¿Dejar de Fumar Engorda o Adelgaza?

¿Dejar de Fumar Engorda o Adelgaza?

Si te has planteado dejar de fumar, seguro que uno de tus miedos más recurrentes (además del consabido “no voy a ser capaz”) es que vas a ganar kilos.

Todas las personas que han decidido dejar de fumar sin engordar han pensado en alguna ocasión que no serían capaces de hacerlo y sin embargo, son muchas las que cada día logran alcanzar el objetivo que se propusieron.

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Sin embargo, ¿es realmente cierta la afirmación de que “dejar de fumar engorda”? En este artículo te hablaré de los efectos del tabaco sobre el organismo y de las razones por las que algunas personas, tras dejar el tabaco pueden ganar peso.

¿Qué es el tabaquismo?

El tabaquismo se puede definir como la adicción a la nicotina que está presente en el tabaco. Generalmente, se consume a través de cigarrillos.

El consumo de tabaco produce daños en el organismo de la persona: como mayor probabilidad de problemas respiratorios y cardiacos, mayor probabilidad de cáncer (de pulmón, de laringe…), trastornos de fertilidad o partos prematuros, entre algunos de los problemas.

Hay que tener en cuenta que la nicotina es una droga y como tal es realmente adictiva, causando síndrome de abstinencia cuando no se consume.

El tabaco es una de las mayores amenazas que afronta el mundo al matar a alrededor de seis millones de personas al año por su consumo.

El tabaquismo es una adicción porque la nicotina actúa sobre el sistema nervioso central, produciendo en el fumador una gran dependencia y teniendo efectos de carácter ansiolítico y antidepresivo.

Los efectos del tabaco sobre el peso

El tabaco (o más bien la nicotina) tiene algunos efectos sobre el organismo, entre los que se encuentran los efectos sobre el peso.

Por ejemplo, la nicotina incrementa la actividad gastrointestinal y estimula también el estado de ánimo (dado que actúa mediante la dopamina estimulando el sistema del refuerzo en el cerebro).

Así, las personas experimentan una sensación de bienestar y se reduce la ansiedad y el bajo estado de ánimo.

Además, el tabaco influye también sobre el organismo mejorando la memoria. En el caso del apetito, la nicotina influye disminuyendo el apetito, de ahí que muchas personas tengan miedo a ganar peso a la hora de dejar de fumar.

Cuando una persona está fumando, la nicotina ejerce un efecto “adelgazante” sobre el organismo, acelerando el metabolismo basal y quemando más calorías.

Obviamente, este efecto desaparece cuando la persona abandona el tabaco, por lo que se produce un enlentecimiento del metabolismo que puede llevar a ganar peso a la persona.

Una persona puede llegar a pensar el caso contrario; es decir, si realmente estamos diciendo que la nicotina ejerce un incremento del metabolismo, podría ayudar a perder peso. Pero esto no es del todo cierto.

Aunque este sea un efecto positivo considerado por algunas personas y que podría incitarlas a fumar, lo bien cierto es que el consumo de tabaco tiene otros muchos efectos negativos que, con el paso del tiempo, impiden a la persona a hacer ejercicio y ser activa y por tanto, les llevaría a incrementar de peso.

Por tanto, podríamos decir que el tabaco tiene efectos sobre el peso porque la nicotina acelera el metabolismo y al mismo tiempo reduce la sensación de hambre, lo que hace que las personas no incrementen de peso.

El síndrome de abstinencia, por su lado, tiene el efecto contrario: se normaliza el metabolismo basal y se produce un mayor apetito, lo que puede llevar a la persona (si no pone los medios adecuados) a incrementar de peso.

El organismo de una persona fumadora tiene que realizar un mayor gasto de energía, algo que desaparece cuando la persona abandona el tabaco.

Al mismo tiempo, pero de manera más indirecta, el síndrome de abstinencia provoca ansiedad en la persona, algo que puede llevar a la persona a calmar la ansiedad a través de la comida, con el consiguiente peligro para incrementar el peso.

El estrés y la ansiedad llevan en muchas ocasiones a comer más de lo que se debe y mucho peor, a la ingesta de alimentos poco nutritivos y muy calóricos.

Al mismo tiempo, el tabaco influye sobre el gusto y el olfato, de modo que cuando la persona ha dejado de fumar vuelve a descubrir un nuevo mundo de sabores y olores que le puede llevar a comer más alimentos.

¿Hay mitos a la hora de “dejar de fumar”?

Hay mitos en torno al hecho de dejar de fumar. Por ejemplo, el hecho de pensar que la persona que no deja de fumar es “porque no quiere”, “porque es un blando” o “porque no tiene suficiente fuerza de voluntad”.

Todas las personas tenemos fuerza de voluntad, sólo hay que entrenarla. Todos hemos conseguido cosas en la vida que nos hemos propuesto. Pero a veces hay cosas que fallan y es importante hallarlas para poder ponerles remedio.

No debemos olvidar que fumar es una adicción y como tal es una droga adictiva, por eso resulta tan difícil poder dejar de fumar.

Todos los fumadores saben que fumar es peligroso para su salud y sin embargo son incapaces de dejarlo. Esto se debe a la fuerza de la nicotina y a la dependencia que genera esta droga.

Cuando a un fumador le privas de la nicotina aparece el síndrome de abstinencia, lo cual hace tan difícil poder dejarlo.

Además, encontramos también la parte conductual de fumar, de manera que el cigarro refuerza en el fumador el poder de adicción de la propia nicotina, facilitando que se refuerce una y otra vez la propia conducta de fumar.

Este es el caso de muchas personas que, por ejemplo, deciden pasarse al cigarrillo electrónico. Sin embargo, siguen realizando las mismas conductas que cuando fumaban (salen a fumar con los fumadores, se encienden el cigarro después de cada comida…).

Es bastante frecuente y probable que estas personas acaben fumando de nuevo, porque han dejado la nicotina pero mantienen el poder adictivo de la conducta de fumar.

¿Puedo dejar de fumar sin engordar?

Es importante que sepas que sí. Puedes dejar de fumar y mantenerte en tu peso si tienes en cuenta el efecto que tiene el tabaco sobre el organismo y tomas las medidas oportunas para controlarlo.

No negaremos que hay personas que ganan peso cuando dejan de fumar. Sería absurdo hacerlo porque seguro que conoces a más de una persona que sí lo ha hecho y además, también sería estar negando algo que es evidente.

Sin embargo, es una “creencia errónea” el hecho de pensar que es la propia acción de dejar de fumar la que conduce a la persona a incrementar su peso.

Una de las razones por las que las personas que dejan de fumar ganan peso es que se incrementa la ansiedad del organismo y en muchas ocasiones se tiende a calmar la ansiedad mediante alimentos (y precisamente no bajos en calorías).

Así, las personas que dejan de fumar acaban acudiendo al chocolate, a los dulces o a alimentos altos en calorías que producen una mayor sensación de bienestar.

Cuando una persona ya está haciendo suficiente sacrificio para poder dejar de fumar, tiende a ser más permisivo a la hora de comer otros alimentos que pueden producir un aumento de peso.

Por ejemplo, podemos tener pensamientos como “ya hago suficiente esfuerzo/ya tengo suficiente fuerza de voluntad, me merezco este capricho”.

Además, algunos de los sentidos (el olfato y el gusto) aparecen “recuperados” cuando las personas dejan de fumar. De repente se abre un mundo nuevo: la comida sabe más y está más sabrosa y los alimentos también huelen mejor.

Todo esto puede llevar a las personas a incrementar el consumo de alimentos y a picotear más entre horas, lo que acabaría repercutiendo en un incremento de peso.

Si bien es cierto que mediante el consumo de tabaco hay un aumento del gasto metabólico basal, y que el organismo está consumiendo calorías mientras fumamos para poder deshacer los tóxicos (y obviamente, al dejar de fumar esto desaparece), esta no tiene por qué ser una razón causal para incrementar de peso.

Como hemos comentado, además, el consumo de tabaco disminuye el apetito al mismo tiempo que se incrementa el gasto metabólico basal.

Cuando una persona deja de fumar, se produce un incremento del apetito y un enlentecimiento del metabolismo, lo que podría ayudar a que la persona incremente su ingesta y por consiguiente, aumente de peso.

Es cierto que una gran parte de las personas fumadoras que tienen intención de dejar de fumar no lo hacen por el miedo a engordar y aunque alrededor del 70% de las personas incrementan el apetito y el peso, un porcentaje de la gente no engorda.

Es habitual que las personas que dejen de fumar engorden entre 1-5 kilos aproximadamente. Sin embargo, esto depende de ti. Si eres consciente de ello y tomas las medidas apropiadas, puedes dejar de fumar sin que tu peso se resienta.

En cualquier caso, siempre podrías (en el caso de engordar algún kilo) desprenderte de ellos más tarde. Tampoco es recomendable que decidas dejar de fumar y caigas en una dieta hipocalórica para no engordar.

Las dietas tan restrictivas acaban produciendo el efecto contrario y lo más probable es que acabe mucho más resentido tu estado de ánimo.

Una de las medidas más importantes que puedes tomar es el incremento del ejercicio físico. Te ayudará a calmar la ansiedad por haber dejado el tabaco y al mismo tiempo te ayudará a volver a poner en marcha tu metabolismo basal, ayudándote a no incrementar de peso.

Al mismo tiempo, controla lo que comes sobre todo en los picoteos, intentando que las cosas que comas cuando se apodere de ti la ansiedad sean cosas poco calóricas. Sin embargo, date de vez en cuando algún capricho.

Es normal que al haber dejado de fumar te apetezca picotear cosas más calóricas como galletas, dulces o golosinas. Puedes sustituirlo por caramelos sin azúcar, fruta, regaliz o chicles sin azúcar.

Lo más importante es que tengas en cuenta que engordar cuando dejas de fumar es tanto reversible como evitable, y que depende en gran parte de ti mismo.

¿Qué es el síndrome de abstinencia del tabaco?

El síndrome de abstinencia es el conjunto de reacciones que aparece en una persona cuando deja de consumir una sustancia psicoactiva a la que es adicta, en este caso a la nicotina.

No se puede determinar con exactitud qué síntomas concretos tendrá cada una de las personas fumadoras cuando dejan de fumar y experimentan el síndrome de abstinencia.

Cada uno de los fumadores son distintos y por ello varían los síntomas y el grado en el que se experimentan.

Sin embargo, sí que podemos establecer algunos síntomas generales que sufre una gran parte de los exfumadores cuando dejan el tabaco, entre los que encontramos:

- Irritabilidad

- Intranquilidad

- Bajo estado de ánimo

- Dificultad de concentración

- Incremento del apetito

- Problemas en el sueño

- Deseo intenso por fumar

Debemos tener en cuenta que todos estos síntomas son temporales y que cesarán con el paso del tiempo.

La irritabilidad, por ejemplo, que es uno de los síntomas presentes, dura alrededor de tres o cuatro semanas, cuando el humor tiende a estabilizarse.

En un poco más de la mitad de personas se encuentra tanto la intranquilidad o inquietud como la tristeza, igual que la falta de concentración.

El mareo, por ejemplo, o la sensación de “estar drogados”, también es un efecto que dice encontrarse un porcentaje de los fumadores durante el síndrome de abstinencia. Suele desaparecer pronto, a los dos días aproximadamente.

¿Y ahora que ya sabes que puedes dejar de fumar sin ganar peso, te animas a dejar el tabaco?

Referencias

  1. Asociación Española contra el Cáncer. Tabaco y mitos.
  2. Becoña Iglesias, E. Programa para dejar de fumar.
  3. Carr, A. (2004). Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo. Espasa práctico.
  4. Gobierno de Cantabria. Mitos sobre tabaquismo.
  5. Hospital Carlos III. Información y control del Síndrome de Abstinencia del Tabaco.
  6. Junta de Andalucía. Guía para dejar de fumar.
  7. Ministerio de Sanidad y Consumo. Se puede dejar de fumar. Claves para conseguirlo.

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