Aproximación al Aprendizaje Dialógico

Aproximación al Aprendizaje Dialógico

aprendizaje dialógico

El diálogo es un fenómeno genuínamente humano, a través del cual damos sentido y significado a todo aquello que nos rodea.

A través de la palabra y los gestos,  abordamos aquellas cosas que se escapan a nuestro entendimiento, al mismo tiempo que hacemos experiencia y aprendemos al acercarnos a lo desconocido humanizándolo y transformándolo con las herramientas que adquirimos durante el camino.

De hecho, se puede decir que no aprendemos completamente algo hasta que no somos capaces de transmitirlo, de manera que la otra persona quede en igualdad de condiciones frente al conocimiento de aquello que le explicamos.

El diálogo nos aporta la necesidad de argumentar, defender, opinar etc. frente a las dudas que pueden surgir por parte de la persona con la que dialogamos, esto nos abre otros puntos de vista sobre aquello que hemos aprendido y nos acerca a otras cuestiones que no nos habíamos planteado.

La falta de diálogo, no sólo lleva a malentendidos, sino que también es la fuente de abusos de poder entre personas que, aún bajo las mismas circunstancias, colaboran para lograr un objetivo común.

El lenguaje de la comprensión no es una jerga repleta de tecnicismos o repleta de información privilegiada. El lenguaje de la comprensión es el lenguaje de las experiencias, que aporta a las personas que están dialogando el derecho de intervenir, defender, criticar, proponer, opinar etc. sobre aquello que se está hablando porque lo viven o lo tienen cerca.

El entendimiento nunca está en manos del maestro

No se puede conseguir que el estudiante entienda algo que le es ajeno, pero sí se puede aumentar la probabilidad de que el estudiante se interese y tenga mayor curiosidad, generando en él la necesidad de satisfacer esa inquietud. Ese acercamiento siempre se realiza a través de la palabra, en forma de pregunta, y a través de

la cooperación y el diálogo entre aquellos que tienen las mismas preguntas porque también les une el objetivo de darles respuesta.

Por lo tanto, un buen maestro no es el buen orador, sino aquel que es capaz de contagiar a sus alumnos esa curiosidad que lo hizo interesarse por aquello que ahora está explicando.

El buen maestro es aquel que pone a disposición de los alumnos lo que sabe, sin tecnicismos, generando igualdad, focos de preguntas y respuestas, acercando los conceptos a la realidad de los alumnos y sobre todo, ofreciéndoles el derecho a criticar, reflexionar, opinar, intervenir etc. sobre aquello que dice, pues debemos tener

presente que él no aprenderá completamente la lección o el temario que está impartiendo sin la intervención de sus alumnos, a través de sus dudas y del diálogo constructivo que se produce en clase y que hace que los conocimientos cohesionen.

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