Coitofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

Coitofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La coitofobia es el miedo al sexo o al acto sexual. Es capaz de paralizar a la persona y hacerla capaz de rechazar por completo cualquier comportamiento sexual. Esta muy vinculada a otras fobias sexuales como la filofobia o la erotofobia.

Si te aterriza mantener relaciones sexuales, muy probablemente padezcas este trastorno de ansiedad que se caracteriza por presentar un miedo irracional y excesivo al sexo. Evidentemente, esta alteración provoca una notable repercusión en la vida sexual de la persona que lo padece.

Husband Apologizing Wife. Angry Upset Woman.

Así mismo, el hecho de temer el sexo puede tener un impacto muy negativo en la calidad de vida del sujeto y poner en entredicho sus relaciones personales y sentimentales, llegando a ser tachados a veces como homófobos o xenófobos por confundirse el miedo que padecen a una cuestión de género o raza.

Las causas de esta patología pueden ser muy diversas, como haber vivido experiencias sexuales traumáticas, haber presentado alteraciones en el funcionamiento sexual o haber recibido una mala educación sexual.

Sea cual sea la causa, la mejor noticia de la coitofobia es que se puede tratar e incluso superar si se realizan las intervenciones adecuadas.

Definición

La coitofobia, también conocida como genefobia, confecciona un trastorno de ansiedad que se caracteriza por presentar un miedo irracional, excesivo y desadaptativo al sexo o a las relaciones sexuales.

Esto quiere decir que la persona presenta fobia a la relación sexual en sí, o a cualquier actividad que implique un comportamiento sexual.

Como vemos, trata de un tipo de fobia situacional comparable a otras como la fobia a conducir o la fobia a volar.

Sin embargo, en este caso puede repercutir mucho más en el día a día de la persona, ya que le impide por completo mantener cualquier tipo de relación sexual. Por este motivo, es muy importante saber detectar correctamente la presencia de la fobia y realizar las intervenciones pertinentes para tratarla adecuadamente.

En términos generales se sustenta que la evitación del estímulo fóbico es el factor principal. De este modo, el rechazo hacia las relaciones sexuales constituiría el factor principal que mantiene el temor al sexo.

¿Cómo puedo saber si tengo coitofobia?

Las preocupaciones por el sexo son un fenómeno bastante común que todas las personas podemos presentar en algún momento.

Experimentar sensaciones de nerviosismo o de ansiedad mientras mantenemos relaciones sexuales o antes de mantenerlas también sucede con normalidad. Sin embargo, estos factores de por sí no explican las presencia del trastorno.

De hecho, la coitofobia no es una simple preocupación por las relaciones sexuales o un ligero temor al sexo o a ciertas situaciones sexuales.

Para poder determinar si un tipo particular de miedo al sexo confecciona la presencia de una coitofobia o no, se deben tener en cuenta una serie de apreciaciones.

Estas son principalmente:

  • El tipo de miedo
  • Los síntomas físicos que se experimentan al mantener relaciones sexuales
  • Los tipos de pensamientos que se poseen sobre las relaciones sexuales
  • El comportamiento resultante del individuo.

Tipos de miedo al sexo

El miedo al sexo de por sí no representa la presencia de una enfermedad psicológica ni, por lo tanto, la presencia de coitofobia.

Así pues, como venimos comentando, miedos o temores por no ser lo suficientemente bueno durante la práctica sexual, no cumplir las expectativas de la pareja o no disfrutar del acto sexual suelen aparecer con cierta frecuencia.

Este tipo de miedo es también el que define la coitofobia, pero para poder dictaminar su presencia el miedo debe poseer una serie de características determinadas.

De este modo, no todos los miedos al sexo son pertinentes a la fobia. Para poder detectarla debe ser:

1- Desproporcionado

El miedo experimentado en la coitofobia debe ser altamente desproporcionado con respecto a las exigencia de la situación.

Esto quiere decir que la persona que padece este tipo de alteración presenta un miedo exageradamente intenso y elevado.

La práctica sexual no representa, de por sí, una situación amenazante, por lo que la experimentación de miedos intensos confecciona una respuesta altamente desproporcionada.

Este aspecto del miedo de la coitofobia nos permite diferenciarlo de los leves temores o las dudas que pueden aparecer de forma normal antes de mantener una relación sexual.

2- Irracional

Otra característica importante es que el miedo experimentado es totalmente irracional. Esto no quiere decir que el temor parezca raro y poco racional por parte de los demás, sino que es el propio sujeto que lo padece quien lo interpreta como irracional.

Así pues, la persona con coitofobia es plenamente capaz interpretar que no hay ninguna explicación por la que padecer tanto miedo al sexo.

3- Incontrolable

La persona sabe que su miedo es irracional y que no hay ningún motivo por el cual experimentar tanto terror en situaciones inofensivas como las relaciones sexuales.

Sin embargo, este pensamiento no le basta como para controlar su miedo al sexo, por lo que este aparece de forma totalmente automática.

El individuo puede esforzarse para intentar gestionar sus sensaciones de miedo, pero estas son tan intensas que se apoderan totalmente de él cuando aparecen.

4- Lleva a la evitación de la situación temida.

Los miedos al sexo no patológicos no suelen comportar la evitación de la práctica sexual.

Así pues, aunque nos pongamos nerviosos antes de mantener una relación o miremos con reparo la posibilidad de practicar sexo, este hecho no nos impide llevar a cabo la relación sexual si realmente lo queremos.

Sin embargo, esto no sucede en la coitofobia, donde el miedo experimentado es tan intenso que comporta de forma automática la evitación de la relación.

El individuo con miedo intentará evitar siempre cualquier práctica sexual con el objetivo de evitar la aparición de la ansiedad y el miedo excesivos que aparecen cuando se practica o se está a punto de practicar el sexo.

5- Persistente

Los miedos son respuestas emocionales que pueden ir apareciendo y desapareciendo a lo largo de la vida. De este modo, una persona puede experimentar miedo al sexo durante una etapa determinada por distintos motivos.

No obstante, el miedo al sexo perteneciente a la coitofobia es persistente a lo largo del tiempo y no corresponde a una fase o una etapa determinada.

Esto quiere decir que si no se trata, la persona experimentará miedo al sexo toda su vida.

6- Es desadaptativo

Finalmente, el miedo de la coitofobia es claramente desadaptativo para la persona que la padece.

Esto quiere decir que el temor hacia el sexo no cumple ningún función y repercute negativamente en la vida de la persona.

Síntomas físicos de la coitofobia

Cuando la persona con el trastorno intenta realizar un acto sexual, experimentará de forma inmediata una serie de síntomas de ansiedad.

Estos síntomas pueden adoptar la forma de un ataque de pánico y acaparan toda la atención del individuo.

Así mismo, hay que tener en cuenta que no siempre es necesario que se realice una actividad sexual para que la persona responda con su ataque de pánico.

Discusiones sobre sexo o el propio hecho de imaginarse a si mismo manteniendo relaciones sexuales pueden ser factores suficientes como para destapar la respuesta de ansiedad.

Los síntomas físicos experimentados se caracterizan por un aumento de la actividad del sistema nervioso central.

Así pues, se presentan los típicos síntomas de ansiedad elevada como aumento de la tasa cardíaca, pulso acelerado, respiración rápida o sudoración excesiva.

Otros síntomas como la sequedad de boca, el dolor de estómago y cabeza, o la tensión muscular también pueden aparecer.

Pensamientos coitofóbicos

La persona con coitofobia elabora un serie de pensamientos acerca del sexo que motivan e incentivan la aparición de un temor excesivo.

Estos pensamientos pueden adoptar miles de formas, pero todos ellos se caracterizan por atribuir elementos negativos tanto la práctica sexual como la capacidad personal para mantener relaciones.

Pensamientos como "no podré mantener nunca una relación sexual", "el sexo es una actividad repugnante" o "llevar a cabo relaciones sexuales es una actividad excesivamente peligrosa" pueden ser algunos ejemplos.

Estos pensamientos se retroalimentan con los síntomas físicos anteriormente descritos y se hacen mucho más intensos cuando se procede a mantener algún tipo de relación íntima.

Comportamiento resultante

El resultado final de la enfermedad es que el individuo evitará por completo cualquier posibilidad de mantener una relación sexual.

El miedo y la ansiedad experimentadas son tan elevados que la persona opta por rehuir por completo de las relaciones sexuales, siendo más habitual que se acabe recurriendo a la asexualidad.

De este modo, el trastorno acaba afectando gravemente al comportamiento de la persona y puede implicar consecuencias negativas.

Causas

Lo más habitual es que se desarrollen una serie de causas y que la mezcla de varias de ellas dé lugar al trastorno. En algunos casos podemos encontrar causas claramente identificables pero en otros estas pueden ser algo más difíciles de determinar.

Entre las principales causas de la coitofobia destacan:

1- Experiencias traumáticas

Se postula que el condicionamiento directo es el mecanismo que explica un mayor número de fobias específicas.

En este sentido, un factor que puede originar fácilmente la coitofobia es el hecho de haber padecido experiencias traumáticas relacionadas con el sexo.

Antecedentes de asaltos sexuales, violaciones o abusos pueden motivar una respuesta de miedo que acabe desembocando en coitofobia.

En términos generales, se sustenta que cuando la introducción al comportamiento sexual es violenta o manipuladora en vez de agradable y progresiva, pueden verse comprometidos los futuros intentos de relaciones sexuales, debido al miedo a que sea desagradable.

2- Disfunciones sexuales

En algunos casos, padecer alteraciones sexuales como la impotencia o la dispareunia puede motivar la asociación de elementos negativos con la práctica sexual.

La asociación de la enfermedad con la relación sexual puede originar sensaciones y sentimientos de miedo que pueden desembocar en coitofobia.

3- Miedo a las enfermedades

Las personas que tienen miedo excesivo por la probabilidad de contraer enfermedades pueden acabar desarrollando también el trastorno.

Enfermedades como la hipocondría, la nosofobia o la misofobia pueden hacer que el miedo por enfermar sea demasiado elevado y se acabe trasladando a las enfermedades de transmisión sexual y por lo tanto, en la práctica sexual.

4- Mala educación sexual

Finalmente, haber estado sometido a estilos educativos muy duros y dictatoriales en los que se restringe por completo el desarrollo sexual del niño, puede contribuir también al desarrollo de la coitofobia.

Otro tipo de experiencias vicarias como la visualización de material sexual en televisión u otros medios durante la infancia también se ha postulado como posible causa.

Tratamiento

A menudo se puede pensar que la coitofobia es una alteración mental menor que no afecta en exceso a la persona. Sin embargo esto no es así, ya que esta patología puede tener consecuencias devastadoras.

De hecho, es bastante común que recurran a la asexualidad o que acaben desarrollando una depresión.

De este modo, es importante evitar llegar a estos límites e iniciar tratamientos en cuanto la coitofobia afecta a la vida del individuo.

Para tratarla es altamente aconsejable realizar psicoterapia, a través de psicólogos especializados en este tipo de trastornos.

La técnica que se ha mostrado más eficaz para tratar la coitofobia es el tratamiento cognitivo conductual.

En este tipo de terapias se entrena al sujeto para que sea capaz de exponerse a su situación temida poco a poco.

La exposición a las situaciones sexuales permitirá al individuo habituarse a ellas y aprender a controlar las sensaciones de ansiedad que experimenta en esos momentos.

Así mismo, se aplican técnicas de relajación que permiten reducir los niveles de ansiedad de la persona y conseguir que esta se aproxime con mayor predisposición a la práctica sexual.

La realización de este tratamiento puede ser altamente beneficioso y puede ayudar a que la persona supera su fobia y pueda llevar a cabo su vida sexual con normalidad.

Referencias

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  2. Barlow D. and Nathan, P. (2010) The Oxford Handbook of Clinical Psychology. Oxford University Press.
  3. Craske MG, Barlow DH, Clark DM, et al. Specific (Simple) phobia. In: Widiger TA, Frances AJ, Pincus HA, Ross R, First MB, Davis WW, editors. DSM-IV Sourcebook, Vol 2. Washington, DC: American Psychiatric Press; 1996:473–506.
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  6. Sosa, C.D. & Capafons, J.C. (1995). Fobia específica. En V. Caballo, G. Buela-Casal & J.A. Carboles (dirs.), Manual de psicopatología y trastornos psiquiátricos (pp. 257-284). Madrid: Siglo XXI.

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