El apego evitativo: desarrollo, síntomas y tratamiento

El apego evitativo: desarrollo, síntomas y tratamiento

Cuando los padres no están en sintonía afectiva con sus hijos, o son distantes o intrusivos, causan a éstos mucha angustia. Los niños se adaptan a este entorno que los rechaza construyendo estrategias defensivas de apego en un intento de sentirse seguros, para regular o atenuar estados emocionales intensos y aliviar la frustración y el dolor.

Forma uno de los tres tipos de apego inseguro: evitativo, ansioso/ambivalente o desorganizado. En este artículo, describiremos los patrones de apego evitativo, que representen aproximadamente un 30% de la población.

apego evitativo

Por el contrario, cuando los padres están en sintonía con su bebé y están disponibles siempre que éste los necesite, es muy probable que se desarrolle un vínculo de apego seguro. Tener un tipo de apego seguro tiene numerosos beneficios para los niños, que normalmente duran toda la vida.

Los niños con apego seguro son más capaces de regular sus emociones, se sienten más seguros a la hora de explorar lo que les rodea y tienden a ser más empáticos que aquellos con un tipo de apego inseguro.

Por tanto, la forma en que los padres o los cuidadores principales interactúan con el niño durante los primeros meses de su vida determina en gran medida el tipo de apego que desarrollará con ellos.

¿Qué es el apego evitativo?

Los padres de los niños que han llegado a desarrollar este tipo de apego tienden a no estar emocionalmente disponibles o a ser poco responsivos a los hijos la mayor parte del tiempo.

Ignoran las necesidades de sus hijos y pueden rechazarlos especialmente cuando sienten dolor o se encuentran mal. Con frecuencia, estos padres racionalizan su falta de respuestas diciendo que intentan no mimar mucho a sus hijos con demasiada atención o afecto. También desalientan el llanto y fomentan una independencia prematura en sus hijos.

Los niños reaccionan a estas conductas de sus padres aprendiendo muy temprano a suprimir el deseo natural de buscar confort en sus padres cuando están asustados, angustiados o con algún tipo de dolor.

Mediante muchas interacciones frustrantes con figuras de apego que los rechazan, estos niños han aprendido que mostrar o reconocer que están angustiados conlleva un castigo o rechazo por parte de los demás. Si no lloran ni expresan exteriormente sus emociones, suelen poder satisfacer al menos una de sus necesidades de apego, que es mantenerse físicamente cercano a sus padres.

Muchos niños con apego evitativo aprenden a consolarse y cuidarse a sí mismos para lidiar con el dolor de ser rechazados y con las emociones problemáticas que sienten. Desarrollan una orientación pseudo-independiente hacia la vida y mantienen la ilusión de que pueden hacerse cargo de ellos mismos completamente. Como resultado, no suelen tener el deseo natural o la motivación de buscar apoyo en otras personas.

El desarrollo del apego evitativo

Existen varios factores que contribuyen al desarrollo de este tipo de apego: la calidad de la relación entre los padres, el temperamento del niño y, la más importante, la incapacidad por parte de los padres para responder empáticamente a los sentimientos y necesidades de los niños. Muchos padres, que quieren lo mejor para sus hijos, encuentran difícil permanecer en armonía o estar emocionalmente cercanos a ellos.

Los investigadores en el campo del apego han encontrado varios motivos para las dificultades de los padres en esta área. Estudiando un grupo de madres emocionalmente distantes, los investigadores encontraron que la falta de respuestas a sus hijos se debía, al menos parcialmente, a su falta de conocimiento sobre “cómo mostrar apoyo hacia otras personas”.

Algunas de las madres eran poco empáticas, mientras otras habían fracasado a la hora de desarrollar un sentido de compromiso y cercanía, que son factores cruciales a la hora de ser madre.

Algunas de estas madres habían tenido un historial de experiencias de apego negativas durante la infancia, con cuidadores que las rechazaban, lo cual explica por qué tenían un repertorio más limitado de estrategias de cuidado a su disposición.

En otras palabras, las madres de este estudio estaban tratando a sus hijos más o menos como ellas habían sido tratadas de niñas, y sus bebés estaban formando un apego evitativo hacia ellas.

Síntomas en la infancia, adolescencia y en la edad adulta

Desde que son bebés, muchos niños de apego evitativo han aprendido a reprimir sus emociones. Sus formas de expresar que creen que son completamente independientes suelen extrañar a las personas de su alrededor y desalientan que otros les ofrezcan ayuda o apoyo.

Aunque estos niños no expresan de forma exterior deseos de cercanía y cariño, a nivel fisiológico muestran fuertes reacciones cuando se separan de sus figuras de apego, como han demostrado varias situaciones experimentales.

Cuando son un poco mayores, estos niños aparentan estar más emocionalmente aislados y ser más hostiles y agresivos que sus compañeros. En el colegio, suelen ser abusones que victimizan a otros niños. Como adolescentes, tienden a ser poco populares entre sus compañeros de clase y no suelen gustar a sus profesores, ya que están menos implicados emocionalmente con sus familias que los adolescentes con apego seguro.

Las personas que formaron un vínculo de apego evitativo hacia sus padres mientras crecían suelen mantenerse alejados de la cercanía emocional y la intimidad en sus nuevas relaciones.

Suelen sentirse incómodos con el contacto físico e intentan limitar los intercambios afectivos y sexuales con sus parejas para mantener una “distancia de seguridad” en la relación. Valoran los aspectos amistosos de una relación, pero rechazan el amor romántico, la pasión, el compromiso y la satisfacción. Otros adultos identificados como evitativos son solitarios; prefieren el aislamiento y se interesan, sobre todo, en materias prácticas.

Cuando se enfrentan a amenazas de separación o pérdidas, muchos de estos adultos son capaces de centrar su atención en otros temas y objetivos. Otros tienden a retirarse socialmente e intentar lidiar con la amenaza ellos solos.

Niegan su vulnerabilidad y usan la represión para administrar las emociones que surgen en situaciones que activan sus necesidades de apego. En las pocas ocasiones en las que buscan apoyo por parte de su pareja durante una crisis, utilizan estrategias indirectas como quejarse y tener rabietas.

Muchos de estos adultos utilizan estrategias preventivas que desactivan su sistema de apego, por ejemplo, escogen no implicarse demasiado en una relación por miedo al rechazo. Otra estrategia consiste en suprimir recuerdos de circunstancias negativas de apego, como la ruptura de una relación.

De hecho, estos adultos suelen tener muy pocos recuerdos de su relación temprana con sus padres. Otros describen su infancia como feliz y a sus padres como cariñosos, pero son incapaces de dar ejemplos específicos que apoyen estas evaluaciones positivas.

Las personas con este tipo de apego suelen estar excesivamente centradas en sí mismas  e ignoran los intereses y sentimientos de los otros. También tienen dificultades a la hora de expresar sus pensamientos y sentimientos a su pareja. Su respuesta típica en una discusión, conflicto o cualquier otra situación estresante es mantenerse distante y al margen.

Estas personas tienen muchas veces una visión general positiva de ellos mismos y una actitud negativa y cínica hacia el resto de gente. En muchos casos, esta alta auto estima es defensiva y protege una identidad débil que es muy vulnerable a los rechazos.  

Cuando son adultos, las personas con apego evitativo son especialmente dañinas para sus parejas y para sí mismos cuando están en una relación. A continuación, expongo una lista de conductas propias de estas personas:

  • Decir o pensar “no estoy preparado para el compromiso”, pero mantenerse en la relación a pesar de eso, a veces, durante años.
  • Centrarse en pequeñas imperfecciones de la pareja: la forma en que habla, viste, come…y permitir que esto influya en los sentimientos amorosos hacia él o ella.
  • Aferrarse a una ex pareja.
  • Reacciones de enfado ante amenazas percibidas de la pareja que, en muchos casos, no son reales.
  • Flirtear con otros como una manera dolorosa de introducir inseguridad en la relación.
  • No decir “te quiero” pero dar a entender de forma implícita que se tienen sentimientos hacia la otra persona.
  • Distanciarse cuando las cosas van bien (por ejemplo, no llamar ni dar señales de vida después de una cita).
  • Formar relaciones con un futuro imposible, como con alguien que está casado.
  • Tener secretos y no dejar claras las cosas para mantener el sentimiento de independencia.
  • Evitar la proximidad física (por ejemplo, no querer compartir la misma cama, tener sexo con la pareja, caminar varios pasos por delante).

Las personas con apego evitativo más extremo son casi incapaces de hablar sobre sus sentimientos; casi todos los sentimientos a los que tienen acceso son negativos y tienen grandes dificultades a la hora de describirlos verbalmente.

Este síndrome es conocido como alexitimia. La raíz de esta palabra significa literalmente “no tener palabras para los sentimientos”, que no es lo mismo que no tener sentimientos. Los peores casos solo pueden expresarse mediante rabietas o síntomas físicos aparentemente inexplicables, como dolores de estómago o de cabeza.

Tratamiento

¿Existe alguna solución para todos los problemas derivados del desarrollo de un vínculo de apego negativo? Afortunadamente, hay varias terapias que pueden ayudar. Las terapias relativas al apego en adultos varían dependiendo de la severidad del problema.

En la mayoría de las terapias, la recuperación emocional de experiencias pasadas es la clave. Estas terapias suelen tratar de crear una atmósfera donde las personas se sientan cómodas siendo vulnerables y puedan romper las barreras para ser capaces de confiar y amar mientras viven feliz y productivamente. A veces, un ambiente psiquiátrico es necesario para el proceso, debido a posibles alteraciones por desequilibrios químicos en el cerebro.

La terapia ocurre a diferentes niveles: cognitivo, conductual, espiritual e interpersonal. Generalmente, el tratamiento implica identificación y validación de los sentimientos, alentar la expresión segura de estos sentimientos, averiguar de dónde vienen esos sentimientos específicos, reconocer las experiencias negativas de la infancia y aliviarlas.

La terapia conductual cognitiva es el mejor modo para expulsar la ansiedad y, por ende, mejorar una relación. Aprender cómo cambiar el modo de pensar de una persona tiene un efecto enorme en cómo se siente la persona y, al final, cambiará la conducta que exhiba, ya que la mayor parte del tiempo los sentimientos influyen en cómo nos comportamos.

El primer tema con el que se trabaja en la terapia es la reducción de los síntomas físicos de la ansiedad a través de la relajación. Los terapeutas practican técnicas de relajación que calman los músculos que se tensan cuando estamos ansiosos y disminuyen la tasa cardíaca. Ser capaz de pensar con la cabeza despejada es la clave para enfrentarse a los problemas típicos de una persona con vínculo de apego evitativo.

El siguiente paso para reducir la ansiedad es reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos, porque la negatividad puede ser la fuente de la extrema ansiedad que sienten estas personas.

Los adultos con vínculo de apego evitativo suelen asumir que saben lo que su pareja piensa sin comunicarse con ellos. También hacen de pequeñas cosas un mundo y se agobian demasiado como para solucionar los problemas en su relación, así que se vuelven ansiosos y se distancian de su pareja.

Aprender a comunicarse de forma eficaz es uno de los principales objetivos en la terapia, de forma que no se hagan asunciones negativas sobre la pareja o sobre el estado de la relación. Finalmente, la terapia se centra en enfrentarse a los problemas del pasado que pueden ser la causa de los problemas en la relación actual.

Escribir cartas a la familia o a los amigos y leerlas en voz alta al terapeuta es una forma de confrontarse con la fuente de miedo de la persona, y la visualización del enfrentamiento puede ser de gran ayuda.

¿Se puede transformar el apego evitativo a uno seguro?

Afortunadamente, estas personas no tienen por qué permanecer encerradas en estas estrategias defensivas que han formado de forma temprana en sus vidas. Hay muchas experiencias a lo largo de la vida que proporcionan oportunidades para el crecimiento y el cambio personal. Aunque los patrones de apego formados en la infancia tienden a persistir a lo largo de la vida, es posible adquirir un apego seguro en cualquier edad.

Una manera esencial de hacer esto es dar sentido a tu historia. La investigación sobre el apego demuestra que el mejor predictor de la seguridad del apego de un niño no es lo que ocurrió a sus padres cuando eran niños, sino saber cómo sus padres dieron sentido a esas experiencias infantiles.

La clave para dar sentido a las experiencias es escribir una narrativa coherente, que ayuda a entender cómo las experiencias en la infancia están aún afectando a la vida actual de la persona.

Los terapeutas ayudan al adulto a través del proceso de crear una narrativa coherente para ayudarle a construir un apego más saludable y seguro y para fortalecer el sentido personal de resiliencia. Cuando se crea una narrativa coherente, el cerebro se vuelve a “cablear” para cultivar una mayor seguridad a la persona y a sus relaciones.

Estar implicado en una relación a largo plazo con alguien que tiene un tipo de apego seguro constituye un buen primer paso hacia el cambio. La otra forma es a través de la terapia; la alianza o relación terapéutica ofrece un lugar seguro para explorar la historia de apego y crear una nueva perspectiva para vernos a nosotros mismos, a los otros y las relaciones en general.

Sin embargo, no todo el mundo puede aprovechar las ventajas de la terapia y no todo el mundo ha encontrado una pareja con apego seguro con la que mejorar su propio apego. Afortunadamente, hay ciertas cosas que todo el mundo puede hacer sin necesitar a una pareja o un terapeuta:

  • Haz una lista de los rasgos positivos que se buscan en una pareja. Estos rasgos suelen ser características de una persona con apego seguro.
  • Si estás en una relación, muestra tus sentimientos de rabia y enfado en lugar de distanciarte.
  • Sé vulnerable; intenta, de forma honesta, expresar tus miedos de separación y pérdida potencial de tu pareja.
  • No te aísles, ni siquiera como una pareja. Extiende tu círculo de amigos y familia que sean abiertos y honestos contigo.
  • Procura tomar consciencia de tus estrategias defensivas en las relaciones, como ser indiferente o distante o tener actitudes superiores o vanidosas, para comenzar a cambiarlas.

Referencias

  1. http://psychcentral.com/lib/how-to-change-your-attachment-style/
  2. http://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_to_stop_attachment_insecurity_from_ruining_your_love_life
  3. https://jebkinnison.com/bad-boyfriends-the-book/type-dismissive-avoidant/
  4. http://www.psychalive.org/anxious-avoidant-attachment/
  5. https://appsychtextbk.wikispaces.com/Attachment+Therapy
  6. http://www.center4familydevelop.com/adults.htm
  7. https://www.psychologistworld.com/developmental/attachment-theory.php

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