Alimentación en el Adulto Mayor: 15 Problemas Nutricionales

Alimentación en el Adulto Mayor: 15 Problemas Nutricionales

¿Qué dificultades alimentarias podemos encontrar en nuestros adultos mayores? ¿Cómo podemos ayudarlos? En el presente artículo revisaremos 15 problemas nutricionales que se pueden dar en la alimentación del adulto mayor, donde compartiremos importantes datos a tener en cuenta.   

¿Qué ha sucedido con este grupo de población? Al ser un grupo etario considerado tradicionalmente casi inactivo o frágil, se le tendió a olvidar durante largas décadas, no siendo considerados como prioridad en las inversiones gubernamentales de salud. 

problemas nutricionales adultos mayores

En este sentido, se ha investigado acerca de sus patrones de alimentación, encontrando  que lamentablemente la mayoría de los adultos mayores (en especial bajo la línea de la pobreza) consume una alimentación deficiente, especialmente en energía, proteínas, calcio, zinc, vitamina A, vitamina C y fibra.

15 situaciones que afectan el estado nutricional de los Adultos Mayores

1- Pérdida involuntaria de peso corporal

Lo que para la mayoría de la población joven y adulta puede ser algo deseado (si estás excedido en tu peso), para este colectivo de población muchas veces  significa un importante problema. Es un hecho evidente en gran parte de ellos y está documentado que su peso corporal promedio tiende a descender claramente a partir de los 65-70 años.

Esta situación se transforma en negativa cuando el descenso sobrepasa la “línea saludable”, predisponiendo a los ancianos a más enfermedades, disminuyendo su percepción de bienestar y autoestima.  

2- Pérdida de fuerza

Este hecho se da principalmente por un fenómeno llamado “sarcopenia”, que en palabras sencillas quiere decir que los músculos pierden masa, se atrofian y pierden el vigor de la juventud. Entre otras razones por la inactividad a la que muchas veces llevan estas personas en su estilo de vida. 

Esta es mayor en las extremidades inferiores (15%) que en las superiores (10%). Causa debilidad, caídas, limitaciones funcionales, inmovilidad y fracturas.

3- Pérdida de masa ósea

La densidad corporal desciende gradualmente tanto en hombres y mujeres, pero se manifiesta o nos percatamos realmente de ello al pasar de los 50 o 60 años, sufriendo las consecuencias.

En el caso de las mujeres esto se ve incrementado por la menopausia, debido a la disminución de estrógenos. El cambio en la composición corporal alcanza también y de manera muy drástica al tejido óseo, derivando en osteoporosis con usuales fracturas (especialmente de cadera y muñeca).

Una buena alimentación desde temprana edad, donde destaca en especial la ingesta de calcio, no va a evitar este fenómeno, pero podrá hacer que las consecuencias sean mucho menores. 

4- Su gasto energético se ve muy disminuido

Este hecho va de la mano con la inactividad física y disminución de masa muscular, debido a lo cual los ancianos gastan menos calorías. Esto se debe a que el índice o tasa metabólica basal disminuye proporcionalmente a esa pérdida de la masa corporal magra.

Esto puede traer diversas consecuencias. Por un lado que la ingesta alimentaria exceda en demasía promoviendo el sobrepeso u obesidad, o por otra parte que este bajo gasto energético favorezca  la pérdida de capacidad funcional de los adultos mayores.

5- Bajos niveles circulantes de vitaminas

Ejemplo de ello es la dificultad para absorber la vitamina B12 por la disminución de un elemento clave para ello que es el “factor intrínseco”. De la mano de esto también se ven disminuidas la absorción del hierro, ácido fólico, calcio, cinc y vitaminas como la A y D.

¿Piensas ayudar a tus adultos mayores comprándole multivitamínicos? Felicito tu iniciativa pero lamento contarte que los beneficios de su consumo no son significativos, comparado con el excesivo valor de mercado con el que se comercializan.

6- Enfermedad de Alzheimer

Esta enfermedad se relaciona mucho con los adultos mayores y sus consecuencias son realmente muy tristes. Su origen tiene un fuerte componente genético, no obstante también se asocian a algunos factores ambientales.

El anciano que la padece pierde gran parte de su autonomía, donde una de las áreas que se ve afectada mayormente es la alimentación, pues muchas veces olvidan ingerir alimentos o no pueden cocinar debido a su incapacidad.

Un dato importante que te puedo dar es que una de las principales medidas preventivas de su aparición es el ejercicio físico programado y practicado en forma regular.

7- Alteraciones sensoriales: Sed, sabor y olor

Esto es muy lamentable ya que todos deseamos disfrutar de los placeres de la alimentación, pero el paso de los años va mermando nuestros sentidos.

Es así como se ve afectada la percepción normal del gusto, donde nuestros ancianos por este motivo agregan más sal o azúcar de lo normal, para lograr percibir el sabor. Esta disminución de la percepción implica que se eleven los umbrales de detección para sabor, olor e incluso temperatura.

Además de lo anterior, los adultos mayores suelen vivir deshidratados, pues no se percatan de ello a través de la sed, pues este umbral también se eleva.

8- Falta de apetito por comer solo = Depresión

Un aspecto que no debemos olvidar, y que lamentablemente “acompaña” a muchos de los mayores, es la soledad.

El aislamiento familiar, social, la falta de cuidado y de redes efectivas de apoyo (clubes sociales, grupos religiosos y otros) le llevan en muchos casos a la depresión, siendo una patología muy frecuente en este grupo de población.

Esta se puede manifestar en forma de anorexia, donde se niegan a ingerir alimentos, llevándoles a la desnutrición.

Nuestros ancianos se van quedando solos, sus amigos y familiares van muriendo, temen a la soledad y al desamparo, situaciones que se vuelven habituales en muchos de ellos.

9- Disminución de la coordinación neuromuscular

Muchos de nuestros adultos mayores sufren po no poder realizar tareas cotidianas como amarrarse los zapatos, insertar una llave en la cerradura o escribir sus nombres por distintos cuadros degenerativos que le provocan temblores (relacionado con la enfermedad de Parkinson u otros cuadros).

Esto repercute bastante en su alimentación ya que se les vuelve una tarea muy difícil el simple hecho de llevar una cuchara a su boca o tomar café sin ensuciarse, razón por la cual muchos de ellos tienden a evitar exponerse a estas situaciones por temor a la burla o el desprecio.  

10- Pérdida de piezas dentarias

Los problemas dentales son muy frecuentes en este colectivo. Esto se traduce en baja autoestima y dificultad para masticar los alimentos, razón por la cual muchos de los ancianos también caen en la anorexia por este motivo. No solo es un tema de los dientes, también las encías se atrofian, inflaman y sangran con facilidad.

Además, las prótesis dentales que intentan ayudarles, muchas veces se adaptan mal, razón por lo cual los ancianos conservan solo el 25% de masticación. En muchos de estos casos se debe cambiar la consistencia de su alimentación, entregándoles papillas y líquidos, que sean fáciles de ingerir.

11- Pobreza

El flagelo de la pobreza golpea con especial fuerza a los adultos mayores, que al llegar a la vejez se enfrentan a la vida con ingresos económicos mínimos e insuficientes para llevar una alimentación saludable.

Además, muchas veces se carece de ayuda de sus propias familias, viendo sumamente comprometida su capacidad de adquisición de alimentos, y siendo empujados a la necesidad de trabajar para su manutención.

Por esta razón tienden a cambiar el consumo de alimentos de alto valor nutricional por otros de menos calidad, pero mucho más asequibles.

12- Falsa sensación de saciedad

¿Te has percatado que tus abuelos dicen sentirse satisfechos con poca cantidad de comida? Esto se debe al aumento de una sustancia llamada colecistoquinina (CCK) y alteraciones del vaciamiento gástrico, lo que lleva a una sensación prolongada de saciedad y falta de apetito.

En resumidas cuentas no deberían tener esa sensación de plenitud, pero es una situación fisiológica normal del paso de los años.   

Lo anterior, sumado al bajo consumo de calorías y nutrientes aumentan el riesgo de déficits nutricionales en este grupo de edad, de lo cual hemos hablado en puntos anteriores.

13- Mala capacidad de adaptación a cambios en su dieta

Esto te debe ser familiar ya que, sin lugar a dudas, es muy difícil modificar patrones alimentarios a esta edad, por factores como tradición o costumbre, muchas veces ligadas a cuestiones religiosas y étnicas, que les han sido transmitidos de generación en generación y que marcan pautas de comportamiento.

Es por esto y otros factores, que se torna una situación complicada satisfacer los gustos alimentarios de un adulto mayor, con las mismas comidas que apetecemos los jóvenes o los niños.

Una muestra de esto es que a gran parte de los ancianos no le gusta la comida rápida o alimentos originarios de otros países (por ejemplo el sushi) que se ha vuelto tan popular para las nuevas generaciones.

14- Polifarmacia

Gran parte del colectivo de adultos mayores llega a esta etapa de la vida diagnosticados de diversas enfermedades, donde destacan la diabetes, hipertensión arterial, artrosis y enfermedades coronarias, con sus respectivos fármacos para cada uno de ellos.

Cada una de estas enfermedades ha provocado restricciones alimentarias, por prescripción médica o por el miedo a agravar su condición de salud, ya que muchos hacen dicha restricción con el convencimiento de que esto ayudará a recuperar su condición o prevenir eventos fatales.

Por otro lado, muchos adultos mayores se niegan a realizar los cambios indicados en su alimentación, porque no consideran que realmente les haga daño lo que han consumido durante toda su vida.

15- Hospitalización e institucionalización

Una considerable fracción de los adultos mayores no viven en sus hogares, sino que son internados en casas de reposo, geriátricos u otras instituciones de distinta índole (beneficencia, religiosas y otras).

Este hecho puede jugar tanto a favor como en contra de su salud y estado nutricional. A favor si en aquel lugar son responsables y profesionales en el tratamiento, otorgándoles buenas condiciones, una buena calidad de alimentación y atención de salud oportuna.

Por otra parte, puede ser un factor negativo si se les ingresa en alguna institución que no vela por los derechos de los adultos mayores, no les alimentan de forma adecuada y no están atentos a sus necesidades de distinta índole.

Objetivos de salud en los Adultos Mayores

Sin lugar a dudas debemos trabajar por ellos, y en cuanto a su salud destinar nuestros mejores esfuerzos por cada uno de ellos. En este sentido, el “estado funcional” es uno de los mejores indicadores de salud en este grupo etario, ya que se considera un buen predictor de: morbilidad (probabilidad de enfermarse), gasto de recursos sanitarios y aspectos sociales.

Este estado funcional busca caracterizar su condición en lo que respecta principalmente a capacidad de autovalencia (realizar sus actividades básicas sin necesidad de ayuda de otra persona), salud mental y redes de apoyo efectivas.

Entre los principales objetivos sanitarios para este grupo destacan:

  • Promover buen un estado nutricional y de salud para optimizar su calidad de vida.
  • Evitar muertes prematuras.
  • Evitar la discapacidad física y mental.
  • Controlar y manejar factores de riesgo relacionados con estilos de vida.

Consideraciones finales

Se dice que cada mes, 1.2 millones de personas  en todo el mundo pasan a ser mayores de 65 años. Con estas y otras cifras, el grupo de adultos mayores es el que crece en mayor proporción con respecto a otros y a la población total, convirtiéndonos entonces en la sociedad más envejecida de la historia.

Todos estos datos sitúan a los adultos mayores como un grupo que requiere alta atención, intervención y seguimiento por su alto riesgo nutricional, donde una adecuada alimentación podría contribuir a lograr lo que deseamos para ellos, mejorar su calidad de vida.

Los cambios que suceden en el proceso natural de envejecer son de gran relevancia para nuestra condición de salud y principalmente en nuestro estado funcional.

Estas situaciones que el adulto mayor experimenta, podrían ser parcialmente prevenidas o retrasadas a través de correctos patrones de alimentación y un buen estado nutricional.

En este sentido, se ha concordado en que hábitos alimentarios inadecuados constituyen un factor de riesgo importante de enfermar y morir, por lo cual disminuye la calidad de vida de éste colectivo de la población.

Si bien existen alteraciones metabólicas y patologías con fuerte predisposición genética, los principales condicionantes de un mal estado nutricional son derivados de los problemas sociales. Pesquisar entonces estos problemas en nuestros ancianos, y adaptar la dieta a los cambios que se producen en el envejecimiento es la clave para lograr la nutrición óptima en este grupo etario.

El llamado entonces es a estar atentos a nuestros ancianos, comprender los cambios que sufren en distintas áreas de la vida y buscar las soluciones más factibles para procurar que disfruten del mejor estándar de vida posible.

Referencias

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