Los 6 Tipos de Emociones Básicas

Los 6 Tipos de Emociones Básicas

Existen muchos tipos de emociones dentro del ser humano y por ello se han creado diferentes criterios para clasificarlas entre los distintos autores a lo largo del tiempo. Actualmente, la Psicología Emocional ha comprobado que las emociones son una parte fundamental en el bienestar del individuo. Además, lo positivo es que cada vez se perfeccionan más técnicas para manejar las emociones, de forma que cumplan su objetivo de ser adaptativas y sepamos sacarle el máximo provecho.

Sin embargo, siempre ha querido resolverse la pregunta: ¿cuántas clases de emociones hay y cuáles son? En este artículo se tratará una aproximación a esta cuestión.

tipos de emociones

¿Qué son las emociones?

Según Wenger, Jones y Jones (1962):

"Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta definirla. En ese momento prácticamente nadie es capaz de expresarla con palabras"

Los autores han llegado al acuerdo de considerar la emoción como una vivencia de tipo afectivo que es breve pero intensa y que da lugar a cambios en varios componentes del organismo que están interconectados. Ocurren ante sucesos que poseen importancia para la persona y funcionan como respuesta adaptativa.

Esta respuesta tiene un desarrollo temporal caracterizado por un comienzo, culminación y finalización. De esta forma, se asocia con un cambio en la actividad del Sistema Nervioso Autónomo.

Parece ser que las emociones constituyen un impulso para actuar y pueden ser observadas y medidas (expresión facial, gestos, activación corporal…)

¿Para que sirven? Tienen como origen perpetuar la especie y regular el equilibrio del organismo. Forma parte de los mecanismos de supervivencia y bienestar del individuo, ya que facilitan su relación con otros, señala el peligro, nos facilita pedir ayuda a los demás, etc.

Finalmente reseñar que hay que saber distinguir entre emociones y sentimientos.

¿Cuáles son los tipos de emociones?

Los tipos de emociones se suelen definir en términos universales (con muy poca variación entre culturas) y están totalmente asociadas con fenómenos fisiológicos del organismo. Existen tres principales maneras de clasificar las emociones:

Clasificación dimensional

Se basa en la idea de que existe un espacio emocional que posee cierto número de dimensiones, generalmente bipolares (dos dimensiones), donde pueden organizarse todas las experiencias afectivas que existen.

De esta manera, las distintas emociones se colocan circularmente alrededor de dos ejes ortogonales. En el centro de los ejes se colocarían las experiencias neutras (Russell, 1980).

Dos dimensiones bipolares básicas serían la “valencia afectiva” y la “intensidad”. La primera se refiere a placer versus displacer y la segunda al nivel de activación o arousal, siendo los extremos alta activación versus baja activación.

Existe así, un punto crítico en el que según se esté por encima o por debajo, la experiencia afectiva se clasifica en un polo u otro.

Por ejemplo, la emoción de estar asustado puede clasificarse como de alta activación y displacer. Mientras que estar relajado encaja con los polos, baja activación y placer. Por otro lado, la sorpresa sería de alta activación, pero de valencia afectiva neutra.

Las ventajas de esta forma de clasificación de los tipos de emociones es que se pueden ver las interconexiones que pueden tener las distintas experiencias afectivas, aunque no analiza específicamente cada una de esas experiencias.

Aquí la atención no está fijada en hacer una lista de emociones, sino en explicar cómo se organizan y asocian entre ellas.

Ha sido una teoría criticada por no describir más etiquetas emocionales de las que existe mucha evidencia empírica. Además, no se sabe si reflejan verdaderamente las funciones cerebrales programadas biológicamente.

Clasificación categorial

Tradicionalmente se ha querido organizar las emociones en distintas categorías. Sin embargo, la investigación continúa y lo que se espera es que, según aumente el conocimiento, las clasificaciones vayan cambiando.

Además, es necesario tener en cuenta que las barreras entre cada categoría pueden ser porosas, permeables y no absolutamente estrictas (Damasio, 2003).

Así, el espacio emocional se considera un conjunto de unidades o categorías emocionales que están bien definidas y concretas, teniendo cada una unos rasgos distintivos.

Es decir, cada tipo de emoción es diferente en cuanto a niveles de expresión motora y conductual, así como en las funciones adaptativas que poseen (funciones biológicas, comunicación social, resolución de problemas que amenazan la supervivencia, etc.) Se centra en la organización interna de cada categoría o emoción, más que cómo se asocian entre sí.

Los tipos de emociones categoriales típicos se propusieron por Ekman y friesen (1975), y se conocen como “The big six” (los grandes seis). Son los siguientes:

1- Miedo

Es una de las emociones más estudiadas y que más interés ha generado en los investigadores y teóricos en Psicología. Es una emoción que surge ante un peligro real y presente.

Se activa cuando nuestro bienestar mental o físico se ve amenazado (pensar que va a recibirse un daño o se está en peligro). Esta activación tiene como fin dotar de energía al organismo para huir, o enfrentarse a lo temido de alguna forma.

A veces es difícil definir cuáles son los estímulos que desencadenan miedo, porque esto puede variar en gran medida. Así, cualquier estímulo puede generar miedo, todo depende del individuo. Un ejemplo de esto son los múltiples y variados casos de fobias.

2- Ira

Estado afectivo de frustración, indignación, rabia, furia, cólera… que surge por sentirse ofendidos por otras personas o cuando dañan a otros que son importantes para nosotros. La reacción de ira es más intensa cuanto más gratuito e injustificado sea el daño, provocando sentimientos temporales de odio y venganza.

Los desencadenantes más típicos es sentir que nos han traicionado o engañado, o que no obtenemos una meta deseada que veíamos muy cerca. No obstante, puede surgir por casi cualquier estímulo.

Sus funciones son sociales, de auto-protección, y de autorregulación. Existen técnicas para controlar la ira y la agresividad.

3- Asco

Se experimenta como una tensión que tiene el objetivo de evitar, huir o rechazar un objeto o estímulo determinado que produce repugnancia. En cuanto a la parte fisiológica, produce una respuesta parecida a las náuseas.

Proviene de la evitación de la ingesta de alimentos en malas condiciones o de situaciones insalubres, como mecanismo de supervivencia ya que esto podría poner en peligro la salud del individuo.

4- Tristeza

Es una emoción negativa, donde el individuo lleva a cabo un proceso de valoración sobre algo que le ha sucedido. Concretamente, se suele desencadenar por la pérdida o fracaso (real o que se concibe como probable) de algo importante para la persona.

Esta pérdida puede ser permanente o bien temporal, y también puede experimentarse si otra persona importante para nosotros se siente mal.

Algo que destaca en la tristeza es que puede reflejarse en el presente a través de los recuerdos del pasado y la anticipación de un futuro.

La tristeza sirve en las relaciones sociales como demanda de atención o ayuda para ser apoyado.

5- Sorpresa

Es una emoción neutra, ni positiva ni negativa. Se da cuando ya hemos predicho lo que va a suceder y, sin embargo, ocurre algo diferente de forma totalmente inesperada. También se define por la aparición de estímulos imprevistos.

El organismo se siente desconcertado al haber fracasado en su misión de predecir el mundo exterior y trata de explicarse a sí mismo qué ha pasado. Tras analizar la información inesperada, debe determinar si el imprevisto es una oportunidad o bien, una amenaza.

La expresión típica corporal es la paralización, subir las cejas y abrir la boca.

6- Alegría

Es una emoción de valencia positiva, innata, que surge a edades muy tempranas y parece ser útil para fortalecer la unión entre los padres y el niño. Así, las probabilidades de sobrevivir aumentan.

Más adelante, Ekman y Cordaro (2011) lo modificaron por: felicidad, tristeza, miedo, enfado, desprecio, sorpresa y asco.

Dentro de cada una, pueden ser de valencia positiva, negativa, o neutra.

Estos autores esperan, además, que se demuestre evidencia de la existencia de las siguientes emociones de valencia positiva: placeres sensoriales (visual, auditivo, táctil…), atracción, alivio, excitación (respuesta intensa a la novedad y al desafío), confusión (responder a algo incomprensible, con extrañeza), éxtasis, “naches” (sensación de ser padre, cuidador o maestro y presencia el éxito o avance de su descendencia) y fiero (emoción que surge al enfrentarse a un reto difícil).

También añaden muchas emociones más como propuestas para que se investiguen más, como pueden ser: “Schadenfreude”, un término alemán que describe la emoción que nace cuando se sabe que un enemigo a perdido o sufre. O “regocijo” que ocurre cuando se experimentan actos de bondad humana inesperados.

Como podemos ver, clasificar las emociones es un proceso mucho más complejo de lo que parece.

Clasificación Básicas/Complejas

Hay otra forma de clasificar nuestras emociones, viéndose tradicionalmente como emociones básicas o simples y emociones complejas o secundarias.

- Emociones primarias o básicas (simples)

Son emociones discretas, que ocasionan patrones de respuestas exclusivos para cada estado emocional ante situaciones o estímulos determinados. Las características que se encuentran en este tipo de emociones son (Dalai Lama & Ekman, 2008):

  1. Expresión facial típica, distintiva y universal.
  2. Una fisiología o activación del organismo que es también distintiva.
  3. Proceso automático de valoración cognitiva de esa emoción.
  4. Hay eventos o estímulos que generan la emoción que son universales.
  5. Se dan en distintas especies de primates.
  6. Se inicia de forma muy rápida.
  7. Su duración es breve.
  8. Sucede de manera espontánea.
  9. Posee pensamientos, recuerdos e imágenes que son distintivas de cada una.
  10. Se experimentan de forma subjetiva por la persona.
  11. Tienen un periodo refractario durante el que tienden a filtrarse datos del entorno que apoyen esa emoción. Eso explica por qué cuando estamos en un episodio emocional de tristeza prestamos más atención a sucesos negativos, siendo congruentes con nuestro estado.
  12. La emoción, sin embargo, puede dispararse ante personas, situaciones, animales… no tiene restricciones.
  13. La emoción se puede desencadenar y actuar de forma constructiva o adaptativa o bien, destructiva. Por ejemplo, hay situaciones en las que la ira puede ser adaptativa (alejar a otro individuo para evitar más agresiones) o bien, desadaptativa (“explotar” o liberar en alguien una frustración cuando esa persona no tiene nada que ver).

Según Damasio, las emociones primarias se pueden clasificar en: innatas, preprogramadas, involuntarias y simples. Van acompañadas de la activación del sistema límbico, principalmente la corteza cingulada anterior y la amígdala.

- Emociones secundarias

Son mezclas compuestas de distintas emociones primarias, y consistirían en emociones como amor, confianza, afinidad, menosprecio, humillación, remordimiento, culpa, etc.

Según Damasio, a medida que el individuo vive y se desarrollan las emociones, estas se vuelven más complejas, apareciendo estados de valoración de las propias emociones, sentimientos, recuerdos, conexiones entre categorías de objetos y situaciones o emociones primarias.

En este caso, las estructuras del sistema límbico no son suficientes para soportar esa complejidad, pasando a jugar un rol importante las cortezas prefrontales y somatosensoriales.

- Otras Clasificaciones

Más adelante, en su libro “En busca de Spinoza”, Damasio refinó aún más esta clasificación:

- Emociones de fondo: son esenciales, pero no fácilmente visibles en nuestra conducta. Es ese malestar, nerviosismo, energía, tranquilidad… que levemente podemos captar en una persona. Se puede observar si se mira detenidamente los movimientos del cuerpo, expresiones faciales, extremidades, la entonación, la prosodia de la voz, etc.

Estas emociones se deben a varios procesos reguladores de nuestro organismo como ajustes metabólicos o situaciones externas a las que hay que adaptarse. Desánimo o entusiasmo, que se dan de forma breve en la persona, serían ejemplos de emociones de fondo.

- Emociones sociales: son más complejas e involucran la vergüenza, la culpabilidad, el desdén, el orgullo, la envidia, los celos, la gratitud, la admiración, la indignación, la simpatía, etc. Actualmente los investigadores se están intentado aproximar a estudiar los mecanismos cerebrales que rigen este tipo de emociones.

¿Cómo se relacionan entre sí las emociones?

Según Damasio, las emociones se vinculan gracias al principio de anidamiento: se refiere a que las emociones más simples se van combinando con diversos factores para dar lugar a emociones más complejas, como las sociales.

De esa forma, las emociones sociales incluyen un conjunto de reacciones reguladoras (emociones de fondo) y componentes de las emociones primarias en diferentes combinaciones.

You are using Opennemas CMS
TRY IT NOW