Síndrome de X frágil: Síntomas, Causas, Tratamiento

Síndrome de X frágil: Síntomas, Causas, Tratamiento

El síndrome de X frágil (SXF) constituye una de las formas más comunes de discapacidad intelectual de origen hereditario (Glover López, 2006).

A nivel genético, es una patología ligada al cromosoma X, por lo que la padecen con mayor frecuencia el sexo masculino. Específicamente, el síndrome de X frágil se debe a una mutación del gen FMR1 (Robles-Bello y Sánchez-Teruel, 2013).

síndrome X fragil

A nivel clínico, el hallazgo más característico del síndrome de X frágil es la presencia de retraso o discapacidad intelectual variable, de moderada a grave (Molina, Pié Juste y Ramos Fuentes, 2010).

Acompañado, además, del desarrollo de algunos signos físicos característicos, como cara alargada, pabellones auditivos externos grandes o estrabismo, entre otros (del Barrio del Campo, Zubizarreta y Buesas Casaus, 2016).

Además, como parte de su curso clínico, es posible observar otro tipo de alteraciones relacionadas con manifestaciones musculo-esqueléticas, neurológicas, cognitivas y conductuales (del Barrio del Campo, Zubizarreta y Buesas Casaus, 2016).

En cuanto al diagnóstico, suele realizarse en base a los hallazgos clínicos (exploración física y neurológica) junto con la presencia de una historia familiar compatible con el padecimiento del síndrome X frágil o un estudio genético positivo (Robles-Bello y Sánchez-Teruel, 2013).

En la actualidad, al igual que en otras enfermedades de origen genético, aún no se ha identificado una cura. Aunque las medidas terapéuticas se orientan al tratamiento y compensación de los déficits subyacentes, existen algunos abordajes experimentales basados en la compensación proteínica.

Definición

El síndrome X Frágil es una patología genética que produce una amplia variedad de complicaciones médicas y cognitivas, entre las que se incluyen el retraso mental, problemas de aprendizaje, fenotipo físico característico, etc. (Genetics Home Reference, 2016).

Las primeras descripciones de los rasgos relacionados con este síndrome se remontan a 1943, en los reportes clínicos de Martín y Bell. En ellos, se mostraban 11 casos dentro de una misma familia, todos ellos caracterizados por la presencia de retraso mental y algunos rasgos físicos anormales. De esta forma, se sugería una herencia ligada al cromosoma X (Glover López, 2006).

En sus momentos iniciales, esta condición médica fue bautizada con el nombre de síndrome de Martin-Bell, en honor a sus autores (Martin y Bell, 1943;Glover López, 2006).

No fue hasta 1969, cuando Lubs mostró la existencia real de una correlación significativa entre las características clínicas de esta patología y una alteración genética asociada a una “fragilidad” del cromosoma X, en la ubicación q27.3 (Ferrando-Lucas, Banús Gómez y López Pérez, 2003).

Además, en 1991, Verker y su equipo de trabajo consiguieron identificar el defecto genético específico subyacente a la alteración del cromosoma X, consistente en una mutación del gen FMR1(Ferrando-Lucas, Banús Gómez y López Pérez, 2003).

Por otro lado, en 1993 se identificó de forma precisa el patrón molecular de esta patología, una alteración de la proteína FMRP codificada por el gen FMR1. Concretamente, su producción escasa y/o ausencia da lugar al desarrollo del cuadro clínico característico del síndrome de X frágil (del Barrio del Campo, Zubizarreta y Buesas Casaus, 2016).

Así, las alteraciones relacionadas con este patrón genético se asocian a una afectación multisistémica grave, en buena parte de las personas afectadas.

A pesar de que el retraso mental constituye uno de los hallazgos clínicos cardinales en el síndrome de X frágil, su curso clínico se asocia a una amplia variedad de condiciones médicas, por lo que la independencia funcional y la calidad de vida de estas personas suele encontrarse gravemente deteriorada.

Sin embargo, la esperanza de vida de las personas que padecen síndrome de X frágil no suele ser diferente a la de la población general, ya que no desarrollan problemas o complicaciones médicas potencialmente mortales (National Fragile X Foundation, 2016).

¿Es una patología frecuente?

El síndrome de X frágil se considera uno de los trastornos que cursan con retraso mental de origen genético más frecuentes (National Institute of Child Health and Human Development, 2013), colocándose el segundo tras el síndrome de Down.

A pesar de que esta patología puede afectar a ambos sexos, como consecuencia de su patrón genético, es mucho más prevalente en hombre que en mujeres (Center for Disease Control and Prevention, 2015).

Aunque no se conoce con exactitud el número de personas que padecen esta enfermedad, diferentes estudios e instituciones estiman que, alrededor de 1 niño varón por cada 5.000 nacimientos, padece el síndrome de X frágil (Center for Disease Control and Prevention, 2015).

Por otro lado, en cuanto a la prevalencia en el sexo femenino, se estima que, por cada 4.000 nacimientos, puede observarse un caso de síndrome de X frágil en mujeres (Seltzed et al., 2012).

Además, no se ha identificado una prevalencia de esta patología asociada a regiones geográficas particulares o grupos raciales y/o étnicos específicos (National Human Genome Research Institute, 2013).

Sígnos y Síntomas

El síndrome de X frágil es una patología que causa signos y síntomas asociados a diferentes áreas (National Institute for Rare Disorders, 2010; Ribate Molina, Pié Juste, Ramos fuente, 2010; del Barrio del Campo, Zubizarreta y Buesas Casaus, 2016):

Manifestaciones físicas

A pesar de que los rasgos físicos no son específicos y/o exclusivos de este síndrome, a continuación, describiremos algunos de los hallazgos más comunes en los individuos que padecen síndrome de X frágil:

- Malformaciones cráneo-faciales: uno de los signos más comunes en el síndrome de X frágil son las dismorfias faciales. Podemos observar una cara alargada y estrecha, con una frente ancha, pabellones auditivos externos grandes, mentón prominente y labios gruesos con el inferior invertido.

- Alteraciones musculo-esqueléticas: el desarrollo de un tono muscular débil o hipotonía, el incremento anormal de la movilidad articular (Hiperlaxitud articular), los pies planos o, la presencia de un tejido cutáneo extremadamente fino, son algunos rasgos característicos del síndrome de X frágil.

- Alteraciones oftalmológicas: en el caso de las manifestaciones relacionadas con los ojos y la capacidad visual, el estrabismo o desalineación de los globos oculares suelen ser los hallazgos más frecuentes.

- Alteraciones cardíacas: en buena parte de los casos, los individuos desarrollan alteraciones relacionadas con la dilatación aórtica y el prolapso de la válvula mitral cardíaca.

- Alteraciones endocrinas: en los individuos afectados es posible observar el desarrollo de una pubertad temprana o precoz que, en los varones se caracteriza por la presencia de un incremento significativo del tamaño de los testículos (macroorquidismo) y en las mujeres, por la presencia de fallo ovárico y/o menopausia anticipada.

Manifestaciones cognitivas

- Discapacidad Intelectual: el rasgo más característico del síndrome de X frágil es la discapacidad intelectual. Sin embargo, todos los individuos no presentan el mismo grado de afectación. Generalmente, los afectados de sexo masculino presentan un retraso intelectual moderado, mientras que en las mujeres es leve.

- Retraso generalizado del aprendizaje: las personas que padecen X frágil presenta un nivel y ritmo de desarrollo del aprendizaje menor de lo esperado para su edad cronológica, fundamentalmente producto de la presencia del resto de manifestaciones cognitivas.

- Trastornos de lenguaje: en este área, lo más llamativo es el retraso en la adquisición del lenguaje. Además, una vez adquirido suelen aparecer diversos déficits relacionadas con el lenguaje expresivo, el turno de palabra o el lenguaje contextual Así, es posible observar una ausencia de la interacción social o empleo del lenguaje en determinadas situaciones o contextos.

- Alteración de la integración sensorial: algunas de las personas afectadas suelen mostrar una marcada dificultad para ejecutar actividades y tareas relacionadas con la discriminación e integración sensorial. Así, la capacidad para organizar las sensaciones, coordinarlas, modularlas o discriminarlas suele verse afectada.

- Trastornos de la atención: es posible observar déficits atencionales relacionados con el mantenimiento o alternancia de esta, además suele asociarse a la presencia de Hiperactividad, por lo que no es extraño encontrar casos de diagnósticos paralelos de síndrome de X frágil y de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Manifestaciones psicomotoras

- Retraso generalizado del desarrollo motor: la presencia de alteraciones musculo-esqueléticas, como la laxitud o hipotonía muscular desde etapas tempranas de la vida, dificulta la adquisición de todas o gran parte de las habilidades relacionadas con la actividad motora.

- Retraso en la adquisición de la sedestación y la marcha: la capacidad de mantenerse sentado de forma independiente y autónoma no suele desarrollarse hasta aproximadamente los 10 meses, mientras que la habilidad para la deambulación y la capacidad de andar, no se desarrolla antes de los 20 meses.

- Alteración de motricidad fina: suele aparecer un control deficiente de la musculatura de las extremidades superiores e inferiores, especialmente en las manos, debido a esto la manipulación de objetos suele ser inadecuada o deficiente.

Manifestaciones conductuales

- Interacción social deficiente: suele evitar la interacción social, presentan dificultades para mantener el contacto ocular o los protocolos comunicativos. Además, suelen emplear conductas lingüísticas poco apropiadas, como la elevación del tono, la perseverancia o la usurpación del turno de palabra.

- Autorregulación deficiente: muchas situaciones pueden desencadenar episodios de ansiedad o nerviosismo, por lo que suelen necesitar el seguimiento de rutinas.

- Conductas de defensa: la defensa táctil es significativamente frecuente en las personas que padecen X frágil. Específicamente, evitan el contacto físico o se sienten incómodos cerca de otras personas.

Causas

Esta patología, es una condición médica asociada a una alteración del cromosoma X (Genetics Home Reference, 2016).

Los cromosomas, llevan la información genética de cada persona y se encuentran ubicados en el núcleo de las células del organismo. Así, los seres humanos tenemos 46 cromosomas, organizados a nivel estructural en 23 parejas. Además, dentro de éstas, tenemos dos cromosomas que van a definir nuestros rasgos sexuales.

Específicamente, la pareja de cromosomas sexuales masculinos está formada por un cromosoma X e Y, mientras que la pareja de cromosomas sexuales femeninos está formada por dos cromosomas X.

La combinación y división de todo este material genético determinará nuestras características físicas, cognitivas y sexuales. Sin embargo, si durante la fase de desarrollo embrionario tiene lugar un fallo en la división celular que afecte a parte o a la totalidad de un cromosoma X, podrá aparecer el síndrome de X frágil.

En esta patología, se ha identificado, por tanto, un estrechamiento de la parte o extremo más distal del cromosoma X, en el área Xq27.3 (Ribate Molina, PiéJuste, Ramos Fuentes, 2010).

Además, dentro de cada cromosoma pueden existir infinidad de genes. De esta forma, en el caso del síndrome de X frágil, su patrón clínico se asocia a una mutación del gen FMR1 (Genetics Home Reference, 2016).

Este gen FMR1, se encarga de proporcionar las instrucciones bioquímicas esenciales para la producción de una proteína denominada FMRP. Entre otras funciones, esta proteína se encargar fundamentalmente de la producción de otros componentes que juegan un papel esencial en el desarrollo de las conexiones o sinapsis, entre células nerviosas especializadas (Genetics Home Reference, 2016).

De esta forma, la ausencia o deficiencia de los niveles de esta proteína puede alterar las funciones básicas del sistema nervioso y, por lo tanto, dar lugar al desarrollo del espectro clínico característico en el síndrome de X frágil (Genetics Home Reference, 2016).

Además, también se han identificado casos de síndrome de X frágil en los que existen una permutación, es decir la alteración genética no es completa, por lo que buena parte de ellos presenta un nivel intelectual normal esperado para su edad (Genetics Home Reference, 2016).

Diagnóstico

La sospecha diagnóstica del síndrome de X frágil comienza con la observación de algunos de los rasgos físicos distintivos, sin embargo, cuando existe una historia familiar compatible con esta patología es posible efectuar el diagnóstico antes del nacimiento.

Como el síndrome de X frágil presenta una naturaleza genética, el empleo de algunas pruebas prenatales como la amniocentesis o el muestro de vellosidades coriónicas, permiten la identificación de la mutación FMR1 (Child Health and Human Development, 2013).

Sin embargo, lo más común es observar los sinos tras el nacimiento y por tanto que, el diagnostico se efectúe durante la etapa infantil.

Normalmente, se realiza una exploración física y neurológica, acompañada de un estudio genético para determinar la naturaleza de las características clínicas (Child Health and Human Development, 2013).

Tratamiento

Los abordajes terapéuticos clásicos en el síndrome de X frágil están constituidos, fundamentalmente, por la atención médica, la educación especial, la estimulación cognitiva, la terapia logopédica o los programas de modificación de conducta y la atención psicológica.

Aunque no existe una cura para el síndrome de X frágil, se han diseñado numerosos abordajes médicos destinados al tratamiento de los síntomas y complicaciones médicas derivadas de esta patología.

Además, actualmente están en curso diferentes ensayos clínicos relacionados con las terapias proteínicas, es decir, el suplemento farmacológico de FMRP.

Referencias

  1. CDC. (2015). Faccts about Fragile X Syndrome. Obtenido de Centers for Disease Control and Prevention: http://www.cdc.gov/ncbddd/fxs/facts.html
  2. del Barrio del Campo, J., Castro Zubizarreta, A., & Buesa Casaus, L. (2016). Capítulo VI. Síndrome de X fragil . FEAPS.
  3. Ferrando-Lucas, M., Banús-Gómez, P., & López-Pérez, G. (2003). Aspectos Cognitivos y del lenguaje en niños con síndrome X frágil. Rev Neurol., 137-142.
  4. Glover López, G. (2006). 1. Introducción Histórica. En G. d. -GIRMOGN, Síndrome X Frágil. Libro de consuclta para familias y profesionales.
  5. NFXF. (2016). Fragile X Syndrome. Obtenido de Natoinal Fragile X Foundation: https://fragilex.org/fragile-x/fragile- x-syndrome/
  6. NIH. (2013). Fragile X Syndrome: Condition Information. Obtenido de Child Health and Human Development: https://www.nichd.nih.gov/health/topics/fragilex/conditioninfo/Pages/default.aspx NIH. (2016). fragile X syndrome. Obtenido de Genetics Home Reference: https://ghr.nlm.nih.gov/condition/fragile-x- syndrome#inheritance
  7. NORD. (2010). Fragile X Syndrome. Obtenido de National Orgenization for Rare Disorders: http://rarediseases.org/rare-diseases/fragile- x-syndrome/
  8. Ribate Molina, M., Pié Juste, J., & Ramos Fuentes, F. (2010). Síndrome de X Frágil. Protoc diagn ter pediatr., 85-90.
  9. Robles-Bello, M., & Sánchez-Teruel, D. (2013). Tratamiento del síndrome del cromosoma X frágil desde la atención temrpana en España. Clínica y Salud, 19-26.

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