¿Qué es el Síndrome del Impostor y Cómo Superarlo?

¿Qué es el Síndrome del Impostor y Cómo Superarlo?

El síndrome del impostor se basa en la incapacidad de internalizar los logros. ¿Te sientes inseguro profesionalmente o alguna vez te has sentido menos preparado que el resto de personas? ¿A menudo piensas que no estás a la altura o que eres menos inteligente que el resto? Entonces posiblemente padezcas este trastorno.

Si alguna vez has experimentado este tipo de sensaciones, te aliviará leer que este tipo de situaciones son muy comunes y aproximadamente un 70% de las personas lo han experimentado alguna vez. Además, este síndrome tiene tratamiento y por lo tanto se puede superar. 

sindrome del impostor

De hecho, este tipo de sentimientos juegan una función adaptativa y en muchos casos aportan cosas positivas en las personas que lo padecen.

Sin embargo, a veces las sensaciones de no ser lo suficientemente bueno puede hacerse crónico repercutiendo negativamente en el estado y la funcionalidad del individuo. Esto es común en las personas que tienen una baja autoestima.

Es en estos casos cuando hablamos del síndrome del impostor, es decir, una incapacidad personal de aceptar los logros y el éxito.

Cuáles son las características de este síndrome, qué es lo que motiva su aparición o qué se debe hacer cuando se padece, son algunas de las preguntas que aparecen con facilidad cuando se experimentan sentimientos de este tipo.

A continuación expondremos las características del síndrome del impostor con el objetivo de dar respuesta a estas preguntas.

Definición

El síndrome del impostor, también conocido con el nombre de fenómeno del impostor o síndrome de fraude, es un fenómeno psicológico en el que la persona es incapaz de aceptar sus logros.

Este término fue acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, después de objetivar este tipo de alteraciones en distintas personas.

Quienes padecen este síndrome permanecen convencidos de que son un fraude, no merecen el éxito que han conseguido y que son inferiores al resto.

De hecho, a pesar de entrar en contacto con evidencias externas que muestran su competencia y sus buenas habilidades, el individuo persiste firmemente convencido de que no ha lograda nada.

Las pruebas de éxito o de valía personal son rechazadas e interpretadas como pura suerte o fruto del azar.

Así mismo, los logros conseguidos son interpretados como una habilidad personal de hacer creer a los demás de ser más inteligente y competente de lo que realmente es.

¿Es frecuente?

Los pensamientos de no ser lo suficientemente bueno o tener sensaciones de que realmente uno posee pocos conocimientos o no sabe todo lo que cree saber es un fenómeno relativamente normal.

De hecho, alguna vez puedes haber pensado que lo que has conseguido hasta ahora tampoco es para tanto, que no has hecho ningún mérito realmente importante o que el resto de personas son mejores o han conseguido más logros que tú.

Y es que este tipo de sensaciones y sentimientos son muy comunes entre las personas y se calcula que aproximadamente dos tercios de la población lo experimenta en algún momento de su vida.

Sin embargo, el síndrome del impostor no hace referencia a la experimentación de estas simples sensaciones de forma pasajera.

En el síndrome del impostor las creencias de no estar preparado, ser incapaz de conseguir logros y ser inferior a los demás se hacen mucho más notorias y se cronifican en el pensamiento de la persona.

De este modo, el individuo pasa a interpretar su vida de una forma distinta permanentemente, volviéndose incapaz de atribuirse sus propios logros.

Bien es cierto que se pueden experimentar distintos grados de este síndrome. No obstante, en cualquier caso el síndrome del impostor constituye una alteración del funcionamiento psicológico normal y saludable.

¿Es una enfermedad mental?

El síndrome del impostor configura una alteración del funcionamiento psicológico en el que los pensamientos y las emociones quedan alteradas.

Así mismo, las sensaciones de ser incapaz de conseguir cosas positivas, pensar que lo que se ha logrado a lo largo de la vida no tiene ningún valor o creer ser inferior a las otras personas puede afectar notablemente al comportamiento del individuo.

Sin embargo, el síndrome del impostor no es una enfermedad mental oficialmente reconocida y no se encuentra entre las condiciones descritas en el Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V).

Este hecho se debe fundamentalmente a la insuficiente evidencia científica que se posee en la actualidad sobre el síndrome.

Y es que, a pesar de que se han descrito muchas de las características, factores etiológicos o intervenciones terapéuticas, la investigación científica sobre el síndrome del impostor es hoy en día insuficiente como para catalogarla como enfermedad.

Esto evidentemente no significa que el síndrome del impostor no exista o sea un concepto sin validez.

De hecho, este fenómeno está descrito en numerosos libros y artículos por psicólogos y educadores de distintas regiones del mundo.

¿Quién padece el síndrome del impostor?

El síndrome del impostor puede aparecer en cualquier persona y en cualquier momento vital. Sin embargo, existen individuos que pueden presentar un mayor riesgo a desarrollar este peculiar fenómeno.

En primer lugar, el ámbito en el que suele aflorar con mayor prevalencia el síndrome del impostor es el laboral.

De hecho, en la mayoría de personas suelen aparecer los típicos pensamientos y sensaciones del síndrome cuando trabajan o hacen balance de su carrera profesional o su trayectoria laboral.

La comparación con el resto de trabajadores, la contrastación de que hay múltiples conceptos que se desconocen o la competencia laboral son aspectos que pueden motivar la aparición de los sentimientos típicos del síndrome del impostor.

Paradójicamente, este síndrome suele aparecer con mucha frecuencia entre las personas que han sido muy exitosas en distintos ámbitos, especialmente en el laboral, y han conseguido un gran número de logros a lo largo de su vida.

Específicamente, el síndrome del impostor es particularmente común entre mujeres con éxito en sus carrera. Por este motivo, la mayoría de estudios sobre este fenómeno se han realizado en poblaciones femeninas, por lo que se desconoce la prevalencia del síndrome del impostor en hombres.

¿Que provoca el síndrome?

Ya sea en el ámbito laboral o en cualquier otro, las sensaciones de inseguridad pertenecientes al síndrome de impostor pueden afectar notablemente en el comportamiento del individuo.

Se han descrito cinco patrones de comportamiento que se consideran especialmente comunes cuando las personas nos encontramos en situaciones que nos generan inseguridad. Estas son.

1- Trabajar en exceso

Cuando creemos que lo que hacemos no tiene valor o que nunca hemos conseguido nada realmente valioso nos esforzamos mucho más de lo normal.

Este sobreesfuerzo puede ir acompañado de elevadas sensaciones de ansiedad al interpretar que, por mucho que se haga, nunca se sabrá suficiente o nunca se será lo bastante bueno.

Las personas que padecen el síndrome del impostor suelen preparar las cosas de forma excesiva y, cuando logran su objetivo, consideran que el éxito es debido exclusivamente a lo duro que trabajan y no a sus cualidades o méritos propios.

2- Ocultar pensamientos

Este es probablemente el efecto más notorio de la inseguridad, ya que cuando una persona no cree en lo que hace suele mostrarse reticente a compartirlo con los demás.

Las personas con el síndrome del impostor tienen tendencia a no compartir sus ideas y sus pensamientos por miedo a que el resto descubran lo poco que saben o lo incompetente que son.

3- Impresionar

Cuanto más inseguros estamos, mayor aprobación necesitamos de los demás para autoconvencernos de que lo que hacemos o hemos hecho es adecuado o tiene valor.

En el síndrome del impostor estos aspectos se masifican y el individuo necesita aprobación constante por parte de los demás.

De hecho, el individuo nunca satisface su necesidad de aprobación ya que por muchos halagos que reciba nunca le bastarán como para aceptarlos y compartirlos.

Incluso cuando los estímulos que aprueban una competencia o un logro personal no son una opinión personal sino una prueba o una evidencia irrefutable, la persona que padece síndrome del impostor será incapaz de interpretarlo como tal.

4- Dejarlo todo para el último momento

Otro fenómeno común que sucede cuando no tenemos confianza en nosotros mismo consiste en buscar excusas externas.

De este modo, si no te esfuerzas todo lo que puedes y no te preparas con la suficiente antelación es más fácil justificar tus fracasos.

En estos casos, realizar de forma inadecuada una actividad o no conseguir un logro esperado, podrá justificarse a través de la falta de esfuerzo y la culpa no recaerá de forma total en las competencias personales.

5- No acabar las cosas

La falta de confianza también motiva que nunca se tenga suficiente confianza como para dar por acabado una cosa.

Sea cual sea la actividad, el individuo que no confía en lo que hace no poseerá suficientes inputs como para dictaminar que la tarea ya está correctamente terminada.

Esta situación suele ser muy prevalente entre los individuos que padecen el síndrome del impostor, ya que estos suelen tener muchas dificultades para dictaminar que una tarea está bien realizada, incluso si los demás así lo afirman.

Causas

En la actualidad, los datos que se poseen sobre el síndrome del impostor son muy escasos, por lo que los que comentaremos a continuación no deben interpretarse como únicos e irrefutables.

De hecho, hay muchos factores - como por ejemplo los genéticos o los patrones personalidad - que no han sido estudiados y asociados con el síndrome del impostor, por lo que en el presente artículo no podemos comentarlos.

Sin embargo, esto no quiere decir que se descarte su presencia en el desarrollo del síndrome o incluso que puedan jugar papeles importantes.

Las causas que más se han asociado al síndrome del impostor hasta la fecha de hoy son los factores ambientales y los aspectos cognitivos.

Atendiendo al perfil personal que comparten muchos individuos que padecen el síndrome del impostor, se hace más que notoria la elevada repercusión que tienen los factores ambientales en su génesis.

La población de riesgo para este síndrome que hemos comentado anteriormente son mujeres, jóvenes y con elevados logros y metas profesionales.

Así pues, la historia de aprendizajes y experiencias vividas por el sujeto pueden desarrollar un papel importante.

En este sentido, las persona que han experimentado críticas importantes a lo largo de su infancia y juventud, y han vivido situaciones en las que las figuras significativas como padres o profesores desmerecieron sus aptitudes, carácter o conducta, pueden tener mayores probabilidades de presentar este síndrome.

En lo que respecta a los aspectos cognitivos, se sustenta que la forma en que la persona percibe y  asimila la realidad puedes ser un factor importante.

Así pues, las personas con síndrome del impostor tendrían una mayor tendencia a realizar atribuciones externas de los éxitos y de los fracasos.

Tratamiento

El síndrome del impostor es un problema que puede afectar gravemente al bienestar y al día a día de la persona pero que, afortunadamente, puede tratarse de forma adecuada.

Para hacerlo es conveniente acudir a un psicólogo, el cual se encargará de trazar un camino que consiga superar los pensamientos que crean malestar y generar cogniciones alternativas que estén más adaptadas a la realidad y que sean más beneficiosas para el individuo.

La terapia psicológica que parece ser más eficaz para este tipo de problemas es la terapia cognitiva, es decir, esa que se basa en identificar, analizar y reconstruir los pensamientos de la persona.

Además de realizar psicoterapia, también existen una serie de consejos que pueden resultar útiles para mitigar la intensidad del síndrome. Estas son.

  • Aprende sobre el tema: documentarse y adquirir información sobre el síndrome es el primer paso que se debe realizar.
  • Habla de ello: compartir tus sensaciones, pensamientos y emociones con las persona en las que confías es altamente beneficioso, te ayuda a descargarte emocionalmente y te permite adquirir otros puntos de vista.
  • No rechaces o ignores cumplidos o enhorabuenas.
  • Acepta que no tienes que conocer todas las respuestas: tienes que ser consciente de que tienes el mismo derecho que cualquier otra persona a cometer errores y a equivocarte.

Referencias

  1. Beard, J. (1990). Personality correlates of the impostor phenomenon: An exploration of gender differences in critical needs. Unpublished masters' thesis, Georgia State University, Atlanta.
  2. Bussotti, C. (1990). The impostor phenomenon: Family roles and environment. (Doctoral dissertation, Georgia State University, 1990). Dissertation Abstracts International, 51, 4041B.
  3. Deaux, D. Sex and the attribution process. In J.H. Harvey, W.J. Ickes & R.F. Kidd (Eds.). New directions in attribution research. Vol. 1. New York: Halsted Press Division, Wiley. 1976. pp. 335-352.
  4. Harvey, J. C. (1981). The impostor phenomenon and achievement: A failure to internalize success. (Doctoral dissertation, Temple University, 1981). Dissertation Abstracts International, 42, 4969B.
  5. Langpord, J. (1990). The need to look smart: The impostor phenomenon and motivations for learning. (Doctoral dissertation, Georgia State University, 1990). Dissertation Abstracts International, 51, 3604B.
  6. Nicholls, J.G. Casual attributions and other achievement-related cognitions: Effects of task outcome, attainment value and sex. Journal of Personality and Social Psychology. 1975. 31, 379-389.
  7. Pauline Rose Clance y Suzanne Ament Imes (1978).The Impostor Phenomenon Among High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention.

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