Causas y Consecuencias de la Discriminación

Causas y Consecuencias de la Discriminación

Para empezar vamos a definir el concepto discriminación y otros dos relacionados, los prejuicios y los estereotipos.

La discriminación es la conducta dirigida a alguien únicamente por pertenecer a un grupo determinado. Se trata de un comportamiento observable, se refiere a actos manifiestos de las personas hacia los miembros de los grupos.

causas y consecuencias de la discriminación

Dos de los tipos de discriminación más extendidos son el racismo cuando esta conducta se dirige hacia un grupo racial y quien la lleva a cabo se llama racista. Y el sexismo cuando se basa en el sexo y se denomina a quien la ejerce sexista. Por lo general son los estereotipos y los prejuicios los que conducen a la discriminación.

El prejuicio se define como una actitud, por lo general negativa, hacia los miembros de un grupo. Es la evaluación de alguien basada en su raza, sexo, religión o simplemente por la pertenencia a otro grupo diferente al propio.

Los estereotipos son las creencias de que los miembros de un grupo comparten una característica particular, pueden ser positivos o negativos.

Representan los conocimientos que se tienen sobre los miembros de ciertos grupos, aunque se sepa que esos conocimientos son falsos. Por ejemplo, las personas mayores son débiles, los americanos padecen obesidad o los alemanes no son simpáticos.

Causas de la discriminación

Se han realizado numerosas investigaciones para estudiar el concepto de discriminación y sus posibles causas. Se han encontrado diferentes factores, cada uno de ellos son suficientes pero ninguno necesario, para que se acabe produciendo la discriminación: motivacionales, socioculturales, de personalidad y cognitivos.

A continuación vamos a ver detenidamente en qué consiste cada uno de estos factores y sus diferentes componentes.

Factores motivacionales

Desde este enfoque la discriminación es el resultado de tensiones, emociones, miedos y necesidades del sujeto. Este comportamiento sirve para reducir estados emocionales negativos o satisfacer necesidades básicas. Dentro de los factores motivacionales podemos distinguir:

  • Frustración y chivos expiatorios. Según definió Berkowitz, la interferencia en la consecución de las metas (frustración) produce una activación emocional (ira) que a veces culmina en agresión. La teoría del chivo expiatorio sostiene que las diversas frustraciones de la vida pueden generar una agresión desplazada que reduzca y desahogue este nivel de frustración. Con frecuencia los destinatarios de la agresión desplazada son los miembros de grupos a los que no pertenecemos.

  • La teoría de la identidad social. Esta teoría indica que estamos motivados a mantener una evaluación general positiva de nosotros mismos que está determinada por la identidad personal y la identidad social. La identidad personal se basa en los logros personales y de cómo los valoramos en comparación a los demás. Y por otro lado la identidad social se basa en la pertenencia a determinados grupos. Habitualmente asignamos a los grupos que pertenecemos un mayor valor y por tanto se lo quitamos a los grupos de los que no formamos parte. De esta manera, al favorecer las percepciones de nuestros grupos y despreciar a los grupos a los que no pertenecemos, mejora nuestra identidad social.

Factores socioculturales

Algunos investigadores señalan que la discriminación, igual que los prejuicios son aprendidos. Esta información aprendida suele venir de tres fuentes diferentes:

  • Los padres o personas de referencia. En un estudio realizado en los años 50 por Bird, Monachesi y Burdick, encontraron que casi la mitad de las familias blancas a las que entrevistaron habían prohibido a sus hijos jugar con niños negros. Además estos padres solían hacer especial hincapié en cualquier noticia de actos delictivos de este colectivo para demostrar que tenían razón ante esa prohibición. Como resultado, otro estudio realizado en la década de los 90 por Rohan Y Zanna, concluye que los niveles de prejuicio racial de padres e hijos coinciden en buena medida. Otra consecuencia de este factor de discriminación es que los niños de diversos países o regiones del mismo país aprenden a odiar a diferentes grupos étnicos.

  • Los medios de comunicación de masas. Aunque en los últimos años se ha tratado de no transmitir los prejuicios ni la discriminación a través de estos medios, aún hoy en día se pueden apreciar actitudes sexistas o racistas en los anuncios, programas de televisión, etc. aunque de forma más sutil o que pasa más desapercibida que hace unos años.

Factores de personalidad

Diferentes estudios han concluido que existe un tipo de personalidad autoritaria, y que los individuos más autoritarios suelen ser más racistas. De esta forma se ha demostrado que los factores de personalidad también pueden influir en que una persona utilice la discriminación o no.

Al igual que los otros no es un factor determinante. Puede ocurrir que un individuo tenga una personalidad autoritaria pero que nunca llegue a ejercer la discriminación.

Factores cognitivos

La creencia de que un grupo posee características negativas genera desagrado hacia él y por tanto los comportamientos discriminatorios. El componente principal en este caso son los prejuicios negativos sobre ese grupo. Por ejemplo, un aspecto fundamental de las campañas nazis contra los judíos fue la propaganda negativa que difundieron de estos.

De esta manera justificaban los arrestos y posteriores asesinatos. Mostraban a los judíos como conspiradores, sucios y peligrosos y que por tanto era necesario controlarles. La formación de estos estereotipos negativos que llevan a la discriminación puede venir de dos procesos:

  • Categorización. Este proceso consiste en colocar en un grupo a una persona, objeto o estímulo. Se trata de realizar suposiciones sobre las características de ese elemento que comparte con los demás miembros del grupo en el que le estamos incluyendo. Esta categorización es necesaria para desenvolvernos en el día a día y en muchas ocasiones esas suposiciones que nos permiten clasificar son correctas. Pero en otras ocasiones la categorización es incorrecta, y esto suele ocurrir principalmente con los grupos humanos. Solemos atribuir a todos los miembros de un grupo las mismas características que a su vez les hacen diferentes de nuestro propio grupo.

Estos prejuicios una vez más suelen ser aprendidos de los padres, compañeros e instituciones. También se adquieren a través de las experiencias que se hayan vivido con ese grupo que se generaliza a todos los miembros.

  • Procesamiento selectivo de información. Por un lado las personas tendemos a ver lo que queremos ver. Prestamos especial atención a la información que confirma nuestras expectativas o estereotipos y omitimos aquella que las niega. Además las investigaciones también han demostrado que la información congruente con estos estereotipos se recuerda mejor. En un estudio realizado por Cohen en 1981, se mostraba a los participantes un vídeo de una mujer cenando con su esposo para celebrar su cumpleaños. Cuando se dijo a los sujetos que la mujer era camarera, recordaron que en la escena bebía cerveza y tenía un televisor. Cuando se les dijo que era bibliotecaria, recordaron que usaba gafas y que estaba escuchando música clásica. Los estereotipos que tenían sobre las camareras y las bibliotecarias hizo que recordaran únicamente los datos que eran congruentes con esas creencias.

Por lo tanto, los sesgos o errores al procesar la información fortalecen las creencias negativas o estereotipos sobre un grupo aunque sea erróneos.

Consecuencias de la discriminación

Podemos enumerar consecuencias de la discriminación a diferentes niveles:

1- Para la persona víctima u objetivo de la discriminación

En primer lugar, los miembros que pertenecen a una minoría sobre lo que se ejerce la discriminación están objetivamente peor de lo que estarían si no existieran esos prejuicios contra ellos. Repercuten en el plano psicológico, económico y físico.

Algunos estudios han indicado que pertenecer a una minoría puede ser un factor de riesgo para desarrollar algunas enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad. Además los miembros de los grupos minoritarios tienen menos empleos, tiene más dificultades para acceder a un puesto de trabajo, son puestos de menos prestigio y peor salario que los miembros de las mayorías.

Por otro lado, es más probable que los individuos que pertenecen a grupos minoritarios sean víctimas de la violencia de los sujetos que forman parte de grupos mayoritarios.

2- En el ámbito comunitario

La discriminación afecta en diferentes ámbitos de la sociedad, impidiendo en muchos casos su propio crecimiento debido a que se produce una fractura social e impide aprovechar los beneficios de la diversidad.

Además el grupo tiende a ser marginado, se evita el contacto con ellos y se les excluye de la sociedad. Habitualmente esta marginación deriva en problemas más graves como la formación de pandillas que incurren en actos ilegales y delictivos.

3- Actitudes negativas

La discriminación además genera en las personas una serie de actitudes y comportamientos negativos como la ira y la agresividad contra los miembros que no pertenecen a su grupo.

En muchas ocasiones esto lleva a la violencia verbal y física entre los miembros de los diferentes grupos que puede tener consecuencias muy graves como el asesinato.

Formas de combatir la discriminación

Como hemos visto la discriminación tiene causas muy diversas y por eso parece complicado eliminar la discriminación y los prejuicios negativos por completo.

Pero sí se han realizado numerosos estudios orientados a reducirlos y se han señalado varias técnicas que pueden resultar útiles para ello.

1- Control consciente de los estereotipos

A finales de los 80 Devine realizó una serie de investigaciones que señalaban que incluso los sujetos que en principio no tienen prejuicios, en ocasiones tenían comportamientos o pensamientos discriminatorios porque hay una serie de prejuicios que se adquieren de forma inconsciente.

Por otro lado, de estas mismas investigaciones concluyó que los individuos sin prejuicios controlan de forma consciente sus pensamientos sobre el grupo minoritario, aunque sabe cuáles son los estereotipos negativos de esa minoría, no cree en ellos y no los utiliza para discriminarles.

Así que este autor indica que se pueden superar los prejuicios inculcados, aunque requiere un esfuerzo de atención y tiempo porque no va a ocurrir automáticamente. Se trata de controlar de manera consciente los efectos de los estereotipos en los propios juicios sobre los grupos minoritarios.

2- Legislación contra la discriminación

Parece complicado que se llegue a eliminar la discriminación a través de leyes, porque no se pueden controlar los prejuicios y estereotipos de una persona, igual que no se pueden controlar sus pensamientos.

Pero las leyes si pueden garantizar que los miembros de las minorías no sean tratados de formas diferentes, y las leyes en contra de la discriminación reducen la frecuencia y la gravedad de estos actos.

Otra función de las leyes es establecer normas e indicar qué es aceptable y qué no en una sociedad. En la medida que el individuo entienda que la discriminación no es aceptada en su entorno será menos probable que emprenda esos actos.

Con el tiempo, se acaban por interiorizar las actitudes no prejuiciosas, porque estas conductas se vuelven rutinarias, la no discriminación se convierte en un hábito. No se deja de ejercer por miedo a las leyes si no porque la persona ya lo entiende como una conducta que no es correcta.

3- Contacto entres grupos mayoritarios y minoritarios

Tal como afirma Pettigrew la hipótesis del contacto afirma que el contacto entre los miembros de grupos diferentes lleva a actitudes más positivas de unos hacia otros. Este contacto servirá para que las personas del grupo mayoritario comprueben que los estereotipos que existen sobre el grupo minoritario no son correctos.

Aunque también se ha visto que este contacto tiene que contar con una serie de características para que sea efectivo contra la discriminación. Estos requisitos son sobre todo, que el contexto en el que se produce el encuentro sea de cooperación entre los miembros de ambos grupos y que los individuos tengan una posición social aproximada.

Igualmente es aconsejable que este contacto se empiece a producir en edades tempranas porque los niños pueden modificar más fácilmente sus prejuicios que los adultos que llevan años teniendo una creencia determinada.

Referencias bibliográficas

  • Austin, W., Worchel, S. (1979). The Social psychology of intergroup relations. Brooks-Cole Publishing Company.
  • Worchel, S., Cooper, J. (1999). Social Psychology. Wadsworth Publishing Company.
  • Allport, G.W. (1954). The nature of prejudice. MA: Addison-Wesley.
  • Dovidio, J.F. (1986). Prejudice, discrimination and racism: Theory and research. New York.
  • Katz, P.A., Taylor, D.A. (1988). Eliminating racism: Profiles in controversy. New York.
  • Zanna, M.P., Olson, J.M. (1994). The psychology of prejudice: The Ontario symposium, vol. 7. NJ: Erlbaum.
  • Dovidio, J.F., Evans, N., Tyler, R.B. (1986). Racial stereotypes: The contents of their cognitive representations. Journal of Experimental Social Psychology.
  • Fuente imagen.

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