Agresividad infantil: síntomas, causas y tratamientos

Agresividad infantil: síntomas, causas y tratamientos

La agresividad infantil es uno de los trastornos que más problemas causan en esta etapa del crecimiento, y afecta tanto a los padres, a los profesores, como al entorno cercano del niño. Aunque es habitual que aparezcan arrebatos de ira en la infancia, en estos niños son mucho más frecuentes y graves, además no pueden controlar su mal genio en ninguna circunstancia o situación.

Si no se realiza una intervención adecuada con ellos suele derivar en problemas más graves como fracaso escolar y conducta antisocial en la adolescencia y otras patologías mentales que pueden llegar a ser graves en la edad adulta.

agresividad infantil

En el año 2006 Pereira define la agresividad infantil como las conductas reiteradas de violencia física (agresiones, golpes, empujones, arrojar objetos), verbal (insultos repetidos, amenazas) o no verbal (gestos amenazadores, ruptura de objetos) dirigida a los padres, adultos u otras personas del entorno.

Otros autores como Tobeña o Aroca indican que existen tres tipos de agresividad infantil:

  1. Física, que incluye conductas dirigidas contra las personas (escupir, empujar, abofetear, dar patadas, puñetazos, pegar con algún objeto o amenazar), y contra el entorno o la vivienda familiar (romper, dar patadas, pintar o rayar objetos).
  2. Psicológica (puede ser verbal, no verbal y/o emocional) que implica insultos, gritos, intimidaciones, hacer exigencias irreales, mentir, huir de la vivienda, amenazar con suicidarse, etc.
  3. Económica o financiera, que incluye conductas como robar pertenencias, vender posesiones de otros, incurrir en deudas que deberán pagar los padres, etc.

La violencia suele producirse de forma progresiva, comienza con un tipo de violencia económica y avanza posteriormente hacia el tipo emocional o psicológico, finalizando con la violencia física. El proceso llega a un punto en el que pueden darse los tres tipos de violencia a la vez.

Además se ha dado una definición específica para referirse a los niños y adolescentes que son agresivos exclusivamente con sus padres.

Se denomina violencia filio-paternal y es aquella en la que el hijo/a actúa intencional y conscientemente, con el deseo de causar daño, perjuicio y/o sufrimiento en sus progenitores, de forma reiterada, a lo largo del tiempo, y con el fin inmediato de obtener poder, control y dominio sobre sus víctimas para conseguir lo que desea, por medio de la violencia psicológica, económica y/o física.

Algunos datos relevantes

La mayoría de las investigaciones sobre el tema indican que son los adolescentes varones los que son más agresivos. Aunque otras investigaciones no encuentran diferencias significativas entre los sexos.

Concretamente en España las investigaciones realizadas por Ibabe y Jaureguizar en el año 2011 constatan que los chicos son los que ejercen más violencia física y por su lado las chicas cometen más violencia psicológica.

Y en cuanto a la edad de inicio algunos estudios señalan la edad de 11 años como periodo crítico aunque los datos varían indicando que en algunos casos la conducta agresiva puede empezar a manifestarse a partir de los 4 años. Otro dato que arrojan la mayoría de investigaciones es que existe un periodo en el que la violencia suele alcanzar su punto más elevado entre los 15 y los 17 años de edad.

A nivel comunitario un estudio realizado en España en el año 2014 con adolescentes comprendidos entre los 12 y los 17 años, refleja que el 13.7% habían ejercido violencia física al menos una vez en el último año y el 4% lo había hecho entre tres y cinco veces en el último año.

Por otro lado la mayoría de los encuestados habían ejercido violencia psicológica contra sus padres (el 92% hacia su madre y el 86% hacia el padre), y el 13.8% lo habían hecho más de seis veces en el último año.

Causas de la agresividad infantil

Diversos estudios han tratado de esclarecer cuales son los principales causas o factores de riesgo para el desarrollo de la agresividad infantil.

Todas las investigaciones coinciden en concluir que existen diferentes factores que unidos pueden predecir la aparición de la agresividad. Estos factores se pueden clasificar en: individuales, familiares, escolares o grupo de iguales y comunitarios.

Factores individuales

Las diferentes investigaciones indican que los niños y adolescentes agresivos muestran una baja capacidad empática, alta impulsividad, baja tolerancia a la frustración y baja autoestima.

También se ha observado que en estos niños aparece sintomatología depresiva, sentimiento de soledad, baja satisfacción con la vida y dificultad para expresar emociones o interactuar emocionalmente. Otros rasgos que suelen presentar es que se muestran irritables, tienen conductas antisociales, con dificultades para controlar la ira y con un modo de actuar egoísta.

Otros autores se han centrado en los trastornos psicopatológicos asociados e indican que los más frecuentes son: los trastornos del estado del ánimo y/o ansiedad, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno explosivo intermitente y el trastorno negativista desafiante.

Factores familiares

Diferentes estudios concluyen que la forma en que los padres educan al niño es una de las principales variables a tener en cuenta para el desarrollo de la agresividad. La disciplina inconsistente, la crítica manifiesta, la presencia de frecuentes conflictos parentales y la baja cohesión afectiva en la familia son factores de riesgo.

Los denominados estilos educativos negligente, autoritario y el sobreprotector o permisivo son favorecedores para la aparición de dinámicas agresivas en la familia y especialmente en los niños.

En los últimos años los estudios parecen indicar que el estilo excesivamente permisivo es uno de los mejores predictores en la aparición de los problemas de comportamiento en los niños.

Este estilo educativo se caracteriza por la ausencia de normas y reglas, los padres no asumen su rol como educadores, no se establecen límites claros lo que implica que a los padres no se les considera como una figura de autoridad a respetar.

Otro factor de riesgo importante es la existencia de violencia entre los padres. Los niños que presencian esta forma de relación pueden asumir que la violencia es una forma legítima, útil y eficaz para controlar a los demás, imponer el criterio propio y resolver los conflictos.

Factores escolares y grupo de iguales

La mayor parte de los estudios indican que estos niños y adolescentes presentan un bajo rendimiento escolar, dificultades del aprendizaje, elevado absentismo escolar, dificultades de adaptación y actitudes de rechazo hacia el colegio.

En cuanto al grupo de iguales parece que tienden a relacionarse con otros niños que también ejercen la violencia o presentan algún tipo de relación disfuncional como escasez de vínculos de amistad.

Factores comunitarios

El psicólogo Javier Urra destaca la importancia de los factores sociológicos como razones que generan o mantienen la violencia, y señala entre estos factores: la existencia de valores sociales violentos en las sociedades actuales, la búsqueda del éxito fácil y la permisividad sobre comportamientos inaceptables.

Esto unido a la exposición a la violencia en los medios de comunicación y a la evolución de una sociedad basada en la recompensa y menos en la disciplina, hace que las familias se sientan cada vez más desbordadas por la situación y cuenten con menos recursos para abordarla.

Tratamientos para la agresividad infantil

La problemática de la agresividad infantil requiere un tratamiento por parte de un profesional especializado.

Realizar el diagnóstico y la posterior  intervención de forma precoz es fundamental para evitar que derive en patologías o dificultades de mayor gravedad. Se han realizado números estudios en cuanto al tratamiento que puede ser más efectivo en estos casos y varios tipos de intervención ofrecen resultados satisfactorios.

Programas de entrenamiento para padres

Desde los años 70 éste es el tratamiento que más se ha utilizado. La mayoría de los programas se basan en la mejora de las habilidades de crianza por parte de los padres.

Se utiliza la psicoeducación para que los padres conozcan las etapas del desarrollo infantil, técnicas para el manejo de conductas problema del niño y habilidades de resolución de problemas. Y por otro lado, se pretende el fortalecimiento personal de los padres, mediante habilidades sociales, el manejo de estrés y el control de la ira.

Terapia Familiar Sistémica

Este tipo de orientación tiene una serie de características que hacen que sea especialmente eficaz para el tratamiento de la agresividad infantil y adolescente.

  • La conducta del niño hay que entenderla en su contexto, en el entorno en el que vive.
  • El objetivo principal es cambiar el patrón de interacción familiar ligado a la conducta violenta, incrementar la interacción recíproca, la claridad y la precisión de la comunicación.
  • Se fundamenta en la Teoría del Aprendizaje Social.
  • Implica la evolución continua de los cambios y resultados por parte de profesionales especializados que van supervisando todo el proceso.

Intervenciones desarrolladas por Pereira

Este psicólogo español y su equipo han desarrollado un programa específico de intervención con niños y adolescentes violentos.

El objetivo principal, además de buscar el cese de la conducta violenta, es realizar cambios en el funcionamiento y la estructura familiar para prevenir recaídas.

Pautas de Estévez y Navarro

Por su parte, estos psicólogos subrayan la importancia de entender el porqué de la violencia del niño o adolescente, la importancia del acuerdo parental y la evitación de confrontaciones entre ellos hasta la mejoría del niño así como seguir pautas específicas para el control y contención de la conducta desadaptativa.

Programa de Adolescentes que Agreden a sus padres (P.A.P.)

Este programa lo ha desarrollado el psicólogo González-Álvarez junto con su equipo. Incluye un tratamiento para los adolescentes, los padres y el conjunto familiar, y el objetivo es proporcionar herramientas y recursos para manejar de forma no violenta las situaciones conflictivas cotidianas.

Terapia de Interacción Padres-Hijos

Este tratamiento consiste en una terapia breve para tratar problemas de conducta en la infancia que surge a finales de los años 80. La idea base de la que parte es la de generar una relación parental saludables y asertiva con un estilo de comunicación claro y marcando límites en la educación.

Esta orientación sostiene que los problemas que presentan los niños se establecen a través de las interacciones tempranas con los padres, y que de la misma manera que esa influencia negativa se establece, también ésta es la manera más potente de influir de forma positiva.

Se trata de convertir a los padres en los agentes de cambio enseñándoles, a través del juego y en vivo, a conseguir un rol parental positivo y unas habilidades de modificación de conducta. La diferencia fundamental de este tratamiento con respecto a otros es la intervención en vivo a través del juego.

Prevención de la conducta agresiva

Partiendo de la base de que la mayoría de las conductas y patrones de comportamiento del niño los ha aprendido en el núcleo familiar es importante que los padres tengan presentes una serie de pautas para contribuir a una crianza adecuada.

Es importante tener en cuenta que el niño reproduce lo que aprende de sus figuras de referencia, que en la mayoría de los casos son los padres, por lo que es necesario ser un buen ejemplo para el niño.

Numerosas investigaciones han abordado este tema y a modo de conclusión se pueden resumir en las siguientes:

  1. Importancia de una comunicación frecuente y satisfactoria entre padres e hijos.
  2. Incentivar la colaboración mutua entre todos los integrantes del hogar.
  3. Realizar demostraciones frecuentes de afecto.
  4. Estimular la confianza entre los miembros de la familia.
  5. Propiciar las conductas asertivas.
  6. Establecer de forma clara y precisa los derechos y los deberes de cada uno de los miembros de la unidad familiar y la responsabilidad que tiene cada uno en las conductas que lleva a cabo.
  7. Enseñar al niño que una conducta agresiva de cualquier tipo es inaceptable.
  8. No responder en ningún caso con violencia a la conducta agresiva del niño.
  9. Evitar el uso de expresiones que etiquen al niño tales como “eres malo, insoportable, etc.”
  10. Reforzar los comportamientos y actitudes amables y de buen trato con los demás.

Referencias bibliográficas

  1. Pérez, T., Pereira, R. (2006). Violencia filio-parental: revisión de la bibliografía. Revista Mosaico.
  2. Tew, J., Nixon, J. (2010). Parent Abuse: opening up a discussion of a complex instance of family power relations. Social Policy and Society.
  3. Eyberg, S.M. (1988). Parent-child interaction therapy: Integration of traditional and behavioral concerns. Child and family behavior therapy.
  4. Hembree-Kigin, T.L, McNeil, C.B. (1995). Parent-child interaction therapy. New York.
  5. Mooney, S. (1995). Parent training: a review of Adlerian, parent effectiveness training, and behavioral research. The family journal.
  6. Shinn, M. (2013). Partent-child interaction therapy with a deaf and hard of hearing family. Clinical Case Studies.
  7. Wagner, S.M. and McNeil C.B. (2008). Parent-child interaction therapy for ADHD: A conceptual overview and critical literature review. Child and family behavior therapy.
  8. Ibabe, I. Jauregizar, J. Díaz, O. (2009). Violence against parents: It is a consequence of gender inequality. The European Journal of Psychology Apllied to Legal Context.

You are using Opennemas CMS
TRY IT NOW