Enfermedad de Ménière: Síntomas, Causas, Tratamiento

Enfermedad de Ménière: Síntomas, Causas, Tratamiento

La enfermedad de Ménierè es una patología que afecta a la estructura y funcionalidad de las áreas del oído interno que se encargan de controlar el equilibrio y la audición (University of Washington Medical Center, 2016).

Esta enfermedad suele clasificarse dentro de los síndromes cocleo-vestibulares (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Enfermedad de Ménière

A nivel clínico, la característica fundamental de su curso es la presencia de episodios de vértigo agudo y espontáneo. Además, de forma habitual se presenta acompañado de hipoacusia neurosensorial y/o acúfenos (López Escamez et al., 2016).

La causa específica de la enfermedad de Ménierè es desconocida (Riveros, 2016). Sin embargo, en algunas ocasiones su aparición se asocia a eventos traumáticos, infecciosos, etc (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

El diagnóstico del síndrome de Ménierè se basa en las características clínicas (síntomas vertiginosos, agudeza auditiva, etc.). Suelen emplearse diversas pruebas de laboratorio tanto para evaluar las lesiones auditivas como la capacidad de discriminación (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

El abordaje terapéutico suele incluir el tratamiento sintomatológico a través de la administración de sedantes vestibulares y otros fármacos para la disminución de las crisis los síntomas cocleares (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Características de la enfermedad de Ménierè

La enfermedad de Ménierè es un trastorno del oído interno que resulta en la presencia de episodios de vértigo, pérdida progresiva de la audición, junto con el desarrollo de tinnutus o zumbidos auditivos (Mayo Clinic, 2016).

En buena parte de los casos esta patología afecta solo a uno de los oídos y se clasifica como un tipo de síndrome vertiginoso o trastortorno cocleovestibular.

El vértigo es tipo de mareo que se describe como una sensación de giros, vueltas o movimientos (National Instiutes of Health, 2010).

Cuando padecemos vértigo sentimos que nos estamos moviendo o zarandeando. Además, este episodio suele acompañarse de malestar general, náuseas, fatiga, etc.

Este síntoma es una condición médica muy frecuente en los servicios de urgencias. En la mayoría de personas afectadas, suele asociarse a contracturas musculares, adopción de malas posturas, etc.

Sin embargo, el vértigo también puede ser indicador de una patología médica de mayor gravedad.

Es posible que aparezca asociado a una alteración periférica (anomalías estructurales en oído interno) o a una alteración central (asociada a una disfunción del sistema nervioso central (Vestibular Disorders Association, 2016).

Como sabemos, las estructuras del oído interno presentan una función auditiva, aunque también se asocian a otro tipo de funciones vestibulares como el mantenimiento del equilibrio, la fijación de la mirada o el control postural (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Las clasificaciones clásicas, dividen el oído interno en el laberinto membranoso y el laberinto óseo (Escuela Med Puc, 2016):

  • Laberinto óseo: está construido por la capsula de material óseo que rodea a las estructuras internas del laberinto membranoso.
  • Laberinto membranoso: se trata de una estructura fibrosa y hueca que adopta una forma de caracola a través de la cual circula la endolinfa (contenido líquido). Además, en él pueden distinguirse otras áreas como el conducto coclear, los canales semicirculares, el utrículo, el sáculo, etc.

En el caso del síndrome de Ménierè, sus características clínicas se asocian fundamentalmente a anomalías auditiva internas. Se ubican en los laberintos membranosos como consecuencia de in incremento del volumen de endolinfa (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Así, esta patología fue descrita inicialmente por el investigador Ménierè en el año 1861, del que recibe su denominación (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Sin embargo, en los momentos iniciales su curso clínico se asociaba más a alteraciones relacionadas con el sistema nervioso central, más que con lesiones auditivas internas (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

¿Es una patología frecuente?

El National Institute of Deafness and Other Communication Disorders señala que en Estados Unidos viven unas 615.000 personas afectadas por la enfermedad de Ménierè (Martel, 2016).

Además, se diagnostican alrededor de 45.500 nuevos casos cada año en todo su territorio (Vestibular Disorders Association, 2016).

La enfermedad de Ménierè puede aparecer en cualquier persona, independientemente de su grupo de edad o sexo (Vestibular Disorders Association, 2016).

Al margen de esto, se considera una patología más frecuente en edades comprendidas entre los 40 y 60 años (Vestibular Disorders Association, 2016).

Su presentación inicial es más habitual durante la quinta década de la vida, aunque algunos signos y síntomas pueden ser evidentes en las primeras etapas de la vida adulta o en edades avanzadas (National Organization for Rare Disorders, 2016).

En el caso del resto de características sociodemográficas, la enfermedad de Ménierè parece ser más habitual en personas que presenta una ascendencia europea (Genetics Home Reference, 2016).

Signos y Síntomas

La enfermedad de Ménierè presenta unas características clínicas bien definidas.

Lo más habitual es que la persona afectada padezca de forma completa o parcial un curso clínico compuesto por episodios de vértigo, hipoacusia neurosensorial, plenitud ótica y percepción de acúfenos (López Escamez et al., 2016).

Vértigo

Como señalamos en la descripción inicial, el vértigo suele definirse como la presencia de una sensación de rotación del cuerpo o el medio exterior.

La sensación inicial de movimiento suele acompañarse de pérdida de equilibrio, sensaciones de inclinación y oscilación y otras relacionadas con la percepción de movimientos giratorios (Furman et al., 2016).

Además, los afectados presentan otros síntomas paralelos (Furman et al., 2016):

  • Percepción de zumbidos auditivos.
  • Percepción de palpitaciones.
  • Sudoración profusa.
  • Cefalea y dolor de cabeza agudo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dificultad para fijar la vista o visión doble.
  • Cansancio persistente, debilidad muscular, fatiga.

En los afectados por el síndrome de Ménierè lo más frecuente es que presente una crisis aguda de vértigo con vómitos o náuseas y una imposibilidad significativa para deambular y realizar actividades funcionales (Rivero, 2016).

El vértigo suele ser de carácter rotatorio (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007) y altamente incapacitante.

Hipoacusia

La pérdida de agudeza auditiva es variable en la enfermedad de Ménierè (Mayo Clinic, 2016).

Algunos afectados presentarán un curso progresivo llegando a presentar alteraciones aditivas permanentes o crónicas (Mayo Clinic, 2016).

En otro en otro grupo de afectados los síntomas auditivos pueden aparecer y desaparecer de forma espontánea (Mayo Clinic, 2016).  Es habitual identificar un curso remitente-recidivante.

Este tipo de alteración suele definirse a nivel clínico como una hipoacusia neuronsensorial para las frecuencias bajas y medias (López Escamez, 2016).

Acúfenos

Con los términos acúfenos y tinnutus hacemos referencia a un episodio de percepción de estímulos auditivos anormales como zumbidos o golpes no asociados a una fuente externa (Romero Sánchez, Pérez Garriguez y Rodríguez Rivera, 2010).

En los afectados por el síndrome de Ménierè, los acúfenos presentan una intensidad elevada. La frecuencia se sitúa por encima de los 3.000Hz, mientras que en otro tipo de patologías no supera los 250hz (Romero Sánchez, Pérez Garriguez y Rodríguez Rivera, 2010).

Aunque no se conoce su curso clínico preciso, se trata de un síntoma progresivo con tendencia a incrementar su intensidad (Romero Sánchez, Pérez Garriguez y Rodríguez Rivera, 2010).

Es habitual que los afectados focalicen toda su atención en éstos legando a empeorar los cuadros de vértigo y la agudeza auditiva (Romero Sánchez, Pérez Garriguez y Rodríguez Rivera, 2010).

Plenitud Ótica

Esta condición médica se refiere a la percepción de presión o taponamiento auditivo (Bidón Gómez, Raposos Jiménez y Araujo Quintero, 2016).

Esta sensación se deriva de la acumulación de líquido en las áreas cocleares, produciendo una hidropesía coclear (University of Washington Medical Center, 2016).

Afecta de forma significativa a la funcionalidad y agudeza auditiva de los afectados por la enfermedad de Ménierè

Otros signos y síntomas menos frecuentes

Además de las características principales que hemos descrito anteriormente, es posible que las personas que padecen este trastorno presenten otro tipo de condiciones médicas paralelas (National Institutes of Health, 2016):

  • Dolor de cabeza recurrente. Episodios agudos de cefalea.
  • Episodios migrañosos.
  • Mareo, náuseas, vómitos y diarrea.
  • Sudoración intensa.
  • Fatiga y cansancio persistente.
  • Perdida de equilibrio y caídas.
  • Movimientos oculares anormales e involuntarios.
  • Dolor abdominal.
  • Sensibilidad auditiva y lumínica.

Curso clínico característico

Los signos y síntomas suelen aparecer en forma de episodio y crisis aguda siguiente el siguiente patrón de aparición (Riveros, 2016):

  • Percepción de plenitud ótica, zumbidos y alteración de la agudeza auditiva.
  • Aparición de una crisis de vértigo: éstas suelen presentar una duración aproximada de 20 minutos y 12 horas. Se acompaña de síntomas neurovegetativos.

Esta crisis sintomatológica desaparece tras un tipo de inestabilidad. Lo habitual es que la persona afectada recupera la normalidad en los días próximos a su aparición (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Los acúfenos, la plenitud ótica y la hipoacusia remiten de forma espontánea. Sin embargo, es posible que aparezcan en perdidos intermitentes, por lo que estos síntomas se vuelven persistentes (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

No se conoce con precisión cual es la frecuencia de las crisis sintomatológicas. Algunos de los afectados pueden permanecer durante un período largo de tiempo sin padecer alteraciones significativas, mientras que otros presentan crisis encadenadas (Rivera Rodríguez y Rodríguez Paradinas, 2007).

Algunas instituciones como la Vestibular Disorders Association (2016) realizan una clasificación de la sintomatología en función de la evolución del curso clínico:

Antes de la crisis

En algunos afectados puede identificarse un aura que precede a la presentación de la crisis sintomatológica aguda: percepción de zumbidos auditivos y plenitud ótica.

Durante la crisis

Durante los ataques sintomatológicos lo más habitual es que la persona afectada parezca vértigo espontáneo, pérdida auditiva variable, plenitud ótica y tinnutus.

Otros eventos están relacionados con los episodios de diarrea, ansiedad, visión borrosa, náuseas, vómitos, sudores fríos, temblores, palpitaciones, etc.

Después de la crisis/ entre crisis encadenadas

Las características clínicas de este período suelen ser muy variables entre los afectados. 

Algunos de las condiciones incluyen: ansiedad, anomalías en la alimentación, dificultad para concentrarse, alteraciones lingüísticas, malestar, somnolencia, dolor de cabeza, fatiga, rigidez en el cuello, perdida de sensibilidad auditiva, perdida de equilibrio, caídas recurrentes, etc.

Causas

La aparición de los signos y síntomas de la enfermedad de Meniere están relacionados fundamentalmente con una acumulación anormal y patológica de líquido endolinfático en los conductos del oído interno (National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, 2016).

Sin embargo, la causa específica de esta anomalía aún no se ha identificado, aunque se señalan diversos factores relacionados con su aparición (Mayo Clinic, 2016):

  • Drenaje deficiente del líquido interno por bloqueo o desarrollo anormal de las estructuras anatómicas.
  • Procesos alérgicos.
  • Procesos infecciosos.
  • Traumatismos cráneo-encefálicos.
  • Predisposición genética.
  • Episodios migrañosos.

Los estudios genéticos han mostrado una asociación significativa de mutaciones específicas en el gen COCH con el desarrollo de formas familiares de tinnitus. Así, algunos investigadores señalan la posible contribución de este componente genético a la enfermedad de Ménierè (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Diagnóstico

En el ámbito médico, lo más habitual es emplear los siguientes criterios clínicos para la definición del síndrome de Ménierè:

  1. Padecimiento de varios episodios espontáneos de vértigo (2 o más). Presentan una duración variable entre 20 min y 12 horas.
  2. Pérdida auditiva de origen neurosensorial asociada a las frecuencias medias y bajas durante o después de las crisis de vértigo.
  3. Presencia de alteraciones auditivas fluctuantes (zumbidos, plenitud e hipoacusia).
  4. No se identifica otra alteración o patología vestibular que explique la presencia del curso clínico.

Además del análisis de la historia médica y la exploración física, para establecer el diagnóstico es necesario emplear algunas pruebas de laboratorio (Mayo Clinic, 2016):

  • Estudio de la función auditiva: lo más habitual es la realización de una audiometría para el análisis de la agudeza auditiva. Además, es fundamental realizar una evaluación de la integridad de las estructuras del oído interno.
  • Evaluación del equilibrio: es frecuente emplear la electrococleografía, la videonistagmografía, la prueba de la silla rotatoria, los potenciales evocados vestibulares o la posturografía, entre otros.

Tratamiento

Generalmente, las condiciones crónicas de la enfermedad de Meniere no tiene cura (Martel, 2016).

Sin embargo, en el abordaje terapéutico del síndrome de Meniere pueden emplearse diversas intervenciones (Martel, 2016):

  • Fármacos: los especialistas médicos suelen prescribir diversos medicamentos para el control y la mejora sintomatológica. Especialmente para el mareo, las náuseas y los vómitos. Lo más habitual es empelar antieméticos y diuréticos.
  • Cirugía: se trata de una opción terapéutica poco común pero que se emplea en casos de graves crisis de vértigo. Suele realizarse una evacuación de líquido endolinfático.
  • Rehabilitación y prótesis auditivas: es habitual realizar ejercicios auditivos y vestibulares para mejorar dichas funciones. Además, en los casos en los que existe una pérdida significativa de agudeza auditiva pueden emplearse métodos protésicos, como los audífonos.

Referencias

  1. Escuela Med Puc. (2016). Oido Interno. Obtenido de Escuela Med Puc: http://escuela.med.puc.cl/
  2. López Escamez et al.,. (2016). Criterios diagnósticos de enfermedad de Menière. Documento de consenso de la Bárány Society, la Japan Society for Equilibrium Research, la European Academy of Otology and Neurotology (EAONO), la American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery (AA. Acta Otorrinolaringol Esp.
  3. Martel, J. (2016). Meniere's Disease. Obtenido de HealthLine: http://www.healthline.com/health/menieres-disease
  4. Mayo Clinic. (2016). Mayo Clinic. Obtenido de Mayo Clinic: http://www.mayoclinic.org/
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  6. NIH. (2016). La enfermedad de Ménière. Obtenido de National Institute on Deafness and Other Communication Disorders: https://www.nidcd.nih.gov/es/
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  9. Rivera Rodríguez, T., & Rodríguez Paradinas, M. (2007). Síndrome Vertiginoso. Medicine.
  10. Riveros, H. (2016). Patología Vestibular. Síndrome Vertiginoso Periférico y Central.
  11. Romero Sánchez, I., Pérez Garrigues, H., & Rodríguez Rivera, V. (2010). Acta OtorrinolaringolEsp.
  12. University of Washington Medical Center. (2016). University of Washington Medical Center. UW MEDICINE | PATIENT EDUCATION.
  13. VDA. (2016). Ménière’s Disease. Obtenido de Vestibular Disorders Association: http://vestibular.org/menieres-disease
  14. Furman et al.,. (2016). Dizzines and vertigo (Beyond the Basic) . Wolters Kluver.
  15. Healthline. (2016). What causes dizziness? Obtenido de Healthline: http://www.healthline.com/.
  16. Mayo Clinic. (2016). Dizziness. Obtenido de Mayo Clinic: http://www.mayoclinic.org/.

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