¿Qué es la Psicoterapia psicoanalítica?

¿Qué es la Psicoterapia psicoanalítica?

Las raices de la  psicoterapia psicoanalítica se encuentran, predominantemente, en el enfoque psicoanalítico de Freud, pero otros autores como Carl Jung y Melanie Klein se dedicaron también a ampliar y desarrollar el concepto y la aplicación de estas terapias.

La terapia psicoanalítica se basa en un aumento de la comprensión de nuestro mundo interno dirigido a solucionar nuestros problemas emocionales.

piscoterapia psicoanalítica

En la terapia, se explora el mundo del paciente y éste consigue dar sentido a su situación, sentimientos, creencias, comportamientos y recuerdos. La finalidad de esto es aumentar la comprensión sobre el modo de relacionarse con uno mismo y con el resto de personas.

Esta terapia está relacionada y utiliza como base los conceptos del modelo topográfico sobre la mente que desarrolló Freud. El neurólogo austriaco veía la psique humana estructurada en tres partes:

  • El ello, que es el componente primitivo e instintivo de la personalidad.
  • El yo, que es la parte del ello modificada por la influencia del mundo externo y trabaja racionalmente
  • El superyo, que incorpora los valores y la moral de la sociedad para controlar los impulsos del ello.

La terapia psicoanalítica también se sirve del concepto de “inconsciente”, el nivel de la consciencia que, según Freud, comprende los procesos mentales inaccesibles a la conciencia pero que influyen en los juicios, sentimientos y conductas de las personas.

¿Qué tipo de personas pueden beneficiarse de ella?

Aunque, concebida originalmente, tenía como objetivo ayudar a las personas con neurosis, la terapia psicoanalítica no está limitada a las personas con problemas de salud mental; muchas personas que experimentan una pérdida de significado en sus vidas o que están buscando la realización personal también pueden beneficiarse de este tipo de terapia.

Esta terapia proporciona un tratamiento efectivo para una gran variedad de trastornos psicológicos, como tratamiento por sí mismo y como tratamiento adjunto a otros tipos de terapia.

A veces, las personas buscan ayuda por razones específicas como puede ser un trastorno de la alimentación, condiciones psicosomáticas, conductas obsesivas o fobias. Otras veces se busca ayuda debido a sentimientos más generales de depresión, ansiedad, dificultades para concentrarse, insatisfacción en el trabajo o incapacidad para formar relaciones satisfactorias.

La terapia psicoanalítica puede beneficiar tanto a adultos como a niños y adolescentes. Puede ayudar a niños que tengan dificultades conductuales evidentes en casa o en el colegio. Esto incluye problemas de personalidad, de aprendizaje, a la hora de dormir…

¿Cómo funciona la terapia psicoanalítica?

La relación con el terapeuta es un elemento crucial en la psicoterapia psicoanalítica. El terapeuta ofrece un entorno privado y seguro que facilita el proceso de la terapia a través de las siguientes técnicas:

Asociación libre

La terapia psicoanalítica, al contrario que otras modalidades, es un planteamiento poco estructurado. El terapeuta, en este caso, invita al paciente a no tener que planear lo que va a decir.

La asociación libre anima al paciente a decir lo que se le pase por la mente sin importar si está relacionado con lo que se discutió en la sesión de la semana pasada o hace unos minutos.

La teoría subyacente afirma que, sólo cuando el paciente no sienta la necesidad de producir comunicaciones coherentes y con propósito, será capaz de permitir que los significados inconscientes emerjan a través de sus asociaciones espontáneas.

Interpretación

Tradicionalmente, el psicoanálisis ha sido asociado con la noción de “interpretación”. La interpretación fue originalmente definida como “traer el inconsciente a la consciencia”. La principal función del terapeuta en los tiempos de Freud era interpretar, es decir, traducir los significados inconscientes de las asociaciones conscientes que hacía el paciente.

Actualmente, la interpretación también se define como aquellas intervenciones relacionadas con temas interpersonales.

Transferencia

La transferencia terapéutica se refiere a la redirección de sentimientos que el paciente siente por una persona significativa en su vida hacia el terapeuta. La transferencia es una proyección de sentimientos y actitudes hacia el terapeuta que surge a través del diálogo psicoanalítico que se mantiene durante las sesiones.

La transferencia puede ser positiva, cuando se desplazan sentimientos positivos hacia el terapeuta, o negativa, cuando los sentimientos proyectados son de hostilidad.

Los modelos contemporáneos enfatizan el “aquí y ahora”, refiriéndose a una exploración de las relaciones actuales del paciente incluyendo, y priorizando, la relación con el terapeuta, entendida como una actualización de los modelos relacionales internos.

Las interpretaciones, por tanto, enfatizan el proceso de interacción entre el paciente y el terapeuta (una interpretación de transferencia), conduciendo a conexiones a otras relaciones en la vida del paciente).

Contratransferencia

Se refiere al conjunto de actitudes y reacciones afectivas conscientes o inconscientes que el terapeuta forma hacia su paciente a lo largo de la terapia.

Es necesario que el psicoterapeuta tenga en cuenta sus limitaciones, complejos y resistencias antes de comenzar una terapia, para que no influya de forma negativa en ésta.

Objetivos

En términos generales, la terapia psicoanalítica difiere de otros tipos de terapia porque tiene como finalidad realizar cambios permanentes en la personalidad y en el desarrollo emocional.

Esta terapia ayuda a aliviar la angustia por medio de la comprensión y el cambio de los problemas emocionales y relacionales de la persona, arraigados en el inconsciente. Estos problemas se resuelven ayudando al individuo a experimentar y comprender los sentimientos que conllevan.

Los objetivos de la terapia psicoanalítica han evolucionado con el tiempo. Al principio, estaban formulados en términos metapsicológicos generales; “hacer consciente el inconsciente” era la finalidad central del modelo topográfico de Freud.

Acorde con su subsiguiente modelo estructural de la mente, el tratamiento tenía la finalidad de fortalecer la posición del yo dentro de la estructura de la personalidad, promoviendo su autonomía y mejorando el control de los impulsos instintivos.

“El psicoanálisis no se presenta para hacer las reacciones patológicas imposibles, sino para dar al yo del paciente la libertad suficiente para decidir de una forma u otra” (Freud, 1923)

Seguramente, el cambio más significativo respecto a los objetivos en la terapia desde los tiempos de Freud es que muchos menos psicoterapeutas consideran actualmente que la recuperación de recuerdos reprimidos sea el principal objetivo del trabajo analítico.

En lugar de eso, la finalidad de la terapia está más relacionada con un enriquecimiento de la capacidad de autorreflexión. La autorreflexión se refiere a la capacidad de la mente para entender la propia conducta y la conducta de otros en términos de estados mentales (pensamientos, sentimientos, motivaciones, intenciones).

¿Cuáles son las diferencias entre el psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica?

El psicoanálisis, en su forma originalmente concebida por Freud, era un método de tratamiento restringido a una población de pacientes muy específica.

Freud afirmaba que el psicoanálisis solo podía servir de ayuda a aquellos pacientes con problemas neuróticos que pudieran desarrollar una relación de transferencia, que estaban motivados, educados y no estuvieran actualmente en una crisis.

Freud no era un terapeuta optimista. Según él, lo mejor que el psicoanálisis podría esperar era cambiar la miseria neurótica por una “tristeza común”, y mantenía que la felicidad del hombre nunca había estado incluida en el plan de la Creación, de forma que no lo consideraba como uno de los objetivos del tratamiento psicoanalítico.

Según estas normas, el psicoanálisis no habría tenido mucho que ofrecer a aquellos pacientes que ahora son derivados a la ayuda psicológica en los servicios de salud pública.

Tal y como Freud lo concebía (y tal y como incluso ahora siguen pensando algunos psicoanalistas), el psicoanálisis debía estar restringido a aquellos pacientes lo suficientemente enfermos como para requerir un trabajo extensivo, pero que estuvieran lo suficientemente sanos para hacer uso de este tipo de terapia.

En otras palabras, pacientes que estuvieran angustiados pero que conservaran fuerza en el yo para hacer frente a los retos y las frustraciones de la mecánica analítica clásica.

Las diferencias entre el psicoanálisis y sus descendientes, como la psicoterapia psicoanalítica, plantean cuestiones interesantes. Desde el principio, estaba claro que aunque la terapia psicoanalítica compartía sus orígenes teóricos con el psicoanálisis y empleaba las mismas técnicas y, por tanto, constituía un descendiente legítimo, no era uno de los más favorecidos.

Muchos lo veían como un debilitamiento del enfoque clásico, argumentando que producía un cambio mucho más superficial. Con el auge de la terapia psicoanalítica, el psicoanálisis, tal y como Freud predijo, se vio en peligro.

Convencionalmente, la diferencia entre el psicoanálisis y la terapia psicoanalítica es conceptualizada, en parte pragmáticamente, en términos de la frecuencia de las sesiones. El psicoanálisis habla de, al menos, cuatro o cinco sesiones semanales, mientras la terapia psicoanalítica se refiere a  un máximo de tres sesiones a la semana.

El psicoanálisis también se suele caracterizar por la ausencia de objetivos específicos, con la finalidad de un cambio significativo en la personalidad, mientras la terapia psicoanalítica se describe como un tipo de terapia más centrada en objetivos más específicos, como modificar la conducta y la estructura del carácter.

En realidad, los objetivos de ambos planteamientos no difieren significativamente; no hay apenas diferencias en las técnicas utilizadas ni en las teorías en las que están basadas. Ambos planteamientos están centrados en la interpretación de la transferencia, aunque en algunas terapias psicoanalíticas más breves y menos intensas solo se interpretan algunos aspectos de la transferencia.

Críticas, evidencia empírica y estado actual

El psicoanálisis y la terapia psicoanalítica han creado mucha polémica a lo largo de la historia y han recibido numerosas críticas.

Aunque las principales tienen que ver con la falta de investigación empírica, el psicoanálisis ha sido criticado por otros motivos.

Algunas críticas al psicoanálisis clásico tienen que ver con la duración de las terapias, que convertía la resolución de los problemas emocionales en un proceso demasiado costoso y largo, y con la naturaleza esencialmente conflictiva del inconsciente.

La teoría psicoanalítica también sostiene que ciertos procesos psíquicos ocurren del modo en que ocurren debido a un determinante biológico fijo y justifica ciertas ideologías y valores en base a un supuesto origen biológico.

Estas suposiciones dejan de lado la importancia de la cultura en el desarrollo de las personas, que influye enormemente en las actitudes, valores y pensamientos de cada uno.

Hay que tener en cuenta que, la época en la que Freud estableció sus teorías es muy distinta a la actual, por lo que quedan pocas que no estén obsoletas. Freud vivió en una época en la que la sexualidad estaba muy reprimida; de ahí que sus teorías estén tan relacionadas con el sexo.

Históricamente, la comunidad psicoanalítica no se ha llevado muy bien con la investigación empírica. Freud tenía una postura de rechazo a la investigación empírica bajo el argumento de oponerse a establecer leyes en nombre a la particularidad de los individuos.

Así, el psicoanálisis se ha tachado en algunas ocasiones de pseudociencia por la falta de rigor científico que demostrara que las teorías y las terapias eran eficaces. La psicología cognitiva, la psicología evolucionista, la neurolobiología y la psiquiatría han criticado al psicoanálisis por basarse en teorías obsoletas e hipótesis que carecen de demostración empírica.

En las dos últimas décadas se ha visto un aumento en el número de investigaciones relacionadas con la psicoterapia psicoanalítica y su eficacia. En la actualidad, se puede afirmar con seguridad que la evidencia empírica acerca de esta terapia es fuerte y creíble. Se ha demostrado que la psicoterapia psicoanalítica es eficaz para tratar una gran variedad de condiciones y trastornos de salud mental.

La evidencia que desprenden los estudios y las revisiones indican que los beneficios del tratamiento psicoanalítico no son transitorios: perduran en el tiempo y hasta después de la remisión de los síntomas.

Para muchas personas, estas terapias promueven el desarrollo de recursos internos y capacidades que permiten que vivan vidas más ricas, libres y satisfactorias. En 2009, la American Psychological Association (APA) reconoció la efectividad de las terapias basadas en el psicoanálisis debido a la fuerte evidencia empírica demostrada.

Se ha sugerido que la eficacia de la terapia está más relacionada con la calidad del terapeuta que con la técnica que utilice o el entrenamiento que haya obtenido.

Referencias

  1. Lemma, A. (2003). Introduction to the practice of psychoanalytic psychotherapy. Chichester: John Wiley & Sons.
  2. http://www.simplypsychology.org/psychoanalysis.html
  3. http://www.simplypsychology.org/psyche.html#collapseThree
  4. https://www.bpc.org.uk/about-psychotherapy/what-psychotherapy
  5. https://www.bpc.org.uk/about-psychotherapy/evidence
  6. https://www.bpc.org.uk/sites/psychoanalytic-council.org/files/FINAL%20Overview_Evidence_Base_Briefing%20June2015.pdf
  7. http://www.counselling-directory.org.uk/psychoanalytical.html
  8. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8473585
  9. https://www.apa.org/pubs/journals/releases/amp-65-2-98.pdf
  10. https://www.boundless.com/psychology/textbooks/boundless-psychology-textbook/treating-psychological-disorders-19/approaches-to-psychotherapy-98/psychodynamic-and-psychoanalytic-therapy-371-12906/

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