Los 10 Principales Tipos de Terapias Psicológicas

Los 10 Principales Tipos de Terapias Psicológicas

Hablar de las principales terapias psicológicas es enumerar un listado de aquellas que han influido más en lo relativo al estudio de la mente humana. Seguramente has oído a hablar sobre los psicólogos y las actividades que estos desempeñan, ¿pero sabes realmente qué tipo de terapias psicológicas existen y cuales son adecuadas para cada caso?

Aunque gracias a Internet, cada vez es más fácil estar al tanto de todo, en nuestra población todavía existe un gran desconocimiento sobre qué es la psicología y qué hace un psicólogo.

Tipos de terapias psicológicas

Por ello, en este artículo vamos a recopilar y describir de manera sencilla los 10 tipos principales de terapias psicológicas para niños, adolescentes y adultos, con las que intentaremos sacarte de dudas sobre cual es la metodología de cada profesional de la mente. 

En primer lugar, hay que tener en cuenta que existen distintas clases de terapias y qué no todos los psicólogos realizan el mismo tipo de trabajo. Esta primera apreciación es importante ya que cada tipo de terapia tiene unas características determinadas y resulta más útil para una serie de problemas.

Así pues, cada persona que se proponga ir al psicólogo, de forma previa debería documentarse sobre los tipos de terapias que existen y los que más se adecúan a su problema.

Hay que tener en cuenta que las clases de terapia no están diseñadas en función de los problemas psicológicos que atañen ni a los trastornos que pretenden tratar, sino que corresponden a distintas escuelas y formas de interpretar la psicología.

No obstante, los tipos de terapia guardan diferencias importantes que deben tenerse en cuenta a la hora de elegir a qué tipo de psicólogo. Las revisamos a continuación.

Listado de las 10 principales terapias

1- Terapia psicoanalítica

Esta terapia confecciona el nacimiento de la psicología como disciplina y tiene sus orígenes en el más que famoso terapeuta Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis.

La teoría de Freud explica el comportamiento de los seres humanos y se basa en el análisis de los conflictos inconscientes que se originan, principalmente, durante la niñez.

De hecho, para entender e interpretar las alteraciones psicológicas, Freud ponía un especial énfasis en los impulsos instintivos que son reprimidos por la consciencia y permanecen en el inconsciente.

Atendiendo a estas premisas del psicoanálisis, el terapeuta psicoanalista se encarga de hacer aflorar los conflictos inconscientes a través de la interpretación de los sueños, los acto fallidos y la asociación libre.

De todos ellos, la más utilizada en la actualidad es la asociación libre, una técnica que pretende que le paciente exprese en las sesiones todas sus ideas, emociones, pensamientos e imágenes mentales tal  como se presentan.

Esta expresión se realiza bajo la premisa del poder terapéutico de la catarsis emocional, es decir, de la necesidad que tenemos las personas de liberar nuestros pensamientos y emociones para tener un buen estado de salud mental.

Una vez el paciente se ha expresado, el psicoanalista debe determinar qué factores reflejan un conflicto el inconsciente y cuáles no.

2- Terapia psicodinámica

La terapia psicodinámica sigue la línea que recoge el pensamiento psicoanalítico y muy a menudo se confunde con este.

Sin embargo, el psicoanálisis y la psicoterapia psicodinámica no son exactamente lo mismo.

La terapia psicodinámica deja atrás la visión clásica del enfoque analítico del yo, el ello y el súper yo.

De hecho, la psicoterapia psicodinámica se considera como la "modernización del psicoanálisis", ya que abandona los aspectos más controvertidos y extremista de este corriente.

Existen distintas formas de llevar a cabo este tipo de terapias, pero todas ellas persiguen un mismo objetivo: aportar al paciente un estado de concienciación sobre sus motivos y sus conflictos ocultos.

3- Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual supone un distanciamiento total de las dos terapias que hemos comentado anteriormente.

De hecho, tanto la conceptualización del funcionamiento de la psique humana como la práctica clínica distan mucho las unas de las otras.

Según la terapia cognitivo-conductual (TCC) se entiende que los pensamientos, creencias y actitudes afectan a los sentimientos y emociones, así como al comportamiento.

De hecho, se considera que el funcionamiento recae en estas tres áreas principales, las cuales se retroalimentan las unas con las otras.

De este modo, una emoción intensifica un tipo de pensamiento determinado, el cual motiva un comportamiento específico que, a su vez, puede intensificar la emoción inicial o el pensamiento concreto.

Así pues, bajo esta premisa de funcionamiento, la TCC es una terapia que trata de enseñar al paciente una serie de habilidades para afrontar mejor los distintos problemas.

De hecho, el punto fundamental para que este tratamiento sea eficaz consiste en que el paciente adquiera consciencia sobre su funcionamiento y sea capaz de aplicar las estrategias propuestas por el psicólogo para mejorar su estado psicológico.

Además, en la TCC se trabajan tanto los patrones de pensamiento, identificándolos, analizándolos y adaptándolos, como en los patrones de conducta, aplicando técnicas que puedan modificar el comportamiento y tener efectos beneficiosos.

La TCC es el tratamiento por excelencia de las fobias y otros trastornos de ansiedad, aunque en la actualidad se utiliza para tratar cualquier tipo de alteración mental.

4- Terapia conductual

Las terapias conductuales son una variante del tratamiento cognitivo conductual que se caracteriza, tal y como su nombre indica, en centrarse únicamente en el componente conductual.

Como hemos visto anteriormente, según la TCC existen tres aspectos principales que marcan el funcionamiento de una persona: el pensamiento, las emociones y los comportamientos.

De este modo, mientras el TCC abarca las tres esferas comentadas, las terapias conductuales adquieren una visión más extremista y se centran solamente en el comportamiento.

Según este enfoque, el comportamiento se erige como el elemento principal a tratar y se sustenta en que si este se modifica, el restos de variables (las emociones y los pensamientos) también se modificarán.

Así pues, las sesiones terapéuticas de este tipo de terapias se centran únicamente en técnicas que van dirigidas a modular el comportamiento, con el objetivo de incrementar el bienestar psicológico de las personas.

A pesar de que está científicamente demostrado que en la mayoría de casos es conveniente acompañar estas técnicas con tratamientos cognitivos (como sucede en la TCC), la terapia conductual resulta útil en distintos casos.

Especialmente en esas personas en las que resulte muy complicado incorporar pensamientos racionales como en la esquizofrenia, los síndromes demenciales o las depresiones muy severas, incorporar intervenciones conductuales puede resultar la mejor opción de tratamiento.

5- Terapia cognitiva

La terapia congitiva configura la otra cara de la moneda del tratamiento cognitivo conductual, dejandose de lado aquellas que van dirigidas a intervenir en el comportamiento.

De este modo, la terapia cognitiva se centra únicamente en la reconstrucción de los pensamientos de la persona, con el objetivo de eliminar esos que provocan malestar y generar cogniciones beneficiosas para el estado psicológico.

Dentro de este tipo de terapia aparecen muchas técnicas como la reconstrucción cognitiva, el diálogo socrático o el modelo ABC.

Todas ellas se caracterizan por el hecho de que el terapeuta, a través de un análisis exhaustivo de los pensamientos del paciente, trata de ir corrigiendo las cogniciones irracionales que aparecen.

Esto no quiere decir que el psicólogo le va diciendo al paciente qué es lo que debe pensar y lo que no, sino que se va conceptualizando y analizando de forma conjunta cómo se deben ver las cosas y qué pensamientos se deben adoptar.

Esta terapia se utiliza en abundancia para tratar las depresiones (excepto en las fases muy graves), los trastornos adaptativos y algunas alteraciones de ansiedad, especialmente el trastorno de ansiedad generalizada.

6- Terapia humanista

La psicología humanista se considera como la tercera ola de la psicología, la cual contempla tanto las perspectivas cognitivo-conductual como las perspectivas psicoanalíticas.

Nace de las manos de Abraham Maslow y Carl Rogers a mediados de siglo XX y está fuertemente influenciada por la fenomenología y el existencialismo.

En las terapias humanistas se defiende que el individuo es un ser consciente, intencional, en constante desarrollo, cuyas representaciones mentales y estados subjetivos son una fuente valida de conocimiento sobre sí mismo.

El paciente es visto como el actor principal tanto en su búsqueda existencial como en la resolución de los posibles problemas que pueda ir encontrando.

De este modo, el terapeuta humanista tiene un papel secundario como facilitador del proceso, permitiendo que el sujeto encuentre las respuestas que busca por sí solo.

El psicoterapeuta busca la autorrealización del ser humano, por lo que acompaña y guía a su paciente, pero todas las decisiones será siempre tomadas por el paciente.

7- Terapia Gestalt

La terapia de gestalt es un tipo de terapia humanista particular que fue desarrollada por Fritz Perls, Laura Perls y Paul Goodman a mediados del siglo pasado.

Desde esta postura se entiende que la mente es la unidad autorreguladora y holística, y se basa en el principio básico de la psicología de la gestalt de que el todo es más que la suma de las partes.

Esto quiere decir que la gestalt concibe el ser humano como un todo, integrando sus diferentes aspectos como las metas, las necesidades, las potencialidades o los problemas específicos.

Así pues, en este tipo de terapias se utilizan técnicas experienciales y creativas para mejorar la autoconciencia, la libertad y la autodirección del paciente.

El terapeuta no dice nunca al paciente lo que tiene que hacer sino que utiliza la capacidad educativa del diálogo.

Las terapias de la gestalt dan un gran valor al momento presente y a la autoconciencia de la experiencia emocional y corporal, siendo visto el individuo desde una perspectiva integradora.

Por este motivo, para muchas personas la gestalt no confecciona una simple terapia psicológica sino que atañe una auténtica filosofía de vida que contribuye positivamente en la manera de percibir las relaciones con el mundo por parte del individuo.

8- Terapia sistémica

La terapia sistémica también adquiere una visión integradora de la vida de las personas. De este modo, el elemento principal que acapara gran parte de la atención en la psicoterapia es el conjunto de relaciones que se desprenden de la vida del individuo.

Según esta visión, tanto lo que somos como lo que construimos deriva de la interacción que realizamos con los distintos estímulos del mundo exterior, ya sean personas, grupos de individuos, estamentos, actividades, etc.

La ventaja de esta psicoterapia es que al centrarse de forma directa en las relaciones del individuo, adquiere un enfoque en la solución de problemas que puede resultar muy práctico.

Se aplica en el tratamiento de trastornos conceptualizados como la expresión de la alteraciones en las interacciones, los estilos comunicativos de un grupo de personas o los estilos relacionales de los individuos.

Por este motivo, es una terapia que en la actualidad se utiliza en abundancia y con resultados muy positivos en la resolución de problemas familiares y conflictos de pareja, mediante las conocidas terapias de grupo.

La terapia sistémica se centra en identificar los patrones disfuncionales dentro del comportamiento de un grupo (o una pareja), por lo que trata de equilibrar los sistemas de relación de forma global y deja de lado los problemas que surgen únicamente a nivel individual.

9- Terapia neuropsicológica

La terapia neuropsicológica y de neurorehabilitación se encarga de realizar intervenciones en personas de cualquier edad que presenten algún tipo de lesión cerebral o disfunción del sistema nervioso.

Enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson u otros síndromes demenciales, los trastornos amnésicos, los traumatismos craneoencefálicos, las lesiones cerebrales y otras patologías pueden disminuir nuestras habilidades cognitivas.

De este modo, la terapia neuropsicológica se aleja un poco de los tratamientos comentados hasta ahora y se enfoca en la rehabilitación de las capacidades cognitivas mediante la realización de distintas actividades y la adaptación de tratamientos específicos.

10- Coaching

Finalmente, el coaching es otra de las funciones que realizan los psicólogos, aunque no configura en sí una terapia psicológica.

De hecho, en la actualidad cada vez hay más profesionales (no sólo psicólogos) que se suman a realizar este tipo de intervenciones.

Hay que tener muy en cuenta que, a diferencia de las comentadas anteriormente, el coaching es una técnica que tiene como objetivo el desarrollo personal pero no trata de una psicoterapia.

De este modo, a pesar de que este tipo de intervenciones pueden resultar útiles en muchos casos, se desaconseja realizarlas cuando se padecen alteraciones psicológicas graves, sobre todo si el profesional que lleva a cabo el tratamiento no es un psicólogo.

Referencias

  1. Araújo, U.F. i Sastre, G. (Coords.) (2008) El aprendizaje basado en problemas. Una nueva perspectiva de la enseñanza en la universidad. Barcelona: Editorial Gedisa.
  2. Castro, A. (2004) Las competencias profesionales del psicólogo y las necesidades de perfiles profesionales en los diferentes ámbitos laborales. Interdisciplinaria, año/vol. 21, num. 002, pp. 117-152.
  3. Colegio Oficial de Psicológos de España (1998) Perfiles profesionales del psicólogo. Madrid: Colegio Oficial de Psicológos de España.
  4. Mendoza, A. (2005) El estudio de casos: Un enfoque cognitivo. Mexico: Trillas.
  5. Orts, M. (2011) L'aprenentatge basat en problemes (ABP). De la teoria a la pràctica: una experiència amb un grup nombrós d'estudiants. Barcelona: Editorial GRAÓ.

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