Síndrome de Dravet: Síntomas, Causas, Tratamientos

Síndrome de Dravet: Síntomas, Causas, Tratamientos

El síndrome de Dravet es un tipo de epilepsia de presentación infantil caracterizada por la resistencia al tratamiento y la evolución clínica hacia otros tipos de crisis epilépticas y un deterioro cognitivo grave (Sánchez-Carpinterio, Núñez, Aznárez y Narbona García, 2012).

A nivel etiológico, el síndrome de Dravet es una enfermedad de origen genético asociada a más de 500 mutaciones diferentes, sin embargo, aproximadamente un 70% de los afectados presentan una alteración específica en el gen SCN1A, localizado en el cromosoma 2 (Mingarro Castillo, Carmona de la Morena, Latre Martínes y Aras Portilla, 2014).

síndrome de dravet

En cuanto al curso clínico, este trastorno se caracteriza por el desarrollo de crisis epilépticas recurrentes durante el primer año de vida. Generalmente, las crisis son de carácter mioclónico generalizado y suelen ir acompañadas de episodios febriles (Jiang, Shen, Yu, Jiang, Xu, Xu, Yu, Gao, 2016).

Además, el síndrome de Dravet es considerado uno de los tipos de epilepsia más graves, ya que casi el total de los niños afectados evolucionan hacia un deterioro neurológico grave o muy grave (Nieto-Barrera, Candao y Nieto-Jiménez, 2003).

El diagnostico de este tipo de patología es similar al de otras epilepsias, basado en el examen clínico, las características de los episodios convulsivos y el empleo de pruebas de laboratorio como la electroencefalografía.

Además, aún no se ha identificado una cura para el síndrome de Dravet, es un tipo de epilepsia resístete al tratamiento farmacológico, sin embargo, la combinación de diferentes abordajes médicos puede frenar su progresión (Mingarro Castillo et al., 2016).

¿Qué es el síndrome de Dravet?

El síndrome de Dravet, también denominada epilepsia mioclónica grave infantil (EMGI), se define como una forma catastrófica y poco frecuente de epilepsia resistente al tratamiento que tiene un inicio típico en la etapa infantil (Dravet Syndrome Foundation, 2016).

Como sabemos, la epilepsia es uno de los trastornos neurológicos de curso cónico más frecuentes en la población general. Así, esta patología se caracteriza por la presencia recurrente de convulsiones (Epilepsy Foundation, 2016).

En la epilepsia, los patrones habituales y funcionales de actividad eléctrica cerebral se van alterados, teniendo como resultado del desarrollo de espasmos musculares, pérdida de consciencia, alteraciones de la conducta o percepción de sensaciones extrañas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

A pesar de que existen un número variado de tipos de epilepsias y de tipos de crisis, el síndrome de Dravet se clasifica dentro de las epilepsias mioclónicas, caracterizadas por crisis o episodios de sacudidas musculares bilaterales (Asociación Andaluza de Epilepsia, 2016).

Concretamente, este síndrome fue identificado inicialmente por Charlotte Dravet en el año 1978 (Pérez y Moreno, 2015). En su reporte clínico hacía referencia a la identificación de diversos casos de epilepsia grave, resistente el tratamiento farmacológico y con algunas características clínicas compartidas con el síndrome de Lennox-Gastaut (Nieto-Barrera, Candao y Nieto-Jiménez, 2003).

De forma paralela a Dravet, otros investigadores, como Scheffer y Bervic, describen un síndrome de carácter epiléptico con un origen genético caracterizado por la presencia de convulsiones febriles, en el que el síndrome de Dravet se considera el fenotipo más común (Pérez y Moreno, 2015).

Sin embargo, no fue hasta 1985 cuando la Liga Internacional de Epilepsia lo incluyó dentro de las “Epilepsias y síndromes indeterminados en relación a la localización con presentación de crisis generalizadas y focales” (Pérez y Moreno, 2015).

Además, las investigaciones más recientes señalan que el síndrome de Dravet es una condición médica realmente grave y debilitante que, tienen a afectar de por vida y perjudica de forma significativa la calidad de vida de la persona afectada, además de la de su familia (Dravet Syndrome Foundation, 2016).

Además de los signos y síntomas caracterizados por los episodios convulsivos, este síndrome tiende a evolucionar hacia la presencia de retrasos significativos en el desarrollo, alteraciones de conducta, déficits cognitivos, etc. Además, presenta una alta comorbilidad con otro tipo de condiciones médicas, como la muerte súbita (Dravet Syndrome Foundation, 2016).

¿Es una patología frecuente?

Los estudios epidemiológicos señalan que el síndrome de Dravet presenta una incidencia aproximada de 1 caso por cada 20.000.40.0000 nacimientos. Sin embargo, los protocolos diagnósticos y los nuevos procedimientos médicos pueden incrementar de forma significativa esta cifra, ya que de forma progresiva permiten un diagnóstico cada vez más temprano (Dravet Syndrome UK, 2016).

Además, su prevalencia se estima en torno al 7% de los tipos de epilepsias que aparecen durante la etapa infantil temprana, es decir en los menores de tres años de edad (Mingarro Castillo et al., 2014).

En cuanto a su distribución demográfica, el síndrome de Dravet afecta de forma similar a mujeres y varones, además no se ha identificado una prevalencia más elevada asociada a regiones geográficas específicas, y/o grupos étnicos o raciales particulares (Mingarro Castillo et al., 2014).

Por otro lado, si hacemos referencia a los datos relativos a su curso clínico, entre un 3-7% de los afectados presentan los primeros episodios convulsivos antes de cumplir el año de edad, mientras que un 7% suele desarrollarla durante los 3 años (Pérez y Moreno, 2015).

Además, en familias afectadas por diferentes casos de epilepsia, el síndrome de Dravet suele presentarse en alguno de sus miembros en más de un 25% de las ocasiones (Pérez y Moreno, 2015).

Signos y síntomas

Como hemos señalando, los hallazgos médicos fundamentales en el síndrome de Dravet son las convulsiones de carácter epiléptico y las crisis febriles:

a) Convulsiones

Los episodios convulsivos se desarrollan como producto de una actividad neuronal anormal, ya sea a nivel generalizado o focal. Normalmente causan espasmos musculares y/o pérdida de consciencia, aunque existen diferentes tipos. En el caso del síndrome de Dravet las más comunes son (National Institute of Neurogical Disorders and Stroke, 2015):

- Crisis tónicas: en este caso, los episodios se caracterizan por el desarrollo de una tensión muscular, tendente a la rigidez generalizada, especialmente en piernas y brazos.

- Crisis mioclónicas: en este caso, los episodios se caracterizan por el desarrollo de espasmos musculares repetitivos y descontrolados, a nivel visual, pueden observarse como sacudidas del cuerpo.

- Crisis tónico-clónicas: en este caso, los episodios se caracterizan por una combinación de los anteriores, además, suelen presentar de forma paralela una pérdida temporal de la consciencia.

b) Crisis febriles

Junto con las crisis descritas en el apartado anterior, es frecuente observar el desarrollo de episodios de fiebre alta, es decir, de incremento anormal de la temperatura corporal, generalmente por encima de los 37 grados.

Así, diferentes autores denominan esta condición médica como crisis convulsiva febril, pueden ser parte de una patología epiléptica o aparecer en el cuadro te otro tipo de enfermedades que cursen con fiebre alta.

Además de estos síntomas cardinales, el síndrome de Dravet presenta un curso clínico específico que describiremos a continuación (Dravet Syndrome UK, 2016; López, Varela y Marca, 2013; Sánchez-Campiertero, Núñez, Aznárez y Narbona García, 2012):

Los primeros signos y síntomas suelen aparecer antes del primer año de vida, es decir, en la etapa neonatal o de lactancia. Así, las convulsiones suelen aparecer junto a los episodios febriles, suelen ser de carácter generalizado tónico-clónicas, y afectar de forma bilateral o unilateral al cuerpo.

Además, las primeras crisis suelen tener una duración prolongada, de incluso más de 5 minutos, por lo que suelen requerir intervención médica de urgencia. Por otro lado, en los primeros momentos del desarrollo del síndrome de Dravet el desarrollo neurológico no suele verse inicialmente afectado.

Conforme avanza esta patología, tras varios meses desde su presentación, las crisis suelen convertirse en más frecuentes e intensas, sin embargo, los episodios de fiebre alta tienen a desaparecer. En este caso, las crisis suelen ser mioclónicas, aunque pueden aparecer algunas crisis de ausencia, caracterizadas por la falta de respuesta del individuo.

Por otro lado, cuando la persona alcanza la etapa comprendida entre los 2 y 4 años de edad, las crisis epilépticas prologadas se convierten en un riesgo grave para la integridad neurológica.

En esta fase, ya es posible identificar importantes retrasos en el desarrollo, déficits cognitivos y otros síntomas, como la ataxia, trastornos del sueño o alteraciones de la conducta.

Así, la evolución habitual del síndrome de Dravet se orienta hacia una epilepsia resistente al tratamiento farmacológico, con un retraso y estancamiento grave del desarrollo psicomotor y el padecimiento de diferentes déficits cognitivos en un espectro de moderado a grave.

Normalmente, con el paso del tiempo se ha identifica una tendencia hacia la estabilización lo que permite el desarrollo de diversas capacidades como el lenguaje o la marcha funcional.

Causas

El síndrome de Dravet es una epilepsia de origen genética, a pesar de que puede asociarse a una amplia variedad de anomalías genéticas, concretamente más de 500 mutaciones específica, la mayor parte de los casos se asocian a las mutaciones en el gen SCN1A (National Organization For Rare Disorders, 2016).

A nivel específico, este gen se sitúa en el cromosoma 2 y se encarga de codificar a una subunidad alfa 1 de los canales de sodio dependientes de voltaje, en los que su funcionamiento eficiente es fundamental para la correcta transmisión de los impulsos nerviosos entre las neuronas (Mingarro Castillo et al., 2014).

A pesar de que las formas específicas de la mutación genética no suelen correlacionarse de forma completa con el espectro clínico específico, es más probable que la persona afectada presente una sintomatología más grave si parece una mutación de novo (aleatoria), que si su enfermedad es producto de una transmisión hereditaria (National Organization For Rare Disorders, 2016).

Además, las mutaciones específicas en el gen SCN1A, también se relacionan con otros cursos epilépticos, entre los que se incluyen:

- Epilepsia generalizada con crisis febriles.

- Epilepsia multifocal infantil severa.

- Enecefalopatía epiléptica esporádica infantil.

- Crisis infantiles tónico-clónicas intratables.

Diagnóstico

En general, los diferentes sus subtipos de epilepsia se diagnostican en base a las características clínicas de los episodios convulsivos: resulta fundamental conocer el momento de la presentación inicial, la frecuencia, la duración y la forma que adoptan las convulsiones.

Además, otro aspecto importante es el examen físico y neurológico, para identificar otro tipo de síntomas que acompañen a las crisis, como la fiebre, el deterioro cognitivo, entre otros.

Por otro lado, otra medida básica es el estudio electroencefalográfico, ya que nos ofrecerá información acerca de la organización de la actividad cerebral de la persona afectada.

Además, en el síndrome de Dravet se realiza un estudio genético para identificar anomalías compatibles con mutaciones genéticas y otro tipo de alteraciones.

Tratamiento

El síndrome de Dravet es un tipo de epilepsia fármaco-resistente, es decir, resistente a los todos los abordajes farmacológicos clásicos o de combinación (Pérez y Moreno, 2015).

Sin embargo, se han diseñado diferentes basadas en la combinación de algunos medicamentos como el valproato, clobazan o el sitirioentol, que son capaces de frenar la progresión de las crisis. Sin embargo, presentan importantes efectos adversos (Pérez y Moreno, 2015).

Además, también se emplean otro tipo de fármacos para disminuir la intensidad y duración de los episodios, como el clonazepan, leviteracetam, ácido valproico o tipiramato (Dravet Syndrome Foundation, 2016).

Por otro lado, también se han identificado algunos abordajes que tienen a empeorar el estatus clínico, estos incluyen: cabarmazepina, fosfenitoína, lamotrigina, oxcarbazepina, fenitoína y vigabatrina (Dravet Syndrome Foundation, 2016).

Referencias

  1. APICE. (s.f.). Epilepsia Mioclónica Juvenil. Obtenido de Asociación Andaluza de Eilepsia: www.apiceepilepsia.org/Epilepsia-Mioclonica-Juvenil.
  2. DSF. (2016). What is Dravet Syndrome? Obtenido de Dravet Syndrome: www.dravetfoundation.org/dravet-syndrome/medical-information/treatment.
  3. DSUK. (2016). What is Dravet Syndrome? Obtenido de Dravet Syndrome UK: www.dravet.org.uk/what-is-dravet-syndrome/.
  4. EP. (2016). Diagnosing Epilepsy. Obtenido de Epilepsy Foundation: www.epilepsy.com/learn/diagnosing-epilepsy.
  5. Jiang, P., Shen, J., Yu, Y., Jiang, L., Xu, J., Xu, L., . . . Gao, F. (2016). Dravet syndrome with favourable cognitive and behavioral development due to a novel SCN1A frameshift mutation. Clinical Neurology and Neurosurgery, 144-146.
  6. López, I., Varela, X., & Marca, S. (2013). Síndromes Epiléptcos en Niños y Adolescentes. Rev. Med. Clin. Condes, 915-927.
  7. Mingarro Castillo, A., Carmona de la Morena, J., Latre Martínez, P., & Aras Portilla, L. (2014). Síndrome de Dravet. Rev Clín Med Fam, 134-136.
  8. Nieto-Barrera, M., Candau, R., & Nieto-Jiménez, M. (2003). Epilepsia mioclónica grave de la infancia (síndrome de Dravet). Ubicación nosológica y aspectos terapéuticos. Rev Neurol, 64-68.
  9. NIH. (2015). Febrile Seizures Fact Sheet. Obtenido de National Istintut of Neurological Disorders and Stroke: www.ninds.nih.gov/disorders/febrile_seizures/detail_febrile_seizures.htm
  10. NIH. (2015). Las epilepsias y las crisis. Obtenido de National Institute of Neurolofical Disorders and Stroke: espanol.ninds.nih.gov/trastornos/crisis_epilepticas.htm#febriles
  11. NORD. (2016). Dravet Syndrome Spectrum. Obtenido de National Organization for Rare Disorders: rarediseases.org/rare-diseases/dravet-syndrome-spectrum/
  12. Pérez, A., & Moreno, N. (2015). Síndrome de Dravet. Salus, 27-31.
  13. Sánchez-Carpintero, R., Núñez, M., & Narbona García, J. (2012). Crisis con fiebre en el primer a˜no de vida: ¿ epilepsia del espectro Dravet? An Pedatr (Barc), 2018-223.

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