Dietas Sostenibles ¿Para qué sirven?

Dietas Sostenibles ¿Para qué sirven?

Quizás como a muchos, te ha tocado, o en caso contrario, has optado voluntariamente por hacer ese pequeño “sacrificio” llamado dieta, para lograr el objetivo de salud y bienestar que deseas. Ahora bien, ¿qué pensarías si te contamos que este mismo término tiene apellido y que de volverlo un hábito te generará no solo salud y bienestar, sino que proveerás una mejor calidad de vida para ti y para las próximas generaciones en este planeta?

¿Te interesaría saber de qué se trata? Pues bien, ya existe una estrategia mundial para la alimentación y el consumo llamada dieta sostenible, que se caracteriza por promover una alimentación saludable, con un impacto ambiental reducido, económicamente justo, accesible y asequible a todo tipo de personas [1].

dieta sostenible

Como bien se sabe, la alimentación es una necesidad básica reconocida como un Derecho Humano Internacional que debe cumplirse con acciones apropiadas de los gobiernos y los actores no estatales de una sociedad [2]. Pese a que la alimentación debe ser una garantía natural de todo ser humano, en el mundo se viven dos realidades opuestas que muestran el reto de las dietas sostenibles: cubrir la demanda de las más de 900 millones de personas que sufren de hambre y desnutrición en el mundo; y, la reducción de los 1300 millones de toneladas de alimentos perdidos y desperdiciados como consecuencia del vacío tecnológico en los sistemas agroalimentarios, y los hábitos de exceso consumo, respectivamente.

De acuerdo a lo anterior, es claro que la desnutrición que viven millones de personas y el derroche de alimentos generados diariamente, están estrechamente relacionados con las dietas sostenibles. No obstante a esta lista se suman otros impactos sociales, económicos y ambientales inherentes a la provisión de comida. P

or lo tanto, si se revisa la  producción y el consumo de alimentos desde una perspectiva integral, se concluiría que esta actividad afecta las tres dimensiones de la sostenibilidad: iniciando porque (a) este sector aporta el 3% de la economía mundial valorizado en 2,6 millones de euros (según informe de Bank of America Merrill Lynch), (b) continuando porque es el responsable de la salud y el bienestar de todas las personas, y (c) finalizando porque de esta actividad depende la calidad y el uso de los recursos naturales para cubrir la demanda de alimentos actual y del futuro.

Desde una perspectiva ambiental, la industria alimenticia es el sector con mayor presión sobre nuestros recursos naturales, que en el caso de la agricultura es el responsable del uso del 11% de la superficie terrestre del mundo y el consumidor del 70% del agua dulce extraída de acuíferos, ríos y lagos [3]. Así mismo, la FAO estima que la descomposición de los desechos provenientes de alimentos perdidos y desperdiciados  genera aproximadamente de 3,3 Giga toneladas de CO2, valor dos veces más alto que las emisiones generadas por la flota vehicular en Estados Unidos (1,5 Gigas toneladas en el 2010) y tres veces más que las emisiones del Reino Unido (0.9 Giga toneladas de CO2) [4], convirtiendo a este sector en el salvador de muchas vidas pero proporcionalmente en el antagonista de la realidad ambiental mundial.

A partir de esta realidad que enmarca el contexto de la alimentación alrededor del mundo, se ha optado por promover estrategias de dietas sostenibles, como mecanismo para proteger la salud de las personas, a la vez que se garantice la seguridad alimentaria, la protección de la biodiversidad y los recursos naturales. En este sentido, varias organizaciones y países han realizado adelantos para incorporar las dietas sostenibles en la cultura y los estilos de vida de las personas, como el caso del proyecto LifeWell [5] de LIFE desarrollado por WWF y Friends of Union, que realizaron sus investigaciones, resumidas en el informe “Adopción de una dieta saludable y sostenible”, el cual describe las oportunidades y barreras para que en la política de la Unión Europea conciba la dieta sostenible como medio para reducir las emisiones de carbono procedentes de la cadena de suministro.

Así mismo, las dietas sostenibles también se encuentran en la agenda del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambientes –PNUMA-, quienes en colaboración con Centro Internacional de Estudios Superiores sobre Agronomía Mediterránea (CIHEAM) y el programa Alianza Mundial de la Juventud de las Naciones Unidas (YUNGA), apoyan la iniciativa “Save Food” para generar mecanismos que influyan en el consumo, el comportamiento de consumidor, y la producción sostenible de alimentos [6].

Por su parte la FAO y la Organización Mundial de la salud, en sus esfuerzos por  erradicar el hambre, desarrollan las Guías Alimentarias que fomentan las dietas sostenibles y el consumo responsable, bajo una lista de recomendaciones que incluyen: “el aumento del consumo de alimentos de origen vegetal, la reducción de los residuos de alimentos, el consumo de pescado procedente exclusivamente de poblaciones de peces sostenibles, la reducción del consumo de carnes, alimentos altamente elaborados y bebidas carbonatadas azucaradas”[7].

Otros gran aliado de esta iniciativa fue el sector agroforestal que representado por el Centro Internacional para la Investigación de los Bosques (CIFOR, siglas en inglés), el Centro Mundial Agroforestal (ICRAF, siglas en inglés) y la Universidad de Charles Sturt, publican un informe en la Biodiversity International, en el cual se relaciona el papel de los bosques en las dietas sostenibles, como fuente para el aprovisionamiento de alimentos ricos en nutrientes esenciales como el hierro, vitamina A, cinc entre otros, que según el CIFOR son ausentes en las dietas de los países en vía de desarrollo[8].

Así como estas iniciativas, existen muchas en el mundo, que promueven políticas en torno a las dietas sostenibles, invitando al consumidor a ser conscientes del papel que tiene la alimentación en nuestra salud pero también su relación con la biodiversidad y los recursos naturales. En la actualidad las personas han tenido un creciente interés por adquirir hábitos de consumo saludables que le generen salud y bienestar.

No obstante el reto de las dietas sostenibles es permitir que el consumidor además de ser consiente que una dieta sana determinará su calidad de vida, debe también reconocer la responsabilidad que desde el consumo tiene, para generar menores impactos ambientales y mejores beneficios económicos.

Por lo tanto, hay una gran oportunidad para que se desarrollen estrategias que mejoren los hábitos y promueva una cultura de consumo sostenible, por medio de canales de comunicación que informen al consumidor sobre la influencia que tienen sus decisiones de compra y consumo en la economía, la salud y la protección al medio ambiente.

Autora

Johanna Botero. Investigadora Asociada. AISO (Academia de Innovación para la Sostenibilidad).

aiso

Referencias

[1] Guías alimentarias y la sostenibilidad (FAO) http://www.fao.org/nutrition/educacion-nutricional/food-dietary-guidelines/background/sustainable-dietary-guidelines/es/

[2] Derecho a alimentación (FAO) http://www.fao.org/human-right-to-food/es/

[3] El estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura (FAO) http://www.fao.org/docrep/015/i1688s/i1688s00.pdf

[4] Despilfarro de alimentos: datos y cifras claves (FAO) http://www.fao.org/news/story/es/item/196450/icode/

[5] LiveWell For Life  http://livewellforlife.eu/

[6] Consumo y Producción de alimentos sostenibles (FAO) http://www.fao.org/ag/ags/consumo-y-produccion-de-alimentos-sostenibles/es/

[7] Guías alimentarias y la sostenibilidad (FAO)  http://www.fao.org/nutrition/educacion-nutricional/food-dietary-guidelines/background/sustainable-dietary-guidelines/es/

[8] La contribución de los bosques a las dietas sostenibles (Think.Eat.Save) http://www.thinkeatsave.org/es/index.php/la-contribucion-de-los-bosques-a-las-dietas-sostenibles.

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