Humanización en la atención sanitaria: Todas las claves

Humanización en la atención sanitaria: Todas las claves

La humanización en la atención sanitaria es un enfoque con muchos siglos de historia, porque ya hablaban de él los padres de la medicina, pero que, poco a poco, está cobrando mayor relevancia.

Este enfoque del contexto sanitario se presenta como una necesidad ante los conflictos éticos que surgen en el desempeño de las labores sanitarias.

humanización sanitaria

Perspectiva histórica

El humanismo es un movimiento político y filosófico con un enfoque antropocéntrico. Es decir, centrado en el hombre, entendido éste como el ser humano. Este dogma aboga por la libertad y el progreso del hombre de forma individual y de éste dentro de la sociedad.

El humanismo surgió como movimiento intelectual en Europa en el s. XV y que hunde sus raíces en la tradición y cultura grecolatina. También es conocido como el movimiento renacentista y supuso una verdadera revolución, causando grandes cambios en lo que respecta en la educación y en los movimientos culturales.

Grandes obras de la literatura española provienen de esta época de la mano de autores como Miguel de Cervantes con su obra de “El Quijote de la Mancha”. En la literatura anglosajona destacaron William Shakespeare y Tomás Moro.

Más recientemente, sobresale una gran figura: el doctor Gregorio Marañón, que destacó como médico, científico, humanista, político y pensador. Él es un gran ejemplo de cómo es posible compaginar la ciencia con el humanismo. Él mismo enunció que:

“El Humanismo se manifiesta en la comprensión, la generosidad y la tolerancia que caracteriza en todo tiempo a los hombres impulsores de la civilización. Hay que clamar para ensalzar al humanismo, pedir y desear que la juventud sea humanista o, al menos una parte de ella, bastaría para que se salve el mundo”.

Las características enunciadas (comprensión, generosidad y tolerancia) están relacionadas con este enfoque humanista.

En el mundo del cine, gracias a la película Patch Adams, protagonizada por Robbie Williams, se relata la historia de este médico que sentó un enfoque revolucionario en la atención sanitaria. La película relata la historia de Patch Adams, un hombre que se encontraba internado en una unidad de salud mental y tras ver cómo era atendido en este servicio, solicitó el alta voluntaria y decidió estudiar la carrera de medicina.

Siempre le caracterizó el altruismo y la empatía con sus pacientes, así como la cercanía y el contacto con ellos. Además, fundó un hospital para las personas que no podían costearse unos cuidados en salud y, también, es conocido por ser el padre de la risoterapia.

Humanización en la Atención Sanitaria

Los centros de salud y los hospitales son unidades macro-operativas desde los puntos de vista social, político, económico y funcional; en los que se dan una serie casi ilimitada de situaciones, interacciones, funciones y prestaciones tendentes a recuperar a los individuos para la sociedad. Carral y Delás apuntan tres aspectos característicos de estos contextos:

            a) La pluralidad de profesionales que trabajan en este ámbito.

            b) El gran volumen de tareas de diversa índole que desarrollan.

            c) Lo ilimitado que es el espacio físico en el que desarrollan estas tareas.

El enfoque humanista en los cuidados sanitarios radica en el respeto por la dignidad y la intimidad de los seres humanos. Estas circunstancias han sido obviadas debido al uso de las nuevas tecnologías en la asistencia sanitaria.

Estos avances han aumentado la calidad de vida de las personas que sufren algún problema de salud. Sin embargo, estas prácticas han conducido, en un significativo porcentaje de los casos, a la “cosificación” de los pacientes.

Este término alude a concebir a los pacientes como personas que sufren una enfermedad y que actúan como sujetos pasivos. No son tomadas en cuenta dimensiones de los seres humanos como son la identidad de estas personas así como, sus gustos e intereses, ni sus creencias espirituales y/o religiosas, ni otros hecho que conforman su personalidad y su forma de desenvolverse en el medio social.

Este enfoque está estrechamente relacionado con la bioética y dentro de este enfoque, en lo que respecta a la intimidad y la autonomía de las personas que se encuentran en el contexto sanitario. Por ello, es muy importante la formación complementaria para ejercer la labor sanitaria desde el respeto hacia el paciente.

La esencia de la asistencia sanitaria y, también, del ser humano es la del cuidado. Dentro de la tarea del cuidado interpersonal, cobra una especial relevancia la auto-evaluación. Cuanto más me conozca a mi mismo, más y mejor preparado estaré para ofrecer la asistencia que las otras personas requieren de mi.

Hay que contemplar que estos cuidados no deben ir encaminados exclusivamente a la sanación física sino, al abordaje del ser humano de manera holística.

Mayeroff, M. y Watson, J. enumeran las características del cuidado humanizado:

  1. Empatía. Se trata de ponerse en el lugar de la otra persona y además, tratar de identificarse a uno mismo en la situación en la que se encuentra el otro.
  2. Responsabilidad. Es asumir el control de la situación y el contexto en el que trabaja y, además, responder ante éste.
  3. Moral. Aquí entran las costumbres, las conductas y las reglas no jurídicas de cada uno en su desempeño profesional, así como su vida personal.
  4. Conocimiento. Aplicar todos los conocimientos estudiados y aprendidos a lo largo del proceso de formación, con el objetivo de que el cuidado sea el pertinente en esa determinada situación y que éste se desempeñe de manera eficaz.
  5. Ética. Los principios y las normas que rigen y regulan las actividades humanas.
  6. Espiritualidad. Radica en comprender a las personas desde esta dimensión y respetar sus creencias.
  7. Humildad. Si los profesionales se muestran como personas accesibles y sencillas, facilitarán el trato y la relación que mantienen con los pacientes así como con sus familiares.

Además, Mayeroff, M. describió los componentes del cuidado humanizado:

  1. Conocimiento de la persona que es la receptora de los cuidados. Quién es, cuáles son sus intereses, sus capacidades, sus limitaciones y sus necesidades.
  2. Ritmos alternados. Este componente está muy relacionado con el auto-conocimiento. El sanitario ha de tener la capacidad de analizar si el trabajo que realizó en tiempos pasados fue útil para otros y, cuando sea el caso, aprender de los errores cometidos para mejorar.
  3. Paciencia. Respetar los ritmos de la otra persona que sea él quién los marque, así como respetar su espacio.
  4. Sinceridad. Es muy importante ser sincero en la tarea del cuidado. Es importante tratar a la persona por cómo es y no por cómo le gustaría al profesional que fuese.
  5. Confianza. Cuidar implica confiar en las posibilidades de la otra persona, en su potencial y en su crecimiento. Es muy importante que sea la persona quién marque los ritmos, así como su espacio.
  6. Humildad. cuando el cuidador aprende sobre sí mismo y sobre la persona que recibe sus cuidados.
  7. Esperanza en que la persona que sufre un problema de salud sea capaz de crecer gracias a los cuidados y la labor del profesional sanitario.
  8. Coraje al confiar en el crecimiento del otro y, también, en mis capacidades como profesional sanitario. Si tengo el coraje que requieren estas tareas, seré capaz de enfrentarme a nuevos retos que aún sean desconocidos para mí.

De igual manera, hay una serie de características que conforman el cuidado deshumanizado. Conocerlas y, sobre todo, saber detectarlas en la práctica diaria, nos ayudará a combatirlas. Según el Centro de Humanización de la Salud, son las siguientes:

  1. La tecnología. A pesar de que es una herramienta muy útil, si se usa como único instrumento en la atención sanitaria se tiende al reduccionismo que conducirá a la “cosificación” de los usuarios del servicio de salud. Este hecho recibe el nombre debido a que, en ocasiones, se tiende a tratar a las personas como cosas y no como personas, contemplando las distintas dimensiones que lo conforman.

  1. La complejidad del ámbito sanitario, debido a distintas razones, como son:

  • La masificación de los servicios.
  • La despersonalización del usuario en el sistema de salud. Se entiende la despersonalización como un estado dado en circunstancias de ansiedad y angustia. No es lo mismo que el trastorno de despersonalización.
  • Los trámites burocráticos que pueden llegar a enlentecer y entorpecer los servicios ofertados.

  1. La súper-especialización de los distintos especialistas. Cada uno se ciñe a su ámbito y, en ocasiones, esto dificulta la tarea. Es importante que trabajen de manera conjunta por el bien de la persona afectada.
  2. El trabajo de los agentes sociales, sanitarios y socio-sanitarios:

  • Falta de condiciones adecuadas de trabajo motivadas, en gran medida, por la actual crisis económica.
  • Escasas motivaciones intrínsecas y falta de realización personal a través del trabajo realizado.
  • Pocas motivaciones extrínsecas sobrevenidas, principalmente, por las retribuciones, la ausencia de higiene laboral, etc.
  • Contacto permanente con el sufrimiento.
  • Riesgo de padecer el síndrome de burn-out (síndrome del quemado) cuyos ejes son: agotamiento o cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal.

  1. Los criterios mercantilistas. Si la sanidad es tratada como un negocio, esto repercute de forma negativa en las personas que son usuarios del sistema de salud. También, afecta a los trabajadores de los centros de salud y hospitales que pueden ver alteradas sus funciones y/o condiciones laborales.

  1. La negación del sufrimiento. La enfermedad suele ser tratada como un tema tabú. Si es abordada como un problema que no nos afecta, se acaba engañando a los pacientes, a sus familias y, también, a los profesionales de la salud.

Acciones

La humanización en el ámbito sanitario comienza realizándose en el día a día, en la atención a los pacientes y a sus familiares.

Con pequeños gestos de los sanitarios, éstos podrán hacerse accesibles para sus pacientes y los familiares de los mismos. Por ejemplo, practicando la escucha activa durante las citas médicas. Si las personas se sienten escuchadas, aumentarán sus sentimientos de control sobre su estado de salud.

De esta manera, aumentará su adherencia al tratamiento prescrito así como a las recomendaciones del especialista. Fomentando este tipo de conductas, se consigue que los pacientes  sean empoderados, es decir que sean sujetos activos de su salud.

También, es muy importante que se respeten la intimidad y el espacio de estas personas, sobre todo cuando nos encontramos ante ingresos hospitalarios.   

Existen diversos modelos en la atención sanitaria y, actualmente, cada vez está tomando una mayor relevancia el Modelo de la Medicina Centrada en la Persona, como contrapunto al enfoque en el que se centra en la enfermedad.

Este método de trabajo hunde sus raíces en culturas orientales, como la medicina Ayurvédica de la India y la China, también en el mundo occidental de nuestros antepasados griegos.

Este modelo radica en la importancia de conocer a qué enfermedad nos enfrentamos y cómo se puede combatir, pero viendo al paciente como una persona que además de sufrir la enfermedad, tiene una forma de ser y de desenvolverse, cuenta con una red de apoyos, además de contar con una serie de gustos y aficiones.

La atención con niños

En muchas ocasiones, los niños son tratados como adultos de un tamaño inferior aunque no sea la manera en la que deban de recibir las atenciones y los cuidados.

Ante una enfermedad y/o un ingreso de un menor, se debe actuar de una manera especial ya que conlleva distintas repercusiones que afectarán a su desarrollo como las que describió Zetterström (1984) entre las que encontramos:

Por eso, es muy importante una buena relación y comunicación entre el personal sanitario y los padres y/o tutores de los menores.

Para reducir los niveles de ansiedad que puedan sufrir ante una intervención, se les puede explicar adaptándolos a edad y nivel educativo la explicación, también usando un soporte audiovisual. También, se les puede hacer partícipes de este proceso mediante ensayos y así, ellos podrán tomar un papel activo y lo usarán como un medio para expresar sus emociones.

Otra herramienta muy útil son las actividades lúdicas que se realizan en los hospitales pediátricos de la mano de distintas asociaciones y de personal voluntario. Además, algunos hospitales están tomando mayor conciencia y comienzan a decorar las paredes de sus dependencias con motivos infantiles, así los pequeños se sentirán más a gusto.

Bibliografía

  1. de la Serna, J.L. (2012). El paciente 'empoderado'.
  2. González Menéndez, R. (2015). La experiencia de la hospitalización.
  3. Organización Mundial de la Salud. (2004). Adherencia a los Tratamientos a Largo Plazo. Pruebas para la acción. Washington: Organización Mundial de la Salud.
  4. Quintero, Belkis; (2001). Ética del cuidado humano bajo los enfoques de Milton Mayeroff y Jean Watson. Ciencia y Sociedad, XXVI enero-marzo, 16-22.

Humanización en la atención sanitaria: Todas las claves
You are using Opennemas CMS
TRY IT NOW