¿Cómo Poner Normas de Convivencia en el Hogar?

¿Cómo Poner Normas de Convivencia en el Hogar?

En numerosas ocasiones nuestros hijos/as no tienen un buen comportamiento en casa y no sabemos cuál es la mejor forma de poner normas o límites a estas acciones. Impedir ese tipo de actuaciones puede ayudar a reducir posteriores situaciones de riesgo o conductas inapropiadas del menor tanto en la infancia como en la adolescencia.

Para convivir en sociedad, necesita unas normas. La familia se considera que es el primer grupo social al que pertenece el niño y como tal en el que empieza a convivir. Por lo que debe de ser la encargada de poner normas de comportamiento para guiar la conducta del niño.

normas de convivencia en el hogar

¿Es importante tener norma de convivencia en el hogar para los niños/as?

Vivir en un mundo sin normas es impensable desde un punto de vista racional, pues si no existieran todo sería un caos y nada funcionaría correctamente. En casa, cuando vivimos con un menor necesitamos poner normas que sean conocidas por éste y comprendidas.

Es decir, tienen que saber qué línea no pueden cruzar y en el caso de que lo hagan si ese mal comportamiento tendrá una consecuencia o no.

Un niño/a que crece sin normas no aprenderá a comportarse adecuadamente en el mundo que le rodea, por lo que los padres y madres son los encargados de darle esa información.

Las normas y los límites tienen un gran papel en su proceso de adaptación y del medio, pues le ayudan a determinar su modo de actuación en todas las situaciones que se le presenten (Beato, 2008).

En este artículo puedes aprender más de porqué son importantes las normas.

Beneficios de poner normas

Pero… ¿Tiene algún beneficio poner normas en casa? A continuación expondremos varios:

  • Generan sentimiento de protección y dan seguridad al menor. Algo que debemos impedir es que el niño/a sepa que dispone de más capacidad de decisión que sus propios padres. Si queremos que nuestro hijo nos respete debemos de tener normas y limites que tendrán como resultado que se sienta seguro y protegido ya que sabrá que sus padres le van a estar guiando en su aprendizaje.

Gracias a lo anterior, su mundo será predecible y en consecuencia seguro ya que tienen una orientación que guía su conducta.

  • Promueven el respeto hacia los demás y enseñan conductas adecuadas. Al poner normas el pequeño/a sabe si su conducta es adecuada o no en todo momento y las consecuencias que puede tener el no cumplir una norma. Poner límites y normas es la forma que los padres tienen de transmitir a sus hijos cómo deben de comportarse.
  • Les ayuda para posteriormente mantener buenas relaciones con los compañeros/as y con el mundo que les rodea. Aunque es cierto que a los pequeños les gusta explorar el entorno que les rodea por mucho que los adultos les avisemos, es algo que tienen que hacer por ellos mismos. Aquí no sólo se encuentra la exploración de su entorno sino también el poder que los padres tienen sobre ellos. La experiencia les enseñará dónde están los límites en la familia y posteriormente en sus otros entornos de socialización como la escuela.
  • Medio de aprendizaje para la vida adulta. No podemos olvidar que son niños/as y que al principio es normal que le cueste seguir las pautas. Por lo que, no podemos enfadarnos con él/ella sino mantener una actitud tranquila y mostrarle que no puede hacer lo que quiera en todo momento. Aunque no os lo creáis una actitud relajada es más efectivo que dar gritos y amenazas, pues no se nos puede olvidar que esta actitud y acción también le está sirviendo de modelo y lo podrá imitar cuando tenga que solucionar sus propios conflictos.

Aunque al principio necesitará que las normas les sean “impuestas” con el tiempo el menor aprenderá a ponerse las suyas propias porque ya habrá interiorizado cuando un comportamiento es o no adecuado (Beato, 2008).

¿Cómo podemos aplicar las normas en casa?

El espacio que se le está permitido a los hijos/as está condicionado por dos aspectos: la edad y el comportamiento. En el primero, la edad a medida que van creciendo la libertad que le proporcionemos será mayor. En el segundo, dependiendo del comportamiento que presenten se podrá o no ampliar la libertad que le demos.

Si nuestros hijos son pequeños, al principio las normas y los límites les serán impuestos, éste las obedecerá no porque las vea razonable, sino porque le son impuestas. Gracias a esto, aprenderá que si las cumple después vendrán reforzamiento positivo. Aunque al principio le sean impuestos y las obedezca porque es así, debemos de acompañar las normas y límites de explicaciones para que poco a poco las vaya comprendiendo.

Es recomendable que se le vaya premiando conforme va obedeciendo las normas aunque conforme vaya integrándolas en su comportamiento se debería de ir reduciendo. Una vez que el niño/a ha crecido se debe de tratar de llegar a un acuerdo sobre las normas no imponerlas, sólo se impondrán en el caso de que no se llegue a alcanzar un acuerdo (Lentini y Fox (S/F).

El establecimiento de normas conlleva un proceso que se concreta en distintos pasos:

  • Mantener el control emocional. Los padres deben estar tranquilos y calmados a la hora de establecer una norma.
  • Valorar la edad y el grado de maduración de los hijos. Las normas tienen que tener características diferentes en función de la edad. Cuando son pequeños, basta con tener autoridad. Cuando más clara sea la norma, más seguridad tendrá el niño en su comportamiento y en su relación con el entorno.

Cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia surgirá el enfrentamiento hacia la norma y hay que ser capaz de argumentar los motivos y hacer ver la necesidad de la norma. En la adolescencia es aconsejable la negociación de las normas accesorias, esto nos permitirá, por un lado, conseguir un grado aceptable de cumplimiento, y en segundo lugar, enseñar a nuestro hijo a tomar decisiones y a considerar los pros y contras de cada opción.

  • Pensar en la norma. Si los padres ya han evaluado la necesidad de la norma, es necesario que sea de común acuerdo. Es conveniente que los padres analicen conjuntamente el comportamiento que se quiere implantar.
  • Comunicar la norma. Es importante buscar un momento adecuado para hablar con ellos y explicar por qué es necesaria. Además de las consecuencias positivas derivadas de cumplirlas y las negativas si no se respetan.
  • Puesta en marcha. Hay que mantenerse firmes además de colaborar en que se cumplan las normas animando al menor y destacando el reforzamiento positivo.
  • Revisión y evaluación. La asunción de las normas y su cumplimiento por parte de los hijos/as requiere la concesión de un margen de tiempo (Madridsalud (S/F).

Tipos y características de normas

Existen mucho tipos de normas que se pueden establecer en la familia. A continuación vamos a presentar las que favorecen su cumplimiento en su seno:

  • Todas las normas que vayan dirigidas al menor deben de estar a su alcance el cumplirlas y acordes a su edad, habilidades y maduración.
  • Si el menor no entiende las normas, no las va a poder cumplir por lo que éstas deben de ser comprensibles y claras desde el primer momento.
  • Independiente del estado de ánimo o de cualquier otro factor, hay que ser consistente con la aplicación de las normas.
  • Las normas o límites que se establecen deben de ser coherentes (Kast-Zahn (2002).

Además, podemos dividir las normas en:

  • Son normas que se caracterizan por ser muy claras y de cumplimiento obligado. Por ejemplo: no se pegan a los animales, hay que respetarlos.
  • Son más matizables que las anteriores y deben ser numerosas y claras. Algunos aspectos pueden negociarse. Por ejemplo: la hora de recogida cuando ha salido.
  • Son las que se utilizan para regular la vida diaria en la familia, también se pueden negociar. Por ejemplo: ayudar con las tareas domésticas de casa todos los días (Kast-Zahn, 2002).

¿Qué hacer si no se cumplen algunas normas?

En algunas ocasiones es posible que las normas no se cumplan. Para ayudar a que esto no suceda es importante que el niño/a sepa el por qué tiene que respetarlas así como el significado de cada una de ellas.

Además de analizar los motivos que le han llevado a su incumplimiento, si éstos no son razonables se le aplicará la consecuencia que se vea oportuna por parte de los padres. Si vemos que con el paso del tiempo, el menor sigue incumpliendo esa norma, se tendrá que pensar en endurecer el castigo o cambiarlo o por el contrario buscar consecuencias más positivas y atractivas.

En este artículo puedes aprender cómo poner castigos de forma efectiva.

En ocasiones no somos conscientes de nuestros actos como padres o de nuestras reacciones cuando nuestro hijo/a ha incumplido las normas. Es importante que el incumplimiento de las normas no desencadenen una humillación ni descalificación hacia el niño, como resultado es importante que se busque un lugar y momento adecuado para ver la norma que ha incumplido y recordar la consecuencia ( proporcional y adaptada a la edad) que tiene el haber incumplido la norma.

Conclusión

Como hemos podido comprobar, es importante que nuestros hijos/as se eduquen con unas normas establecidas y que perduren en el tiempo, es decir que no sean variables.

En el caso de que lo fueran esto afectaría a su vida diaria viviendo con la ansiedad y la incertidumbre de no saber lo que ocurrirá después de un determinado comportamiento, y a la larga, puede convertirse en un sentimiento de inseguridad.

Establecer unas normas y límites claros y bien definidos afectará a su vida y a su desarrollo de forma positiva. Si esto no se cumple no tendrán claro hasta donde llegar y es entonces donde comenzará la lucha con las normas que rigen la organización del grupo o la familia y en consecuencia le traerá en muchas ocasiones problemas de conducta en el colegio y rechazo por parte de los compañeros.

Como padres, madres y educadores debemos de ser conscientes de los beneficios que tienen las normas en la vida del menor y de las consecuencias que acarrearía que no las tuviera. Es importante también, que prestemos atención al cómo se deben de poner en marcha las normas pues en ocasiones si no somos persistentes podemos conseguir el efecto contrario al que queremos.

Por último recordar que nuestros hijos imitarán lo que ven de nosotros, por lo que es importante que estemos calmados en todo momento en el caso de que no respete alguna de ellas.

Referencias

  1. Beato, M. d. P. F. (2008). El establecimiento de normas y límites en la familia. Innovación y experiencias educativas.
  2. Guide to the children’s homes regulations including the equality standards (2014). Deparment for education
  3. Lentini R. y Fox L. (S/F). Guía de rutinas familiares. Soluciones positivas para las familias. Centro sobre los Fundamentos Sociales y Emocionales para el Aprendizaje Temprano.
  4. Madridsalud (S/F). Normas y límites. Guía para familias.
  5. Pearce, J. (1996). Buenos hábitos y malos hábitos: de la vida en familia a la vida en sociedad.
  6. www.raisingchildren.net.au/articles/family_rules.html

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