Filofobia (Miedo al Compromiso): Síntomas y Tratamiento

Filofobia (Miedo al Compromiso): Síntomas y Tratamiento

La filofobia es el miedo al compromiso emocional o amoroso, a la intimidad, a la responsabilidad o a ser herido emocionalmente.

Se estima que este temor excesivo se da hasta en un 15% de la población y puede resultar en importantes problemas de pareja.

filofobia o miedo al compromiso

¿Tienes tú también este temor o lo has sufrido por parte de otra persona? Puedes comentar en la sección de comentarios. ¡Me interesa tu opinión! Gracias.

¿Por qué se tiene miedo al compromiso?

El miedo a comprometerse en una relación estable existe. No es algo que queramos sentir; incluso puede ser algo de lo que no seamos conscientes. Sin embargo, a medida que vamos llegando a esa etapa de nuestras vidas en el que necesitamos más estabilidad, comenzamos a ver que las personas cercanas a nosotros han logrado relaciones estables y duraderas mientras que nosotros seguimos envueltos en la dinámica de relaciones pasajeras o incluso conflictivas.

El miedo al compromiso en una relación amorosa estable se conoce como filofobia. Por lo general, su origen se encuentra en las dificultades de apego, es decir, en el vínculo que se crea cuando establecemos una relación.

Puede provenir de las primeras relaciones entre un hijo y su cuidador (como el padre o la madre), o bien, de una anterior relación de pareja que fue tóxica para nosotros.

Con los años, vamos construyendo y aprendiendo capacidades como la autonomía y responsabilidad. La familia tiene un papel fundamental en la formación de los recursos y capacidades del individuo. Una educación muy rígida, protectora o permisiva impide al individuo desarrollar sus propias estrategias para afrontar las dificultades y ser capaz de valerse por sí mismo.

Si hemos aprendido a establecer normas rígidas mientras crecemos, lo haremos también con nuestra pareja. Seremos exigentes para dar, compartir y recibir del otro, y en el momento que la relación no siga el curso que esperamos, aparecerá la frustración y veremos la ruptura como una salida, pero sin pensar siquiera en una posibilidad de cambio.

En la actualidad, comenzamos más tempranamente la adolescencia, pero al mismo tiempo, ésta se alarga incluso más allá de los 30 años. Los especialistas señalan que el miedo al compromiso tiene mucho que ver con esta adolescencia que se extiende en el tiempo más allá de lo que corresponde.

Desde nuestros primeros años de vida, el vínculo amoroso que establecemos va dirigido hacia los progenitores y entorno familiar, ya que son las personas más cercanas a nosotros, y además, dependemos de ellos en todo sentido. Nuestro mundo de niños se reduce al ambiente familiar y a las personas que conocemos y nos rodean.

En la adolescencia, este vínculo se amplía al grupo de pares, buscamos la cercanía y la diversión con los amigos. Al llegar a la juventud, se empieza a despertar la necesidad de compartir nuestras experiencias con una pareja.

Los síntomas de la filofobia

La mayoría de las veces, la necesidad de estar con amigos y divertirnos es tan fuerte como la necesidad de estar con la pareja, lo que puede llegar a ser motivo de conflicto con uno mismo, puesto que el individuo tiene que empezar a enfrentarse a la toma de decisiones y también aprender a establecer prioridades, a saber organizar y compartir nuestras preferencias. Si pasamos por dificultades emocionales en nuestras primeras relaciones, éstas podrían estar detrás del miedo al compromiso en una relación futura.

El compromiso que establecemos con nuestras relaciones tiene mucho que ver con la autoestima, el realismo y la autenticidad de la persona. También entra en juego la inseguridad, falta de autoestima, miedo a sufrir una pérdida o a ser abandonado por el otro. Otra razón, podría ser el temor a perder nuestra libertad, y tener que abandonar nuestras decisiones, ideales o estilo de vida.

Comenzamos a pensar que puede haber alguien más adecuado, con quien encajemos mejor. Esta fantasía que idealizamos no nos llevará a ninguna parte, pues siempre habrá alguien mejor en cualquier aspecto que utilicemos para comparar a nuestra pareja.

El peligro de vivir con temor al compromiso

Vivir con filofobia puede hacernos pasar por relaciones muy tormentosas. Aunque al principio todo va bien, cuando se acerque la hora de avanzar a una etapa de mayor compromiso, como puede ser al conocer a la familia de la pareja, empezaremos a buscar defectos en nuestra pareja, o excusas para convencernos que no debemos seguir a su lado. De una manera no consciente, buscamos generar conflictos para terminar con la relación.

Tal vez nos hemos encaprichado con obtener relaciones inalcanzables, justificándonos en que, debido a factores externos, el amor es algo imposible de concretar. Así, evitamos tener que enfrentar nuestro problema con la intimidad, tratando de convencernos a nosotros mismos que sí podemos amar, pero que es algo que no se nos ha dado hasta ahora.

Otra posibilidad es el retraimiento. Al sentir que la relación va hacia a una etapa más seria y ya no será solo “salir con alguien con quien la pasan bien”, simplemente dejamos de visitarla, evitamos sus llamadas e  inventamos pretextos varios para no vernos con él o ella.

La verdad es que solo lograremos pasar la fase inicial de enamoramiento arriesgándonos a alcanzar un compromiso real con la relación y con nuestra pareja, entregando todo nuestro ser. Y esto es algo que sucede cuando conseguimos alcanzar la madurez emocional.

Para nadie resulta sencillo conocer a alguien que pueda resultar interesante. Pero cuando esa persona se presenta en nuestras vidas, y decidimos iniciar una relación, nos aventuramos en un universo de nuevas experiencias, complejos sentimientos y emociones.

Soluciones a la filofobia

El proceso de evolución sentimental en el ser humano pareciera ser un camino pautado y fácil de seguir, pero en realidad se trata de un complejo aprendizaje. Para ayudarte en dicho camino, existen diferentes estilos de terapias o enfoques.

La terapia cognitiva, por ejemplo, ayuda a la persona a tomar conciencia de lo que le sucede, reconociendo y comprendiendo el proceso mental que lo llevó a sentir ese intenso temor. Además contribuye a reemplazar pensamientos destructivos por unos más constructivos. Así como esta, hay otras terapias para afrontar esta forma de sentir.

Si piensas que estás pasando por una situación como ésta, debes permitirte la posibilidad de un cambio positivo para tu vida. Es posible que una persona pueda vencer estos sentimientos de temor. Solo así evitarás sentirte solo y alcanzarás el bienestar que tanto buscas.

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¿Y tú has experimentado esta fobia? Me interesa tu experiencia. ¡Gracias!

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