29 Consecuencias del Divorcio en los Niños

29 Consecuencias del Divorcio en los Niños

En la actualidad, la separación y el divorcio de parejas con hijos es algo muy común y parece que están en aumento. Este hecho puede tener efectos negativos no sólo para los hijos sino también para los progenitores en sí.

A continuación, vamos a hablar de las consecuencias del divorcio en los hijos de forma general, así como divididos por franja de edad de forma específica. Por último, haremos algunas recomendaciones para los padres sobre cómo pueden minimizarlas para que este hecho afecte lo menos posible a los niños.

consecuencias del divorcio

Consecuencias del divorcio en los niños a nivel general

Aunque posteriormente hablemos de algunas consecuencias que existen específicamente dependiendo de la edad que tenga el menor cuando se produce la separación, vamos a desglosar a continuación aquellas que suelen ocurrir de forma general en los niños:

  1. Posibilidad de presentar trastorno psiquiátrico. Los niños cuyos padres están separados o divorciados, presentan más posibilidades de desarrollar trastornos psiquiátricos que aquellos que viven en un hogar más completo y estable.

  1. Puede afectar a sus relaciones. Una niña que crece sin padre puede desarrollar dificultades en su relación con los varones o presentar intentos inadecuados de recuperar al padre perdido.

También ocurre en el caso contrario aunque con menos frecuencia ya que normalmente son las madres quienes se suelen quedar con la custodia de los hijos.

  1. Desencadena problemas psicológicos. Los niños pueden ser expuestos al trauma psicológico que precede al divorcio y a la interacción conflictiva que se da entre los progenitores después de la separación. No siempre condena necesariamente a un desajuste psicológico.

Por otro lado, los hijos de padres que se encuentran en conflicto para distraer a sus progenitores, pueden desarrollar síntomas psicológicos con el fin de que le presten más atención.

  1. Crea sentimiento de culpabilidad. Los menores sufren por la separación y pueden sentirse culpables sin razón, por los problemas matrimoniales de sus padres. Es un hecho, que los niños son involucrados en las peleas de los padres ya que éstos compiten por su afecto y su custodia, entre otras.

  1. Imitación de conductas negativas. Los niños al ver constantemente que sus padres están discutiendo e insultándose diariamente, pueden comenzar a imitar las conductas conflictivas de los progenitores.

  1. Aumenta los problemas de conductas. Por otro lado, una posible respuesta a lo que le ocurre y siente, es comenzar a tener conductas desobedientes o desafiantes que desencadenan problemas de conducta.

Concretamente, los niños de familias monoparentales a cargo de la madre, pueden presentar puntuaciones más elevadas en conductas agresivas, comportamiento antisocial, conducta delictiva y consumo de alcohol y drogas (Cantón y Justicia, 2002).

  1. Incita al consumo de drogas. En familias monoparentales, se dan altos índices superiores de consumo de drogas. Aunque es cierto, que también depende de la presión de sus iguales (amigos o compañeros) y la exposición a modelos desviados. Su relación suele ser más fuerte en adolescentes a los que le falta un padre (Farrell y White, 1998).

  1. Sufren estrés. El niño al verse sumergido en un mundo donde los padres están tensos y discuten y no sabe por qué, puede generar muchísimo estrés. Esto añadido a los problemas de conductas causados por este hecho hace que los problemas del menor aumenten de forma considerable.

  1. Se esfuerzan por recuperar a su familia. El niño no entiende por qué sus padres se han separado, por ello intentará por todos los medios que todo vuelva a ser como antes o que al menos mantengan una relación de comunicación frecuente.

  1. Resentimiento contra el progenitor que lo cuida. En ocasiones, puede que el menor esté resentido por el padre o la madre que se queda a su cargo en casa, mientras el otro progenitor se ha ido.

Éste en su cabeza tiene esos sentimientos hacia el progenitor que se ha quedado a su cargo, ya que lo culpa de haber causado la salida del otro. Normalmente en la mayoría de los casos, suele ser hacia la madre ya que son quienes consiguen la mayoría de veces la custodia.

  1. Resentimiento contra el progenitor ausente. Al igual que ocurre en el caso del progenitor que se ha quedado a cargo del menor, éste también mostrará resentimiento hacia el que se ha ido del hogar por el hecho de haberse ido.

En estos casos, esto puede deberse a que el niño sigue sin entender lo que está ocurriendo y piensa que su padre o su madre lo ha abandonado. Como veremos posteriormente, suelen pensar que ha sido por su culpa.

  1. Actúa como mensajero entre sus padres. Una vez que los padres se han separado, inconscientemente hacen que sus hijos actúen como mensajero entre ambos. Esto puede afectar negativamente al menor ya que se le están dando responsabilidades que no son acordes para su edad y puede ser influenciado por alguno de los progenitores.

  1. Inicio de actividades sexuales con menor edad. En comparación con los hogares intactos, los hijos de familias separadas comienzan las actividades sexuales a una edad más temprana. Por otro lado, las niñas tienen más posibilidades de quedarse embarazadas a una corta edad (Whitbeck et al., 1996).

  1. Afecta negativamente al rendimiento académico. Debido a la separación de sus padres los niños presentan mayor absentismo escolar así como menor motivación por aprender. Esto desencadenará que algunos no lleguen a terminar ni la enseñanza obligatoria (McLanahan, 1999).

¿Qué efectos puede tener basándonos en la franja de edad de los niños?

Dependiendo de la franja de edad a la que ocurra, también podemos hablar de consecuencias individuales para cada una de ellas. Sin embargo, como es lógico no podemos encasillar las consecuencias a cada una de éstas, ya que habrá muchas que también se den en unas o en otras independientemente de la edad.

Por ello, os presentamos las que suelen destacar más:

En menores de 1 a 3 años

  1. Puede reflejar la preocupación del progenitor que lo cuida. Los niños ven, oyen, escuchan y sienten. Por ello, si se encuentra con que el progenitor que pasa más tiempo con él se siente nervioso o angustiado e incluso llora delante de él. Éste al no saber qué está ocurriendo, podrá reflejar la preocupación del padre o la madre que lo está cuidando.

  1. Necesidad de más atención. Debido a la edad y a la preocupación que todo el proceso de divorcio desencadena, necesitarán que se les preste más atención para llenar el vacío y superar el estrés y la tristeza que presentan.

  1. Regresión en su desarrollo. Algunos niños debido al estrés y ansiedad que han sufrido durante la etapa de divorcio, pueden experimentar regresión en su desarrollo. Esto se puede ver por ejemplo, en niños que a una determinada edad deberían de hablar o andar y no lo hacen (Maganto, S/F).

  1. Otras consecuencias: irritabilidad, llanto, miedos, ansiedad de separación, problemas de sueño, conducta agresiva, entre otros.

Entre 4 a 5 años

  1. Se culpan por la ausencia o infelicidad de sus padres e incluso sienten ansiedad de abandono. Debido a esto, pueden actuar de dos formas: comportándose de forma muy obediente en casa o por el contrario, extremadamente agresivos.

  1. Niegan la ruptura. Un mecanismo de defensa que suelen tener ante estos hechos, es negar la ruptura de sus padres y actuar como si no pasara nada. Por ello, preguntan por el padre que se encuentra ausente como si éste fuera a volver aunque se le haya explicado lo que ocurre varias veces.

  1. Idealizan al padre ausente. En ocasiones, pueden idealizar al padre que no se encuentra en el hogar o incluso mostrar su rechazo hacia él, negándose a querer verle o a disfrutar de su compañía.

Entre 6 a 10 años

  1. Sentimiento de duelo. Presentan sentimientos ambivalentes entre afectos y rechazo por la situación que vive en ese momento y en especial por tener que elegir, ya que a esta edad ya se les pregunta con quién quiere estar.

  1. Suelen presentar rabia, tristeza y nostalgia. También suelen presentar rabia, tristeza y nostalgia que llegan a afectar a su rendimiento escolar. Aunque sepan lo que está pasando, les cuesta asimilarlo (Maganto, S/F).

Preadolescentes y adolescentes

  1. Desidealiza a sus padres. Siente que su familia se ha roto, por lo que culpa a los padres de todo lo sucedido y se suelen sentir perdidos y con miedo.

  1. Debido a lo anterior y a la etapa de desarrollo en la que se encuentran, presentarán altos niveles de agresividad y desobediencia que si no se controlan adecuadamente, incitarán al menor al consumo de drogas, entre otras.

  1. Conducta antisocial. Dependiendo de la personalidad del menor, otra forma de enfrentarse a la situación será aislarse del mundo que le rodea y volcarse en cosas que le gusten y le hagan sentir bien para olvidar lo que está ocurriendo.

  1. Inicio de relaciones sexuales a edades más tempranas. Por otro lado, en comparación con las familias intactas, los hijos que se crían en familias monoparentales tienen un alto índice de comenzar a tener relaciones sexuales a edades más tempranas que el resto. Tal vez sea por el sentimiento de vacío y abandono que pueden llegar a sentir (Maganto, S/F).

  1. Actividades delictivas. Debido al descontrol emocional y conductual, junto al consumo de sustancias legales e ilegales el menor puede realizar actividades delictivas para captar la atención de sus progenitores o simplemente para encajar en un grupo y ser apoyado (Conger y Chao, 1996).

  1. Depresión. También existe la posibilidad de que los adolescentes puedan sufrir depresión debido a la separación de sus padres, esto dependerá de su personalidad y temperamento.

A pesar de que hemos desarrollado de forma breve algunas consecuencias que pueden presentar los niños debido al divorcio de sus padres tanto de forma general como basándonos en las franjas de edad. Tenemos que tener presente, que cada uno se enfrenta a este hecho de forma diferente debido a su personalidad y temperamento.

Por ello, no todos los niños presentarán todas las consecuencias que hemos expuesto aquí de la misma forma, ni tampoco todos aquellos que atraviesan por un proceso de divorcio se tienen que ver tan afectados por este hecho.

Algunas recomendaciones para los padres en proceso de divorcio

Para los niños el proceso de divorcio no deja de ser un hecho traumático que puede incluso llegar a marcar un antes y un después en su vida. Sin embargo, está en los padres el hacer que esto ocurra o por el contrario minimizar sus consecuencias todo lo que sea posible.

A continuación, os mostramos algunas recomendaciones generales que os pueden ayudar para evitar que vuestro hijo sufra más de lo que debe:

  • No discutas delante de él. Si tienes que hablar con tu pareja de algo relacionado con la relación o incluso del niño, debes de hacerlo cuando éste no se encuentre delante. Así evitaremos discutir en su presencia y por ende que afloren sentimientos negativos que puedan influirle.

  • Sincérate con tu hijo. En muchas ocasiones, pensamos que ocultarle el proceso de divorcio será mejor que si se lo contamos. Sin embargo, si hacemos esto estamos cometiendo un gran error ya que le afectará de forma más brusca y le costará más entender el por qué.

  • Haz del proceso algo normal. Una de las mejores formas de hacer que este proceso no afecte tanto a tu hijo, es tomarlo como algo normal. Aunque esto nos sea algo difícil, tenemos que hacerlo por él. Por ello, tenemos que estar calmados en todo momento.

  • No hablarle mal el uno del otro. No es recomendable que lo intentemos poner en contra del otro progenitor, ni mucho menos que digamos cosas negativas al niño del uno al otro.

  • Tener unos hábitos de rutina. Otra acción que hará que el niño asimile el proceso de divorcio lo antes posible, será volver a sus hábitos de rutina habituales. Por ello, ambos padres deben de ponerse de acuerdo lo antes posible en las actividades que el niño debe de hacer con cada uno.

  • Consensuar unas pautas de crianza. Algo que se suele hacer habitualmente, es consentir al niño para despertar emociones positivas que despierten al niño el sentimiento de felicidad más con un progenitor que con otro. Sin embargo, si hacemos esto lo estamos malcriando y consintiendo.

Lo recomendable sería consensuar las pautas de crianza que se van a seguir a partir de ahora con tu pareja, para que así exista un ambiente estable y no perjudicar el desarrollo mental y físico del niño.

  • Apoyarle durante el proceso. Aunque creas que tu eres la persona que más sufre en el proceso de divorcio, la mayor víctima es tu hijo. Por ello, tienes que apoyarle y explicarle lo que está sucediendo para que vea que no ha sido culpa suya y así evitar que las consecuencias que le puedan afectar, sean las menores posibles.

  • No meter al niño en medio de las discusiones. Muchas parejas discuten por el niño como si de una guerra se tratara. Esto también le afecta negativamente y aumentará su frustración ya que no entenderá lo que está ocurriendo.

Intentar evitar este tipo de acciones rebajará el nivel de ansiedad no sólo de tu hijo sino también de la familia en general.

Conclusiones

Como se puede comprobar el proceso de divorcio puede tener muchas consecuencias negativas para el menor. Éste es la gran víctima de este proceso que si no se trata con naturalidad, podrá afectar y cambiar su forma de ver el mundo y relacionarse con su entorno. Como padres y madres debemos de intentar minimizar estas posibles consecuencias e intentar que este proceso no afecte tanto a nuestro hijo.

Por otro lado, cada niño es diferente debido a su personalidad y temperamento. Esto hará que cada uno reaccione a este hecho de una forma diferente, no mostrando así todos los efectos que hemos mencionado aquí tanto de forma general como por edad.

Por último, es importante que mencionemos que no sólo el divorcio puede ser un hecho traumático para nuestro hijo. Puede serlo de igual forma o incluso más creciente ver que los padres están todo el día discutiendo sin control o que no tienen nada en común.

¿Qué otras consecuencias del divorcio conoces?

Referencias

  1. Cantón, J. y Justicia, M.D. (2002a). Problemas de adaptación de los hijos de divorciados. En J. Canón, M.R. Cortés y M.D. Justicia, Conflictos matrimoniales, divorcio y desarrollo de los hijos. Madrid: Ediciones Pirámide.
  2. Conger, R.D. y Chao, W. (1996). Adolescent depressed mood. En R.L. Simons & Associates (Eds), Understanding differences between divorced and intact families: stress, interaction, and child outcome, pp. 157-175. Thousand Oaks, CA: Sage.
  3. Duarte, J. C., Arboleda, M. D. R. C., & Díaz, M. D. J. (2002). Las consecuencias del divorcio en los hijos. Psicopatología clínica, legal y forense,2(3), 47-66.
  4. Farrel, A.D. y White, K.S. (1998). Peer influences and drug use among urban adolescents: family structure and parent-adolescent relationship as protective factors. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 66, 248-258.
  5. Maganto Mateo, C. (S/F). Consecuencias psicopatológicas del divorcio en los hijos.
  6. McLanahan, S.S. (1999). Father absence and the welfare of children. En E. M. Hetherington (Ed). Coping with divorce, single, parenting, and remarriage. A risk and resilience perspective, pp. 117-146. Mahwah, NJ: Earlbaum.
  7. Pagani, L, Boulerice, B., Tremblay, R.E. y Vitaro, F. (1997). Parental divorce and adjustment in adulthood: findings from a community sample. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 40, 777-789.
  8. Whitbeck, L.B., Simons, R.L. y Goldberg, E. (1996). Adolescent sexual intercourse. En R.L. Simons & associates (Eds). Understanding differences between divorced and intact families: Stress, interaction, and child outcome, pp 144-156. Thousand Oaks, CA: Sage.
  9. Zill, N., Morrison, D.R. y Coiro, M.J. (1993). Long-term effects of parental divorce on parent-child relationships, adjustment and achievement in young adulthood. Journal of Family Psychology, 7, 91-103.

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