Psicopatología Infantil: todo lo que necesitas saber

Psicopatología Infantil: todo lo que necesitas saber

La psicopatología infantil puede definirse como el estudio de las alteraciones conductuales en niños, aunque en el presente artículo también incluiré a los jóvenes, ya que no hay un punto exacto en el que el niño deje de ser niño y pase a ser un adolescente.

Para estudiar las patologías o trastornos infantiles hay que tener en cuenta una serie de características que las diferencian de las que están presentes en los adultos.

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En primer lugar, no es usual que el niño se dé cuenta de que tiene un problema y pida ayuda psicológica, lo que suele ocurrir es que alguien de su alrededor detecta el problema y solicita la ayuda. Esta persona suele ser un familiar o alguien del ambiente escolar (un profesor, el tutor o el orientador).

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que no todos los niños maduran a la misma velocidad, sin embargo, existe un intervalo dentro del cual la presencia o no de una conducta puede ser normal. Por ejemplo, lo normal es que los niños no se hagan pipi en la cama desde los dos años aproximadamente, pero no se considera un trastorno si el niño no llega a los 5 años.

Por último, hay que tener en cuenta a la familia y el círculo social cercano que envuelve al niño ya que los niños son altamente susceptibles y lo que ocurra a su alrededor puede afectarles mucho más que a un adulto, tanto a nivel psicológico como fisiológico, incluso pueden sufrir problemas de madurez cerebral.

A continuación, se descubrirán los trastornos que se dan, o se inician, en la infancia o la adolescencia.

Trastornos de la conducta alimentaria

En los manuales diagnóstico suele incluirse dentro de este grupo la anorexia nerviosa, la bulimia y otros trastornos de la conducta alimentaria sin especificar, pero aquí se incluirán también la pica y los trastornos de rumiación porque, como verás más adelante, tienen mucha relación con los trastornos de la conducta alimentaria.

Anorexia nerviosa

Este trastorno suele aparecer en la infancia, aunque cada vez se encuentran casos en personas más jóvenes e incluso en niños. Hay dos picos de edad en los que es más común la aparición de este trastorno, el primero es a los 14 años y el segundo a los 18.

Se calcula que afecta a aproximadamente el 1% de los adolescentes, de los cuales el 90% son chicas, aunque cada vez más chicos se ven afectados por esta enfermedad.

Las personas que lo sufren normalmente son descritas como jóvenes responsables y normales. Pero, a medida que progresa el trastorno, se van volviendo cada vez más retraídas.

El principal síntoma que pone en alerta a los familiares del joven es la malnutrición, a simple vista puede observarse un decremento físico en la persona que a la larga puede llevarle a reducir sus constantes vitales, para ahorrar energía, y en casos graves puede conducirle incluso a la muerte.

Para diagnosticar la anorexia nerviosa deben cumplirse los siguientes criterios del CIE-10-MIA:

  1. Pérdida significativa de peso o en prepúberes, no conseguir el peso adecuado para su periodo de crecimiento. M.C.= Kg/m2 < 17.5
  2. A través de: 1) evitación de consumo de “alimentos que engordan” y por uno o más de los síntomas siguientes: 2) vómitos autoprovocados, 3) purgas intestinales autoprovocadas, 4) ejercicio excesivo y 5) consumo de fármacos anorexígenos o diuréticos
  3. Distorsión de la imagen corporal con el carácter de idea sobrevalorada intrusa, de pavor ante la gordura o la flaccidez de las formas corporales, de modo que el enfermo se impone a sí mismo permanecer por debajo de un límite máximo de peso corporal
  4. Trastorno endocrino generalizado que afecta al eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, manifestándose en la mujer como amenorrea y en el varón como una pérdida de interés y de la potencia sexuales
  5. Si el inicio es anterior a la pubertad, se retrasa la secuencia de las manifestaciones de la pubertad, o incluso ésta se detiene (cesa el crecimiento, en las mujeres no se desarrollan las mamas y hay amenorrea primaria; en los varones persisten los genitales infantiles). Si se produce una recuperación, la pubertad puede completarse, pero la menarquía es tardía.

La presencia de métodos purgativos como los vómitos autoprovocados, las purgas intestinales autoprovocadas, el consumo de fármacos anorexígenos o diuréticos, el abuso de laxantes y los extractos tiroideos. Los criterios subrayados son métodos purgativos. La presencia de éstos es un indicador de que la enfermedad lleva bastante tiempo.

Bulimia nerviosa

Este trastorno suele comenzar más tarde que la anorexia. Se calcula que la sufren entre el 1 y el 3% de los adolescentes y jóvenes adultos, de los cuales el 90% son chicas, al igual que ocurría con la anorexia.

Los síntomas físicos de la bulimia son parecidos a los de la anorexia, aunque no hay una bajada tan drástica del peso.

En cuanto a los síntomas psicológicos, comparten características con la anorexia, como el miedo a engordar y las conductas compensatorias inapropiadas. Pero difieren en que las personas con bulimia llevan a cabo atracones y conductas purgativas desde el inicio.

Para diagnosticar la bulimia nerviosa deben cumplirse los siguientes criterios del CIE-10-MIA:

  1. Preocupación continua por la comida, con deseos irresistibles de comer, de modo que el enfermo termina por sucumbir a ellos, presentándose episodios de polifagia durante los cuales consume grandes cantidades de comida en periodos cortos de tiempo
  2. El enfermo intenta contrarrestar el aumento de peso así producido mediante uno o más de los siguientes métodos: vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, períodos de intervalos de ayuno, consumo de fármacos tales como supresores del apetito, extractos tiroideos o diuréticos. Cuando la bulimia se presenta en un enfermo diabético, éste puede abandonar su tratamiento con insulina.
  3. La psicopatología consiste en un miedo morboso a engordar, y el enfermo se fija de manera estricta un dintel de peso muy inferior al que tenía antes de la enfermedad, o al de su peso óptimo o sano. Con frecuencia, pero no siempre, existen antecedentes previos de anorexia nerviosa con un intervalo entre ambos trastornos de varios meses o años. Este episodio precoz puede manifestarse de una forma florida o, por el contrario, adoptar una forma menor o larvada, con moderada pérdida de peso o una fase transitoria de menorrea.

La presencia de métodos purgativos como los vómitos autoprovocados, las purgas intestinales autoprovocadas, el consumo de fármacos anorexígenos o diuréticos, el abuso de laxantes y los extractos tiroideos. Los criterios subrayados son métodos purgativos. La presencia de éstos es un indicador de que la enfermedad lleva bastante tiempo.

Pica

La pica consiste en la ingestión persistente de sustancias no nutritivas, como piedrecitas o arena, sin mostrar ningún tipo de asco o aversión.

Pasando desde los niños más pequeños hasta los adolescentes y adultos, las sustancias que sueles consumir son:

  • Pintura, yeso, cuerda, cabellos o ropas
  • Excrementos, arena, insectos, hojas o guijarros
  • Tierra o estiércol

Para diagnosticar la pica deben cumplirse los siguientes criterios del CIE-10-MIA:

  1. Ingestión persistente de sustancias no nutritivas, dos veces/semana
  2. Duración de al menos un mes
  3. Ausencia de otros criterios psiquiátricos de la CIE-10, excepto retraso mental
  4. La edad cronológica y mental debe ser de al menos dos años
  5. El trastorno no puede ser un hábito culturalmente aceptado.

Rumiación

Se considera un trastorno precoz ya que suele aparecer antes del primer año de vida del niño.

Los niños que presentan este trastorno regurgitan parte del alimento parcialmente digerido, escupen un poco y mastican el resto para pasar a tragárselo y digerirlo de nuevo.

Un rasgo característico de este trastorno es que el niño suele ejecutar movimientos previos a la regurgitación, como el arqueo de la espalda hacia atrás.

Para diagnosticar la rumiación (denominado trastorno de la conducta alimentaria en el CIE-10-MIA y trastorno de la ingesta alimentaria en el DSM-IV) deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. Fracaso persistente en comer adecuadamente o rumiación o regurgitación del alimento persistentes.
  2. Fracaso en la ganancia de peso o pérdida de peso en un período de al menos un mes.
  3. Inicio del trastorno anterior a los 6 años de edad.
  4. No se satisfacen criterios para ningún otro trastorno psiquiátrico de la CIE-10.
  5. No existe una enfermedad orgánica que pueda explicar el fracaso de la conducta alimentaria.

Trastornos de la eliminación

El aprendizaje normal de las funciones del control de esfínteres ocurre en el siguiente orden cronológico:

  1. Control rectal nocturno
  2. Control rectal diurno
  3. Control vesical diurno
  4. Control vesical nocturno

Enuresis

La enuresis se define como la frecuente emisión voluntaria o involuntaria de orina en la cama o en la ropa de niños que ya tienen la madurez suficiente para controlarlo y que no sufren ningún problema orgánico.

La prevalencia de enuresis nocturna afecta al 7% en niños y al 3% en niñas. La prevalencia de enuresis diurna es de 1-2% y es más frecuente en niñas.

En función del momento del día se contemplan tres tipos: sólo nocturna, sólo diurna, nocturna y diurna (CIE-10-MIA). Aunque la enuresis diurna suele denominarse simplemente como enuresis.

En función de si ha habido un período previo de continencia urinaria se habla de dos subtipos: primaria (cuando nunca existió dicho período) y secundaria, si el niño ya había aprendido a controlar las emisiones.

Los tipos más comunes son la enuresis nocturna y la primaria.

Para diagnosticar la enuresis deben cumplirse los siguientes criterios del CIE-10-MIA:

  1. La edad cronológica y mental debe ser de al menos cinco años.
  2. Emisión involuntaria o intencionada de orina en la cama o en la ropa que se presenta al menos dos veces al mes en niños menores de siete años y al menos una vez en niños de más años.
  3. La enuresis no es consecuencia de ataques epilépticos, incontinencia de origen neurológico, ni de anomalías estructurales del tracto urinario ni de otros trastornos físicos.
  4. El cuadro debe haber estado presente durante al menos tres

Encopresis

La encopresis se define como la evacuación repetida de heces en lugares inadecuados, de forma involuntaria o intencionada en niños que ya tienen la madurez suficiente para controlarla y en ausencia de ningún problema orgánica.

Este problema afecta a aproximadamente el 1% de los niños de 5 y es más frecuente en niños que en niñas.

Además, se subdividirse en primaria/secundaria y nocturna/diurna como la enuresis, existe otra subdivisión: por enseñanza inadecuada en el control de esfínteres, deposición deliberada de heces en lugares no adecuados o deposiciones líquidas por rebosamiento secundario a retención

Criterios diagnósticos de encopresis no orgánica (CIE-10-MIA):

  1. Emisión repetida de heces en lugares inapropiados bien involuntaria o intencionadamente (incluye la incontinencia por rebosamiento secundaria a retención fecal funcional).
  2. Edad cronológica y mental de al menos cuatro años.
  3. Al menos un episodio de encopresis al mes.
  4. Duración de al menos seis meses.
  5. Ausencia de cuadros orgánicos que pudieran ser una causa suficiente de la encopresis.

Trastornos del sueño

Disomnias

Este tipo de trastornos afectan a la cantidad, calidad u horario (duración) del sueño.

Insomnio

El insomnio como la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la sensación de no haber tenido un sueño reparador.

Se pueden categorizar:

  • Según el momento: de conciliación, de mantenimiento y terminal.
  • Según su gravedad: precoz común y precoz severo (puede manifestarse de dos formas: tranquilo y agitado, especialmente frecuente en niños que posteriormente se han diagnosticado con TEA).
  • Según su duración: transitorio y persistente

Aproximadamente un 10% de los niños presentan problemas de insomnio, aunque puede confundirse con las dificultades para dormirse.

Criterios diagnósticos del insomnio no orgánico (DSM-IV-R):

a) Quejas que suelen consistir en dificultades para conciliar el sueño o para mantenerlo o sobre una mala calidad del mismo.

b) Dicha manifestación se ha presentado por lo menos tres veces a la semana durante al menos un mes.

c) Preocupación excesiva, tanto durante el día como durante la noche, sobre el hecho de no dormir y sobre sus consecuencias.

d) La cantidad o calidad no satisfactorias del sueño causa un malestar general o interfiere con las funciones sociales y ocupacionales del enfermo.

Dificultad para dormir

Es más frecuente que el insomnio, pudiendo llegar hasta el 20% en edad preescolar.

Es imprescindible realizar una buena entrevista donde obtener información de los padres sobre los hábitos que tienen tanto ellos como su hijo a la hora de irse a dormir y durante la noche (también es útil obtener información sobre las condiciones del cuarto).

Según la historia y los registros podremos identificar si ocurre algunos de estos problemas:

  1. Problemas de relación que no cumplen los criterios de ningún trastorno mental específico pero que conducen derivaciones clínicas para la evaluación o recursos (incluye las dificultades en las costumbres a la hora de ir a dormir o en la alimentación en niños pequeños).
  2. Problema relacionado con el control y supervisión parentales inadecuados (serían varios aspectos afectados).
  3. Trastorno de ansiedad fóbica en la infancia o F40.2 Fobia específica.

Narcolepsia

Se define como la presencia de ataques irresistibles en los que la persona se queda dormida, pueden durar desde unos segundos hasta 20 minutos o más, y suelen ser precipitados por situaciones monótonas o aburridas.

Lo habitual es que no se manifieste hasta la adolescencia, en la población general hay una prevalencia de 0,1% aproximadamente.

Junto al síntoma principal, “los ataques de sueño”, aparecen uno o más de los siguientes:

  • Cataplejia: episodios repentinos en que se pierde el tono muscular (de unos segundos a pocos minutos) ocurren tras emociones intensas y el sujeto permanece con conciencia.
  • Parálisis de sueño: incapacidad de llevar a cabo movimientos voluntarios al despertarse o quedarse dormido al dormir o despertarse (de segundos a pocos minutos) y suele desaparecer al tocar al sujeto.
  • Alucinaciones hipnagógicas: se asemejan a los sueños que experimentamos a veces antes de quedarnos dormidos o al despertarnos.

Apnea del sueño

La apnea del sueño consiste en la aparición intermitente de episodios de cese de la respiración durante el sueño (durante más de 10 segundos), pueden contarse hasta 10 episodios de este tipo por hora. Están asociados a fuertes ronquidos y a somnolencia diurna, lo cual acarrea en niños que se asocie a mal rendimiento escolar, ataques de sueño y cefaleas matinales.

Es un trastorno poco frecuente, el número de niños con este trastorno no llega al 1%.

Existen tres subtipos: obstructivo, debida a la obstrucción de las vías respiratorias superiores (es el subtipo más frecuente), central, debida a una disfunción de los mecanismos del SNC, y mixto (este último subtipo es infrecuente).

Los sujetos tienen reducida la duración de las fases de sueño profundo (despertares o superficialización del sueño).

Parasomnias

Dentro de esta categoría se incluyen los trastornos que ocurren durante el sueño o durante la transición sueño-vigilia.

Pesadillas

Las pesadillas se definen como sueños angustiosos que despiertan al niño. El niño es capaz de hacer un relato estructurado de su mal sueño, cuyo contenido es amenazante y recordado.

Los episodios tienen lugar en la fase MOR (fase REM), excepto en el caso de las pesadillas que se producen debidas a un trastorno por estrés postraumático.

Aproximadamente 1 de cada 4 niños mayores de 3 años sufren pesadillas de forma ocasional.

Según el CIE-10 deben cumplirse los siguientes criterios para establecer el diagnóstico:

  1. El despertar de un sueño nocturno o de una siesta con recuerdos detallados y muy vívidos de sueños terroríficos, que normalmente implican una amenaza para la supervivencia, seguridad o la estimación de sí mismo. El despertar puede tener lugar durante cualquier momento del periodo del sueño, aunque normalmente tiene lugar durante la segunda mitad.
  2. Una vez despierto, el individuo alcanza rápidamente el estado de vigilia y se encuentra orientado y alerta.
  3. Tanto la experiencia onírica en sí misma como la alteración del sueño provocan gran malestar al enfermo.

Terrores nocturnos

Los niños que sufren este trastorno suelen despertarse con un grito y gran activación vegetativa. Durante los episodios de terrores nocturnos los niños “miran, pero no ven”, no responden a los intentos por parte de los padres por calmarlo o despertarlo.

Tras unos minutos el terror desaparece y el niño vuelve a la cama o se acaba despertando sin recordar el episodio o como mucho siendo capaz de recordar vagamente la experiencia de terror.

Estos episodios ocurren en fases III-IV de sueño NMOR (fase no REM), sueño de ondas lentas.

Es más frecuente entre los 4-12 años, en este intervalo, en torno al 3% de los niños tienen terrores nocturnos.

Según el CIE-10 deben cumplirse los siguientes criterios para establecer el diagnóstico:

  1. El síntoma predominante es la presencia de episodios repetidos de despertarse durante el sueño, que comienzan con un grito de pánico y están caracterizados por una intensa ansiedad, excitación motriz e hiperactividad vegetativa tal y como taquicardia, taquipnea y sudoración.
  2. Estos episodios de carácter repetido tienen una duración característica de 1 a 10 minutos. Por lo general se presentan durante el primer tercio del sueño nocturno.
  3. Hay una relativa ausencia de respuesta frente a los intentos de otras personas para influir en el terror y de manera casi constante a estos intentos suelen suceder unos minutos de desorientación y movimientos perseverantes.
  4. El recuerdo del acontecimiento, si es que hay alguno, es mínimo (normalmente, una o dos imágenes mentales fragmentarias).
  5. No hay evidencia de un trastorno somático, como un tumor cerebral o una epilepsia.

Sonambulismo

Este trastorno se describe como la presencia de actividad motora en un niño que estaba profundamente dormido. La actividad puede ser más o menos compleja y no responden a las personas que le rodean. Los niños suelen tener los ojos abiertos durante el episodio.

Se trata de una disociación entre actividad motora y nivel de conciencia, ya que la persona no es consciente de los movimientos que está realizando. Los episodios pueden durar hasta 20 minutos.

Es más frecuente entre los 4-8 años, en este intervalo, aproximadamente el 3% de los niños lo padecen.

Según el CIE-10 deben cumplirse los siguientes criterios para establecer el diagnóstico:

  1. El síntoma predominante es la presencia de episodios repetidos de levantarse de la cama durante el sueño y deambular durante unos minutos o hasta media hora, normalmente durante el primer tercio del sueño nocturno.
  2. Durante el episodio el individuo tiene la mirada en blanco, no responde plenamente a los esfuerzos de los otros para modificar su comportamiento o comunicarse con él y resulta muy difícil despertarlo.
  3. Al despertarse del episodio o a la mañana siguiente, el individuo no recuerda nada de lo sucedido.
  4. Al cabo de unos minutos de haberse despertado tras un episodio no se pone de manifiesto deterioro alguno en la actividad mental o en el comportamiento, a pesar de que puede darse, inicialmente, un breve período de tiempo en el que haya cierta confusión y desorientación.
  5. No hay evidencia alguna de un trastorno mental orgánico, tal como una demencia o una epilepsia.

Trastornos psicomotores: los tics

Los tics se definen como movimientos involuntarios, rápidos, reiterados y arrítmicos que por lo general afectan a un grupo circunscrito de músculos o una vocalización de aparición brusca y que carecen de un propósito aparente.

Se experimenta como irresistibles e incontrolables, pero se pueden suprimir por períodos variables de tiempo. La consecuencia de su ejecución es una disminución temporal de la tensión que sufre la persona. Son más frecuentes los que se producen en la parte superior del cuerpo.

Estos trastornos suelen comenzar entre los 6 y 12 años, y es más frecuente en niños que en niñas. El 15% de estos niños sufren trastorno de tics transitorios, el 1.8% sufren trastorno de tics crónicos motores o fonatorios y el 0.5% sufren el síndrome de Gilles de la Tourette.

La observación es el medio más seguro para poder diagnosticar este trastorno. En los casos más graves es aconsejable realizar una exploración neurológica, revisar si existen antecedentes de cuadros infecciosos y neurológicos (propios y familiares).

La clasificación diferencia entre:

  • Trastorno de tics transitorios.
  • Trastorno de tics crónicos motores o fonatorios.
  • Trastorno de tics múltiples y fonatorios combinados (síndrome de Gilles de la Tourette).
  • Otros trastornos de tics.
  • Trastorno de tics no especificado.

Criterios para diagnosticar el trastorno de tics transitorios (según el DSM-IV-R):

  1. Presencia de tics simples o múltiples, de tipo motor y/o fonatorio, que se repiten múltiples veces la mayor parte de los días durante un periodo de al menos 4 semanas.
  2. Duración no superior a 12 meses.
  3. Ausencia de antecedentes del síndrome de Gilles de la Tourette. El trastorno no es secundario a otros trastornos físicos ni corresponde a los efectos secundarios de alguna medicación.
  4. Aparición antes de los 18 años de edad.

Criterios para diagnosticar el trastorno de tics crónicos motores o fonatorios (según el DSM-IV-R):

  1. Presencia de tics motores o fonatorios, pero no ambos que se repiten múltiples veces la mayor parte de los días durante un periodo de al menos 12 meses.
  2. No existen periodos de remisión durante ese año superiores a dos meses.
  3. Ausencia de antecedentes de Gilles de la Tourette. El trastorno no es secundario a otros trastornos físicos ni corresponde a los efectos secundarios de alguna medicación.
  4. Aparición antes de los 18 años de edad.

Criterios para diagnosticar el síndrome de Gilles de la Tourette o trastorno de tics múltiples motores o fonatorios (según el DSM-IV-R):

  1. La presencia de tics motores múltiples junto a uno o más tics fonatorios debe presentarse en algún momento de la evolución del trastorno, pero no necesariamente juntos.
  2. Los tics deben presentarse muchas veces al día, casi todos los días durante más de un año, sin ningún periodo de remisión durante ese año superior a dos meses.
  3. El trastorno no es secundario a otros trastornos físicos ni corresponde a los efectos secundarios de alguna medicación.
  4. Aparición antes de los 18 años de edad.

Trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad se encuentran dentro del apartado “Trastornos de las emociones de comienzo específico en la infancia” en el DSM-IV. Son más comunes en las niñas.

Este apartado incluye el trastorno de la ansiedad a la separación en la infancia (TAS), el trastorno de ansiedad fóbica en la infancia (TAF) y el trastorno de ansiedad (hipersensibilidad) en la infancia (TAH).

Trastorno de ansiedad de separación

Los criterios diagnósticos para este trastorno son:

  1. Al menos tres de los siguientes:
  2. una preocupación irracional a posibles daños que pudieran acaecer a las personas significativas o temor a ser abandonados;
  3. una preocupación irracional a que un acontecimiento adverso le separe de las personas significativas (como, por ejemplo, poder perderse, ser secuestrado, ingresado en un hospital o asesinado);
  4. una desgana o rechazo persistente a ir al colegio por temor a la separación (más que por otras razones, como miedo a algo que pudiera ocurrir en el colegio);
  5. una desgana o rechazo persistente a irse a la cama sin la compañía o cercanía de alguna persona significativa;
  6. un temor inapropiado y persistente a estar solo, o sin la persona significativa en casa durante el día;
  7. pesadillas reiteradas sobre la separación;
  8. síntomas somáticos reiterados (tales como náuseas, gastralgias, cefaleas o vómitos) en situaciones que implican la separación de una persona significativa, como salir de casa para ir al colegio;
  9. un malestar excesivo y recurrente (en forma de ansiedad, llantos, rabietas, tristeza, apatía o retraimiento social) en anticipación, durante o inmediatamente después de la separación de una persona significativa;
  10. Ausencia de trastorno por ansiedad generalizada en la infancia.
  11. Aparición antes de los 6 años.
  12. Ausencia de alteraciones generalizadas del desarrollo de la personalidad o del comportamiento (F40-48: Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos), trastornos psicóticos o trastornos por uso de sustancias psicoactivas.
  13. Duración de al menos 4 semanas.

Trastorno de ansiedad fóbica

Criterios diagnósticos según el CIE-10:

  1. El comienzo ha tenido lugar en el período evolutivo adecuado.
  2. El grado de ansiedad es clínicamente anormal.
  3. La ansiedad no forma parte de un trastorno más generalizado.

En el DSM-IV este trastorno se denomina fobia específica, y las características son las siguientes:

  • Miedo desproporcionado a un objeto o situación.
  • Elevada activación: rabietas, inmovilización, llantos, abrazos, etc.
  • Provocan evitación o se soportan con gran esfuerzo.
  • Carácter irracional.
  • Interfieren notablemente en la adaptación del niño
  • Se requiere que haya estado presente 6 meses.
  • No explicable por otro trastorno de ansiedad mayor.
  • Muchas remiten espontáneamente años después.

Trastorno de hipersensibilidad social en la infancia

Criterios diagnósticos según el CIE-10:

  1. Ansiedad persistente en situaciones sociales en las que el niño es expuesto a la presencia de gente no familiar, incluyendo a los compañeros de colegio, y que se manifiesta en forma de una conducta de evitación social
  2. Autoobservación, sentimientos de vergüenza y excesiva preocupación acerca de la adecuación de su conducta cuando se encuentra con figuras no familiares
  3. Interferencia significativa con las relaciones sociales (incluyendo a los compañeros de colegio) que son en consecuencias restringidas. Cuando se enfrentan a situaciones sociales nuevas de forma forzada, se produce un estado de intenso malestar e incomodidad manifestado por llanto, falta de lenguaje espontáneo o huida de la situación
  4. Las relaciones sociales con figuras familiares (miembros de la familia o amigos muy cercanos) son satisfactorias
  5. No se satisfacen los criterios del T.A.G.
  6. Ausencia de alteraciones generalizadas del desarrollo de la personalidad y el comportamiento, trastornos psicóticos o por uso de sustancias psicoactivas.

Trastorno de ansiedad generalizada

  • Preocupación excesiva (hechos pasados o futuros) y conducta temerosa no limitada a un hecho u objeto concreto
  • Preocupación por su propia competencia en diferentes ámbitos
  • Síntomas asociados (varios meses): aprensión, fatiga, disminución de la concentración, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones del sueño
  • No se explica mejor por Fobias, T. de Pánico, T.O.C., ni aparece exclusivamente durante un T. Depresivo.

Trastornos del estado de ánimo: depresión infantil

Este trastorno se define como un ámbito persistente en la conducta de un niño consistente en un descenso de su capacidad de disfrutar de los acontecimientos, de comunicar con los demás y rendir en sus áreas de competencia en relación con sus posibilidades, y que se acompaña además de acciones de protesta plural (Del Barrio, 1998).

En España se calcula que el 1.8% de los niños entre 8 y 11 años sufren trastorno depresivo mayor, mientras que hasta el 6.4% sufren un trastorno distímico. Durante la infancia no hay diferencia entre sexos, pero la en la adolescencia es mucho más frecuente en chicas.

Episodio depresivo mayor

Los criterios diagnósticos para el trastorno depresivo mayor son los siguientes (DSM-IV):

  1. Presencia de cinco (o más) de los siguientes síntomas durante un período de 2 semanas, que representan un cambio respecto a la actividad previa. Uno de los síntomas debe ser (1) o (2).

    • estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto ( ej. se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (p. ej., llanto). O estado de ánimo irritable en niños y adolescentes
    • disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan los demás) (anhedonia)
    • pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso, o pérdida o aumento del apetito casi cada día. O fracaso en aumentar el peso en niños
    • insomnio o hipersomnia casi cada día
    • agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido)
    • fatiga o pérdida de energía casi cada día
    • sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no los simples autorreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo)
    • disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día (ya sea una atribución subjetiva o una observación ajena)
    • pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse (no necesario comprobar que ocurra casi cada día).

  2. Los síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto
  3. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo
  4. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica
  5. Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo ( ej., después de la pérdida de un ser querido), los síntomas persisten durante más de dos meses o se caracterizan por una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideación suicida, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor

Trastorno Distímico

Los criterios diagnósticos para el trastorno distímico son los siguientes (DSM-IV):

  1. Estado de ánimo crónicamente depresivo (irritable) la mayor parte del día, la mayoría de los días durante al menos 1 año

En niños y adolescentes (en adultos, 2 años)

Especificar de inicio temprano (antes de 21 años)

  1. Presencia, mientras se está deprimido de al menos dos de los siguientes:

    1. pérdida/aumento de apetito
    2. insomnio o hipersomnia
    3. falta de energía o fatiga
    4. baja autoestima
    5. dificultad para concentrarse o tomar decisiones
    6. sentimientos de desesperanza

  2. Durante este año, no se ha estado sin síntomas más de dos meses seguidos
  3. Sin EDM durante este primer año (ni crónico, ni en remisión). Después, doble depresión
  4. Sin episodios maniacos o mixtos
  5. No sólo durante un episodio psicótico
  6. No debido a una sustancia o enfermedad médica
  7. Los síntomas causan malestar significativo o deterioro

Trastornos de la conducta: Trastornos Disociales

Los trastornos disociales se caracterizan por una forma persistente y reiterada de alteración de conducta, agresiva o desafiante, y, en casos graves, por violaciones de las normas sociales.

Lo normal es que los trastornos vayan a peor si no son tratados y que los niños tengan poca o nula conciencia del problema.

La mayoría de los niños que sufren este trastorno son chicos, hay una proporción de 3/1 a favor de los chicos.

Dentro de los trastornos de la conducta se incluyen:

  • El trastorno disocial limitado al contexto familiar: este es el trastorno más leve, seguido por el desafiante oposicionista. Es frecuente cuando uno de los progenitores tiene una pareja nueva.
  • Trastorno disocial en niños no socializados: este trastorno es el más grave. Es usual que el niño se relacione con otros iguales que sean igual de disociales que él.
  • Trastorno disocial en niños socializados.
  • Trastorno disocial desafiante y oposicionista.

Trastornos disociales

Criterios diagnósticos según el CIE-10:

  • La duración debe ser de al menos 6 meses
  • Da lugar a cuatro subcategorías más unas mixtas

Algunos de los síntomas siguientes están presentes, a menudo o frecuentemente:

  • Rabietas graves
  • Discusiones con los adultos
  • Desafíos a los requerimientos de los adultos
  • Hace cosas para molestar a otras personas
  • Culpa a otros de sus faltas o mala conducta
  • Se molesta fácilmente con los demás
  • Está enfadado o resentido
  • Es rencoroso y vengativo

Agresión a personas y animales:

  • Intimidaciones a otras personas
  • Inicia peleas (excepto con hermanos)
  • Ha usado un arma que puede causar serios daños a otros
  • Crueldad física con otras personas
  • Crueldad física con los animales
  • Forzar a otro a tener relaciones sexuales
  • Delito violento o con enfrentamiento

Destrucción de la propiedad:

  • Destrucción deliberada de la propiedad ajena (no incendios)
  • Incendios deliberados para provocar daños

Fraudulencia o robo:

  • Robos de valor sin enfrentamiento con la víctima (fuera o dentro del hogar)
  • Miente o rompe promesas para obtener beneficios y favores
  • Allanamiento de morada o de vehículo ajenos

Violaciones graves de normas:

  • Abandono del hogar al menos 2 veces por la noche (o 1 más de una noche), excepto por evitar abusos
  • Permanece fuera de casa por la noche a pesar de la prohibición paterna (inicio < 13)
  • Ausencias del colegio (inicio < 13)

No cumple los criterios de Trastorno disocial de la personalidad, esquizofrenia, episodio maniaco, TGD, Trastorno Depresivo (TD depresivo), ni T. Hipercinético (T. Hipercinético Disocial).

Los síntomas subrayados solo deben darse una vez para poder diagnosticar este trastorno.

Hay que especificar si es:

  • Trastorno disocial limitado al contexto familiar

  1. 3 o más síntomas de los comprendidos entre 9-23
  2. Al menos uno presente 6 meses como mínimo
  3. La alteración se limita al medio familiar

Relaciones sociales externas normales.

  • Trastorno disocial en niños no socializados

  1. 3 o más síntomas de los comprendidos entre 9-23
  2. Al menos uno presente 6 meses como mínimo
  3. Pobreza en las relaciones con los compañeros, con aislamiento, rechazo...

A veces puede llevar a cabo actos disociales grupales.

  • Trastorno disocial en niños socializados

  1. 3 o más síntomas de los comprendidos entre 9-23
  2. Al menos uno presente 6 meses como mínimo
  3. Los trastornos de conducta incluyen el ámbito extrafamiliar
  4. Relaciones normales con compañeros

Puede actuar con pandilla disocial o no.

  • Trastorno disocial desafiante y oposicionista

  1. 4 o más síntomas de F91, pero no más de 2 deben ser de los ítems 9-23.
  2. Estos síntomas son inadecuados para el nivel de desarrollo del niño
  3. Al menos 4 de los síntomas deben estar presentes 6 meses como mínimo.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo que se define por niveles incapacitantes de falta de atención, desorganización, y/o hiperactividad-impulsividad.

La falta de atención y de organización conlleva la imposibilidad de permanecer o completar las tareas correspondientes a su nivel educativo, por lo cual muchas veces dan la impresión de que no escuchan.

La hiperactividad-impulsividad conlleva sobreactividad, inquietud, incapacidad para quedarse sentado, entrometimiento en las actividades de los demás e incapacidad para esperar.

La prevalencia es del 5% en niños y del 2.5% en adultos. Es un trastorno bastante estable, aunque en algunos casos se agrava en la adolescencia. En la adultez la hiperactividad es menos obvia, pero persisten algunos síntomas como el sueño, la inatención, la impulsividad y la falta de organización.

Es más frecuente en chicos que en chicas, tanto en la adolescencia como en la adultez.

Criterios según el DSM-IV:

  1. Un patrón persistente de inatención y/o exceso de actividad/impulsividad que interfiere con el funcionamiento normal o el desarrollo, está caracterizado por (1) y/o (2):

    • Inatención: seis (o más) de los siguientes síntomas que han persistido al menos 6 meses en un grado inconsistente con el nivel de desarrollo y que impacta directa y negativamente en las actividades sociales y académicas/ocupacionales:

Nota: Los síntomas no sólo se manifiestan en conductas de oposición, hostilidad o fallo al entender tareas o instrucciones. Para los adolescentes mayores y adultos (17 años o más), es necesario al menos la presencia de cinco síntomas.

  1. Falla usualmente en prestar atención a los detalles o comete errores de descuido en los deberes, el trabajo o durante otras actividades.
  2. Usualmente tiene dificultad para sostener la atención en tareas o en actividades ociosas.
  3. Usualmente no parece escuchar cuando le están hablando directamente.
  4. Usualmente no sigue las instrucciones y no finaliza las actividades escolares.
  5. Usualmente tienen dificultades al organizar tareas y actividades.
  6. Usualmente rechaza, rehúsa o no le gusta realizar tareas que requieren usar la atención sostenida.

    • Exceso de actividad e impulsividad: seis (o más) de los siguientes síntomas que han persistido al menos 6 meses en un grado inconsistente con el nivel de desarrollo y que impacta directa y negativamente en las actividades sociales y académicas/ocupacionales:

Nota: Los síntomas no sólo se manifiestan en conductas de oposición, hostilidad o fallo al entender tareas o instrucciones. Para los adolescentes mayores y adultos (17 años o más), es necesario al menos la presencia de cinco síntomas.

  1. Usualmente se mueve en exceso, da golpecitos con manos o pies o se retuerce en el asiento.
  2. Usualmente se levanta del asiento en situaciones en las que se espera que se quede sentado.
  3. Usualmente corre y escala en situaciones en las que es inapropiado. (Nota: en adolescentes o adultos, puede ser limitado a sentirse inquieto).
  4. Usualmente son incapaces de jugar o participar en actividades de ocio en silencio.
  5. Está a menudo “en movimiento” como si tuviera un motor.
  6. Usualmente habla en exceso.
  7. Usualmente se precipita al responder antes de que completen la pregunta.
  8. Usualmente tiene dificultades para esperar su turno.
  9. Usualmente interrumpe o se entromete en lo que están haciendo otros.
  10. Algunos síntomas de inatención o hiperactividad-impulsividad estuvieron presente desde antes de la edad de 12 años.
  11. Algunos síntomas de inatención o hiperactividad-impulsividad están presentes en varios contextos diferentes.
  12. Hay una evidencia clara de que los síntomas interfieren o disminuyen la calidad del funcionamiento de las actividades sociales, académicas u ocupacionales.
  13. Los síntomas no ocurren exclusivamente durante el curso de un brote de esquizofrenia u otro trastorno psicótico y no puede ser explicado mejor por otro trastorno mental.

Especificar si:

  • 01 (F90.2) Presentación combinada: si los dos criterios A1 (inatención) y A2 (hiperactividad-impulsividad) estuvieron presente en los últimos 6 meses.
  • 01 (F90.0) Presentación predominantemente de inatención: si el criterio A1 (inatención) se presenta, pero el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) no estuvo presente en los últimos 6 meses.
  • 01 (F90.1) Presentación predominantemente de hiperactividad/impulsividad: si el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) se presenta, pero el criterio A1 (inatención) no estuvo presente en los últimos 6 meses.

Especificar si:

En remisión parcial: Cuando se cumplieron todos los criterios anteriormente, al menos que todos los criterios se han cumplido durante los últimos 6 meses, y los síntomas todavía dar lugar al deterioro de la actividad social, académica o laboral.

Especificar la gravedad actual:

Leve: pocos, o ningún síntoma de los requeridos para establecer el diagnóstico están presentes en exceso, y los síntomas resultan en no más de un leve deterioro en el funcionamiento social u ocupacional.

Moderado: están presentes síntomas o déficit funcional entre “leve” y “severo”.

Severo: Mucho de los síntomas requeridos para establecer el diagnóstico, o algunos síntomas particularmente graves, están presentes, o los síntomas resultan en un marcado deterioro en el funcionamiento social u ocupacional.

Referencias

  1. American Psychiatric Association. (15 de Abril de 2016). Trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia. Obtenido de Psicomed: http://www.psicomed.net/dsmiv/dsmiv.html.
  2. Organización Mundial de la Salud. (14 de Abril de 2016). TRASTORNOS DE CONDUCTA Y TRASTORNOS EMOCIONALES CUYO INICIO SE PRESENTA HABITUALMENTE EN INFANCIA Y ADOLESCENCIA (F90-F98). Obtenido de Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad: https://eciemaps.mspsi.es/ecieMaps/browser/index_10_mc.html#search=&flags=111100&flagsLT=11111111&searchId=1460829253438&indiceAlfabetico=&listaTabular=id-10837-class-F90-F98&expand=0&clasification=cie10mc&version=2010.
  3. Rodróguez Sacristán, J., Mesa Cid, P. J., & Lozano Oyola, J. F. (2009). Psicopatología Infantil básica. Madrid: Pirámide.

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