Síndrome de Waardenburg: Síntomas, Causas, Tratamiento

Síndrome de Waardenburg: Síntomas, Causas, Tratamiento

El síndrome de Waardenburg (SW) es una patología de origen genético clasificada como un tipo de neurocristopatía (Llalliré, Young Park, Pasarelli, Petuaud, Raffo, Rodríguez Álvarez y Virguez, 2010).

Sus características clínicas se definen por la presencia de sordera o pérdida de audición, anomalías en la pigmentación de los ojos, el pelo o la piel y diversas alteraciones faciales (Vázquez Rueda, Blesa Sánchez, Núñez Núñez y Galán Gómez, 1998).

Síndrome de Waardenburg

Esta patología se caracteriza por su amplia variabilidad sintomatológica por lo que se distinguen varios tipos: Tipo I, Tipo II, Tipo III (síndrome de Klein-Waardenburg o psudo Waardenburg) y Tipo IV (síndrome de Shah-Waardenburg) (Parpar Tena, 2016).

A nivel etiológico, el síndrome de Waardenburg tiene un patrón de heredabilidad autosómico dominante (Lattig y Tamayo, 1999).  Suele asociarse con mutaciones específicas en los genes EDN3, EDNRB, PAX3, SOX10, SNAI2 y MIT (Genetics Home Reference, 2016).

El diagnóstico se realiza en base a diversos criterios clínicos mayores y menores. Sin embargo, es necesario realizar diversas pruebas complementarias de laboratorio (Lalliré et al., 2010).

No existe una cura o tratamiento específico para el síndrome de Waardenburg (Lalliré et al., 2010).

La intervención con esta patología suele centrarse en el tratamiento de las alteraciones auditivas (procedimientos quirúrgicos, implantes cocleares, etc.), la rehabilitación logopédica y neuropsicológica, además de la psicológica (Castro Pérez, Sanabria Negrín, Torres Capote, IvirucU Tielves y González Serrano, 2012; Parpar Tena, 2016).

Definición

El síndrome de Waardenburg es un trastorno genético de carácter congénito cuyos signos y síntomas tienden a variar ampliamente entre los afectados (National Organization for Rare Disorders, 2015).

Las características más frecuentes incluyen anomalías faciales distintivas, alteración de la pigmentación de la piel, los ojos o el pelo y sordera (National Organization for Rare Disorders, 2015).

En la literatura médica, este síndrome suele considerarse un tipo de genodermatosis o neurocristopatía (Touraine, 2008).

El término genodermatosis hace referencia a un conjunto amplio de enfermedades caracterizadas por la presencia de anomalías y alteraciones cutáneas de origen genético (Falcón Lincheta, 2016).

Por otro lado, el término neurocristopatía se refiere a un grupo de patologías derivadas del desarrollo de anomalías y procesos defectuosos durante la migración y diferenciación de las células de la cresta neural durante la gestación (Espinosa y Alonso Calderón, 2009).

La cresta neural es una estructura embrionaria conformada por un conjunto amplio de células indiferenciadas cuyo desarrollo dará lugar a la formación de la estructura cráneo-facial y las células neuronales y gliales que formaran buena parte del sistema nervioso (Díaz Hernández y Méndez Herrera, 2016).

Entre la semana 8 y 10 de la gestación suele comenzar el proceso de migración de las células que conforman la cresta neural (Vázquez Rueda et al., 1998).

Cuando diversos factores patológicos o anomalías genéticas interfieren en este proceso, pueden aparecer importantes anomalías cognitivas y/o físicas, como es el caso del síndrome de Waardenburg (Vázquez Rueda et al., 1998).

Petrus Johannes WaardenburgEste síndrome fue descrito inicialmente por el genetista y oftalmólogo holandés Petrus Johannes Waardenburg en el año 1848 (Castro Pérez, Ledesma Vega, Ivis Otaño Placencia, Ramírez Sosa y Ramos Cruz, 2011).

En su reporte clínico hacía referencia a las principales características clínicas (Parpar Tena, 2016):  

  • Distopía cantorum
  • Hiperplasia nasal
  • Alteraciones pigmentarias oculares
  • Sordera variable
  • Anonadáis pigmentarias del cabello

Análisis posteriores identificaron una gran variabilidad clínica en el síndrome de Waardenbur. Además, Mckusick asoció este síndrome con otros cursos clínicos similares, como la enfermedad de Hirschsprung (Vázquez Rueda et al., 1998).

En la actualidad, se considera una patología poco frecuente, la cual cursa con un grado variable de discapacidad auditiva que puede ocasionar importantes alteraciones del aprendizaje y desarrollo posterior de la persona afectada (Castro Pérez et al., 2011).

El pronóstico del síndrome de Waardenburg es favorable, aunque puede asociase a una morbilidad y mortalidad significativa relacionada con complicaciones médicas, especialmente intestinales (National Organization for Rare Disorders, 2016).

¿Es una patología frecuente?

Se estima que la prevalencia del síndrome de Waardenbur es de 1 caso por cada 40.000 personas en todo el mundo (Genetics Home Reference, 2016).

Desde su descubrimiento se han llegado a describir unos 1.400 casos diferentes en la literatura médica y experimental (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Parece afectar de igual forma a hombres y mujeres. No se han identificado asociaciones con regiones geográficas o grupos étnicos y raciales particulares (National Organization for Rare Disorders, 2016).

El síndrome de Waardenbug llega a representar un 2-5% de todos los casos diagnosticados de pérdida auditiva de carácter congénito (Genetics Home Reference, 2016).

A pesar de que se han identificado diversos cursos clínicos, el tipo I y el II son los más comunes. El tipo III y IV son poco frecuentes (Genetics Home Reference, 2016).

Signos y Síntomas

El síndrome de Waardenburg se caracteriza por tres alteraciones fundamentales: alteraciones cráneo-faciales, anomalías pigmentarias y sordera (National Organization for Rare Disroders, 2016; Lalliré et al., 2010; Lattig y Tamayo, 1999):

Alteraciones Cráneo-faciales

  • Distopía cantorum: el ángulo interno de los ojos suele presentar una disposición desplazada hacia el área lateral.
  • Hipertelorismo: la distancia entre ambos ojos suele ser mayor de lo habitual.
  • Labio leporino: fisura o hendidura situada en una o varias áreas del labio superior.
  • Sinofridia: las cejas suelen presentar un desarrollo continuo, sin ningún tipo de separación o área libre de pelo.
  • Hipoplasia nasal: el puente de la nariz suele presentar una estructura ancha, con algunas áreas subdesarrolladas o algún tipo de malformación.

Anomalías Pigmentarias

  • Ojos: suelen presentar una disminución significativa de su coloración o pigmentación. Es frecuente que uno o ambos presenten una tonalidad azulada muy clara. También es posible identificar una heterocromia variable, dado lugar a tonalidades diferentes entre ambos ojos.
  • Pelo: se caracteriza por el desarrollo prematuro de canicie o perdida de la pigmentación. El pelo de la cabeza, las cejas o las pestañas adquiere una coloración blanca. A menudo suele observarse un mechón o área localizada de pelo blanco (poliosis).
  • Piel: aunque es poco frecuente, en algunos individuos es posible observar áreas decoloradas en la piel con una apariencia blanca (vitíligo). También pueden aparecer anomalías en el desarrollo del tejido conectivo.

Sordera Congénita

Otro de los hallazgos médicos centrales del síndrome de Waardenburg es la pérdida de la capacidad y agudeza auditiva.

Lo más común es identificar en los afectados un grado variable de sordera o hipoacusia neurosensorial.

El término hipoacusia neurosensorial se refiere a una pérdida de la capacidad auditiva derivada de lesiones internas relativas a los terminales nerviosos que conducen la información auditiva desde el oído interno hacia los centros cerebrales (National Institutes of Health, 2016).

¿Tiene diferentes cursos clínicos?

El síndrome de Waardenburg se clasifica en 4 tipos básicos en función del curso clínico y los síntomas específicos que están presentes en las personas afectadas (Castro Pérez et al., 2011):

  • Tipo I: este subtipo está definido por la presencia de todas las alteraciones relacionadas con la estructura cráneo-facial y pigmentaria ocular. Aproximadamente un 25% de los afectados presentan algún tipo de sordera neurosensorial.
  • Tipo II: las anomalías oculares y faciales son menos comunes en este subtipo. Más del 70% de los afectados desarrollan sordera neurosensorial y no presenta distopía cantorum.
  • Tipo III (Síndrome de Waardenburg-Klein): su curso clínico es semejante al tipo I. Adicionalmente los afectados presentan algunas anomalías musculoesqueléticas y neurológicas. Es frecuente observar microcefalia o discapacidad intelectual.
  • Tipo IV (Sínrome de Waardenburg-Shah): las características del tipo I suelen asociarse a la presencia de otras anomalías como megacolon congénito.

Causas

El síndrome de Waardenbuug tiene un origen congénito asociado a diversas alteraciones genéticas (Lattig y Tamayo, 1999). 

El análisis de casos ha permitido situar estas anomalías en los genes: EDN3, EDNRB, PAX3, SOX10, SNAI2 y MIT (Genetics Home Reference, 2016).

Este conjunto de genes parece estar implicado en el desarrollo y formación de diversos tipos de células, entre ellos las que se encargan de la producción de melanocitos (Genectics Home Reference, 2016).

Los melanocitos se encargan generar melanina, un pigmento que contribuye a la coloración de los ojos, el pelo o la piel (Genectics Home Reference, 2016).

En función de los diferentes cursos clínicos, podemos identificar diferentes alteraciones genéticas (Genectics Home Reference, 2016):

  • Tipo I y Tipo III: gen PAX3.
  • Tipo II: genes MITF y SNAI2.
  • Tipo IV: ges SOX10, EDN3 y EDNRB.

Diagnóstico

Como señalamos en la descripción inicial, el diagnóstico del síndrome de Waardenbug se efectúa en base a diversos criterios mayores y menores (Llalliré et al., 2010):

 Criterios Mayores

  • Pérdida de la capacidad auditiva asociada a sordera neurosensorial.
  • Alteración de la pigmentación y coloración de los ojos: iris azul, iris bicolor y/o heterocromía.
  • Alteración de la pigmentación del cabello: pelo blanco en la cabeza, cejas, pestañas, etc.
  • Labio leporino.
  • Distopía cantorum.

Criterios Menores

  • Alteración de la pigmentación de la piel.
  • Desarrollo prematuro de canas.
  • Desarrollo continuo de las cejas.
  • Puente nasal anormalmente ancho.

Para establecer un diagnóstico definitivo es fundamental identificar la presencia de dos criterios mayores o al menos uno mayor y dos menores.

Además, es necesario emplear algunas pruebas complementarias: biopsia, audiometría o test genéticos (Lalliré et al., 2010).

Tratamiento

No existe una cura para el síndrome de Waardenbug, aunque pueden empelarse abordajes sintomatológicos.

El tratamiento de los signos y síntomas más frecuentes suele requerir la intervención médica de dermatólogos y oftalmólogos.

Por otro lado, en el caso del tratamiento de la sordera neurosensorial puede realizarse un implante coclear acompañado de una intervención logopédica y neuropsicológica.

Referencias

  1. Castro Pérez, F., Ledesma Vega, Y., Ivis Otaño Placencia, C., Ramírez Sosa, P., & Ramos Cruz, M. (2011). Síndrome de Waardeburg. Variabilidad en una familia en Sandino, Pinar del Río, Cuba. Rev. Ciencias Médicas.
  2. Castro Pérez, F., Sanabria Negrín, J., Torres Capote, M., Iviricu Tielvez, R., & González Serrano, H. (2012). Síndrome de Waardenburg: las discapacidades y el aspecto físico, su vinculación con el rendimiento académico y las relaciones sociales. Rev. Ciencias Médicas.
  3. Espinosa, R., & Alonso Calderón, J. (2009). Neurocristopatías y enfermedad de Hirschsprung. Cir. Pediatr, 25-28.
  4. Genetics Home Reference. (2016). Waardenburg syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference: https://ghr.nlm.nih.gov/.
  5. Lattig, M., & Tamayo, M. (1999). Síndrome de Waardenburg.
  6. Llaliré, J., Young Park, K., Passarelli, M., Petuaud, G., Raffo, G., Rodríguez Álvarez, G., & Virguez, E. (2010). Síndrome de Waardenbug. Arch. Oftal. B. Aires. .
  7. NIH. (2016). Síndrome de Waardenburg. Obtenido de MedlinePlus: https://medlineplus.gov/.
  8. NORD. (2016). Waardenburg Syndrome. Obtenido de National Organization for Rare Disorders: http://rarediseases.org/.
  9. Parpar Tena, S. (2016). Síndrome de Waardenburg. Presentación de un caso con glaucoma pigmentario. Rev. Mex. Oftalmol.
  10. Touraine, R. (2008). Waardenburg-Shah syndrome. Obtenido de Orphanet: http://www.orpha.net/.
  11. Vázquez Rueda, F., Blesa Sánchez , E., Núñez Núñez, R., & Galán Gómez, E. (1998). Síndrome de Waardenbug y enfermedad de Hirschsprung. An Esp Pediatr.

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