Selenofobia, el miedo irracional a la luna

Selenofobia, el miedo irracional a la luna

A la mayoría de las personas nos encanta la luna. Sin embargo, hay muchas personas que lejos de gustarle, le tienen un miedo irracional a todo lo relacionado con ella. Es un trastorno fóbico conocido como selenofobia.

Paz o tranquilidad son algunos de los sentimientos que suelen provocarnos el satélite de la tierra. Sin embargo, para muchas personas, su presencia afecta negativamente en su día de a día.

selenofobia

En este artículo trataremos una fobia de las conocidas como "rara", siendo poco habitual pero que es más perturbadora de lo que creemos para las personas que la padecen.

Se trata de la selenofobia, que se define como la sensación de miedo irracional o temor a la luna, al anochecer y a su luz. Todos los síntomas que sufren las personas con esta fobia se intensifican si nos encontramos en  luna llena. El problema puede llegar a ser tan fuerte que las personas afectadas, además de tener terror a observarla cualquier noche,  presentan repulsión a la palabra luna o incuso simplemente a  imágenes de la misma.

¿Qué es la selenofobia?

Para entender que es la  selenofobia, voy a comenzar describiendo brevemente el concepto de fobia. Derivada de la palabra fobos, que significa pánico. se trata de un temor intenso e irracional de carácter patológico hacia una persona, una cosa o una situación. Una fobia es mucho más grave que un simple miedo. Quienes la padecen tienen una necesidad irresistible de abstenerse de todo aquello que puede desencadenar su ansiedad.

La selenofía se encuentra dentro de las denominadas fobias específicas. Estas son consideradas como un tipo de trastorno de ansiedad, en el cual, una persona puede sentirse con síntomas extremos de ansiedad o tener un ataque de pánico cuando es expuesta al objeto que produce su miedo irracional. En una persona con selenofobía, el simple hecho de tener que salir de noche y enfrentarse a su objeto que le produce el malestar (la luna, en nuestro caso), le puede provocar sensaciones tanto físicas como psicológicas graves de ansiedad y pánico.

La selenofobia se encuentra dentro de las fobias específicas en el tipo ambiental, en las cuales, el miedo hace referencia a situaciones relacionadas con la naturaleza y los fenómenos atmosféricos como son la lluvia, tormentas, precipicios o agua.

Causas

Las causas de las fobias específicas, como es el caso de la selenofobia o fobia a la luna, de manera general se desarrollan cuando el niño tiene entre cuatro y ocho años de edad. En algunos casos, pueden ser el resultado de algún acontecimiento traumático desarrollado en edad  temprana, lo que desencadenó en la fobia.

También, la fobia de un familiar es una causa común para que se inicie durante la infancia, pues son aprendidas mediante aprendizaje vicario.

En el caso de la selenofobia, se desconocen realmente las causas que han podido desencadenarla. No queda claro que se deba a algún acontecimiento pasado ni tampoco a aprendizaje vicario, aunque sí que es cierto que las fobias del tipo ambiental, entre las que se encuentra la selenofobia, suelen desarrollarse en la infancia.

Las fobias que persisten durante toda la etapa adulta rara vez suelen remitir (sólo ocurre en un 20% de los casos).

Quizá las causas pueden estar orientadas a que, normalmente, al pensar en la luna solemos reflexionar sobre la majestuosidad de esta, y en consecuencia, de lo grande que son algunos de los acontecimientos naturales que ocurren en la Tierra. Esto nos hace pensar en lo pequeños que nos sentimos los seres humanos ante todo ello. Esto, de alguna manera, podría explicar esta fobia.

Para el diagnóstico de las fobias específicas, hay que tener en cuenta los diversos Criterios Diagnósticos, marcados por el DSM:

  • Temor acusado y persistente que resulta excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos, en este caso, la luna.
  • La exposición a la luna provoca casi de forma espontánea una respuesta de ansiedad. Hay que tener en cuenta que la ansiedad en los niños se suele manifestar en forma de berrinches, lloros, inhibición o abrazos.
  • La persona reconoce que el miedo a la luna es excesivo o irracional. En los niños este reconocimiento puede no presentarse.
  • Se evita enfrentarse a la luna o, en caso de enfrentarse, se soporta con una elevada ansiedad o malestar.
  • Los comportamientos de evitación a la luna, la ansiedad anticipatoria, o el malestar provocados por la situación temida, interfieren de forma que interrumpe el ritmo de vida normal de la persona, en sus relaciones laborales, sociales, y familiares. Además de los síntomas clínicos que la persona sufre.
  • En caso de que la fobia se diera en menores de 18 años, la duración de los síntomas deben haber sido en un periodo mínimo de 6 meses.

El profesional sanitario, antes de diagnosticar a alguien de una fobia, tiene que realizar una evaluación exhaustiva del paciente mediante la comprobación de su historial médico y realizar un examen físico completo. Además, se realizarán diversas pruebas psicológicas para descartar otra patología tanto a nivel físico como psicológico. Todo ello con el fin de descartar que los síntomas presentados se deban a otro trastorno.

El terapeuta siempre se tendrá que asegurar que los síntomas de ansiedad, angustia o los comportamientos de escape o evitación hacia la luna, no están provocados por la presencia de otro trastorno mental (TOC, trastorno de estrés post-traumático, trastorno de ansiedad por separación, fobia social, trastornos de angustia por agorafobia o agorafobia sin historia de trastorno de angustia).

Si el médico de cabecera tiene sospechas o cree que el paciente tiene una fobia, y es lo suficientemente grave como para afectar al funcionamiento de una normalidad en su vida, le deberá derivar a consulta con un psiquiatra o psicólogo. El profesional sanitario, mediante diversas técnicas y herramientas de valoración, como test psicológicos podrá evaluar la situación actual del paciente y poder comenzar, si fuera necesario, un tratamiento de seguimiento.

Consecuencias de una fobia

Para que podáis entender mejor las consecuencias que una fobia puede tener en el individuo que la sufre, voy a pasar a describir lo que sucede en el organismo de estos:

  • Incremento de la activación vegetativa: estas reacciones se dan a nivel del sistema fisiológico. Algunos de los síntomas que pueden aparecer son la taquicardia, sudoración, enrojecimiento, palidez, malestar estomacal, sequedad de la boca, diarrea, etc.
  • Reacciones en el sistema motor en forma de conductas de evitación o escape: cuando el sujeto se encuentra inesperadamente con la situación temida, y si se le fuerza a mantenerse en dicha situación, entonces pueden aparecer perturbaciones de la ejecución motora a nivel vocal y/o verbal.
  • Reacciones a nivel del sistema cognitivo: estas son reacciones como la anticipación de consecuencias tanto favorables como catastróficas. Se producen de forma obsesiva. Y las acciones se producen a nivel compulsivo de escape o evitación. A nivel fisiológico, la amígdala es la que tiene la mayor importancia en el almacenamiento y la recuperación de eventos peligrosos que sufrimos el ser humano. Situada en el cerebro, detrás de la glándula pituitaria, desencadena la liberación de las hormonas de “lucha o huida” para poder afrontar estados de alerta o de una situación de gran estrés. Así, cuando en el futuro se vive un acontecimiento similar al vivido anteriormente, esa área  recupera de su memoria las acciones realizadas anteriormente y el cuerpo reacciona como si estuviera ocurriendo lo mismo que la vez pasada. La persona puede experimentar esto como si volviese a pasar tal cual por primera vez, con los mismos síntomas.

También cabe destacar que las grandes alteraciones de una fobia específica, como es el caso de la selenofobia, pueden provocar en la persona que solamente pueda salir las noches de luna nueva (cuando no se aprecia luna alguna). Esto perturba así su vida normal de forma considerable, limitándole sobre todo en lo que se refiere a su vida social o laboral, impidiendole desempeñar trabajos nocturnos.

 Tratamiento

Para superar la selenofobia, es necesario un tratamiento o un acompañamiento terapéutico, para ello existen diversas terapias. A continuación, voy a pasar a explicar cada una de ellas:

  • Técnicas psicológicas de exposición: en ésta técnica los profesionales enfrentan al paciente con la situación tan temida, en este caso, la luna. La exposición gradual y progresiva hace que las personas poco a poco vayan controlando sus temores, disminuyendo además la sintomatología producida por la ansiedad. A una persona afectada por selenofobía se le puede realizar un tratamiento de exposición gradual, comenzando porque intente salir a la calle en noches de luna menguante o creciente sin tener que observarla para que, posteriormente el último paso de la exposición, pueda enfrentarse a salir una noche de luna llena y poder observarla directamente.

  • Desensibilización sistemática: en esta técnica, en lugar de enfrentarse en vivo con la luna,  se recurre a la imaginación del paciente o a una exposición gradual, que va proyectando en su mente el estímulo temido. En ambos ejemplos de tratamiento, la exposición o la imaginación del estímulo se detiene cuando el paciente no puede controlar su ansiedad, y se vuelve a retomar cuando los niveles de ansiedad disminuyan. Gradualmente, el sujeto logra resistir períodos cada vez más largos y así se va perdiendo el miedo.

  • Terapia cognitiva: con esta técnica, se intenta dar al paciente toda la información posible contrastada, con el fin de que anule las creencias que tiene el sujeto sobre aquella situación u objeto al que teme. De esta manera se quiere ir buscando adquirir confianza y gradualmente se vaya familiarizando con él, teniendo como objetivo que la persona no vea este estímulo como algo a lo que se le deba tener miedo y pueda ir confrontando que su miedo es irracional y exagerado.

  • Métodos de choque: son terapias que se encuentran dentro del enfoque conductual, donde se produce una exposición forzada al estímulo, hasta que disminuya la ansiedad del sujeto y poder controlarla. Se diferencia de la desensibilización sistemática en que en este método se enfrentaría al sujeto directamente a la luna sin ningún tipo de escalado de situaciones.

  • Programación neurolingüística: hoy en día es un tratamiento que se utiliza mucho ante determinadas fobias, pero los resultados de la misma aún no han sido científicamente comprobados.

Otros tratamientos alternativos incluyen las terapias con flores de Bach, los libros y grupos de autoayuda y la hipnosis. El uso de psicofármacos no suele ser recomendado en el tratamiento de las fobias, debido a que, si bien puede paliar los síntomas de ansiedad, no elimina el problema. En todo caso, si fuese necesario para disminuir los síntomas de ansiedad, el tratamiento farmacológico más útil para poder afrontar esta fobia son los inhibidores de la recaptación de serotonina.

Algunos tratamientos logran hacer modificaciones en el cerebro, reemplazando la memoria y las reacciones tenidas anteriormente por un comportamiento más adaptativo. Las fobias son fenómenos irracionales, el cerebro reacciona de forma exagerada ante un estímulo.

Si te sientes identificado,tienes algún miedo irracional, temor a alguna cosa, situación, o persona, y este miedo te impide llevar una vida normal afectándote en tu día a día, desde aquí te aconsejamos que consultes con un especialista para poder disfrutar de una vida plena.

Referencias

  1. Edmund J. Bourne, The Anxiety & Phobia Workbook, 4ª ed. New Harbinger Publications. 2005. ISBN 1-57224-413-5.
  2. Kessler et al., «Prevalence, Severity, and Comorbidity of 12-Month DSM-IV Disorders in the National Comorbidity Survey Replication», junio 2005. Archive of General Psychiatry, Vol. 20
  3. http://www.associatedcontent.com/article/1190394/selenophobia_or_fear_of_the_moon.html
  4. http://psicopsi.com/Listado-de-fobias-letra-S-clasificacion-de-fobias
  5. http://www.nationalgeographic.es/ciencia/espacio/curiosidades-luna

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