Estereotipos de Género: Ejemplos y Formación

Estereotipos de Género: Ejemplos y Formación

Los estereotipos de género son las creencias o pensamientos que las personas tienen acerca de los atributos personales de hombres y mujeres. Es decir, podrían considerarse como las ideas y creencias que la sociedad en general ha construido sobre los comportamientos que deben tener las personas en relación a su sexo y que se trasmiten de generación en generación.

Ejemplos de estereotipos de género en mujeres son: es la encargada de limpiar, bella, delicada, sensible... Ejemplos en hombres: no llora, es el encargado de llevar las riendas del hogar, tiene la iniciativa, genera más recursos económicos...

Laundry.

Cuando hablamos de género nos referimos a aquellas expectativas, funciones e incluso roles que cada sociedad pone como suyo a cada sexo y que por ende, lo aprendemos gracias a las relaciones e interrelaciones con otras personas. Por otro lado, el sexo se refiere a las diferencias biológicas que existen entre hombres y mujeres.

¿Qué o quienes influyen principalmente en el desarrollo de los estereotipos de género?

¿Has pensando alguna vez qué factores influyen en el desarrollo de los estereotipos de género? ¿Qué hace que una persona los incorpore como ideas y creencias?

La familia es considerada el primer agente socializador para la vida de un menor, por tanto será ésta quien vaya incorporando a los niños ideas sobre lo que la mujer y el hombre deben de hacer. Esto queda influido por los medios de comunicación, el lenguaje que se utiliza y por su entorno, al igual que en el ámbito educativo.

Estos cuatro agentes (familia, escuela, lenguaje y medios de comunicación ) son los que más suelen influir en la infancia. Por lo tanto, pueden ser los principales causantes junto a otros factores que tendrán más presencia en otras etapas de la vida como es el caso de los iguales (Espinar, 2009).

¿Cómo se crean los estereotipos de género?

Se pueden encontrar en la vida diaria referencias a lo que las mujeres y los hombres tienen que hacer o cómo tienen que ser. Esta diferencia de género aparece incluso antes de nacer.

Familia

Si eres una niña tus padres te compraran ropa rosa y juguetes. En cambio, si eres un chico tu color será el azul y no podrías jugar con los mismos juguetes que las niñas simplemente por esa misma razón. 

Por otro lado, la actitud que tendrán contigo, así como la forma de hablarte o de pedirte ciertas cosas en el hogar y en el colegio será diferente y dependerá del sexo que tengas. Es decir, en casa si eres chico tu madre no te invitará a que participes en las labores domésticas mientras que si eres chica sí lo tendrás que hacer.

¿Os habéis percatado de lo diferente que es nuestro tono de voz cuando nos dirigimos a un niño y a una niña? A las chicas les solemos hablar con una voz más dulce e incluso las consolamos más. Cuando están mal son nuestras “princesas”, mientras que a los chicos ¿qué les solemos decir? Pues que los niños no lloran (Espinar (2009).

Medios de comunicación

Si nos centramos en los medios de comunicación seguro que se os viene a la cabeza el típico anuncio de lejía o de cualquier otro producto para limpiar la casa o la cocina. No contemplan en ningún momento a la figura del hombre, ni siquiera como ayudante de las labores del hogar. La mujer es la única encargada de limpiar por lo que los anuncios están hechos por ellas para ellas.

Al igual ocurre con la mayoría de anuncios de mecánica o coches, todos van dirigidos al hombre y no figura ninguna mujer en ellos. Además, muestran a la figura masculina con cualidades que se dan por hecho que éstos tienen que tener: fuertes, con autoridad, altos…

De hecho, muchos anuncios han tenido que ser retirados tanto de los carteles de publicidad como de los anuncios por ser denigrantes para las mujeres, ya que explotan de ésta una idea que para nada se corresponde con la realidad; mujeres perfectas con cuerpos perfectos y sumisas que tienen que obedecer al hombre.

Escuela

En la escuela también aparecen los estereotipos de género. Desde un primer momento podemos ver cómo las chicas tienen que llevar falda y sólo llevan pantalones cuando realizan educación física.

Por otro lado, las fichas de colorear que se les da a los niños es sexista desde un primer momento e incluso los juguetes y las actividades que realizan en el tiempo libre. Si una chica tiene un buen comportamiento durante la clase se le suele premiar con una muñeca o con un oso de peluche mientras que a los chicos con un camión, ¿y si a mí me gustan los camiones?

No sólo influye la forma de dar la clase, cómo se den los contenidos o lo que puede aparecer en el libro de texto en relación a la desigualdad entre ambos sexos. También lo hace el currículum -planificación escolar- oculto.

Lenguaje

En el lenguaje también nos encontramos con desigualdades y estereotipos de género. Se realiza un uso genérico del masculino por lo que se suele ocultar al sexo femenino en aquellas frases en las que se utilice.

Por otro lado, existen diferencias de significados entre una misma palabra en femenino o en masculino como por ejemplo entre las palabras “fulano” y “fulana”. Además, las mujeres normalmente en el lenguaje están asociadas al mundo animal, si te llaman gallina o rata tienen connotaciones negativas (Ríos y otros, 2010).

Estos son solo algunos ejemplos que nos podemos encontrar en los principales agentes socializadores, sin embargo, seguro que os estáis acordando de otros ejemplos ahora mismo.

Como podéis comprobar, estamos constantemente rodeados de contextos y entornos que nos dicen lo que debemos hacer en relación a nuestro sexo desde incluso antes de nacer, por lo que cambiar estas ideas y creencias puede ser muy complicado en algo que está tan arraigado en la sociedad.

¿Qué podemos hacer desde la escuela y la familia?

Aunque cueste mucho trabajo desprenderse de aquellas ideas y creencias que se tienen, si entre todos trabajamos por una misma causa podemos lograr que se sigan perpetuando los estereotipos de género.

Una de las formas es mediante la coeducación, ésta tiene como fin que no existan discriminaciones por motivo de género en la escuela y existen muchos proyectos con los que se puede trabajar.

Por otro lado, desde la familia también podemos educar en la igualdad con nuestro ejemplo. Es decir, repartiendo las tareas domésticas, respetando a la mujer dentro del hogar, considerando todas las ideas, ayudando a nuestro hijos a expresar sus emociones… Son acciones que sabemos hacer si simplemente prestamos un poco de atención a ellas (Alfonso y Aguado, 2012).

Ejemplos de estereotipos de género

Como ya os podréis imaginar existen muchos ejemplos de estereotipos de género sobre ambos sexos, aunque sí es cierto que éstos los solemos ver más a menudo en el femenino y que en la actualidad, está cambiando muy deprisa. A continuación, os presentamos los ejemplos más comunes:

Sexo femenino

  • Tienen que realizar las tareas del hogar.
  • Deben cuidar a sus hijos.
  • Desarrollan trabajos en los que están a las órdenes de un hombre o tienen relación con niños: secretaría, educación, enfermería…
  • No son tan fuertes como los hombres.
  • No pueden ser heroínas.
  • Necesitan a un hombre para realizar tareas complicadas.
  • Son más sensibles que los hombres.

Sexo masculino

  • Realizan trabajos en los que hay que ensuciarse como la construcción o la mecánica.
  • Les encanta el fútbol y los coches.
  • No ayudan en casa.
  • No cuidan de los niños.
  • Son desordenados y vagos.
  • No saben cocinar.
  • No expresan sus emociones.

Por lo que dicho lo anterior, podemos comprobar cómo los estereotipos de género entienden a los hombres en su mayoría como personas fuertes y dominantes, orientados al trabajo manual e independientes. Por el contario, destacan a las mujeres como débiles y sentimentales, dependientes emocionalmente e incluso pasivas.

Aunque lleguemos a ser conscientes de que son estereotipos de género, cuando vemos a un hombre llorar le solemos llamar “marica” o por el contario cuando lo hace una mujer decimos “es que ellas son más sensibles”. Esto es lo que promueve los estereotipos de género y lo hacen más fuerte.

Sin embargo, cada persona es diferente y pueden existir hombres que lloren y mujeres que no. También puede haber mujeres que decidan emprender en un negocio mientras que sus maridos se quedan en casa cuidando de sus hijos. Somos más que nuestro género y esto no nos define como personas.

En la actualidad, debido a la incorporación de la mujer en el ámbito laboral y a la existente lucha por la igualdad de género, están decreciendo muchos estereotipos que colocaban a ésta en clara situación de desventaja frente al sexo opuesto. Sin embargo, aún a día de hoy existen muchos estereotipos de género sobre ambos sexos para los  que hay que seguir trabajando.

Conclusiones

En la actualidad, aunque la situación de la mujer con respecto a los hombres haya mejorado considerablemente en lo que a igualdad se refiere, aún el sexo femenino sigue plagado de grandes estereotipos que condicionan y afectan a la vida de las mujeres de una forma muy negativa en comparación con los estereotipos que existen para el sexo masculino.

Aunque seamos conscientes de esto, podrían considerarse que son hábitos, ideas y creencias que tenemos muy arraigados en nuestro interior debido a que los vamos aprendiendo desde que somos pequeños, por lo que si queremos actuar debemos hacerlo desde los principales agentes socializadores: familia, escuela y medios de comunicación.

Por último mencionar que siempre que hablamos de estereotipos de género nos solemos referir a hombres y mujeres. Sin embargo, también existen estereotipos cuando hablamos de inmigrantes, personas con discapacidad… Podríamos decir que los estereotipos lo abarcan todo: las edades (niños, adolescentes, jóvenes, ancianos), las nacionalidades, los gustos o intereses, las tribus urbanas etc.

Referencias 

  1. Amurrio Vélez, M. y otros. (2009) Los estereotipos de género en los/las jóvenes y adolescentes. XVII Congreso de Estudios Vascos, Innovación para el progreso social sostenible.

  1. Alfonso, P., & AGUADO, J. P. (2012). Estereotipos y coeducación.España, Fondo Social Europeo-Consejo Comarcal del Bierzo.

  1. Bravo, P. C., & Moreno, P. V. (2007). La interiorización de los estereotipos de género en jóvenes y adolescentes.Revista de Investigación Educativa, 25(1), 35-38.

  1. Coria Quintero M. R. (S/F) Estereotipo de género en el ámbito escolar.

  1. Espinar, E. (2009). Infancia y socialización. Estereotipos de género. Padres y Maestros, nº 236

  1. Ríos, O., & Christou, M. (2010). Más allá del lenguaje sexista: Actos comunicativos en las relaciones afectivo-sexuales de los y las adolescentes.Revista signos,43, 311-326.

  1. Jiménez, C., Álvarez, B., Gil, J. A., Murga, M. A., Téllez, J. A. (2006). Educación, diversidad de los más capaces y estereotipos de género. RELIEVE, v. 12, n. 2, p. 261-287. uv.es/RELIEVE/v12n2/RELIEVEv12n2_5.htm

  1. Mollo Brisco, G. F., Vega, S., Blanco, D., & Solari, E. (2014). Estereotipos de género. InVIII Jornadas de Sociología de la UNLP (La Plata, 2014).

  1. Moya, M.; Expósito, F. y Padilla, J. L. (2006) Revisión de las propiedades psicométricas de las versiones larga y reducida de la Escala sobre Ideología de Género. International Journal of Clinical and Health Psychology [en linea] 2006, Vol. 6, Nº 3, pp 709-727.

  1. http://eap.gobex.es/external/guia_formacion_igualdad/contenido/cap2/6completar_la_clase.html

  1. http://equidad.scjn.gob.mx/que-son-los-estereotipos-de-genero/

  1. http://www.healthguidance.org/entry/15910/1/List-of-Gender-Stereotypes.html

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