Cómo Prevenir el Alzheimer Naturalmente: 5 Consejos

Cómo Prevenir el Alzheimer Naturalmente: 5 Consejos

Prevenir el Alzheimer naturalmente puede ser posible con cambios en el estilo de vida, alimentación y practicando ciertas actividades físicas y mentales. Aunque no es posible evitarlo en todos los casos, dichos cambios siempre traen una mejora en la salud física y mental.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por producir un deterioro cognitivo de una forma progresiva e irreversible.

cómo prevenir el alzheimer

Es decir, una persona con Alzheimer irá perdiendo su facultades mentales poco a poco, sin capacidad de parar el avance de la enfermedad y sin poder recuperar sus funciones cognitivas.

Sin embargo, se han connotado ciertos factores de riesgo asociados con la Enfermedad de Alzheimer, por lo que ciertas conductas podrían combatir su desarrollo y evitar su aparición.

En este artículo explicaremos qué se puede hacer para prevenir el alzheimer y qué aspectos podrían jugar un papel importante en su desarrollo.

¿Se puede evitar o curar el Alzheimer?

persona mayor en bici

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la patología neurodegenerativa por excelencia. Su incidencia aumenta con edad y su prevalencia se duplica cada 5 años a partir de los 65.

De hecho, se calcula que hasta un 30% de la población mayor de 80 años puede padecer esta enfermedad. De este modo, la EA es una de las enfermedades que más afectan a la población anciana.

Además, teniendo en cuenta sus devastadores efectos para la persona que lo padece, es sin duda una de las patologías que mayores esfuerzos de investigación científica acapara en la actualidad.

Sin embargo, dichos esfuerzos no se han traducido en el descubrimiento de una cura para el Alzheimer, el cual sigue siendo una enfermedad degenerativa irreversible, por lo que se puede considerar como "incurable".

Lo que sí que se conoce con bastante exactitud es el mecanismo de acción y de neurodegeneración de esta enfermedad.

En la EA, se produce una degeneración progresiva de neuronas en el hipocampo, corteza entorrinal, corteza asociativa temporal y parietal, y núcleo basal magnocelullar de Meynert, principal fuente de fibras colinérgicas con proyecciones al córtex cerebral.

Esta disfunción neuronal se traduce en cambios neuroquímicos en la concentración y efecto de los neurotransmisores cerebrales. Uno de los más afectados, la acetilcolina, parece más implicado en los procesos de almacenaje de nueva información.

Los tratamientos actuales “específicos” existentes se basan en esta hipótesis, y aumentan el “tono” colinérgico cerebral mediante la inhibición de la acetilcolinesterasa.

Los hallazgos patológicos más significativos en los cerebros de enfermos con esta enfermedad son las placas seniles y los ovillos neurofibrilares, localizados principalmente en el hipocampo y lóbulo temporal.

No obstante, estos descubrimientos no se han traducido todavía en el diseño de medicamentos que, a través de sus mecanismos de acción, sean capaces de interrumpir el avance de la enfermedad.

Así pues, a pesar de haberse realizado amplios avances acerca del mecanismo de acción del Alzheimer, hoy en día todavía no se poseen evidencias que permitan demostrar cuál es el origen de esta enfermedad, ni qué psicofármacos podrían detener su evolución.

¿Cuáles son los factores de riesgo para el Alzheimer?

hombre mayor en barco

De los explicado en el apartado anterior se extrae la idea de que hoy en día está globalmente reconcomio que el Alzheimer se trata de una enfermedad multifactorial, heterogénea e irreversible.

Esto significa que para su desarrollo se requiere la conjunción de factores genéticos y ambientales.

Se contempla que el sustrato básico pueda ser un envejecimiento neuronal acelerado no contrarrestado por los mecanismos compensatorios normales del cerebro.

Así mismo, numerosas investigaciones postulan que los factores genéticos predispondrían al padecimiento de la enfermedad y modularían la edad de inicio de la clínica.

De este modo, mientras la genética nos predispondría a padecer Alzheimer, los factores ambientales actuarían como favorecedores o desencadenantes de los síntomas. Entre estos factores de riesgo encontramos:

1-Edad

Es el principal marcador de riesgo de la enfermedad, de modo que la prevalencia incrementa a medida que aumenta la edad, llegando a duplicarse cada 5 años a partir de los 60.

2-Sexo

Aunque los datos obtenidos puedan deberse a una mayor expectativa de vida de las mujeres respecto a los hombres, la prevalencia de EA es mayor en mujeres que en hombres (2:1).

Este hecho demostraría que ser mujer podría constituir un factor de riesgo para padecer la enfermedad de Alzheimer.

3-Genética

Mutaciones de ciertos genes (PS-1 ubicada en el cromosoma 14, PS-2 en el cromosoma 1 y PPA en el cromosoma 21) determinan inexorablemente la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

También existen marcadores genéticos predisponentes, los cuales aumentarían el riesgo de padecer EA, como gen APOE ubicado en el cromosoma 19 y sus alelos e2, e3 y e4.

4-Historia familiar de Demencia

Entre un 40 y un 50% de los sujetos afectados de EA presentan historia familiar de demencia.

5-Traumatismo craneoencefálico (TCE)

El papel del TCE es controvertido a la hora de predecir la aparición de EA, pero lo que sí se ha demostrado es que esas personas portadoras del alelo e4 del gen APOE presentan un mayor riesgo de paceder Alzhiemer tras un TCE.

6-Educación

Aunque la EA puede surgir en personas con cualquier nivel educativo, se ha publicado un incremento de la EA entre los sujetos con menor educación.

7-Dieta

En los países en los que la ingesta diaria de calorías es baja como la China se presenta una incidencia menor de la EA, por lo que una ingesta muy alta en calorías podría ser un factor de riesgo para la enfermedad.

Así mismo, los ácidos grasos poliinsaturados y los suplementos vitamínicos antioxidantes (vitaminas E y C) han demostrado un papel neuroprotector para la EA, lo cual indica que ciertos tipos de dieta también podrían ser un factor de riesgo para padecer la enfermedad.

5 Consejos para prevenir y combatir el Alzheimer

amigos mayores

Los factores de riesgo comentados anteriormente nos proporcionan pistas sobre qué hechos pueden aumentar la probabilidad de padecer Alzheimer, por lo que nos indican ciertas aspectos a tener en cuenta a la hora de prevenirlo.

Evidentemente, muchos de los aspectos anteriormente citados son imprevisibles, por lo que no pueden formar parte del rango de conductas que pueden reducir el riesgo de padecer Alzheimer.

De este modo, factores de riesgo como la edad, el sexo o la genética, pocas estrategias nos pueden proporcionar cuando nuestra intención es prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Sin embargo, sí que nos pueden dar información valiosa para identificar las personas que tiene un mayor riesgo de padecer Alzheimer y por lo tanto, pueden, en cierto modo, indicar quienes estamos más "obligados" a realizar conductas de prevención y quienes lo estamos menos.

¡Pero ojo! debemos recordar que el Alzheimer es una enfermedad multifactorial, heterogénea y de origen desconocido, por lo que los factores de riesgo comentados son simplemente eso, y no delimitan el desarrollo o el no desarrollo de la patología.

Por lo tanto, no existen en la actualidad estrategias, ni fármacos, ni ejercicios infalibles que nos permitan prevenir su aparición, aunque pueden aumentar las posibilidades de evitarlo y siempre mejoran las aptitudes mentales.

1. Estudiar

Uno de los factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer comentado anteriormente son los estudios.

A pesar de que esta patología pueda presenciarse en persona con cualquier nivel educativo, se ha connotado una mayor prevalencia en personas con menor educación.

Este hecho podría ser explicado a través de la plasticidad neuronal y los mecanismos compensatorios del cerebro.

De este modo, cuanto más ejercites tu cerebro a través de actividades educativas e intelectuales, mayores recursos tendrás para hacer frente al envejecimiento de las estructuras cerebrales.

El Alzheimer se caracteriza por una degeneración de las neuronas del cerebro, por lo que cuanto más hayas trabajado estas estructuras durante el transcurso de la vida, más opciones tendrás de no sucumbir ante esta enfermedad en la vejez.

2. Leer cada día

En la misma línea del consejo anterior aparece la lectura como hábito constante en el día a día.

Leer aporta múltiples beneficios mentales, ya que aparte de aprender cosas nuevas, estamos ejercitando nuestra capacidad de comprensión, almacenamiento y memoria.

De este modo, contar con un hábito diario que nos permita trabajar estas funciones puede jugar un papel incluso más relevante que el de haber realizado estudios durante alguna época de nuestra vida.

Así pues, las personas que utilizan la lectura como distracción, hobby o afición, realizan una mayor estimulación de su cerebro y aumentan su plasticidad y su potencial compensatorio.

3. Ejercitar la memoria

Si una cosas ha quedado clara a través de las múltiples investigaciones que se han realizado acerca de la Enfermedad de Alzheimer, es que su primera manifestación es la reducción de la capacidad de aprendizaje y la pérdida de memoria.

De hecho, se ha demostrado como las primeras áreas cerebrales afectadas, y por lo tanto, las zonas donde aparece la enfermedad de Alzheimer, son las regiones donde se realizan las funciones de la memoria, específicamente el hipocampo y la corteza entorrinal.

Así pues, realizar actividades que permitan estimular y aumentar el rendimiento de esas zonas cerebrales, puede ser de vital importancia para reducir el riesgo de padecer Alzheimer.

Ejercitar la memoria a través de ejercicios de estimulación congitiva es un actividad básica tanto para prevenir el desarrollo del Alzheimer como para enlentecer su evolución cuando este ya se ha manifestado.

4. Ejercitar otras funciones cognitivas

Es habitual caer en el error de pensar que el Alzheimer es una simple disfunción de la memoria, pero en realidad no es así.

Aunque la incapacidad para aprender y la disminución de la capacidad para recordar son los primeros síntomas de la enfermedad, el Alzheimer es una patología que involucra muchos otros déficits cognitivos.

Así pues, a través de los mismos principios de plasticidad neuronal comentados anteriormente, es muy beneficioso para el correcto funcionamiento de las capacidades mentales ejercitar todas las funciones cognitivas.

El cálculo, la mejora del lenguaje y del habla, la memoria visual, la visuoconstrucción, la capacidad de concentración o la focalización de la atención son operaciones que probablemente no realicemos a diario.

Aun es más, dependiendo de las funciones profesionales que desarrollemos, así como las actividades cotidianas que realizamos normalmente, es probable que algunas de estas funciones cognitivas las trabajemos muy poco.

Así pues, para reducir la probabilidad de padecer Alzheimer, es muy importante que trabajemos nuestro funcionamiento cerebral al completo, y no dejemos de lado las funciones cognitivas que menos utilizamos en el día a día.

5. Realizar una dieta equilibrada

Como hemos visto anteriormente en los factores de riesgo del Alzheimer, la alimentación parece jugar en papel de cierta importancia.

El hecho de que en los países en los que la ingesta diaria de calorías es más baja presenten una incidencia menor de Alzheimer, es indicativo de que llevar una dieta equilibrada puede constituir una buena práctica para prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Del mismo modo, los ácidos grasos poliinsaturados y los suplementos vitamínicos antioxidantes, han demostrado jugar un papel nueroprotector para el desarrollo de la enfermedad.

Así pues, llevar a cabo una dieta que no sea excesivamente calórica, y que se acompañe de suplementos vitamínicos antioxidantes (vitaminas E y C) y ácidos grasos poliinsaturados, es una forma saludable de prevenir el desarrollo del Alzheimer.

¿Qué es la Enfermedad de Alzheimer?

La Enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por un deterioro precoz de la memoria episódica que no mejora con pruebas de reconocimiento.

Así pues, las primeras manifestaciones de esta patología consisten en una disminución progresiva de la capacidad de aprender y de recordar, debido a la degeneración de las partes del cerebro que se encargan de tales funciones.

No obstante, la Enfermedad de Alzheimer no constituye una simple pérdida de memoria, ya que se van degenerando paulatinamente todas las áreas del cerebro.

De este modo, después de los primeros síntomas de pérdida de memoria, irán apareciendo otras alteraciones como problemas en el cálculo, dificultades en el habla y en el reconocimiento, o disminución de la atención.

Así mismo, aparecerán disfunciones cognitivas corticales graves como la agnosia, la afasia o la apraxia.

Así pues, el Alzheimer se entiende como una enfermedad que va degenerando el cerebro poco a poco, por lo que la persona que lo sufre irá perdiendo todas sus facultades, hasta llegar al punto de no reconocer a sus familiares, no poder controlar sus esfínteres o no poder andar correctamente.

En este artículo puedes conocer las principales consecuencias del Alzheimer.

Referencias

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