estas personas temen mucho a la incertidumbre, por lo que es efectivo que se desarrollen estrategias de habituación a la incertidumbre.

A veces se utiliza la técnica de “ponerse en lo peor”, es decir, elevar la situación que teme el paciente al extremo: “¿y si pierdes el control de tus pensamientos y acabas acuchillando a tu hijo que pasaría? ¿Y después?”. Así la persona se expone a los pensamientos que le dan pavor y su poder ansiógeno se va debilitando.

Los rituales mentales que sirven para disminuir la ansiedad deben ser reducidos y abandonados, con mucho cuidado de que no se sustituyan por rituales nuevos. De esa forma rompemos el círculo vicioso ya que el paciente se expone a las obsesiones a las que teme sin los rituales o rumiaciones que les sirve para intentar evitarlas, pero éstas en el fondo mantienen las obsesiones y las hacen crecer. Por ejemplo, eliminar la repetición de frases, el contar, rezar, hacerse preguntas o ir a los lugares que evitaba.

En conclusión, lo importante es exponerse a los pensamientos molestos sin realizar rituales mentales hasta que no produzcan ansiedad.

- Mindfulness basado en la terapia cognitivo conductual: es una forma de meditación en la cual la persona con entrenamiento puede aprender a aceptar sus pensamientos y sensaciones sin juzgarlos, evitarlos o rechazarlos. Esto disminuye el intento de controlar todos los pensamientos, que es lo que ocasiona el malestar a los pacientes con trastorno obsesivo puro.

- Fármacos de acompañamiento: en algunos casos puede ayudar el uso de medicamentos como Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina (ISRS), junto con las técnicas mencionadas arriba, pero no resuelven el problema si se toman aisladamente.

Referencias

  1. Hyman, B.M. & Pedrick, C. (2005). The OCD workbook. Oakland, CA: New Harbinger Publications.
  2. Martínez, S. B. (2002). Subtipos de trastorno obsesivo-compulsivo, características diferenciales de los obsesivos puros y asociación con síntomas de ansiedad, depresión y preocupaciones. Clínica Y Salud, 13(2), 207-231.
  3. McKay, D. (2008). The Treatment of Obsessions. Primary Care Companion to The Journal of Clinical Psychiatry, 10(2), 169.
  4. Primarily obsessional obsessive compulsive disorder. (s.f.). Recuperado el 28 de julio de 2016, de Wikipedia: https://en.wikipedia.org/
  5. Pure Obsessional OCD (Pure O): Symptoms and Treatment. (s.f.). Recuperado el 28 de julio de 2016, de OCD CENTER OF LOS ANGELES: http://ocdla.com/obsessionalocd
  6. Torres, A. R., Shavitt, R. G., Torresan, R. C., Ferrão, Y. A., Miguel, E. C., & Fontenelle, L. F. (2013). Clinical features of pure obsessive-compulsive disorder. Comprehensive Psychiatry, 541042-1052.
  7. Wochner, S. K. (2012). PURE OBSESSIONAL OCD: Symptoms and Treatment. Social Work Today, 12(4), 22.

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