Cómo Fomentar la Lectura: 11 Estrategias Efectivas

Cómo Fomentar la Lectura: 11 Estrategias Efectivas

Fomentar la lectura en niños y jóvenes con estrategias efectivas es extremadamente importante para que adquieran el hábito de leer y no pierdan el tiempo en actividades improductivas. Esto les ayudará a su formación y convertirse en personas más educadas y cultas.

Una de las cosas que parece preocupar hoy en día a padres y profesores es que los niños y adolescentes leen cada vez menos.

hábito de lectura

El tiempo libre de los niños queda ocupado de manera frecuente por actividades extraescolares y sobre todo, por el uso de la televisión y las nuevas tecnologías. El ordenador, los videojuegos, la televisión, la Tablet… son herramientas que han robado ahora protagonismo a los libros.

Además, también es alarmante la poca curiosidad e interés que los niños y jóvenes muestran, de modo general, por la lectura. A veces les resulta aburrido y acaban realizándolo por obligación y no como el disfrute que supone la lectura.

¿Por qué es fundamental fomentar la lectura y el hábito lector?

Es importante desarrollar el gusto por la lectura y el hábito lector dados los beneficios que tiene la lectura para el individuo.

Un aspecto imprescindible de la lectura es que resulta una vía fundamental para el acceso a la cultura.

La lectura, de modo instrumental, permite a los alumnos el aprendizaje escolar. Dominar la lectura es un requisito imprescindible para poder llevar hacia delante el resto de las materias escolares.

Por eso, en muchos estudios se ha encontrado una correlación entre la competencia lectora y el rendimiento académico.

Otros estudios han relacionado el rendimiento académico de los alumnos y su afición por la lectura, que se ha medido a través de los hábitos lectores.

Teniendo en cuenta los datos de los españoles en comprensión lectora y el fracaso escolar parece necesario hacer algo inminente para favorecer la competencia lectora.

Además de todo ello, hay otros muchos beneficios que los niños pueden encontrar en la lectura. La lectura es divertida, amplía el conocimiento, permite vivir historias nuevas, desarrollar la imaginación y te acerca a realidades que no podrías conocer de otro modo.

La lectura es una fuente de placer, una fuente de imaginación y fantasía y de saber, conocimiento e información.

Realmente, conseguir individuos lectores debería ser un objetivo principal de la educación de los niños y jóvenes, dado que éste será uno de los aprendizajes fundamentales para el resto de su vida.

Para ello es importante la colaboración y la animación continua de la lectura de todos: padres, maestros y profesores, el contexto, las bibliotecas, los medios de comunicación…

La animación a la lectura podría definirse como “un acto consciente para producir un acercamiento afectivo o intelectual a un libro concreto de forma que esta experiencia produzca un acercamiento al mundo de los libros como algo divertido” (Carmen Olivares).

La animación a la lectura supone invitar al niño a vivir historias a través de la lectura, acercarlo a los libros de manera divertida y placentera, sin presiones.

Hablamos de hábito lector porque no es innato. Los niños no nacen apreciando el valor de los libros. Todo ello dependerá de la práctica y del contexto en el que se desarrolle, de las situaciones que pongamos a su alcance para que puedan conocer la lectura.

11 Estrategias para fomentar la lectura

1. ¡Lee, actúa con tu ejemplo!

chica joven leyendo

La regla de oro para conseguir el gusto por la lectura en los niños es que vean a sus modelos principales leer. Los hábitos lectores de los padres influyen en los de sus hijos.

Las actitudes y los hábitos de los padres influyen en la adquisición de las actitudes y hábitos de sus hijos. De ahí que sea importante que los padres lean

y disfruten con la lectura para que los niños lo interioricen de tal modo.

El gusto por leer es algo que los niños aprenden en su casa cuando sus padres dedican tiempo a leer y disfrutan con los libros.

El principal factor a tener en cuenta en la formación del hábito lector y es el comportamiento y la actitud de disposición a la lectura de la familia.

Ello no significa, sin embargo, que la escuela no tenga ningún papel en todo esto. La escuela (la educación formal) se ha asociado siempre con la lectura. Y también las experiencias y los modelos que los niños observan aquí repercutirán en su configuración hacia los libros.

Distintas investigaciones han puesto de manifiesto que cuando se fomenta la lectura a los niños por parte de sus progenitores o cuando los niños ven que sus padres leen, ellos presentan mayores hábitos lectores.

Los hábitos de lectura de los padres y las actitudes que muestran hacia los libros se ha traducido también en que los hijos adquieran el gusto por leer y desarrollen conductas lectoras.

2. Ofrécele la lectura como una alternativa de ocio divertida

niño leyendo con gafas

Para que tu hijo pueda ver la lectura como algo divertido, ofrécele actividades donde pueda comprobarlo.

Las actitudes que muestras hacia la lectura se traducen necesariamente en ofrecer la lectura como una alternativa de ocio divertida, donde la lectura y los libros sean el aspecto central.

Distintos estudios han demostrado que el hábito lector está más desarrollado entre aquellas personas que tienen la lectura como un elemento esencial en su tiempo de ocio.

Hay diversas actividades donde las historias tienen un papel clave: por ejemplo, acudid juntos a las bibliotecas públicas, que tenga el carnet de lectura, asistir a los cuentacuentos que muchas veces realizan de manera gratuita, observar si hay grupos de lectura, concursos literarios, feria del libro…

Acudir a obras de teatro o musicales es otro modo de animación a la lectura. Y algunas películas basadas en libros también.

Las actitudes positivas hacia la lectura por parte de la familia predice la habilidad lectora de los niños y adolescentes.

Por ejemplo, el informe PISA que sitúa a Finlandia como el país líder en comprensión lectora mostró que se explicaba fundamentalmente porque mostraban mucho interés en la lectura y estaban comprometidos con ella.

Es importante que la lectura esté presente dentro de las actividades que ocupan el tiempo de ocio en familia para que el niño lo integre como una alternativa de ocio.

3. Comparte ratos de lectura con tu hijo

niños y abuela leyendo

Además de leer padres e hijos por separado, es importante prever momentos para que los miembros de la familia puedan leer juntos.

El niño irá desarrollando su hábito lector y escogiendo los libros que más le gusten para ir iniciándose en la lectura.

Pero es importante que dediques un rato en exclusiva para que leáis y comentéis juntos la lectura.

Ese tiempo juntos, que también es tiempo de ocio, permite comprender y reflexionar acerca de historias y conocimientos a los que el niño no podría acceder de otro modo.

Conversar sobre las lecturas o tener presentes las lecturas que se han realizado puede ser un buen tema de conversación con tu hijo.

4. ¡Hay que buscar un rato para leer todos los días!

chica leyendo en árbol

Una de las cuestiones por las que se dice no leer es “por falta de tiempo”. Es importante encontrar un lugar al día para leer aunque sea unas páginas.

Estamos hablando de formar un hábito, y para ello es imprescindible tener una rutina y ser constante en la lectura.

El hábito de la lectura en los niños les lleva a dominar la técnica y ello repercutirá en otros muchos ámbitos de su vida: podrán leer por placer, facilitará su progreso en la educación formal…

5. Reserva un espacio en el hogar para la lectura

leyendo en el hogar

Una buena opción es tener un lugar en casa para la biblioteca familiar y para poder tener los libros.

Se le puede animar a tener su propia biblioteca y es importante que tenga los libros a su alcance. Que pueda coger los libros cuando desee y pueda sentarse a leer voluntariamente.

Se puede dedicar una zona cómoda y silenciosa para que pueda acercarse a leer.

6. Regala libros, regala experiencias

Los libros también son un buen regalo. Muchas veces regalamos ropa, juguetes… regalar libros puede ser una opción buenísima.

Puedes aprovechar ocasiones señaladas como el cumpleaños o Navidad, pero también puedes aprovechar otras situaciones para regalar libros.

Cuando vais de viaje a algún sitio, podéis acudir a seleccionar una guía del lugar. Si el niño está interesado en algunos temas (el espacio, el cuerpo humano…) acudir a una librería (o biblioteca) a elegir un libros sobre esa temática también resulta una opción idónea.

7. Adapta el libros a las características de tu hijo

niño leyendo en árbol

Si queremos que el niño lea, los libros tienen que ser adaptados a él, “hechos a medida”.

Cuando una persona lee, encuentra libros que le gustan, libros que no le gustan, libros que le hacen pensar, libros que quiere volver a leer…

Todo ello forma parte de leer, pero es importante no forzar al niño. Respetar sus gustos.

Los libros tienen que ser adaptados a su edad, que no sean muy fáciles para él (es decir, de edades inferiores, porque la temática no será apropiada) ni tampoco muy difíciles (corremos el riesgo de que no lo comprenda y prefiera dejarlo).

Los libros que pueden ser más complicados podemos escogerlos para leerlos juntos y así poder comentarlos.

La lectura tiene que formar parte del estilo de vida de la persona y tiene que estar basado en sus preferencias y en las necesidades que presente.

Adaptarnos a sus características implica estar atentos a los intereses que muestra para lograr llegar a ellos a través de los libros.

Es una práctica frecuente en el aula homogeneizar la lectura en los niños. De esa manera difícilmente se conseguirá llegar a interesar a todos los niños. Cada uno de ellos es diferente.

Respetar al niño en la lectura es el primer paso para conseguir el interés y el amor por los libros.

8. Los libros tienen que ser divertidos

niños riéndose con libro

Algunas encuestas realizadas al público infantil ponen de manifiesto que los niños leen más que los adultos.

Sin embargo, cuando vamos al interés por la lectura, las cifras son alarmantes. Los niños leen, pero por obligación.

Es importante tener en cuenta que la lectura tiene que ser un placer y que tenemos que esforzarnos y poner empeño para ofrecer a niños y jóvenes un ambiente que propicie el interés por la lectura.

De nada sirve obligar a los niños a leer. Si leen por obligación, cuando tengan oportunidad dejarán de hacerlo y el efecto que habremos generado en ellos es el contrario al deseado.

Leer no tiene que ser un castigo. Leer tiene que ser divertido. Para ello, es necesario que les resulte atractiva y no sea un mero instrumento curricular que es obligatorio realizar en la escuela.

No podemos olvidar que si queremos que los niños sean lectores habituales es necesario que aprendan valorar la lectura y que quieran leer de manera voluntaria.

9. En la variedad está el gusto. ¡Diversidad de lecturas!

niña con libro en parque

En la lectura encontramos infinidad de variedad. Aunque no debe obligarse a los niños a leer de todo, sí es importante animarles a que conozcan la variedad y a que lo tengan a su alcance.

Los niños deben tener a su alcance cuentos, álbumes ilustrados, cómics, historietas, novelas con distintos géneros.

La diversidad favorecerá que sea curioso y le ayudará a discernir sus propios intereses. Todo ello le permitirá animarse y conocer otros mundos.

Como padres y maestros nuestra tarea será acompañarlos y enseñarlos a discriminar entre toda la oferta que existe. Deben definir su gusto y para ello necesitan tiempo y variedad de lectura.

10. Realiza actividades de animación a la lectura. ¡Sé creativo!

niña chica con libro disney

Para fomentar el hábito lector y desarrollar el interés por la lectura no necesariamente se ha de leer.

Se deben favorecer y fomentar distintos aprendizajes en los niños. Hay que replantearse la lectura y la escritura en la enseñanza.

La lectura se puede vivir y experimentar no sólo de manera instrumental sino también de manera creativa y recreativa.

Hay muchos juegos lectores que pueden hacerse: crear poesías, hacer talleres de escrituras, jugar con rimas, adivinanzas, dramatizaciones, libro-fórum…

Se pueden reinventar cuentos, cambiar el final a los cuentos, hacer cuentos del revés… todo ello implica ofrecer escritura creativa que permita aprender e interesarse por la lectura desde otro punto de vista.

Se trata de generar placer, por lo que se debe leer pero también pensar en actividades atractivas que permitan al niño o adolescente penetrar en el mundo de la lectura.

Por ejemplo, también se puede acceder a la lectura a través de las recetas de cocina (preparar galletas o una tarta), y ayudarle a buscar la receta y a leerla como proceso natural de la dinámica establecida.

Se pueden utilizar las situaciones diarias y cotidianas para leer. En el día a día hay muchas cosas que leer. Implicar a los niños en este tarea despierta la curiosidad por la lectura.

Es importante no obsesionarse con que aprendan a leer ni estar constantemente diciéndoles que lean. Dedicar tiempo, leer con ellos, contarles muchas historias… Todo ello despertará la curiosidad por los libros.

La animación a la lectura implica desarrollar la imaginación y la creatividad, la curiosidad, un clima lúdico y positivo, tomar conciencia de la importancia de los libros como fuente de información y cultura.

La animación a la lectura pretende mejorar el hábito y la calidad lectora, ampliar los horizontes de los niños, aprender a valorar y cuidar el material bibliográfico.

Pretende desarrollar el léxico, adquirir más competencia comunicativa, usar el diálogo, formar el pensamiento.

11. Crea situaciones de comunicación

niños hablando con libro

Una alternativa para despertar el gusto por la lectura es crear situaciones donde invites a tus hijos a que se expresen acerca de la lectura.

Puedes comentar lo que has leído, lo que te ha gustado, lo que admiras de un libro… Puedes preguntarles a ellos acerca de sus gustos, del libro que han leído.

Cuando leas con ellos, muéstrate atento a las reacciones que presenta. Esto te permitirá después comentar con ellos ciertas partes de la lectura.

Explica las palabras que no comprenden, es una manera muy útil de ampliar el vocabulario. Cuando acabe la lectura, puedes preguntar acerca de los personajes, qué final podría haber sido el alternativo, qué piensan que podrá pasar luego…

¿Cómo debe ser la animación a la lectura?

La familia constituye el lugar donde los niños se desarrollan de manera social y psicológica. Es el primer agente de socialización del niño.

Las normas, los valores, los actitudes frente al mundo que afectan a su desarrollo y a la forma de ver el mundo se adquieren fundamentalmente en el hogar, a través de sus padres.

Las encuestas indican que los niños leen, pero no por interés, más bien por obligación. Las nuevas tecnologías y otras ofertas de ocio están comiendo terreno a la lectura. Hemos de esforzarnos para que la lectura sea una alternativa de ocio interesante y divertida para ellos.

La animación a la lectura debe formar parte de un programa global y continuado, donde todos los agentes que inciden en el desarrollo del niño actúen en la misma dirección.

La animación debe ser voluntaria. El niño tiene que querer participar de la lectura para no generar el efecto contrario al deseado.

Además, debe ser activa. La lectura es activa y dinámica, el niño escucha, lee, juega a partir de todo lo que descubre mediante la lectura. Tiene que participar, ser un sujeto participante en el proceso.

Desarrollar programas de animación a la lectura donde se tenga en cuenta la edad de los participantes, conocer sus hábitos lectores, colaborar familias, bibliotecas, bibliotecarios, asociaciones culturales… Es una opción muy buena para desarrollar el hábito lector.

Leer es un proceso complejo donde no sólo intervienen factores cognitivos y lingüísticos, también contextuales o ambientales, que son fundamentalmente los que facilitan la adquisición de la lectura.

La familia es quien ejerce una influencia más clara y directa en la motivación lectora de los niños y el placer por los libros se despierta mediante la motivación y el interés.

Reflexiones sobre la lectura

El tema de la falta de lectura en la población es frecuente en todos los tramos de edad, afecta a niños, adolescentes y adultos.

En el mundo global en el que nos desarrollamos, la lectura también está influida por la cantidad de actividades distintas que compiten con ella en las alternativas de ocio y tiempo libre.

Escuela y familia constituyen los principales agentes de socialización del niño y los entornos principales donde se desarrolla su educación.

Y por todo ello, son importantes las relaciones que se establecen entre estos dos agentes educativos y el hecho de que ambos miren en la misma dirección.

La importancia de la lectura y el interés que puede despertar para los niños es una tarea relevante e imprescindible no sólo desde la escuela, sino también desde la familia.

La promoción de la lectura debe ser abordada desde un enfoque social, cultural, educativo, político. La lectura debe ser una prioridad en la formación de los individuos.

¿Qué es la lectura?

La lectura supone ejecutar de manera adecuada cuatro procesos distintos que tienen lugar ante un texto:

a) la percepción, donde la persona extrae los signos y reconoce las distintas unidades lingüísticas (las palabras).

b) el léxico, que da significado a las distintas palabras (en la memoria tenemos un almacén de léxico).

c) la sintaxis, donde analizamos las diversas palabras que están en las oraciones y dan sentido gramatical a las mismas.

d) el semántico, que es el proceso que da significado al mensaje.

Todos estos procesos influyen en la lectura y en el modo en que la persona lee. Sin embargo, también hemos de tener en cuenta el contexto donde la persona se desarrolla, que también influyen en ella.

La esencia de la lectura implica construir un sentido a través del encuentro personal e íntimo entre el individuo que lee, el lector, y el propio texto, el autor.

En ese proceso convergen tanto el mundo afectivo y cognitivo del escritor, a través de las palabras, y el del lector, que le pone voz.

La lectura es un proceso activo donde el lector, en el encuentro con el libro, adopta un papel activo y construye el sentido de las palabras y del mensaje del escritor, aquello que tiene verdadero significado para él.

En la lectura el sujeto pone en marcha una serie de procesos cognitivos y éstos, a su vez, activan los conocimientos previos del sujeto que actuarán como marco de referencia en la lectura.

Por ello la lectura es importante en la competencia lingüística, en los aprendizajes formales del niño en la escuela y también a lo largo de su vida.

¿Y tú, qué haces para fomentar el hábito de la lectura?

Referencias

  1. Gil Flores, J. (2009). Hábitos y actitudes de las familias hacia la lectura y competencias básicas del alumnado. Revista de Educación, 350, 301-322.
  2. Jiménez Martínez, L. (2012). La animación a la lectura en las bibliotecas… La construcción de un camino hacia la lectura. Boletín de la Sociedad Andaluza de Bibliotecarios, 103, 59-78.
  3. Molina, L. (2006). Lectura y educación: los hábitos lectores y su repercusión académica en Educación Secundaria Obligatoria. Ocnos, 2, 105-122.
  4. Moreno, E. (2001). Análisis de la influencia de la familia en los hábitos lectores de su hijas e hijos: un estudio etnográfico. Contextos educativos, 4, 177-196.
  5. Salazar, S. y Ponce, D. (1999). Hábitos de lectura. Instituto del libro y de la lectura.
  6. Yubero, S., Larrañaga, E. (2010). El valor de la lectura en relación con el comportamiento lector. Un estudio sobre los hábitos lectores y el estilo de vida en niños. Ocnos, 6, 7-20.

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