Trastornos del Lenguaje en Niños: Definición y Tipos

Trastornos del Lenguaje en Niños: Definición y Tipos

Los trastornos del lenguaje en niños son dificultades completas o parciales que presenta una persona a la hora de comunicarse de manera eficaz en el entorno. Inciden en áreas importantes del funcionamiento cognitivo, emocional, comunicativo y social de la persona.

Los trastornos que pueden presentarse son muchos y muy variados, afectando a uno o varios componentes del lenguaje y variando en la etiología, en el desarrollo y pronóstico y en las necesidades específicas educativas que generan.

niño con teléfono

Definición

En niños escolares que no presentan trastornos genéticos ni neurológicos, la prevalencia de trastornos en el lenguaje es entre el 2 y el 3% y la prevalencia de trastornos del habla entre el 3 y el 6%.

En niños más pequeños, preescolares, alrededor del 15% y además es más frecuente en niñas que en niños.

Consideramos que un lenguaje es normal cuando su uso es preciso en las palabras que se utilizan según su significado, el niño presenta un vocabulario óptimo en calidad y cantidad, articula bien, con un ritmo adecuado y una entonación precisa y concordante.

Cabe destacar que en el lenguaje infantil, dado que éste está en desarrollo, las habilidades pueden ser más imprecisas y no por ello considerarse patológico. En ocasiones, sin intervención, el aparente problema desaparecerá sin dejar secuelas.

No obstante, sí existe un grupo de niños que presentará problemas del lenguaje y del cual es necesario conocer los hitos evolutivos.

Clasificación de los trastornos del lenguaje

niño y tipos de problemas del lenguaje

1. Trastornos del habla

Dislalia

La dislalia consiste en la dificultad para poder pronunciar sonidos (por ejemplo, las consonantes). Es una alteración fonética y suele ser un problema pasajero.

Sucede una incapacidad a la hora de producir fonemas de una lengua determinada y no existe para ello causa orgánica o neurológica que pueda justificarlo. La afectación, en este caso, se produce en el aparato fonoarticulador.

Las dislalias se clasifican en evolutivas (aquellas que aparecen en fonemas en desarrollo evolutivo) y funcionales (cuando son alteraciones que ya deberían estar adquiridas para dicha edad).

Cuando una persona presenta dislalia puede omitir, distorsionar, sustituir o insertar fonemas y es la característica que nos indicaría que nos encontramos ante dicho problema.

La causa de la dislalia puede ocurrir por déficits en la percepción o discriminación auditiva y fonológica, o bien por problemas en la memoria auditiva, porque se encuentran dificultades motrices orales o por problemas en el ambiente de desarrollo.

Disartria

La disartria es un trastorno neuromuscular que afecta a la articulación de la palabra.

Engloba una serie de trastornos motores del habla que resultan de un daño en el sistema nervioso y que se manifiesta en alteraciones en el control muscular de los mecanismos del habla.

Se presentan dificultades en la articulación, en la expresión oral y que afecta al tono y a los movimientos en los músculos articulares por lesiones en el Sistema Nervioso Central.

Así, pueden estar involucrados también otros elementos del habla como la entonación o el ritmo, además de otras actividades donde los órganos vocales también tienen una función como pueden ser masticar o toser.

Uno de los trastornos donde ocurre es en la parálisis cerebral, los tumores y también en la enfermedad de Parkinson.

Disglosia

Una persona con disglosia es aquella que presenta un trastorno en la articulación y que se debe a problemas orgánicos en los órganos periféricos del habla.

En este sentido, se presentan problemas en los fonemas en los que intervienen los órganos afectados, y la persona omite, distorsiona o sustituye diversos fonemas.

Podemos clasificarlo en labiales (por ejemplo, labio leporino), linguales (p.ej: por frenillo), dentales (p.ej: faltan piezas dentales), nasales (p.ej: vegetaciones), palatales (p.ej: fisura palatina) o maxilares (p.ej: mala oclusión).

Disfemia o tartamudez

Es la dificultad que se presenta en cuanto a fluidez del lenguaje se refiere. Se trata de una alteración en el ritmo del habla manifestándose en interrupciones en la fluidez del habla.

En la disfemia la producción del habla se interrumpe por una producción anormal en la repetición de segmentos, sílabas, palabras, frases, se obstruye el flujo del aire, pueden haber patrones extraños de entonación. Se acompañan, además, de alta tensión muscular, ansiedad, etc.

La causa es desconocida, pero puede ser debido a problemas orgánicos y ambientales en interacción: factores neurológicos, genéticos, ambientales, psicológicos, error de retroalimentación…

Además, se pueden clasificar en disfemia evolutiva, que aparece en el inicio del lenguaje y tiene lugar porque no se ajusta la cantidad de ideas que el niño quiere comunicar y las habilidades que muestra para expresarse. Así, hace repeticiones para organizarse el discurso y desaparece con la maduración.

Por otra parte, está la disfemia crónica, con años de duración y que puede llegar hasta la adultez. Puede ser tónica (por bloqueos o espasmos), crónica

(por repeticiones) o mixta.

Taquilalia

Se trata de un habla con ritmo acelerado, muy rápido y precipitado. Pueden añadirse deficiencias en la articulación afectando a la inteligibilidad.

Suele darse por modelos de habla inadecuados o precipitación conductual.

Bradilalia

Es un habla con excesiva lentitud, y la causa es frecuentemente neurológica. Aparece en discapacidades motoras o neurológicas.

2. Trastornos del lenguaje oral

Retraso Simple del Lenguaje (RSL)

Se trata de una dificultad del lenguaje evolutiva, donde se presenta un desfase. Los niños no presentan alteraciones de otro tipo como pueden ser intelectuales, motrices o sensoriales.

En general, afecta a distintas áreas del lenguaje y afecta fundamentalmente a la sintaxis y la fonología. Además, la comprensión es mejor que la expresión.

Los niños con RSL suelen presentar una gramática básica, con jerga, falta de nexos y de preposiciones, retraso léxico, etc.

Suele ser un motivo muy frecuente de consulta en niños pequeños. Y la diferencia entre el RSL y el TEL, que te explicaré a continuación, no está clara, atendiéndose generalmente a los límites de la gravedad.

Lo que realmente confirma el diagnóstico es la evolución del mismo, que en este caso suele ser favorable, de modo que anticipar el pronóstico es bastante complicado.

Disfasia o Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)

La disfasia un trastorno del lenguaje de causa no definida, probablemente multifactorial y genético. Se trata de una falta de aprendizaje del lenguaje en un niño en ausencia de ningún trastorno orgánico, cognitivo o ambiental.

El niño con TEL se diagnostica después de haber comprobado que no tiene discapacidad auditiva, que presenta inteligencia dentro de la norma, no tiene daño neurológico y tampoco se desarrolla en un ambiente de privación estimular.

No puede explicarse dicha alteración por problemas de ninguna clase como intelectuales, sensoriales, motores, neurológicos o psicopatológicos; si hubiera algún problema como discapacidad intelectual, las deficiencias en el lenguaje no deben explicarse por dicho problema.

En la práctica es difícil distinguirlo del retraso simple del lenguaje, y suele diagnosticarse cuando la gravedad es mayor, ya que aquí se adquiere de manera más tardía y resulta mas grave tanto fonéticamente como en estructura.

En el TEL existen dificultades en la adquisición (comprensión y/o expresión) del lenguaje hablado o escrito. Puede incluir a todos o a alguno de los componentes: fonológico, semántico, morfológico, pragmático….

Se describen distintos subtipos de TEL dependiendo del aspecto al que se preste atención. Así, hay distintas clasificaciones y la más simple y aceptada distingue entre el trastorno del lenguaje expresivo y el trastorno mixto receptivo-expresivo.

Afasia

Las afasias son trastornos del lenguaje adquirido, donde tiene lugar una involución de funciones ya adquiridas como consecuencia de traumatismos, infecciones, isquemias o tumores.

Sucede por una lesión del sistema nervioso central, en áreas del hemisferio cerebral izquierdo que intervienen en la comprensión y producción del lenguaje. Afecta al lenguaje oral y escrito y encontramos distintas modalidades.

Distinguimos la afasia de Broca, donde se pierde la capacidad para expresarse de manera oral, la de Wernicke, donde hay una incapacidad para comprender el lenguaje, la de conducción, con incapacidad de repetición.

Además, encontramos las afasias transcorticales sensoriales y motoras y la afasia anómica, donde la persona no puede acceder al léxico.

En los niños de mayor edad se distinguen también los tipos de afasia de Broca (expresiva/motora) y de Wernicke (receptiva/sensorial), según encontremos la lesión.

Mutismo selectivo

Un niño con mutismo selectivo es aquel que ante determinadas situaciones o personas no quiere hablar. No obstante, en otras situaciones sí lo hace.

Un ejemplo podría ser el del niño que habla en casa, con la familia y con sus amigos y sin embargo no habla cuando se encuentra en la escuela.

No tienen ninguna dificultad real a la hora de comprender y de hablar, se considera más específicamente un trastorno de ansiedad.

Conviene descartar todos los déficits articulatorios o del lenguaje que pueden estar detrás del mutismo selectivo.

3. Trastornos del lenguaje escrito

Dislexia

La dislexia un trastorno del lenguaje manifestado porque aparecen problemas en el aprendizaje de la lectura en un niño que tiene edad suficiente para desarrollarla.

Por tanto, es la incapacidad para poder aprender la escritura de manera normal. Se puede distinguir la dislexia evolutiva, que se relaciona con la maduración y presenta buen pronóstico y la secundaria, que se relaciona con problemas neurológicos.

Disgrafía

La disgrafía son trastornos funcionales que suelen afectar a la calidad de la escritura. Se manifiesta en la falta de suficiencia para poder asimilar y utilizar correctamente los símbolos del lenguaje.

Se encuentran distintos tipos de disgrafías ateniendo a los síntomas, como pueden ser:

- Disgrafía acústica: dificultad para percibir acústicamente los fonemas y analizar y sintetizar la composición sonora de las palabras.

- Disgrafía óptica: se altera la representación y percepción visual, de modo que no se reconocen las letras separadamente y no se relacionan con sus sonidos.

- Disgrafía motriz: hay dificultad motriz fina afectando a las conexiones motoras con el sonido de las palabras

- Disgrafía agramática: cambios en las estructuras gramaticales de la escritura.

Disortografía

Se trata de un problema específico de la escritura, donde se da una sustitución o una omisión de letras y puede tener causas diversas. No se producen en la

lectura.

Se centra en la aptitud para transmitir el código lingüístico hablado y escrito y se detectará a través de la escritura.

4. Trastornos de la voz

Disfonía

La disfonía es una alteración en la voz que se puede dar en cualquiera de sus cualidades. Supone una pérdida de voz, alteraciones en el tono y el timbre…

La causa suele ser una mala técnica en la voz, puede darse por trastornos orgánicos o falta de coordinación muscular, vocal o respiratorio.

Rinofonía

Se trata de una alteración vocal donde la voz presenta resonancia nasal. Se debe a problemas, por ejemplo, de obstrucción nasal.

Encontramos varios tipos, como la abierta, donde el aire sale cuando se emiten fonemas o la cerrada, donde se obstruye la nariz y se impide que se emitan fonemas nasales.

5. Trastornos psicolingüísticos 

Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Encontramos en el espectro de los trastornos del autismo distintos trastornos de la comunicación y el lenguaje.

Los niños con TEA presentan conductas estereotipadas, problemas en la interacción social y también en el lenguaje. De hecho, este suele ser uno de los motivos de consulta más frecuentes ante un niño con TEA.

Dentro de este trastorno podemos encontrar distintos problemas en el lenguaje, bien sea ausencia completa del mismo, ecolalia, problemas en prosodia, comprensión, fonología, déficit pragmático…

Existe alteración en la comunicación y especialmente en el componente pragmático del lenguaje.

Discapacidad intelectual

También en ocasiones los problemas del lenguaje se relacionan con la discapacidad intelectual. Además, algunos de los niños que consultan por retraso en el lenguaje presentan finalmente discapacidad intelectual.

En la discapacidad intelectual tiene lugar un retraso en la maduración neurológica y sensorial, de manera que se encuentran déficits en la percepción auditiva y visual y a la hora de procesar la información de manera óptima.

En el caso de la DI puede existir retraso a la hora de iniciar el lenguaje, que éste sea más lento o impreciso en cuanto a organización se refiere.

Tienen lugar también, más adelante, problemas en la conjugación, en el uso de adverbios y adjetivos, ausencia de artículos, preposiciones, pobreza de conceptos y de contenido y en ocasiones limitada comprensión.

En este caso, la comprensión y la producción del lenguaje dependerá del nivel cognitivo de cada individuo.

Evaluación e intervención en trastornos del lenguaje

niños felices estudiando

Evaluar de manera temprana los problemas o trastornos en la comunicación y el lenguaje es clave para poder intervenir de manera eficaz en el momento óptimo, antes de que se desarrollen problemas más complejos y la solución e intervención sobre éstos sea mucho más difícil y costosa.

Es necesario conocerlos para poder actuar de manera rápida y eficaz en el momento en el que se detecten las dificultades.

Por ejemplo, un niño que llega a los 5 años sin lenguaje habría dejado pasar el tiempo donde se adquiere alrededor del 70% del lenguaje, por lo que es importante la estimulación temprana.

Es necesario conocer las etapas normativas del lenguaje porque es la herramienta que nos permite evaluar si un niño va, lingüísticamente hablando, acorde a su edad cronológica, de manera que se puede actuar tempranamente en el lenguaje.

En el día a día profesional se dan diversos casos de trastornos del lenguaje que requieren de una actuación de carácter multidisciplinar (logopedas, psicólogos, médicos, pedagogos, maestros…), donde se debe dar respuesta profesional a estas necesidades.

Las dificultades que pueden darse en el lenguaje son múltiples y variadas, como ya hemos dicho, variando en gravedad. Y la terapia debe adecuarse a las características del niño y al área lingüística afectada.

Las terapias que estimulan el lenguaje intentan, en algunos casos, reemplazar funciones que realizaban algunas partes del cerebro dañadas, como las afasias, de manera que ahora esas funciones las realicen otras partes del cerebro.

En muchas otras ocasiones, la terapia va destinada a estimular y reforzar de manera sistemática y regular el lenguaje de los niños.

Además, como ya hemos comentado, para conformar y desarrollar el lenguaje es muy importante también la influencia del ambiente donde el niño se desarrolla.

Alrededor del niño debe haber personas que presenten un lenguaje rico y desarrollado, que se comprometan afectivamente con él, que lo estimulen mediante el juego, actividades conjuntas.

Si no tiene lugar esta relación comunicativa y afectiva, el lenguaje puede verse alterado, dado que el lenguaje se inicia en el momento del nacimiento y se consolida alrededor de los 6 años.

Cabe destacar que debido a la deprivación sensorial, pueden incluirse también distintos problemas del lenguaje.

La deprivación suele acarrear un retraso en todos los aspectos del desarrollo. De este modo, el lenguaje aparece tardíamente y se desarrolla del mismo modo.

Además, los padres pueden trabajar para disminuir el nivel de ansiedad, conseguir que el niño se desarrolle de la mejor manera posible superando las actitudes negativas y convirtiéndose en agente activo que potencie su desarrollo complejo.

Se deben evitar las conductas de sobreprotección, de rechazo, estimular al máximo sus potencialidades, facilitar la responsabilidad y su autonomía.

Es imprescindible reforzar al máximo todos sus logros y mostrarle modelos de lenguaje adecuados para que pueda aprender y desarrollarse. Es imprescindible darle experiencias ricas y variables, implicarlos y colaborar con distintos profesionales para favorecer su desarrollo.

¿Qué es el lenguaje?

trastornos del lenguaje

Los seres humanos nos comunicamos a través de distintas formas: con gestos, iconos, señales… y además de esto, el medio más importante que tenemos para comunicarnos es el lenguaje.

El lenguaje es un sistema de símbolos que tiene un significado social y nos ayuda a clasificar las experiencias del entorno. Así, regula nuestras emociones, nuestros comportamientos y organiza el pensamiento.

El lenguaje es el modelo general que existe en la conciencia de todos los miembros de una misma comunidad lingüística y que requiere de aprendizaje. Es un acto social y el niño lo aprende como herramienta para obtener y regular el contacto con otras personas.

Para poder adquirir y desarrollar el lenguaje, debemos disponer de una serie de estructuras biológicas, psicológicas y ambientales. Así, el niño integra una serie de estructuras lingüísticas que son propias de su idioma.

De este modo, si nos encontramos con un problema o afectación en las competencias personales o sociales de la persona, se pueden ver afectadas, de manera más o menos grave, las aptitudes del lenguaje para comprender y expresar el lenguaje.

Observamos en muchos niños alteraciones en el desarrollo del lenguaje, así como muchos pacientes con daño neurológico también presentan problemas en el desarrollo del lenguaje.

Es necesario entender cómo son los procesos de adquisición del lenguaje, su desarrollo evolutivo normal y qué problemas más comunes pueden darse para detectarlas a tiempo y poder contribuir a su mejora.

¿Cuál es el desarrollo normativo del lenguaje?

niña comenzando a hablar

El desarrollo del lenguaje se relaciona con la maduración de los diferentes sistemas en el niño: neurosensorial, motor, desarrollo cognitivo, afectivo, social… Es imprescindible que no haya lesión en los órganos fonoarticulatorios.

En el desarrollo del lenguaje existe lo que llamamos un “periodo crítico”, entendiéndolo como el momento en el que se adquieren ciertas habilidades de manera sencilla y perdurable en el tiempo y donde el aprendizaje tiene lugar de manera natural.

Una vez pasado el periodo crítico, el aprendizaje no ocurre del mismo modo, resulta más complicado y la habilidad puede no quedar tan bien asentada y definida.

El lenguaje consta de 4 aspectos como son el fonológico (sonidos del habla), el sintáctico (estructuras del lenguaje), el semántico (comprensión del lenguaje) y el pragmático (uso del lenguaje en el contexto).

Las distintas etapas en la adquisición del lenguaje son:

Etapa prelingüística

Durante esta etapa, que sucede desde el nacimiento hasta aproximadamente los 12 meses, el niño se comunica a través de emisiones vocálicas, gestos, señales...

Inician un juego auditivo-verbal con balbuceos, primero no imitativos y después sí, con emisiones fonéticas y polisilábicas (pseudoconversaciones).

Etapa holofrásica

Esta etapa se caracteriza porque una única palabra sustituye a una frase. Tiene lugar entre los 12 y los 24 meses aproximadamente.

Etapa telegráfica

Sucede entre los 18 y los 30 meses de edad aproximadamente, donde el niño comienza a unir varias palabras para formar frases, sin embargo éstas todavía no son reconocidas como oraciones propiamente dichas.

Sin embargo, aproximadamente el 50% de su habla es inteligible para las personas que no conocen al niño.

Empiezan a utilizar lo que coloquialmente llamamos “lengua de trapo”, emisiones más largas donde se emplean verbos y sustantivos pero se carece de conectivos.

Etapa de oraciones simples

Ocurre entre los dos años y medio y los tres años y medio aproximadamente, donde las emisiones se caracterizan por ser breves, dependientes del contexto y ya se reconocen como oraciones.

Suelen elaborar frases de alrededor 4 elementos, usan el pronombre yo, responden preguntas simples, etc.

Etapa de oraciones complejas

A partir de los 3 o 4 años el niño presenta emisiones más complejas, libres, fluidas y no necesariamente unidas al contexto. Tienen buen nivel de comprensión y obedecen órdenes complejas.

Los niños comienzan a unir varias oraciones simples y ya han adquirido fonológicamente distintos sonidos más complejos.

Se va enriqueciendo el vocabulario, es capaz de definir palabras sencillas y a partir de los 6 años son capaces de perfeccionar errores fonéticos.

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