Adherencia al tratamiento: ¿Por qué cuesta tanto?

Adherencia al tratamiento: ¿Por qué cuesta tanto?

La falta de adherencia al tratamiento se puede dar en los tratamientos farmacológicos y en la modificación de hábitos nocivos o de alto riesgo como la dieta, el estrés, el alcohol o el tabaco. También al abandono del tratamiento o incumplimiento de las revisiones. Además, se trata de una condición inherente al paciente y de carácter desalentador.

En términos generales, el adecuado cumplimiento de cualquier prescripción terapéutica implica realizar una serie de tareas que requieren no sólo saber qué hacer, sino cómo y cuándo hacerlo.

adherencia al tratamiento

Estadísticas de adherencia al tratamiento

Si hablamos en términos estadísticos obtenemos los siguientes datos aproximativos: en torno al 30 % no sigue tratamientos curativos, el 70% incumple los programas preventivos y más del 50% de los pacientes con una enfermedad crónica no se adhiere a los tratamientos.

Además, en torno a un 50 % de los pacientes no acude a las revisiones del médico. A aquellos que se les prescribe medicación, entre el 20 y el 60% dejará el tratamiento antes de lo establecido y entre el 25 y 65 % cometerá errores en la administración. Incluso un 35 % pondrán en riesgo su salud. Es curioso que incluso entre los profesionales de la salud haya problemas de adherencia, en torno a un 20%.

¿Cuándo se observa la mayor prevalencia de adherencia? Pues en aquellos casos en los que se requiere medicación directamente supervisada y en los trastornos con un inicio agudo.

¿Y la menor prevalencia? En aquellos pacientes crónicos en los que el tratamiento exige cambios en su estilo de vida. Por ejemplo en pacientes con alergias alimentarias, que deben modificar sus hábitos alimentarios o en pacientes diabéticos e hipertensos, que dependen de un medicamento y de un cambio en los hábitos alimentarios.

Repercusiones de no seguir un tratamiento

El hecho de no seguir un tratamiento tiene enormes repercusiones. Las más evidentes son:

  • Incremento en el gasto económico.
  • Incremento en gasto sanitario.
  • Incremento en costes sociales.
  • Malestar y desajuste social y psicológico del propio paciente.

Problemas comunes con las prescripciones médicas

En ocasiones una barrera para que los pacientes se adhieran al tratamiento es la dificultad para entender las prescripciones de los médicos.

Por ejemplo: "descansar" un tiempo cuando se toma un medicamento de forma habitual, "consumir o eliminar ciertos alimentos o actividades según el tipo de enfermedad o estado del paciente "comer por dos las embarazadas" y "evitar ejercicio en niños asmáticos o diabéticos".

Veamos algunos ejemplos de prescripciones no muy claras:

Ejemplo 1: El médico te dice que debes tomar un ibuprofeno cada 6 horas

  • Problemas: puede que no actúes conforme a lo prescrito, por ejemplo, cuando debas decidir si despertarte de madrugada para asegurar la periodicidad entre toma y toma, o qué hacer si te olvidas de una dosis.

Ejemplo 2: El médico te dice que es conveniente que reduzcas las grasas por su alto colesterol

  • Problemas: deberás cambiar algunos hábitos, como salir de tapas con los compañeros del trabajo después de la jornada laboral. Además en tu casa deberéis modificar vuestros hábitos alimentarios e instruir a las personas que viven contigo y cocinan, que deberán eliminar algunos alimentos de su dieta. Además, puede que te des cuenta que seguir la prescripción médica te ocasiona más quebraderos de cabeza y más malestar que el incumplimiento de ésta.

Ejemplo 3: El médico te dice que es conveniente que al despertarte por la mañana bebas un vaso de agua templada con limón para depurar el organismo

  • Problemas: a pesar de que es una práctica sencilla que no interfiere en tu vida ni requiere modificar tus actividades cotidianas, no te acuerdas casi nunca de tomártelo.

En resumidas cuentas, el seguimiento de las prescripciones terapéuticas no es un asunto que requiera única y exclusivamente de la voluntad de la persona. 

También requiere de una prescripción eficaz del médico, un control ambiental y beneficios contingentes al cumplimiento. Es decir, que la persona experimente una remisión de los síntomas, una mejoría del estado general de su organismo, expectativas de mejorar, una relación de confianza con el médico...

Se dice que existe adhesión cuando hay coincidencia entre la instrucción del clínico y el comportamiento del paciente.

Modelos teóricos de la adherencia al tratamiento

Desde diferentes perspectivas teóricas se pretende dar explicación a la adherencia al tratamiento. Así, nos encontramos con los modelos biomédicos, los modelos conductuales, los modelos operantes, los modelos de comunicación y los modelos cognitivos.

Modelos biomédicos

Los modelos biomédicos plantean que existen una serie de condiciones en la persona y en la enfermedad que permitirían predecir el no cumplimiento del tratamiento.

Haynes y cols en 1987, plantean que se dan una serie de características predictoras del incumplimiento de las terapias en el paciente (por ejemplo: falta de comprensión de las instrucciones a seguir), en la enfermedad y en la relación terapéutica.

A su vez afirman que se dan otras condiciones que favorecen un incremento de la adhesión terapéutica. Sin embargo, no explican cómo se instauran o modifican esas condiciones en los contextos y podría ser que dichas conductas no fuesen más que conductas específicas resultantes de un contexto particular.

Modelos conductuales

Dentro de los modelos conductuales hablamos de los modelos operantes.

Desde éstos se ha planteado el uso de técnicas como el moldeamiento de conductas, la planificación ambiental y el manejo de contingencia de reforzamiento como influyentes en el desarrollo de conductas de adhesión.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la complejidad del problema y la implicación de numerosas variables en la adherencia, no se resuelve prestando atención única y exclusivamente al control ambiental y al refuerzo de las conductas implicadas.

Modelos de comunicación 

En cuanto a los modelos de comunicación, se plantea la mejora de los procesos de recepción, comprensión y retención de mensajes. Esto se ha promocionado mediante las campañas informativas.

Modelos cognitivos

Desde la Teoría de la Autoeficacia se hace referencia a la convicción de la persona de ser capaz de realizar con éxito la conducta requerida para producir ciertos resultados. Las expectativas de eficacia se proponen como un determinante fundamental en la elección de actividades, de cuánto esfuerzo empleará el sujeto así como cuánto tiempo se mantendrá al enfrentar las situaciones que producen tensión.

Desde el Modelo de Creencias de Salud, la persona necesita cumplir algunas condiciones para llevar a cabo un comportamiento de salud, como:

  • Estar mínimamente motivado.
  • No tiene información relevante para su salud.
  • No verse como vulnerable o potencialmente susceptible de padecer una enfermedad.
  • Estar convencido de la eficacia de la intervención.
  • Ver pocas dificultades en la puesta en marcha de la conducta de salud.

Aún así, es importante el papel que juegan otras variables adicionales como la estructura del régimen de tratamiento o las condiciones ambientales y sociales que regular el cumplimiento. Además, las expectativas del paciente son importantes, pero no son suficientes para predecir la adhesión en todos los casos.

Sin título

Por otra parte, la teoría de la Acción Razonada de Azjen y Fishbein, supone que las personas antes de decidir llevar a cabo una acción consideran las implicaciones de sus actuaciones.

Según este modelo lo determinante es la intención de la persona de realizar la acción, además la intención está en función de dos componentes:

  • La actitud hacia la acción, que está en función de la creencia sobre los resultados más probables de esa conducta (creencia conductual) y de la valoración de esa conducta (valoración de resultados).
  • La creencia de la persona de la existencia de presiones sociales para que realice o no la conducta en cuestión (creencia normativa).

Como vemos, en esta teoría se enfatiza el papel mediador de lo que la persona se dice a sí misma sobre su conducta manifiesta (de adhesión a las prescripciones terapéuticas, en este caso).

Sin título2

Por último, desde la Teoría de la Acción Social, Ewart en 1993, defiende que la adhesión debe analizarse de manera simultánea como un hábito deseable, como un proceso de cambio a través de los que se modifican los hábitos y como el resultado de unos contextos en los que se producen los cambios.

El mantenimiento de un hábito saludable radica en la autorregulación entre actividades autoprotectoras y sus consecuencias biológicas, emocionales y sociales experimentadas. Para crear hábitos saludables se establecerían cadenas conductuales muy rutinizadas. Por ejemplo, que asocies el sonido del despertador con el vaso de agua que tienes que tomar nada más despertarte y el desayuno con tomarte las pastillas. O, que asocies el pensamiento de nerviosismo recurrente cada vez que te levantas para ir al trabajo, con saber que usarás música relajante.

Dichas cadenas deben integrarse en otras conductas habituales de la persona y deben disminuir el riesgo personal. Además, las acciones personales deben estar interconectadas con las de los miembros de la familia o personas relevantes, de manera que cuanto mayor sea la interconexión, mayor dificultad habrá para alterar una rutina, ya que que supone cambiar las rutinas de muchas personas.

Factores asociados a la adhesión terapéutica

Numerosas investigaciones relacionadas con la adhesión terapéutica ponen en evidencia la participación de variables agrupadas en aquellas relacionadas con la enfermedad, con el tratamiento, con la relación terapeuta-paciente y con el paciente.

Factores dependientes de la enfermedad:

  • Mayor adherencia si: síntomas de inicio agudo, reconocibles, molestos y aliviados con el tratamiento.
  • Baja adherencia si: síntomas no identificables, mantenimiento de lo síntomas constantes durante largo tiempo, síntomas dificultan el cumplimiento de las preinscripciones, por ejemplo las alucionaciones en los esquizofrénicos.

Factores dependientes del tratamiento:

  • Menor adherencia si: tratamiento complejo, interfiere con el estilo de vida del paciente, es duradero y no está supervidado.

Variables terapeuta-paciente:

  • Buena comunicación y mantenimiento de una relación respetuosa y cordial encaminada a mejorar el grado de comprensión y colaboración del paciente en el programa de tratamiento.

La importancia de la buena comunicación

La comunicación es necesaria y muchas veces los médicos aportan menos información de la necesaria, además los pacientes suelen comprender de manera errónea la información que reciben.

Existen datos que aseguran que sólo se recuerda el 50%  de la información que reciben en consulta, además entre el 30 y el 50% se comprenden erróneamente. Por otra parte, más del 80% de los pacientes desea más información de la que dispone y están insatisfechos con la recibida.

Se debería hacer hincapié en dar información del qué hacer, cómo hacerlo y cuándo. Además se debe atender al estilo de vida del paciente al prescribir el tratamiento, es decir, individualizar el tratamiento.

Por otro lado sería conveniente que los médicos proporcionaran feedback adecuado sobre los problemas surgidos o los que pudieran surgir, así como ensayar las conductas requeridas, en especial cuando son novedosas o complicadas y supervisar.

¿Cómo tiene que ser la actitud del terapeuta?

En cuanto a las actitudes del terapeuta, es necesario mantener una actitud empática y de ayuda y colaboración. La efectividad de este trato cordial está asociada a la repercusión práctica que tiene sobre el paciente dicha relación, es decir, ofrecer una información simple, precisa y operativa de las tareas que debe realizar el paciente, adecuar el tratamiento a su ritmo de vida, facilitar el recuerdo de las prescripciones.

¿Qué papel tiene el paciente?

Por último, en relación a las variables del paciente, es cierto que son aquellas que menor valor han mostrado como predictores asociados a la adhesión. En concreto, las variables sociodemográficas no determinan la adhesión y aquellas relacionadas con la personalidad tampoco han demostrado ser muy influyentes.

Sin embargo, las relacionadas con las expectativas del paciente sobre la enfermedad si lo hacen, aunque las correlaciones es baja.

Relacionado con este concepto está la autoeficacia, que hace referencia a la convicción de la persona de ser capaz de realizar con éxito la conducta requerida para producir ciertos resultados. Las expectativas de eficacia se proponen como un determinante fundamental en la elección de actividades. Sin embargo, esta autoeficacia se gradúa conforme a la dificultad de la tarea.

Conclusiones

Para finalizar este artículo os dejo algunas de las estrategias que serían efectivas para la mejora de la adherencia.

You are using Opennemas CMS
TRY IT NOW