¿Qué es el Apego Emocional?

¿Qué es el Apego Emocional?

El apego emocional es un tipo específico de vínculo dentro de los vínculos afectivos, de naturaleza social y supone la búsqueda de protección, cuidado, seguridad y bienestar dentro de la relación. Se da en parejas, niños, familiares y en general personas cercanas.

A lo largo de nuestra vida vamos formando vínculos afectivos con distintas personas. Algunas de estas vinculaciones son la relación de padres e hijos, abuelos y nietos, amistad, vínculo fraternal, amor romántico…

apego emocional

Todos ellos muestran algunas características comunes. Por ejemplo, son relaciones afectivas, perduran a lo largo del tiempo, se busca proximidad y contacto con la otra persona, nos produce ansiedad cuando hay una separación que no se desea, son singulares hacia una persona en concreto o depende de la interacción entre ambos.

La figura de apego es la base de referencia y de apoyo en las relaciones que una persona establece con el mundo físico y social.

Según la teoría del apego, la relación primaria que el niño establece con su figura de apego le garantiza protección, le satisface sus necesidades emocionales y el menor se siente querido y acompañado.

Cuando una persona está segura de la incondicionalidad de su figura de apego, desarrolla sentimientos de seguridad, de estabilidad y de autoestima hacia ella y facilita la empatía, el consuelo, el amor y la comunicación emocional.

¿Por qué es importante el vínculo de apego?

niños hermanos

El apego es importante debido a que del modo en que se desarrolle, esto es, sea un estilo de apego apropiado o no, va a depender el desarrollo psicológico del individuo, su seguridad y estabilidad y las relaciones con otras personas.

Existen relaciones de apego a lo largo de toda la vida y no sólo durante la infancia, aunque es alrededor de los 12 meses cuando el bebé forma su primera relación de apego con una persona, habitualmente con la madre, después de un largo proceso.

Debes tener en cuenta que muchas investigaciones indican que el vínculo inicial de un bebé con su primera figura de apego predice las relaciones que el niño establecerá con otras personas a lo largo de su vida: hermanos, amigos, pareja futura…

Como resultado de las diferentes experiencias de apego, sobre todo con las denominadas “figuras centrales” en las etapas más tempranas de la vida de la persona, acabamos formando un “estilo de apego”, es decir, una determinada manera de relacionarnos, de sentir y de pensar en aquellas relaciones que requieren intimidad.

Tu hijo desarrollará una representación mental, generada en la primera infancia a partir del apego con su cuidador principal, que incluirá información acerca de él mismo, de ti como su figura de apego y de la relación que tenéis.

Esto quiere decir que incluirá una idea de quién y cómo es su figura de apego y qué puede esperar de ti. Con este modelo se enfrentará al resto de relaciones y situaciones que tenga que afrontar en la vida.

Además, el estilo de apego se ha asociado como predictor de la conducta humana en relación a la conducta social.

Por ejemplo, algunas investigaciones como la de Waters, Wippman y Sroufe (1979) han demostrado que los niños entre 3 y 6 años que presentaban mayor nivel de competencia social habían sido bebés con un apego seguro.

Además, un apego adecuado se asocia también con un correcto desarrollo emocional, con más empatía, con mayor regulación de las propias emociones y mayor actitud prosocial tanto en niños como en adolescentes.

Y un apego inseguro, por el contrario, se relaciona con una mayor conducta agresiva y hostilidad cuando los niños crecen.

Las funciones del apego son diversas y amplias. Este vínculo asegura la supervivencia de la cría, le da seguridad, estima e intimidad, además de funcionar como base desde la que el niño explora la realidad y acude para refugiarse cuando lo necesita.

Por todo esto, ten en cuenta que en la familia tu hijo aprende patrones de conducta, estilos de relación y habilidades sociales que más tarde generalizará como niño, adolescente y adulto en otros contextos como puede ser su grupo de iguales.

¿Qué tipos de apego existen?

madre e hijo

Los distintos estilos de apego, como ya te he comentado, se pueden observar desde el final del primer año de vida, cuando aparece la formación del primer apego, el cual se generaliza a otras personas significativas durante la infancia y la vida adulta.

Es cierto que no todos los autores coinciden en definir exactamente la misma tipología. Sin embargo, la que te presentamos a continuación es el resultado del consenso entre los distintos autores.

En este sentido, todos los autores coinciden en afirmar que existe un estilo de apego seguro y otro inseguro. Las mayores diferencias entre los distintos autores corresponden a los distintos subtipos dentro del apego inseguro, que ahora te mostraré.

Después de numerosos estudios, las distintas clasificaciones coinciden en algunos aspectos que incluyen el grado de confianza con la figura de apego, la seguridad y la ansiedad y la intimidad o la evitación de ésta.

Podemos encontrar, por tanto:

a) Apego seguro

Un estilo de apego seguro se caracteriza por confiar plenamente en la otra persona, saber que nunca nos va a abandonar ni fallar.

La persona con apego seguro desea mantener una relación íntima con su base de seguridad, está seguro de la relación y no precisa de su aprobación. Sabe que su base de seguridad la estima y la quiere por encima de todo.

Supone un modelo de funcionamiento y representación mental interno de confianza en el cuidador principal. El bebé muestra ansiedad frente a la separación y se calma al volver a reencontrarse con su madre.

b) Apego inseguro, ansioso/evitativo/huidizo

El bebé muestra poca ansiedad durante la separación, no manifiestan conductas de búsqueda de proximidad o contacto hacia su figura de apego a lo largo de toda la situación. En los reencuentros suelen evitar restablecer el contacto.

La falta de interés por su figura de apego y la elevada conducta exploratoria caracteriza su perfil conductual.

Supone una representación de desconfianza en lo que a disponibilidad se refiere.

c) Apego inseguro, resistente/ambivalente

El bebé se muestra ansioso constantemente y muchos de ellos no pueden iniciar una conducta exploratoria activa. De manera aparente, no pueden usar a la figura de apego como base segura desde la que explorar.

Al separarse de su madre llora, pero cuando se reencuentra son su madre no se tranquiliza, fracasando los intentos de su madre por calmarlo.

d) Apego inseguro, desorganizado

Son niños que presentan conductas extrañas en presencia de su madre (tics, quedarse inmóvil, etc.). Pueden mostrar en un mismo episodio y de manera simultánea conductas que se contradicen.

Son niños que pueden mostrar temor hacia su madre y que se muestran desorientados en los reencuentros.

¿Se puede evaluar la calidad del apego?

padre e hija

Quizá la técnica más utilizada para analizar cuál es la calidad del apego entre madre e hijo durante los dos primeros años de vida es “la situación extraña” de Mary Ainsworth.

Para ello, se parte de la teoría del apego que indica que el niño con un vínculo afectivo apropiado presenta seguridad ante la presencia de su madre y por tanto muestra ante ella mayores conductas de exploración del medio. Por el contrario, ante personas extrañas y en ausencia de su madre, el niño presentará reacciones contrarias.

Se diseñó una situación de ocho episodios donde se intercalan las separaciones y los reencuentros entre el bebé, su madre y una persona extraña. A partir de ellos, se puede clasificar a los bebés y a sus madres según la calidad del apego.

¿Y tú qué estas haciendo para desarrollar un apego emocional en tus hijos?

Referencias

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  3. Lafuente, M. J., Cantero, M. J. (2010). Vinculaciones afectivas: apego, amistad y amor. Pirámide, Madrid.
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  6. Sánchez-Queija, I., Oliva, A. (2003). Vínculos de apego con los padres y relaciones con los iguales durante la adolescencia. Revista de Psicología Social, 18:1, 71-86, Universidad de Sevilla.
  7. Schneider, B. H. (2006). How much stability in attachment styles does Bowlby’s theory imply?: Commentary on López. Infancia y aprendizaje, 29 (1), 25-30. University og Ottawa, Ontario, Canadá.
  8. Yárnoz, S., Alonso-Arbiol, I., Plazola, M., Sainz de Murieta, L. M (2001). Apego en adultos y percepción de los otros. Anales de psicología, 17, nª 2, 159-170. Universidad del País Vasco.

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