¿Qué es la Diabetes Emocional y Cuáles son sus Causas?

¿Qué es la Diabetes Emocional y Cuáles son sus Causas?

El término diabetes emocional o diabetes emotiva se utiliza para hacer referencia las alteraciones en la metabolización de la glucosa que estarían causadas por desajustes psicológicos.

Se diferenciaría de la enfermedad de diabetes normal por estar originada por factores psicológicos en vez de factores físicos y biológicos. Se postula que ciertas alteraciones emocionales que podemos vivir las personas en multitud de situaciones y eventos estresantes, podrían producir desajustes en el metabolismo y originar los síntomas típicos de la diabetes.

diabetes emocional

Esta teoría se postuló con coherencia al observar los descontroles metabólicos que se producen en el cuerpo de una persona cuando esta experimenta periodos de inestabilidad o emociones muy intensas.

Explicación fisiológica de la diabetes emocional

Se ha demostrado que cuando estamos estresados el cuerpo libera y aumenta los niveles de sustancias como el cortisol, la adrenalina o la noradrenalina en el organismo.

Esto se explica ya que cuando vivimos un periodo de estrés o emocionalmente intenso, el cerebro prepara al organismo para responder una forma rápida y eficaz, y estas sustancias facilitan la puesta a punto del cuerpo.

Sin embargo, estos mecanismos que se ponen en marchas en situaciones emocionalmente intensas, están configuradas para ser de corta duración y activarse sólo en periodos concretos.

Por ejemplo, biológicamente hablando, estas reacciones físicas nos permitirían activar las músculos, agudizar la vista y detener los procesos digestivos para poseer energía necesaria para poder huir o atacar de una forma eficaz ante situaciones de peligro.

Sin embargo, cuando la experimentación de estas emociones se cronifica, nuestra mente libera las sustancias de cortisol, adrenalina y noradrenalina de una forma constante, y estas afectan el funcionamiento de nuestro cuerpo también de una forma constante.

Y es que la mayor liberación de cortisol, adrenalina y noradrenalina estimulan el hígado de tal forma que este libera glucosa de sus reservas, por lo que los niveles de azúcar en la sangre aumentan.

Como hemos dicho, esto es un fenómeno físico normal, ya que ante una situación de estrés o emocionalmente intensa, lo que hace el cuerpo es intentar liberar toda la glucosa que pueda a la sangre para poder contar con más energía para realizar un respuesta adecuada ante tal situación.

Sin embargo, cuando experimentamos emociones intensas de forma continua, nuestro cuerpo empezará a liberar glucosa en la sangre de una forma excesiva y patológica, hecho que puede causar muchos daños.

Es precisamente esto lo que se conoce como estrés, cuando una persona tiene emociones de estrés de forma permanente, independientemente de los estímulos directos que esté presenciando.

Así pues, con lo que hemos explicado hasta ahora, se entiende rápidamente que el estrés produce consecuencias negativas sobre el cuerpo, ya que cuando estamos estresados nuestro cuerpo está más activado de lo que debería.

La liberación de cortisol, adrenalina y noradrenalina de forma constante hace que nuestro hígado esté liberando glucosa a la sangre de forma también constante, por lo que tendremos niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglucemia), de la misma forma que sucede en la diabetes.

¿Existe la diabetes emocional?

Tal y como hemos expuesto anteriormente, existen el actualidad una notable evidencia científica que demuestra que las emociones tiene un efecto directo sobre el organismo.

Además, no sólo se ha demostrado que las emociones causen alteraciones físicas, sino que se ha connotado como la experimentación de emociones intensas producen el síntomas principal de la diabetes, la hiperglucemia.

De este modo, se podría interpretar que tanto la diabetes de origen biológico (la diabetes tradicional que conocíamos hasta ahora) como la "diabetes de origen psicológico", producen un aumento de glucosa en la sangre.

No obstante, ¿este hecho es suficiente como para demostrar que la diabetes como enfermedad puede estar originada tanto como por factores biológicos como por factores psicológicos, y por lo tanto, se podría afirmar la diabetes emocional como un tipo de diabetes?

La respuesta a esta pregunta es, a día de hoy, negativa.

Es decir, el hecho de que los estados emocionales produzcan síntomas parecidos (o iguales) a los que produce la diabetes no permite afirmar que ambos aspectos configuren una misma enfermedad.

Así pues, debido a la ausencia de pruebas o evidencias que demuestren lo contrario, hoy en día se puede afirmar que la diabetes emocional no existe como enfermedad.

Además, para reafirmar que las consecuencias físicas de las emociones y las consecuencias de la diabetes no son 100% equiparables, se pueden observar los resultados que se presencian cuando aparecen ambos factores de forma simultánea.

Es decir: tanto una persona con diabetes como una persona sin diabetes puede experimentar emociones intensas y periodos de estrés que causen las consecuencias físicas que hemos explicados hasta ahora y aumenten los niveles de glucosa en la sangre.

Sin embargo, existirá una clara diferencia entre ambos sujetos cuando esto suceda:

Mientras la persona que no tiene diabetes podrá controlar fácilmente esta situación y permitir que la glucosa en sangre no se eleve hasta niveles extremadamente elevados, la persona que sí tenga diabetes no la tendrá, por lo que en su organismo la glucosa en sangre podría elevarse hasta niveles extremadamente peligrosos.

Paradójicamente, esta principal diferencia entre aumento de glucosa en sangre producido por emociones y aumento de glucosa en sangre producido por diabetes, demuestra a su vez la principal implicación de las emociones en la enfermedad.

De este modo, a pesar de que la diabetes emocional no podría considerarse hoy en día un tipo de diabetes, sí que juega un papel importante a la hora de entender, controlar y tratar la enfermedad, convirtiendo la expresión de diabetes emocional en un término más que importante..

¿Qué implicación tienen las emociones en la diabetes?

El hecho de que la experimentación de emociones aumente los niveles de glucosa en la sangre lo convierte de forma automática en un factor de riesgo para la diabetes.

Es decir: una persona con diabetes tendrá niveles de glucosa más elevados en sangre debido a su enfermedad, causando los efectos negativos sobre el cuerpo que hemos comentado.

Sin embargo, si esta persona con diabetes además padece niveles elevados de estrés y experimenta emociones intensas de forma frecuente, los niveles de glucosa en sangre aumentarán todavía más, y se incrementarán los efectos negativos de la diabetes.

Hasta ahora el tratamiento de la diabetes se centra en el seguimiento de una dieta determinada y en la realización de ejercicio para mitigar las consecuencias de la enfermedad, y se ha obviado el importantísimo papel que pueden jugar los estados emocionales,

Además, cabe tener en cuenta que las emociones y la diabetes desarrollan una relación bidireccional:

Por una parte, tal y como hemos visto a lo largo del artículo, las emociones aumentan la liberación de glucosa en la sangre, por lo que pueden incrementar los síntomas de la diabetes y convertirla en una patología más incontrolable.

Pero por la otra parte, la diabetes constituye un impacto físico y de funcionamiento muy importante, hecho que puede producir dificultades en la persona que la padece para hacer frente tanto a su enfermedad como a otros aspectos de su vida.

Así pues, en muchas ocasiones, la diabetes puede actuar como un factor estresante, el cual puede incrementar la experimentación de emociones negativas.

De este modo, el término de diabetes emocional abre un nuevo camino muy interesante ante el abordaje y gestión de la diabetes.

Y es que el impacto físico y biológico de la diabetes está bien delimitado e informado en la sociedad actual. Sin embargo, no sucede lo mismo con el impacto emocional que puede producir, el cual todavía no está adecuadamente delimitado.

Así pues, la diabetes emocional podría hacer referencia a esa dificultad añadida que tienen esas personas afectadas de diabetes y que no consiguen realizar un buen ajuste emocional.

Es por todo esto que el tratamiento psicológico debería ir constituyéndose poco a poco como una herramienta adecuada en el tratamiento de una enfermedad médica como es la diabetes.

Actualmente existen estudios que demuestran que emociones negativas como la ira o la tristeza interfieren con el adecuado manejo de la diabetes, por lo que hacer hincapié en la salud emocional debería pasar a ser un factor principal en el tratamiento de la enfermedad.

Y es que vivir periodos de estrés o poseer una mala salud emocional puede ser un factor tan negativo para la enfermedad como realizar una mala dieta u olvidar los aspectos físicos.

La diabetes emocional demuestra que las personas con diabetes necesitan llevar a cabo una vida tranquila y emocionalmente estable para su propia salud física, por lo tanto, no se debería obviar este factor a la hora de confeccionar tratamientos adecuados para una enfermedad tan compleja como esta.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir insulina suficiente o, en su defecto, de utilizarla de forma adecuada y con eficacia.

La insulina es una hormona que se constituye en el páncreas, y su función principal consiste en permitir que la glucosa de los alimentos acceda a las células del organismo.

Así pues, la insulina es esa sustancia que permite a nuestro cuerpo obtener la energía necesaria de los alimentos para que nuestros músculos y tejidos puedan funcionar y desarrollarse con normalidad.

De este modo, el problema que ocasiona la diabetes es que no permite al cuerpo de la persona que la sufre absorber la glucosa de forma adecuada, por lo que esta permanece en la sangre y se va acumulando.

El hecho de que excesos de glucosa permanezcan en la sangre se denomina hiperglucemia, y produce una serie de consecuencias negativas en el organismo, ya que con el paso del tiempo va dañando los tejidos.

No obstante, no todos las personas afectadas de diabetes tienen las mismas características patológicas, ya que existen 3 tipos de diabetes distintos.

La diabetes tipo 1 está causada por una reacción autoinmune, en la cual el sistema de defensas del organismo ataca las células productoras de insulina del páncreas. Como resultado, el organismo deja de producir la insulina.

Se desconoce cuáles son los factores que originan tal alteración en el funcionamiento del organismo, sin embargo, se dictamina que la causa recae en una disfunción del cuerpo, y por lo tanto serían alteraciones físicas las que predecirían su aparición.

Este tipo de diabetes causa una serie de signos y síntomas negativos como sequedad de boca, sed anormal, micción frecuente, cansancio extremo, apetito constante, pérdida de peso repentina, lentitud en la curación de heridas, infecciones recurrentes y visión borrosa.

La diabetes tipo dos es el tipo más común de diabetes. En este caso, el organismo sí puede producir insulina pero, o bien no produce suficiente, o bien el organismo no responde a sus efectos.

Esto hace que, del mismo modo que en el caso anterior, la glucosa se vaya acumulando en la sangre ya que al no haber suficiente insulina, esta no puede recaptarla. En este caso también se entiende que son alteraciones en el funcionamiento del organismo lo que originaría la enfermedad.

Finalmente, existe la diabetes mellitus gestacional, la cual se caracteriza por desarrollarse durante el embarazo, y suele producirse debido a la incapacidad del cuerpo para producir y utilizar la insulina necesaria durante el embarazo.

Así pues, a modo de resumen, la diabetes es una enfermedad que se caracteriza por una serie de alteraciones físicas que provocan que el cuerpo sea incapaz de producir insulina suficiente, por lo que el organismo no es capaz de metabolizar la glucosa de la sangre.

Referencias

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