¿Qué es la Terapia de aceptación y compromiso (ACT)?

¿Qué es la Terapia de aceptación y compromiso (ACT)?

La Terapia de Aceptación y Compromiso o ACT es una técnica perteneciente a la Tercera Generación o Terapias Contextuales, y se trata del enfoque terapéutico más completo.

Si echamos la vista atrás y observamos el desarrollo de la psicoterapia hasta la época actual, apreciamos la enorme variedad de enfoques que han ido ocupando un sitio en la historia de la psicología.

terapia de aceptación y compromiso

Actualmente, las terapias psicológicas que actualmente gozan de mejor reputación son las basadas en evidencias científicas y se diferencian en su compromiso por asentar sus métodos y fundamentos en la evidencia experimental. Es decir, por el compromiso en mostrar la base experimental de sus métodos.

Todo comenzó con la separación acusada que había entre la psicología académica y la psicología clínica. En los años 50 predominaba el psicoanálisis y la terapia de conducta, posteriormente, en los años 60 surgieron la terapia humanista y sistémica. Entre los años 60 y 70 el enfoque pasó a ser más cognitivo, surgiendo la terapia cognitiva. Y actualmente la orientación es más ecléctica, existiendo multiplicidad de enfoques terapéuticos y surgiendo las terapias de tercera generación.

Existen ocasiones en las que el enfoque cognitivo-conductual no es capaz de dar respuestas a casos de pacientes más crónicos, refractarios al tratamiento. Así, se plantea la necesidad de un enfoque terapéutico que permita obtener a los afectados una sensación de cambio, bienestar subjetivo y funcionalidad que dicho enfoque no es capaz de conseguir.

Es aquí donde entran en juego las terapias de tercera generación que ofrecen una visión totalmente diferente a la predominante hasta ahora.

Fundamentos teóricos de las terapias de tercera generación

Las terapias de tercera generación se muestran particularmente sensibles al contexto y a las funciones del evento psicológico y  enfatizan el papel de las estrategias de cambio contextuales y experienciales.

Es necesario explicar los eventos en su entorno y dar razones para el comportamiento de los demás y el propio. En el proceso de convertirse en un ser verbal, el niño aprende a responder a su propio comportamiento y al de los demás y lo hace siguiendo las razones que la comunidad verbal le fomenta.

La conceptuación de los eventos privados como responsables de las acciones no se corresponde con las verdaderas causas del comportamiento.

Principios de las terapias de tercera generación

Los dos grandes principios subyacentes a estas terapias son la aceptación y la activación. El primero hace referencia a la aceptación de los síntomas y del malestar como experiencia vital normal. Y, el segundo hace referencia a la búsqueda de la promoción de un cambio conductual hacia la persecución de objetivos valiosos en la vida.

Como variables a las que se atienden están relacionados con procesos como la aceptación, los valores que guían la activación conductual, la terapia concebida dentro de una relación dialéctica, la atención al self, el contacto con el momento presente, la espiritualidad o la importancia concedida a la relación terapeuta-cliente.

Por tanto, el objetivo principal de estas terapias es la focalización del interés en la función psicológica de los eventos concretos y la intervención en la alteración de los contextos verbales en los que los eventos cognitivos resultan problemáticos.

La terapia de aceptación y compromiso

La ACT surgió por una serie de condiciones que se pusieron de manifiesto en relación con el abordaje de los trastornos psicológicos, tanto en su formación como en su alteración.

Consecuentemente surge un sistema terapéutico que reúne como características básicas las siguientes:

1- Marco global referente a las ventajas y desventajas de la condición humana.

2- Mantenimiento de una filosofía contextual-funcional y, asunción de los presupuestos sobre el impacto de las contingencias.

3- Coherencia con un modelo funcional sobre la cognición y el lenguaje.

4- Psicopatología donde el concepto central es la función de la evitación experiencial destructiva.

Premisas de la terapia de aceptación y compromiso

La ACT se estructura alrededor de dos conceptos centrales; 1) el concepto de evitación experiencial, que da cuenta del mantenimiento de los trastornos y 2) del sufrimiento humano y los valores personales, como guía de actuación.

La evitación experiencial constituye un patrón conductual inflexible, generado a partir de un patrón de regulación verbal ineficaz, consistente en la evitación del sufrimiento, tratando de controlar los eventos privados, sensaciones y sentimientos, así como las circunstancias que los generan. Esta evitación produce un beneficio inmediato o a corto plazo, pero al poco tiempo, el malestar personal vuelve a aparecer, lo que obliga a volver a intentar hacerlo desaparecer.

Los valores personales son reforzadores establecidos vía verbal que tienen que ver con aquello a lo que las personas dan más importancia en su vida. El proceso de formación de éstos, permite explicar por qué encaminamos nuestras acciones hacia algo.

Ante dichos conceptos surgen las siguientes premisas, que a su vez influyen en el modo de intervenir del terapeuta.

1- El problema del paciente es su reacción ante pensamientos o sentimientos valorados negativamente. Éstos son considerados normales porque son reacciones que se han ido conformando a lo largo de la historia de la persona y que constituyen su repertorio.

2- Consideración del malestar psicológico como parte de la vida. Con una actitud de evitación experiencial se produce una restriccción que puede resultar perjudicial.

3- Entender la salud psicológica como el desarrollo y mantenimiento de patrones de comportamiento útiles en las áreas de la vida de la persona.

4- Enseñar a los pacientes que su modo de resolución de problemas que tienen ahora es inútil e improductivo y es preciso cambiar de planes.

5- Los problemas psicológicos no vienen dados por la presencia de contenidos psicológicos perturbadores, sino por el rol que adquieren estos contenidos en relación al control del comportamiento.

6- Énfasis en el contexto terapéutico donde el rol del terapeuta es definido no como el especialista con conocimientos sino como el acompañante, ayudante y cuidador del paciente en su camino personal.

En la literatura encontramos una metáfora que explica la fundamentación de la Terapia de Aceptación y Compromiso. Se trata de la metáfora del edificio.

La ACT puede ser como un edificio de tres plantas; en la última planta encontramos el desarrollo específico de la ACT como terapia; en la segunda planta encontramos la teoría de los marcos relacionales; en la primera planta, encontramos el análisis conductual aplicado y su análisis funcional. Y, finalmente, en los cimientos del edificio observamos que están constituidos por el paradigma del contextualismo funcional.

El paradigma del contextualismo funcional hace alusión al comportamiento enmarcado en un ambiente concreto, puesto que las acciones son históricas y contextuales y se deben contemplar dentro del entorno.

Utiliza como metáfora raíz el acto en el contexto, es decir, para comprender la naturaleza y función de un evento, el contexto es fundamental. Además, hace alusión al pragmatismo y por último, especifica las metas u objetivos científicos, los cuales son aplicados bajo dicho criterio.

Teoría de los marcos relacionales

En cuanto a la teoría de los marcos relacionales es un enfoque que trata de dar cuenta de las conductas humanas complejas, como es el caso de la conducta verbal y cognitiva. Lo verbal es determinado por la habilidad del sujeto de relacionar eventos de forma arbitraria y de transformar las funciones de un estímulo en base a su relación con otros.

La conducta verbal se basa en el aprendizaje relacional. Un estímulo está definido verbalmente cuando parte de sus funciones se han establecido por su participación en un marco relacional.

La derivación de relaciones entre estímulos es una conducta aprendida operante (respuesta que provoca resultados) generalizada funcional y que está caracterizada por permitir responder a un estímulo sobre la base de las relaciones arbitrarias conformadas a través de la historia personal entre el estímulo y otros. (Ejemplo: relación entre el sonido de la palabra pelota en español y el objeto es arbitraria).

El aprendizaje relacional implica relaciones de vínculo mutuo (A=B y B=C), relaciones de vínculo combinatorio (A=C y C=A) y transferencia de funciones. Por ejemplo, si  una persona por su historia de contingencias piensa que tener un gato es una característica de personas solitarias e independientes, y esta característica le produce un cierto rechazo, si conoce a alguien que tenga una gato, le transferirá dicho rechazo hacia la persona, aunque no la conozca.

Pongamos un ejemplo de lo que acabo de mencionar para que quede un poco más claro. "Pensemos en un niño, si éste escucha el sonido de la palabra chocolate asociado al chocolate real, y posteriormente escucha el sonido de la palabra chocolate asociado a la palabra escrita, entonces un niño establecerá una relación de equivalencia o de vínculo entre el chocolate y su escritura, aunque ésto no haya supuesto un entrenamiento previo.

Además luego surge la operante generalizada de respuesta relacional derivada. "Imaginemos que se le dice al niño: toma, aquí tienes tu pelota, entonces, todas las claves contextuales presentes comenzarán a asociarse y el niño aprenderá que si el sonido de la palabra pelota es el objeto pelota, cuando se le pregunte por dónde está la pelota, el niño identificará el sonido  con el objeto real. Así el aprendizaje relacional se situará bajo el control de las claves contextuales.

Un patrón de respuesta controlado contextualmente y aplicable arbitrariamente define el concepto de marco relacional. Este marco donde se relacionan palabras con eventos, adquiere las funciones de los mismos y pueden sustituirlos de forma que controlan otro comportamiento sin haber sido reforzadas anteriormente.

Ejemplo, una persona que piensa "tengo que adelgazar" maneja un marco de relaciones entre eventos complejo como la evaluación del hecho de estar delgada, los juicios sociales de ser delgada en su contexto social, la ansiedad relacionada con la delgadez... y habrá construido un sinfín de razones de sus conductas de alimentación.

Son pensamientos que funcionan como estímulos de las situaciones que representa y generan una reacción similar ante lo que piensa como si fuera real.

En resumen, las funciones que adquieren las palabras o pensamientos a través de los distintos marcos de relación entre los estímulos y en función del aprendizaje relacional, pueden conducir a patrones de regulación verbal o reglas, que justifican la conducta que se realiza y que pueden mantenerse aunque no resulten efectivas y se encuentren al margen de las contingencias.

Procedimiento de la terapia de aceptación y compromiso

Una vez contextualizada teóricamente la procedencia de la ACT y definidos sus principios fundamentales, pasamos a definir la estructura de esta terapia.

El objetivo de la terapia será producir una mayor flexibilidad psicológica en situaciones donde la evitación experiencial es predominante, y no permite a la persona vivir con plenitud. La flexibilidad es la habilidad para contactar plenamente con el momento presente, como un ser humano consciente para cambiar o persistir en lo que hace, siempre encaminado a los fines o valores deseados.

La estructura de la terapia es flexible y cuenta con diferentes estrategias en función de los objetivos y pasos a dar. Se trabajará con la desesperanza creativa, la orientación hacia los valores, el abordaje del control como el problema, la aceptación, la defusión cognitiva, el yo como contexto  y la acción comprometida.

La desesperanza creativa pretende que el sujeto sea consciente de la inutilidad de los intentos de solucionar los problemas que lleva a cabo. Se intenta hacerle ver que dichos intentos en lugar de solucionar, empeoran y cronifican el problema.

Con la orientación hacia valores se trata de facilitar al paciente las condiciones para que clarifique sus metas en la vida en términos de sus valores. Se le pide que indique qué terrenos son valiosos para él y que piense qué dirección y camino son los adecuados para llegar a ellos.

Por otro lado, se intenta demostrar al paciente que sus intentos de control son el propio problema. Por ejemplo, alguien que tenga ansiedad si va a tal sitio y deja de acudir, en realidad está empeorando el problema, porque cada vez son más los lugares que está evitando.

En cuanto a la aceptación, se instruye para que la persona se abra a la experiencia de los pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones sin hacer nada para que desaparezcan. La aceptación implica abrirse al sufrimiento en la persecución de los valores y objetivos . Por ejemplo, sentir la ansiedad y malestar y aceptarlo como algo que ocurre, como una emoción, como un pensamiento, nada más.

La defusión cognitiva se refiere al proceso de realizar un cambio en el uso del lenguaje y las cogniciones de tal forma que el proceso de pensamiento se hace más evidente. Se anima a los pacientes a cambiar la relación con los pensamientos y verlas como eventos mentales que van y vienen. Muchos pacientes actúan como personas fusionadas a sus pensamientos, y si entienden que estos son meros pensamientos podrá actuar normalmente.

Con respecto al yo como contexto, se sitúa verbalmente la construcción del yo como persona, como centro desde el que actuar, diferenciándolo de sus emociones, pensamientos o recuerdos. Así se pretende que los clientes pierdan sus ataduras a los contenidos verbales.  Por ejemplo, si una persona que padezca una fobia social dices, "yo soy un fóbico social", de esta manera procede en su vida confirmando su sentido de identidad e impidiendo que avance a través de las elecciones adecuadas.

Finalmente, la acción comprometida, implica definir metas en las áreas del camino definidas, con aceptación, y a pesar de los obstáculos que puedan aparecer en el camino.

Conclusión

Debido al alto grado de flexibilidad de la ACT, el terapeuta podrá ajustar los distintos componentes de la terapia a los tipos de regulación ineficaz observados en el análisis funcional, ajustando las intervenciones y métodos clínicos.

Esta terapia ha sido efectiva en numerosos estudios y ha sido aplicado en formato amplio, breve, individua, grupal y con distintos trastornos como depresión, estrés laboral, patrones obsesivos-compulsivos, ansiedad...

Es muy eficaz en el seguimiento y resulta útil para evitar la cronicidad.

Bibliografía

  1. Luciano, M.C. , Valdivia, S., Gutiérrez O. y Páez-Blarrina, M. (2006). Avances desde la Terapia de Aceptación y Compromiso. EduPsykhé. REVISTA DE PSICOLOGÍA Y PSICOPEDAGOGÍA, vol. 5, nº 2, pag, 173-201.
  2. Hayes, S.C., Strosahl, K.D. y Wilson, K.G. (2014). Una aproximación a la Terapia de Aceptación y Compromiso. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento, vol. 7, nº 3, pag 1-3.
  3. Olivares Rodríguez, J., Méndez Carrillo, F.X. (2010). Técnicas de modificación de conducta. Madrid. Biblioteca nueva.
  4. Ruíz, M.A., Díaz, M.I., Villalobos, A. (2012). Manual de técnicas de intervención cognitivas-conductuales. Madrid. Desclée de Brouwer, S.A.

 

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