Parentalidad Positiva: 8 Principios Básicos

Parentalidad Positiva: 8 Principios Básicos

En la actualidad, ser padres puede resultar agotador y frustrante si no tenemos las herramientas necesarias. Nunca nadie nos ha enseñado cómo educar a nuestros hijos/as, pues siempre ha sido algo que hemos ido viendo y tomando como referente de nuestros padres.

Hoy en día, esto ha cambiado y se ha formado lo que se conoce como educación parental, programas destinados a formar a los padres y a ayudarles en esta tarea.

parentalidad positiva

A continuación, vamos a hablar de la Parentalidad Positiva, la cual es una manera de entender la crianza y la educación de nuestros hijos. Os vamos a presentar sus características y los principios que la sustentan

¿Es más difícil ser un buen padre hoy en día?

Dar una educación de calidad a nuestros hijos/as en el contexto social e histórico en el que vivimos es mucho más complicado (REA, 2001).

Según el estudio elaborado por la Sociedad de Pediatría Social en 2007 citado en Floreancing 2010 existe un incremento en ciertos problemas de conducta y salud infanto-juvenil.

También existen más casos de consumo de sustancias y adicciones, obesidad o conflictividad y violencia en el contexto escolar.

Por ello, es importante incidir a través de la educación parental en la mejora de determinadas competencias parentales y estilos educativos, de crianza e incluso de desarrollo de hábitos saludables para intentar reducir los problemas que se han mencionado e incluso eliminarlos.

Existen programas que se dedican a formar a los padres promoviendo una Parentalidad Positiva a continuación vamos a nombrar solo algunos dada la gran amplitud de programas como son:

  • El Tiple- P. El cual trabaja con los padres para prevenir y tratar los problemas de conducta de niños y preadolescentes ayudándoles a adquirir las competencias necesarias que influyan en los menores para que se comportanten adecuadamente.
  • El Building Family Strengths. El cual propone el desarrollo de las fortalezas familiares: comunicación, alegría, historia familiar, humor, optimismo…
  • Por último hablar del que hoy vamos a exponer aquí, el de Parentalidad Positiva que seguidamente detallaremos.(Bernal y Sandoval, 2013).

¿Qué es la Parentalidad Positiva?

El desarrollo de las competencias de los padres y de los profesionales de la infancia es un factor clave para la protección y la promoción de los derechos del niño. No cabe duda, de que educar a un hijo para que se desarrolle como persona y adquiera la autonomía y competencias necesarias para su vida es una gran responsabilidad.

Para muchas personas es algo innato, sin embargo para otras les supone un gran esfuerzo y dedicación ser “buenos padres” y necesitan ayuda. Aunque las prácticas parentales tienen un carácter de orden privado, la parentabilidad tiene un componente social, formado por lo que la sociedad entiende y espera de un comportamiento parental adecuado y por la forma en la que cada Estado establece su política pública de atención a las familias.

En España se está formando a los padres en lo que se conoce como parentalidad positiva que se puede entender según la Recomendación Rec (2006) 19 del Consejo de Europa “como el comportamiento de los padres fundamentado en el interés superior del niño, que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación que incluyen el establecimiento de límites que permitan el pleno desarrollo del niño” (Quintana y López, 2013).

Por lo que dicho lo anterior, podemos decir que las políticas de parentalidad positiva tendrán como objetivo el conciliar los derechos, responsabilidades, necesidades y deberes de los padres con las necesidades, intereses y derechos de los niños.

¿Qué necesidades del menor se cubren con la Parentalidad Positiva?

Este concepto va destinado a cubrir las siguientes necesidades del niño/a:

  • Atención. Es necesario prestar la atención que el niño necesita para darle calidez y seguridad, pues según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2012) citado en Bernal y Sandoval (2013) “ el bienestar emocional y el correcto desarrollo del sistema nervioso del niño y de sus capacidades (lenguaje, memoria, atención) depende de la respuesta protectora del adulto. Si las necesidades del bebé no son atendidas rápidamente, experimenta ansiedad, tristeza y frustración, sentimientos de indefensión que facetan negativamente a su desarrollo”.
  • Estructura y orientación. Las rutinas benefician al menor pues además de crear el sentimiento de seguridad también favorece el desarrollo de hábitos que le ayudarán en su vida adulta.
  • Reconocimiento y Potenciación. Es importante que se les dé el lugar que necesitan dentro de la familia, escuchando sus aportaciones y valorándolos como persona. Esto favorecerá su desarrollo mental y sentimientos de responsabilidad.
  • Educación sin violencia. Desde la Parentalidad Positiva, se pretende no hacer uso de ningún tipo de castigo físico o denigrante para el menor, ya que entiende que hay vías más favorables y óptimas que se pueden utilizar para su correcto desarrollo y educación (Moreno, 2010).

¿Cuáles son los 8 principios básicos de la Parentalidad Positiva?

La Parentalidad Positiva se puede sustentar en 8 principios básicos que todo padre debe conocer, estos principios son derivados de las necesidades que se deben cubrir del menor (Save the children, S/F):

1-Los menores tienen derecho a guías y cuidados apropiados

Todo menor necesita unos cuidados básicos, es decir cuidados afectivos, físicos, pautas de comportamiento y normas que le ayuden a sentirse protegidos y seguros. En el caso de no cubrir esta necesidad básica, estaremos incumpliendo el derecho de ese menor y por consiguiente afectando en su desarrollo.

2- Se basa en conocer, proteger y dialogar

Cada niño dependiendo de su etapa de desarrollo actuará de una forma. Es importante que como padres sepamos qué piensan, cómo podrían reaccionar y que sienten. Además es importante que puedan confiar en nosotros para sentirse así protegidos y guiados.

Por último, tenemos que optar por resolver los problemas que se nos puedan plantear sin utilizar gritos, insultos etc. Es importante que conozcamos a nuestro hijo/a con el fin de anticiparnos a sus necesidades y de promover su bienestar tanto físico como emocional.

3- Los vínculos afectivos

Los vínculos afectivos son muy importantes pues se crean en el momento del nacimiento y unen al niño/a con sus padres. Es éste y no otro el que le proporcionará la seguridad que necesita y afectará a su personalidad y autoestima.

4- Mostrar el afecto hacia los niños/as

Como padres debemos mostrar el afecto que sentimos por nuestros hijos para que sepan que son queridos y así ayudarles a sentirse seguros.

Para un hijo/a, es muy bueno sentir que es importante para sus padres y que éstos están orgullosos de él/ella. Esto le ayudará a sentirse competente en todas las actividades que realice en su día a día.

5- Poner normas y límites fomentando su participación

Aunque muchas veces pensemos que no es así, poner normas y límites a los niños les ayuda en su desarrollo y les crea seguridad y bienestar emocional.

Por ello, es importante que les expliquemos el por qué de las normas de forma que las entiendan y las puedan respetar o incluso que les dejemos participar en su elaboración a través del diálogo, creando así tanto las recompensas como los correspondientes castigos a su incumplimiento.

6- Poner castigos prestando atención al cómo

Es comprensible que tengamos que ponerles castigos a los niños/as cuando desobedecen alguna norma, pero es importante que sean claras, tranquilas y respetuosas desde el primer momento.

En el caso de que las incumplan es importante que no le llamemos la atención gritando ni en público. Debemos esperar el momento correcto para saber por qué la ha incumplido y cuáles son sus motivos antes de castigarle.

7- Los castigos tradicionales no funcionan

Estamos acostumbrados a pensar que los gritos y las cachetadas son eficaces como estilo educativo, pero no es cierto. Si estamos educando así a nuestros hijos, entenderán que la inmediatez de la fuerza es más útil a la opción del diálogo.

Por ello, tenemos que aprender a utilizar castigos que se adapten a la edad y madurez de nuestros hijos.

8- Los padres deben de sentirse bien

Como padres muchas veces no podemos evitar que algunas situaciones nos afecten más que otras. Es normal sentirse mal un día determinado pero asumir la paternidad de forma positiva implica que también hay que cuidarse a sí mismo y buscar momentos para despejarse.

A simple vista, nos puede parecer que todos/as educamos y criamos a nuestros hijos desde una Parentalidad Positiva. Sin embargo, educar a nuestros hijos desde esta perspectiva, además de lo anteriormente expuesto implica de forma resumida:

  • Crear ambientes seguros y positivos en los que el menor pueda ser el mismo y equivocarse sin sanciones.
  • Ser sensibles con nuestros hijos facilitándoles respuestas adecuadas a sus necesidades en cada momento.
  • No utilizar castigos agresivos, como se ha señalado anteriormente no son efectivos.
  • Tener expectativas realistas de ellos, no exigiéndoles lo que no pueden hacer.
  • Cuidarse como padres y madres para poder ejercer bien nuestro rol (Loizaga, 2011).

¿Existen políticas de apoyo a la parentalidad positiva?

Se deben de proporcionar a los padres mecanismos de apoyo suficientes para cumplir sus importantes responsabilidades en la crianza y educación de sus hijos. Por ello, los Estados miembros están llamados a apoyar a los padres en sus tareas a través de:

  • Medidas financieras, administrativas y legislativas que ayuden a optimizar las condiciones para establecer una educación positiva del menor.
  • Prestar servicios de asesoramiento como las líneas telefónicas, programas educativos para padres así como servicios de asesoramiento locales.
  • Proporcionar servicios para padres en situación de riesgo para eliminar los obstáculos que puedan existir a la parentalidad positiva.

Para que la parentalidad positiva se pueda desarrollar correctamente es importante la labor que se realiza desde las corporaciones locales, no solo las mencionadas anteriormente (Quintana y López, 2013).

¿Cómo se promueve la parentalidad positiva?

Desde el Consejo de Europa, gracias a la Recomendación Rec (2006)19 se apoya la parentalidad positiva llamando a los Estados miembros a que realicen una serie de acciones que faciliten este ejercicio.

Sin embargo, esto no es suficiente pues como hemos señalado anteriormente el rol de padre y de madre puede ser muy complicado para muchas personas.

Por ello, un recurso indispensable para promover la parentalidad positiva es la educación parental (Quintana y López, 2013). Ésta además de promover las competencias necesarias en los padres y madres también promoverá procesos de cambio cognitivo, afectivos y de comportamiento en los adultos.

Gracias a estos procesos de cambio, los padres podrán optimizar su ejercicio de parentalidad e incluso reconstruirlo.

Por último, tenemos que señalar que si no existen profesionales formados adecuadamente para realizar los cursos de formación oportunos o incluso para saber las necesidades que los padres y madres de una determinada zona tienen toda educación parental será un fracaso y por ende la parentalidad positiva.

Conclusión

Nadie nace sabiendo ser padre o madre y menos en una sociedad que va evolucionando y cambiando continuamente. La sociedad en la que vivimos exige que todos tengamos una buena adaptación, integración y socialización.

Sin embargo, no se facilita los recursos necesarios para efectuar esos objetivos ni para que los padres puedan cumplirlos. Por ello, es importante que desde los Estados se les apoye para que puedan realizar un adecuado rol de parentalidad.

Como hemos mencionado anteriormente, se están llevando a cabo programas con el fin de solventar las dudas que a cualquier padre se le pueda presentar en diferentes temas como en los estilos de crianza, hitos del desarrollo… Cada uno intenta cumplir unos objetivos y solucionar los problemas que los padres puedan tener.

El programa que hemos presentando hoy, el de Parentalidad Positiva se basa en respetar todas aquellas necesidades que el menor pueda presentar trabajando así con acciones que favorezcan el fortalecimiento del apego, su desarrollo, la comunicación… Respetando así el entorno familiar y las competencias y habilidades de cada individuo.

Y tú ¿Qué programas de educación parental conoces?

Referencias

  1. Bernal-Martínez-de-Soria, A., & Sandoval-Estupiñán, L. Y. (2013). “Parentalidad positiva” o ser padres y madres en la educación familiar.
  2. Floreancing, T. A. (2010). Hacia el buen trato a la infancia: parentalidad positiva, competencia parental y prevención del maltrato infantil. Papeles salmantinos de educación, (14), 29-62.
  3. Loizaga, F. (2011). Parentalidad positiva. Las bases de la construcción de la persona. Educación social: Revista de intervención socioeducativa, (49), 77-88.
  4. Moreno, E. (2010). Políticas de infancia y parentalidad positiva en el marco europeo. Papeles Salmantinos de Educación14, 17-28.
  5. Quintana, J. C. M., & López, M. J. R. (2013). La promoción de la parentalidad positiva. Educação, Ciência e Cultura18(1), p-77.
  6. Rodrigo, M. J., Máiquez, M. L., & Martín, J. C. (2010). Parentalidad positiva y políticas locales de apoyo a las familias. Orientaciones para favorecer el ejercicio de las responsabilidades parentales desde las corporaciones locales.Madrid: Federacin Espaola de Municipios and Provincias, Ministerio de Sanidad y Poltica Social.
  7. www.savethechildren.com

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