Pérdida de memoria a corto y largo plazo: causas y tratamientos

Pérdida de memoria a corto y largo plazo: causas y tratamientos

¿Notas que cada vez tienes más problemas de memoria o estás preocupado porque alguna persona cercana ha empezado a mostrar una clara pérdida de esta capacidad mental?

La pérdida de memoria a corto y largo plazo es una de las enfermedades que mayor ansiedad provocan, ya que esta juega un papel fundamental en nuestras vidas, por lo que cuando aparece es muy probable que reaccionemos con confusión y nerviosismo.

pérdida de memoria a corto y largo plazo

A diferencia de otras patologías, la memoria es una capacidad personal que nos define por completo.

De este modo, cuando se ve alterada esta función que tenemos todas las personas, resulta imposible separar la pérdida de memoria de la propia identidad.

Si nos rompemos una pierna sabemos que sólo una parte de nuestro cuerpo estará dañada durante un tiempo. Sin embargo, si perdemos memoria notamos como no sólo estamos perdiendo nuestra capacidad para recordar, sino que perdemos nuestra capacidad para vivir como antes y ser como éramos previamente.

Para poder gestionar adecuadamente estas situaciones es muy importante conocer qué tipos de pérdida de memoria existen, cuáles son sus causas y cómo se pueden tratar.

Ante la pérdida de memoria a menudo podemos pensar que es algo inevitable, irreversible e incurable.

Así mismo, la dificultad para entender por qué nos sucede esto, qué ha pasado en nuestro interior para empezar a perder memoria y qué podemos hacer para superarlo hacen crecer nuestros sentimientos de confusión.

No obstante, la ciencia avanza con el objetivo de dar respuesta a todas estas preguntas y convertir la pérdida de memoria en un conjunto de patologías identificables, diagnosticables y en las que se pueda intervenir.

En este artículo te daremos respuesta a las diferentes dudas que pueden ocasionar los fallos de memoria y explicaremos cuáles son las causas y los tratamientos a realizar en cada uno de los tipos.

¿Qué tipos de pérdida de memoria existen?

La memoria realiza tres procesos cognitivos fundamentales, por lo que cuando experimentamos pérdidas de memoria, estas pueden adquirir distintas formas.

Las tres funciones que realiza la memoria consisten en percibir, aprender y retener información.

De este modo, la memoria recoge información nueva, la organiza para que tenga un significado y la recupera en esos momento que requerimos recordar algo.

Los fallos de memoria pueden aparecer en cualquiera de estos tres mecanismos, por lo que la pérdida de esta capacidad puede manifestarse en diferentes modalidades.

De forma específica, los fallos de memoria se puede hacer notorios en algunas de estas tres fases que permiten el recuerdo.

1- Codificación

La codificación consiste en la transformación de los estímulos en una representación mental que se almacena en el cerebro.

Es lo que las personas conocemos popularmente con el nombre de aprendizaje, es decir, ante la aparición de un estímulo nuevo, nuestro cerebro debe ser capaz de codificar esa información para poder almacenarla en nuestra mente.

Las personas no somos capaces de aprender si no prestamos atención y conseguimos codificar la información adecuadamente en nuestro cerebro.

Así pues, si padecemos alguna alteración en este mecanismo, la información no consigue codificarse, por lo que no se podrá almacenar y mucho menos recordar.

2- Almacenamiento

Una vez codificada la información, esta debe almacenarse en las estructuras cerebrales pertinentes.

De lo contrario, a pesar de haber captado y codificado correctamente el estímulo, este no quedará retenido en el cerebro y desaparecerá con facilidad.

Así pues, los fallos en la acción de almacenamiento no impiden captar y codificar información, pero sí mantenerla en nuestra mente y, por lo tanto, poder recuperarla.

3- Recuperación

Es la última fase de la capacidad de memoria y consiste en recuperar una información que ya tenemos en nuestras estructuras cerebrales.

Como hemos comentado, para que esta acción pueda llevarse a cabo, es necesario haber realizado las dos anteriores.

De lo contrario, no habrá información almacenada en nuestra mente que pueda ser recuperada, por lo que no la podremos recuperar.

No obstante, a pesar de que las dos acciones anteriores se hayan realizado adecuadamente, pueden aparecer fallos de memoria en esta última fase.

Así pues, a pesar de que la información esté adecuadamente guardada en nuestra mente, puede ocurrir que esta no se pueda recordar, por lo que la pérdida de memoria también se presenta.

Dentro de estos procesos que definen la capacidad de recordar, encontramos dos tipos de memoria principales: la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.

Memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo o memoria primaria es la capacidad para mantener en mente de forma activa una pequeña cantidad de información.

Así pues, esta es la capacidad que nos permite encontrar la información inmediatamente disponible durante un corto periodo de tiempo.

La duración de esta memoria es muy breve (unos pocos segundos) y abarca una cantidad de elementos relativamente baja (entre 2 y 7 elementos).

Para poder entenderlo mejor, la memoria a corto plazo es esa que nos permite recordar una información relativamente pequeña durante un periodo de tiempo determinado.

Por ejemplo, si te propongo que memorices estos 6 números (2, 8, 4, 1, 9, 3), rápidamente verás como a no ser que te los vayas repitiendo constantemente, esta información quedará en tu recuerdo durante unos pocos segundos.

Así pues, hoy en día se sostiene que este tipo de memoria a corto plazo, en la que se puede recordar sólo un pequeño número de conceptos durante un periodo breve de tiempo, es una estructura distinta a la memoria a largo plazo, la cual almacena de forma indefinida una cantidad ilimitada de información.

Esta diferenciación se pone de manifiesto en la enfermedad conocida como amnesia anterógrada.

Las personas que padecen este fenómeno conservan intacta la capacidad para retener pequeñas cantidades de información durante breves periodos de tiempo (memoria a corto plazo) pero tienen serias dificultades para formar recuerdos a largo plazo.

Memoria a largo plazo

La memoria a largo plazo, también llamada memoria secundaria, es un tipo de memoria que almacena recuerdos por un plazo de tiempo que puede prolongarse desde unos pocos días hasta décadas.

De hecho, se sustenta que este tipo de memoria no presenta ningún límite ni de capacidad ni de duración, por lo que puede abarcar una cantidad de información indefinida durante toda la vida de una persona.

Conceptos como nuestro nombre, los nombres de nuestro familiares o amigos, aspectos relevantes de la vida y, en definitiva, cualquier tipo de información de la que siempre nos acordaremos, se almacenan en este sistema de memoria.

Como vemos, la memoria a largo plazo difiere de la que hemos comentado anteriormente (la memoria a corto plazo) y la información retenida en estas estructuras resulta vital para acordarnos de las cosas más importantes de nuestra vida.

No obstante, la memoria a corto plazo consiste en una potenciación temporal de las conexiones neuronales que puede llegar a convertirse en memoria a largo plazo mediante un proceso de repetición y asociación significativa.

De este modo, continuando con el ejemplo anterior, si los 6 números que hemos comentado los vamos repitiendo y aparecen con frecuencia en nuestras vidas, pueden pasar de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.

Este hecho explicaría por qué las personas somos capaces de acordarnos del número de teléfono de nuestra pareja o de nuestros padres durante toda la vida, ya que la información se almacena en una estructura mucho más solida.

Sin embargo, la información retenida en esta estructura también es susceptible a desvanecerse dentro del proceso natural del olvido.

Así pues, la memoria a largo plazo va variando, la información que tenemos no siempre es la misma y mientras informaciones nuevas pueden aparecer y almacenarse en esta estructura, cierta información almacenada se puede olvidar.

Causas de la pérdida de memoria

La pérdida de memoria es un fenómeno bastante común en la sociedad, ya que son muchas personas las que la padecen.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la pérdida de memoria no es una enfermedad en sí, sino que es un síntoma de una enfermedad determinada.

De este modo, son muchas las causas que puede originar pérdida de memoria y aún más las enfermedades que la ocasionan.

A continuación comentaremos las principales causas de pérdida de memoria.

1- Consumo de alcohol y otras drogas

El consumo de alcohol y otras drogas que causen un estado de intoxicación puede ocasionar pérdida de memoria con relativa facilidad.

Estas sustancias puede producir pérdida de memoria de dos formas distintas: a través de la propia intoxicación y a través del deterioro del cerebro que provoca su uso prologando.

Así pues, resulta muy común que las personas que se intoxican de forma elevada, tengan dificultades para recordar lo que les sucedió durante ese periodo de tiempo.

En estos casos, se entiende que el alcohol disminuye la capacidad de codificación y almacenamiento de la información, pero esta vuelve a su normalidad cuando los efectos de la droga se desvanecen.

Por otro lado, el consumo de alcohol puede producir efectos mucho más graves y deteriorar partes del cerebro que a la larga disminuyen la capacidad para memorizar y recuperar recuerdos.

2- Insuficiencia de oxígeno en el cerebro

Paros cardíacos o respiratorios, accidentes cardiovasculares o complicaciones de anestesia pueden provocar daños en el cerebro que provoquen una clara pérdida de memoria.

Normalmente el daño que causan esta enfermedades puede desembocar en un síndrome demencial donde las capacidades cognitivas van disminuyendo cada vez más.

3- Infecciones del cerebro

Infecciones como la enfermedad de Lyme, la sifilis, la enfecalitis o el VIH pueden provocar un efecto parecido en las regiones cerebrales y disminuir la capacidad de memoria.

4- Demencia

Los síndromes demenciales son las causas principales de la pérdida de memoria.

Estos puede ocasionarse por distintas enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington, los Cuerpos de Lewy, daños cerebro vasculares, enfermedad de pick, VIH, etc.

En la demencia la pérdida de memoria es siempre progresiva e irreversible, aunque puede relentecerse su evolución.

5- Depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia

Estas enfermedades puede originar pérdida de memoria con relativa facilidad. En el caso de la depresión, la memoria se recupera una vez se supera la enfermedad, sin embargo, el trastorno bipolar y la esquizofrenia pueden ocasionar un deterioro permanente.

6- Terapia electroconvulsiva

Esta terapia que se utiliza para tratar la esquizofrenia, y algunos caso de depresión y trastornos bipolares graves, origina pérdida de memoria, sobre todo si se realiza de forma prolongada.

Así mismo, fármacos como los barbitúricos, las benzodiacepinas o algunos antipsicóticos también pueden ocasionar este tipo de efectos secundarios.

7-Traumatismo craneal

Las lesiones y los traumatismos en el cráneo puede dañar regiones cerebrales y originar pérdida de memoria.

Según las estructuras cerebrales afectadas la pérdida de memoria tendrá unas características determinadas.

8- Problemas nutricionales

Deficiencias de la vitamina B12 pueden provocar de forma directa una notable pérdida de memoria. Para recuperar la capacidad es de vital importancia suplir los déficits de esta vitamina.

Tratamientos para la pérdida de memoria

En los trastornos de la memoria, el tratamiento se dirige en función de su causa, motivo por el cual es de vital importancia obtener un buen diagnóstico e identificar claramente los factores que la han ocasionado.

Así pues, si el fallo de memoria se debe a un déficit de vitamina B12, se debe tratar con suplementos de vitamina B12, o si la pérdida de memoria es un síntoma de una enfermedad como el Parkinson o una infección, es necesario el tratamiento dirigido hacia esa enfermedad.

A parte de esto, que confecciona el tratamiento principal, existen otra serie de estrategias y actividades que pueden acompañar el tratamiento de la pérdida de memoria. Estas son:

  1. Realizar actividad física moderada diariamente.

  1. Llevar a cabo una dieta equilibrada con nutrientes que fortalecen la memoria.

  1. Realizar actividades de estimulación cognitiva y ejercicios específicos para trabajar la memoria.

  1. Limitar por completo el uso de alcohol y otros tóxicos.

  1. Realizar un descanso adecuado, durmiendo al menos entre 7 y 8 horas.

  1. En algunos casos, se incorporan medicamentos específicos para mejora la memoria como el donapezilo, la rivastigmina o la galantamina.

Referencias

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  1. Sáiz, D., Sáiz, M. i Baqués, J. (1996). Psicología de la memoria: Manual de Prácticas. Barcelona: Avesta.

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