¿Qué es la atención temprana (AT)?

¿Qué es la atención temprana (AT)?

Para entender el papel de la atención temprana hay que entender el papel hay que tener en cuenta que el desarrollo de los niños es un proceso complejo de evolución biológica, psicológica y social, fruto de la interacción entre factores genéticos y ambientales. Durante esta etapa se conforman numerosas habilidades relacionadas con el aspecto perceptivo, motor, cognitivo, lingüístico y afectivo-social del niño.

Se trata de un período crítico durante el cual el sistema nervioso tiene una alta plasticidad, es decir, puede ser alterado por alguna causa externa o interna. Los riesgos que pueden sufrir los niños de presentar un futuro trastorno del desarrollo pueden ser biológicos o sociales.

atención temprana

Se considera de riesgo biológico aquellos niños que han estado sometidos a situaciones como por ejemplo ser prematuros, tener bajo peso o presentar anoxia al nacer. Por otro lado, el riesgo psico-social hace referencia a las condiciones sociales que rodean al niño, como por ejemplo la falta de cuidados o interacciones intrafamiliares, maltrato, negligencias, abusos...

A su vez, la plasticidad tiene relación con la capacidad de recuperación y reorganización orgánica y funcional. Pero ¡OJO!, esta capacidad decrece posteriormente y será fundamental la detección temprana, el inicio de las intervenciones y por supuesto la implicación familiar.

Es aquí donde la atención temprana cobra interés. Se trata de un conjunto de intervenciones cuya finalidad es dar respuesta a las necesidades transitorias o permanentes de estos niños, lo más pronto posible,optimizando y compensando los déficit.

El objetivo es que puedan alcanzar una adecuada maduración en todos los ámbitos, así como un alto nivel de desarrollo tanto personal como social. Es necesario tener en cuenta al niño en su globalidad y la participación de un equipo interdisciplinar (profesionales comparten información) y transdisciplinar (profesionales adquieren conocimiento de otras disciplinas) .

Aspectos históricos

La AT se inició en España en los años 70 de la mano de numerosas asociaciones de padres con niños con dificultades. A partir de los años 80, el Estado empieza a crear los centros de atención temprana, antes denominados de estimulación precoz.

En el año 2000 se constituye el Grupo de Atención Temprana (G.A.T.) con el objetivo de elaborar el Libro Blanco de la Atención Temprana y superar las posibles descoordinaciones que se pudieran dar entre los diferentes profesionales, asociaciones, familiares y de recursos. Se buscaba asegurar aspectos fundamentales en este ámbito como  la interdisciplinariedad, la globalidad, la coordinación y la calidad.

La ODAT, u organización diagnóstica para la atención temprana, basándose en el Libro Blanco de la AT, integra las clasificaciones existentes, organizándolas de acuerdo a la realidad y a las necesidades. Tiene en cuenta el enfoque bio-psico-social, la prevención 1ª, 2ª y 3ª (detección, diagnóstico y tratamiento) y el lenguaje común entre los profesionales que trabajan. Atiende a las particularidades y peculiaridades de la población infantil de 0 a 6 años susceptible de AT. La Junta de Andalucía fue la primera organización que intenta aunar la ODAT y la CIE-9.

Objetivos de la Atención Temprana

Se han propuesto los siguientes objetivos claves para trabajar encaminados a:

-La adopción de medidas para PREVENCIÓN, tanto primaria, secundaria como terciaria.

-La DETECCIÓN PRECOZ de los riesgos de deficiencias. Detectar si el niño se comporta, reacciona y relaciona conforme a lo esperado para su edad, analizando y describiendo los puntos fuertes y débiles de él y su entorno.

-ANÁLISIS DAFO:

  • D: Debilidades
  • A: Amenazas
  • F: Fortalezas
  • O: Oportunidades

-La INTERVENCIÓN como proceso tendente a conseguir el máximo desarrollo físico, mental y social. Por ejemplo:

  • Reduciendo los efectos de los déficit y optimizando el curso global del desarrollo del niño.
  • Utilizando mecanismos de compensación, eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas.
  • Evitando o reduciendo la efectos secundarios producidos por un trastorno o situación de riesgo.
  • Tener en cuanta la familia y en entorno del niño, considerando a éste como sujeto activo de la intervención.

¿Cómo evaluar en atención temprana?

Para empezar es necesario evaluar al niño y a su entorno, tanto familiar como escolar. Cuánto más fuentes de información tengamos a nuestra disposición, podremos hacer una evaluación más exhaustiva.La evaluación se iniciará lo antes posible y se realizará al principio, para corroborar lo que los padres dicen y a la mitad, para ver cómo va evolucionando el niño.

Áreas a evaluar

En cuanto a los aspectos a evaluar en el niño hay que tener en cuenta el área cognitiva, el área motora (motricidad gruesa y fina), el área del lenguaje (comprensión y expresión), el área socio-emocional y el área adapatativa o de autocuidado.

Las dos últimas normalmente son evaluadas mediante cuestionarios que rellenan los padres. De esta manera obtendremos información sobre la conducta del niño (ansiedad, estado de ánimo, quejas somáticas) y sobre su personalidad (conflictos internos y externos, temperamento, relación con padre y madre, lugar que ocupa en la familia...).

También es importante evaluar aspectos adiccionales en el niño, mediante la observación. Estos son: la autorregulación que modula la atención y el control de los impulsos; la persistencia o intento repetido por realizar alguna acción; la anticipación del fracaso, es decir cuando el niño debe enfrentarse a una tarea que sabe que no va a conseguir; la tolerancia a la frustración, o cómo el niño continúa a pesar de acumular sucesivas experiencias de fracaso; la flexibilidad o en qué medida busca alternativas para la solución de problemas; la motivación o el grado de entusiasmo y emoción ante nuevos juegos y la interactividad o el grado de relación del niño tanto con el evaluador como con su familia.

Un aspecto interesante es el de la edad corregida. Ésta se refiere a la edad que tendría el niño si hubiera nacido a término, es decir a las 40 semanas de gestación. Esto es importante tenerlo en cuenta para evaluar no solo el crecimiento sino también el desarrollo mental, motor, del comportamiento y del lenguaje. Un ejemplo ilustrativo es si su hijo nació en la semana 28, fue 12 semanas (3 meses) prematuro. Si ahora tiene 6 meses de edad (24 semanas desde el nacimiento), su edad corregida es 24 semanas - 12 semanas = 12 semanas (3 meses).

Con respecto a la evaluación dentro del entorno familiar, es importante atender al estado emocional actual. Es decir, se trata de una familia que va a tener un bebé, durante 9 meses han fantaseado sobre cómo será su hijo, a quién se parecerá... sin embargo tras el nacimiento nace un niño que no es como esperaban. La familia pasa un duelo, y alomejor el padre y la madre van a ritmos diferentes de recuperación, eso hay que tenerlo en  cuenta.

También hay que tener en cuenta las necesidades y recursos de las familias, por ejemplo, si viven en una ciudad o en un pueblo; si tienen un estrés adicional como por ejemplo que haya alguien en paro en la familia, que tengan otros hijos...; si tienen fuentes de apoyo como una abuela que se pueda encargar durante las horas de trabajo del niño...

Por último, el vínculo padres-hijos y el apego existente es fundamental, se evaluará si éste es seguro, inseguro, ambivalente. Además el sentimiento que experimente el evaluador por la proyección que realizan sobre él la familia y el niño será fundamental y podrá servir de guía orientativa.

En el entorno escolar será importante evaluar la disponibilidad a colaborar y/o compartir información, así como los recursos que tienen, ¿el niño cuenta con una profesora de pedagogía terapéutica y con una psicóloga?, ¿está la tutora disponible cuando se le necesita?, ¿existe una adaptación curricular en la clase? Hay que tener en cuenta que muchas veces los padres se niegan a que el colegio tenga constancia de nada por el miedo a que le pongan una etiqueta a su hijo.

Dificultades asociadas a la evaluación

Ante las posibles dificultades que pueda presentar el niño durante la realización de la tarea, es conveniente dejar que la termine aunque no haya cumplido el tiempo requerido por ésta y no se le vaya a puntuar. Es necesario establecer el techo de la prueba, y para ello deberá enfrentarse a tareas que el sujeto no sea capaz de solucionar.

También es importante observar cómo reacciona el niño ante la acumulación de fracasos. Además, habrá que tener en cuenta que el desarrollo de un niño es escalonado, y durante el mismo se combinan avances con parones e incluso retrocesos. A veces estos se producen para afianzar los avances anteriores o incluso recuperarse de la hospitalización.

Técnicas de evaluación e instrumentos utilizados

Se disponen de distintos instrumentos que pueden utilizarse para confirmar las hipótesis iniciales realizadas en base a la historia del niño, y evaluar tanto los déficits como las capacidades y habilidades de éste.

-Observación de la conducta espontánea y reactiva ante situaciones y estímulos presentados, así como la relación con los padres y con el profesional que evalúa. Y observación en el hogar.

-Evaluación en contexto escolar: relación con los compañeros y el profesor.

-Examen físico y valoración neurológica y funcional del niño.

-Pruebas estandarizadas, que comentaré a continuación.

-Exámenes complementarios.

Además, al principio se realizará una entrevista en profundidad con la familia de la historia clínica del niño, donde se preguntará por aspectos como factores de riesgo en el embarazo, en el parto, en el postparto, pruebas diagnósticas realizadas e impresión diagnostica.

También se recogerá información de los datos evolutivos como sostén cefálico (habilidad fundamental que permite erguir la cabeza, explorar, conocer el mundo que lo rodea y luego caminar), sonrisa social, prensión voluntaria, mantenerse sentado de forma voluntaria, arrastre o gateo, bisílabas, masticación, primeros pasos, primeras palabras, primera frase y otros hitos evolutivos.

A continuación pasaré a comentar los instrumentos más utilizados en atención temprana, para evaluar a los neonatos, el desarrollo, las conductas y la personalidad.

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Para evaluar la conducta se prestará atención al comportamiento del sujeto durante la evaluación, así como a cuestionarios cumplimentados por padres y profesores.

Como ejemplos se pueden utilizar el Child Behavior Check List ó CBCL, que es un listado de conductas infantiles donde se evalúan tanto el comportamiento internalizante, donde los niños dirigen sus emociones y sentimientos hacia el interior. Es decir, podríamos hablar de problemas de ansiedad y depresión, de problemas somáticos y de comportamiento retraído.

El comportamiento externalizante dirigido hacia el exterior como comportamiento agresivo o delincuente. Y por último problemas sociales, de atención y del pensamiento, que pueden estar presentes en estos niños.  También puede utilizarse el BASC, que es un sistema de evaluación de la conducta de niños y adolescentes, donde se miden numerosos aspectos del comportamiento y la personalidad, incluyendo dimensiones tanto positivas (adaptativas) como negativas (clínica).

En cuanto a la evaluación de la personalidad se podrán utilizar test proyectivos desde los 3 años en adelante. Pero... ¿en qué consisten los test proyectivos?

Se trata de instrumentos que estimulan la imaginación del sujeto, donde no hay respuestas correctas o incorrectas, y que revelan aspectos inconscientes de la conducta. Existen diferentes subtipos. Algunos de los más utilizados en atención temprana para evaluar a estos niños son los siguientes. Por ejemplo, temáticos, donde el objetivo es narrar una historia a partir de la presentación visual de láminas. Dentro de este subtipo nos encontramos con el test de pata negra.

Por otro lado, los expresivos o gráficos, donde los niños deben escribir o realizar un dibujo. Por ejemplo: el dibujo de la familia de Corman; el test de la casa-árbol-persona (HTP) de Buck o el juego del garabato de Winnicott, que nos permite ver si el niño persevera siempre en lo mismo o si es creativo.

Por último, las asociativas, donde el objetivo es emitir respuestas que se asocien con el estímulo, por ejemplo las fábulas de Düss.

Reflexión final

A lo largo de todo este artículo he intentado ofrecer una visión de la dificultad que supone trabajar con niños con dificultades en el desarrollo, y la dificultad que entraña la evaluación de los mismos en atención temprana.

Además, es muy importante el compromiso de la sociedad con la protección de estos niños, sólo de esta manera, y con la colaboración de todos, se podrán atender a las desigualdades que presentan éstos y se podrá garantizar el derecho a alcanzar un desarrollo evolutivo lo más normalizado posible y una vida plena e independiente.

Bibliografía

  1. Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (GAT), (2005), Libro blanco de la atención temprana. Madrid, España. Real Patronato de Discapacidad.
  2. Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (GAT), (2008), Manual descriptivo Odat. Actualización 2008. Madrid, España. Real Patronato de Discapacidad.
  3. Fernández-Ballesteros, R., (2011). Evaluación psicológica: conceptos, métodos y estudio de casos. (2ª ed.). Madrid, España. Pirámide.
  4. Moreno Rosset, C., 2005). Evaluación psicológica: teorías y prácticas. (2ª ed.). Madrid, España. Sanz y Torres.

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