Síndrome de MELAS: Síntomas, Causas, Tratamiento

Síndrome de MELAS: Síntomas, Causas, Tratamiento

El síndrome de MELAS es un tipo de enfermedad mitocondrial de origen hereditario que se caracteriza por los desórdenes neurológicos que causa (Espinza-López, Vargas-Cañas, Díaz-Alba, Morales-Briceño, Ramírez-Jiménez, Fernández-Valverde, Kazákova, 2012).

Esta patología se define fundamentalmente por la presentación de encefalopatía mitocondrial, acidosis láctica y episodios stroke-like (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

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A nivel clínico, los signos y síntomas del síndrome de MELAS suelen ser evidentes antes de los 40 años de edad y están relacionados con el padecimiento de crisis convulsivas, trastornos de conciencia o accidentes cerebrovasculares, entre otros (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

Esta patología presenta un origen etiológico genético asociado a mutaciones específicas en el ADN mitocondrial y anomalías en cadenas enzimáticas (Cano, Romero, Bravo, Vida y Espejo, 2002).

Ante la sospecha clínica, el diagnóstico del síndrome de MELAS suele incluir diversas pruebas de laboratorio como la electroencefalografía (EEG), la tomografía axial computerizada craneal (TAC), la resonancia magnética nuclear (RMN) y el estudio genético Muñoz-Guillén, León-López, Ferrer-Higueras, Vargas-Vaserot y Dueñas-Jurado, 2009).

No existe una cura para el síndrome de MELAS. Los abordajes terapéuticos se centran en el control sintomatológico y los cuidados paliativos (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Dado el carácter degenerativo y crónico de la enfermedad de MELAS, el pronóstico médico está asociado a importantes complicaciones (alteraciones cardiopulmonares, renales, metabólicas y neurológicas) (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Definición

El síndrome de MELAS es una enfermedad rara que comienza típicamente en la infancia o adolescencia, normalmente entre los 2 y 15 años de edad. Afecta especialmente al sistema nervioso y a la estructura muscular del organismo (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Algunas de sus características clínicas incluyen los episodios convulsivos, la cefalea recurrente, vómitos, pérdida de apetito, episodios tipo ictus, alteración de conciencia, anomalías en la visión y audición y otro tipo de anomalías motoras y cognitivas (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Este síndrome debe su denominación a las características clínicas cardinales que lo definen: Encefalomiopatía Mitocondrial (Mitochondrial encephalompyopathy) ME; Acidosis láctica (Lactic acidosis) LA; episodios stroke-like (sStroke-like episodes) S (Genetics Home Reference, 2016).

El síndrome de MELAS suele categorizarse como una enfermedad mitocondrial o encefalomiopatía mitocondrial.

Las enfermedades mitocondriales constituyen un grupo amplio de patologías caracterizadas por la presencia de alteraciones neurológicas de origen hereditario originadas por mutaciones específicas en el ADN nuclear o mitocondrial (Espinza-López, Vargas-Cañas, Díaz-Alba, Morales-Briceño, Ramírez-Jiménez, Fernández-Valverde, Kazákova, 2012).

La mitocondria es un tipo de orgánulo celular situado en el citoplasma (Campos, Pineda, García Silva, Montoya, Antoni y Andreu, 2016).

La mitocondria resulta fundamental para el metabolismo energético de las células de nuestro organismo. Se encarga de la obtención de energía a partir de un proceso oxidativo para producir ATP (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

Además, este componente presenta su propia dotación genética, el ADN mitocondrial (Campos, Pineda, García Silva, Montoya, Antoni y Andreu, 2016).

El proceso de producción de energía llega a implicar una amplia variedad de mecanismos bioquímicos, siendo la anomalía común en las enfermedades mitocondriales la alteración de la fase final del mecanismo oxidativo (Campos, Pineda, García Silva, Montoya, Antoni y Andreu, 2016).

Esta es la cadena respiratoria mitocondrial que resulta en una disminución significativa de la producción de energía en su forma ATP (Campos, Pineda, García Silva, Montoya, Antoni y Andreu, 2016).

Debido a esto, las enfermedades mitocondriales pueden cursar con importantes anomalías multisistémicas, entre las que se incluyen las alteraciones neurológicas y cerebrovasculares (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Las más comunes son el síndrome de MERRF, el síndrome de Kearns-Sayre y el síndrome de MELAS (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

El síndrome de MELAS fue descrito inicialmente por Shapiro y su grupo de trabajo en el año 1975 (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

Sin embargo, fue Pavlakis (1984) quien empleo la denominación MELAS como acrónimo de sus manifestaciones más características (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

En su reporte clínico, Pavlakis hacía referencia a un curso clínico caracterizado por la combinación de episodios convulsivos, alteración progresiva del lenguaje, acidosis láctica y rasgado de las fibras rojas musculares (Espinza-López, Vargas-Cañas, Díaz-Alba, Morales-Briceño, Ramírez-Jiménez, Fernández-Valverde, Kazákova, 2012).

Fueron Pavlakis e Hirado quienes establecieron los criterios clínicos del síndrome de MELAS: crisis convulsivas, demencia, acidosis láctica, fibras rojas rasgadas y episodios stroke-like antes de los 40 años de edad (Espinza-López, Vargas-Cañas, Díaz-Alba, Morales-Briceño, Ramírez-Jiménez, Fernández-Valverde, Kazákova, 2012).

La presentación de este síndrome es ampliamente variable y su curso clínico suele ser evidente antes de la cuarta década de la vida (Cano, Romero, Bravo, Vida y Espejo, 2002).

El pronóstico médico suele ser deficiente, los afectados progresan con importantes complicaciones médicas hasta el fallecimiento (Cano, Romero, Bravo, Vida y Espejo, 2002).

¿Es una patología frecuente?

El síndrome de MELASes una enfermedad poco común en la población general (National Organization for Rare Disorders, 2016).

Aunque su prevalencia específica no se conoce con precisión, se trata de uno de los trastornos más comunes clasificados dentro de las enfermedades mitocondriales (Genetics Home Referece, 2016).

Globalmente, las enfermedades mitocondriales tienen una prevalencia aproximada de 1 caso por cada 4.000 personas en todo el mundo (Genetics Home Referece, 2016).

En el caso de Estados Unidos, no existen cifras relativas a la incidencia del síndrome de MELAS. Sin embargo, a nivel clínico se ha observado que esta patología es más frecuente en personas de origen afroamericano (Scaglia, 2014).

En España, los análisis epidemiológicos señalan una prevalencia de 5,7 casos por cada 100.000 individuos mayores de 14 años (Acebrón Sánchez-Herrera, Anciones Martón, Albóndiga-Chindurza Barroeta, Guirao Rubio, Pérez Torre, Vives Luengo, Corral Corral, Alonso Cánovas y Ortiz Rodríguez, 2016).

En cuanto a las características sociodemográficas, a nivel internacional no se ha identificado predilección por ningún sexo, grupo étnico/racial u origen geográfico particular (Scaglia, 2014).

Características clínicas más comunes del síndrome de MELAS

El síndrome de MELAS se define por la presencia de tres hallazgos clínicos cardinales: encefalopatía mitocondrial, acidosis láctica y episodios stroke-like (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Encefalopatía Mitocondrial

Encefalopatía es el término que suele emplearse para designar aquellos trastornos o patologías cuyo curso clínico heterogéneo tienen su origen en anomalías estructurales y funcionales del sistema nervioso central (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2010).  

A nivel neurológico el síndrome de MELAS se caracterizada por la presentación de crisis convulsivas recurrentes.

Como sabemos, las crisis convulsivas se definen por el desarrollo de episodios temporales de agitación motora excesiva, presencia de movimientos musculares espasmódicos e involuntarios, percepción de sensaciones anormales o alteración de conciencia.

Las crisis pueden presentar un curso diferencial, siendo focales o generalizadas:

  • Crisis focales: el patrón desorganizado de actividad eléctrica neuronal y la descarga epiléptica suele restringirse al área de origen si implicar una transmisión hacia oras estructuras cerebrales.
  • Crisis generalizadas: el patrón desorganizado de actividad eléctrica neuronal y la descarga epiléptica suele expandirse desde el lugar de origen hacia el resto de áreas cerebrales.

La gravedad clínica de las crisis convulsivas radica en su capacidad potencial de dañar de forma permanente las estructuras nerviosas, dando lugar a secuelas cognitivas y psicomotoras.

Acidosis Láctica

Debido a las anomalías de los mecanismos oxidativos implicados en la producción de energía en el organismo, el síndrome de MELAS suele implicar una acumulación anormal y patológica de ácido láctico.

El ácido láctico es una sustancia bioquímica que resulta de la descomposición de carbohidratos cuando los empleamos como forma de energía ante la presencia de niveles bajos de oxigeno (insuficiencia respiratoria, realización de ejercicio físico, etc.) (National Institutes of Health, 2016).

Esta sustancia suele generarse principalmente en los glóbulos rojos y en las células musculares (National Institutes of Health, 2016).

En condiciones normales, el ácido láctico se elimina del organismo a través del hígado. Sin embargo, la presencia de unos niveles anormalmente elevados da lugar al desarrollo de un cuadro de acidosis (Soler Morejón, 2000).

La acidosis suele generar anomalías médicas de gran importancia, pudiendo llegar al fallecimiento de la persona afectada (Soler Morejón, 2000).

Alguno de los síntomas característicos de esta condición son las náuseas, vómitos, diarrea, letargia, dolor gástrico, alteración grave del nivel de conciencia, anomalías respiratorias, hipotensión arterial, deshidratación, incluso shock médico (Soler Morejón, 2000).

Stroke-Like

Los episodios Stroke-Like se caracterizan por ser similares al padecimiento de un accidente cerebro-vascular o ictus (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Estos eventos se caracterizan por la presencia de alteraciones neurológicas focales, de aparición espontánea y una duración limitada (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Suelen afectar de forma preferente a las áreas occipitales, generando trastornos visuales. Sin embargo, también su frecuentes las anomalías lingüísticas, sensitivas o motoras (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

La identificación de múltiples procesos de multi-infarto en diferentes regiones cerebrales da lugar al padecimiento de un deterioro cognitivo progresivo, tendente hacia la demencia (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

Signos y Síntomas

La presencia de las características clínicas descritas con anterioridad da lugar al desarrollo de diversos signos y síntomas secundarios.

Aunque el curso clínico del síndrome de MELAS puede ser muy heterogéneo, lo más habitual es observar alguna de las siguientes características (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015):

  • Retraso generalizado del desarrollo (baja estatura, dificultades de aprendizaje, déficits atencionales).
  • Cefalea recurrente de carácter migrañoso.
  • Náuseas, vómitos, anorexia.
  • Deterioro cognitivo progresivo y lento, resultando en demencia.
  • Anomalías musculares y motoras: hipotonía y debilidad muscular, intolerancia al ejercicio, fatiga recurrente, hemiplejía, etc.
  • Anomalías oftalmológicas: atrofia óptica, oftalmoplejía, retinitis pigmentaria o pérdida significativa de la agudeza visual.
  • Otras alteraciones neurosensoriales: sordera neurosensorial, intolerancia de los cambios de temperatura.
  • Alteraciones de conciencia: desde estupor o letargia hasta el desarrollo de estados comiciales.

Además de estos hallazgos, las manifestaciones psiquiátricas también suelen ser comunes en el síndrome de MELAS. Algunas de las más comunes incluyen (Acebrón Sánchez-Herrera, 2015):

  • Ansiedad.
  • Psicosis.
  • Trastornos y anomalías afectivas.

En otros casos, puede distinguirse otras condiciones como (Acebrón Sánchez-Herrera, 2015):

  • Síndromes confusionales.
  • Conductas agresivas.
  • Agitación psicomotriz significativa.
  • Cambios de personalidad recurrentes.
  • Trastorno obsesivo compulsivo.

Causas

El síndrome de MELAS de debe a la presencia de alteraciones en el ADN mitocondrial. Este tipo de anomalías se heredan del progenitor materno ya que éste tipo de ADN en el caso del padre, se pierde durante la fertilización (National Organization for Rare Disorders, 2016).

A nivel genético, el origen del síndrome de MELAS se ha asociado a mutaciones específicas en diversos genes: MT-TV, MT-TL1, MT-TH, MT- ND5, MT-ND1 (Genetics Home Reference, 2016).

Este conjunto de genes suele ubicarse en el material genético (ADN) de las mitocondrias celulares (Genetics Home Reference, 2016).

Buena parte de estos genes tienen un papel esencial en la producción de proteínas implicadas en la conversión de azúcares, grasas y oxígeno en energía (Genetics Home Reference, 2016).

Sin embargo, otros median en la producción de moléculas de ARNt esenciales en la construcción de la estructura de los aminoácidos (Genetics Home Reference, 2016).

Diagnóstico

En el diagnóstico del síndrome de MELAS resulta fundamental identificar un alto índice de sospecha clínica, es decir, es necesario evaluar todas las características clínicas que presenta la persona afectada (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

En cualquier caso, el examen de la historia médica individual y materna presenta una gran relevancia (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Para confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías, es necesario realizar diversas pruebas complementarias (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008):

  • Análisis de sangre, orina y líquido cefalorraquídeo: examen de los niveles de ácido láctico, alanina, piruvato o ADNmt en las células sanguíneas.
  • Pruebas de imagen: resonancia magnética nuclear (RMN) y tomografía axial computerizada (TAC) craneal.
  • Análisis histoquímico: análisis fibras musculares con alteraciones mitocondrirales.
  • Análisis electroencefalográfico (EEG).
  • Análisis electromiográfico.
  • Biopsia de tejido muscular.
  • Estudio genético.
  • Evaluación neurológica y neuropsicológica.
  • Evaluación psiquiátrica.

Tratamiento

En la actualidad no existe una cura para el síndrome de MELAS (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

El empleo de procedimientos experimentales (administración de ácido fólico, tiamina, vitamina C, Coenzima Q10, corticoesteroides, etc.)  tampoco ha logrado detener el progreso de esta patología (Padín, Zirulnik, Abraham, Rojas Salazar, 2015).

Lo más común es emplear abordajes médicos centrados en el control sintomatológico y los cuidados paliativos (Gómez Seijo, Castro Orjales, Pastor Benavent, 2008).

Resulta imprescindible el manejo de los signos y síntomas por un equipo médico multidisciplinario: oftalmólogos, nefrólogos, endocrinólogos, neurólogos, cardiólogos, etc. (Muñoz-Guillén, León-López, Ferrer-Higueras, Vargas-Vaserot y Dueñas-Jurado, 2009).

Pronóstico médico

El síndrome de MELAS suele presentar un curso definido por la recurrencia, la remisión o la presentación de crisis agudas, por lo que resulta difícil evaluar de forma precisa la eficacia de abordajes terapéuticos novedosos (Lombres, 2006).

Los pacientes afectados desarrollan de forma inevitable deterioro cognitivo, alteraciones psicomotoras, pérdida de visión y audición y otras complicaciones médicas hasta el fallecimiento (Lombres, 2006).

Referencias

  1. Acebrón Sánchez-Herera, F. e. (2015). Utilización de haloperidol en un paciente con síndrome de encefalomiopatía mitocondrial, acidosis láctica y episodios parecidos a ictus (síndrome MELAS). Psiq Biol.
  2. Campos, Y., Pineda, M., García Silva, M., Montoya, J., & Andreu, A. (2016). Enfermedades Mitocondriales. Protocolo de diagnóstico y tratamiento de enfermedades mitocondriales.
  3. Cano, A., Romero, A., Bravo, F., Vida, J., & Espejo, S. (2002). Síndrome MELAS: hallazgos neurorradiológicos. Gac Med Bol.
  4. Espinoza-López, D., Vargas-Cañas, E., Díaz-Alba, A., Morales-Briceño, H., Ramírez-Jiménez, C., Fernández-Valverde, F., & Kazákova, E. (2012). Encefalopatçia mitocondrial, acidosis láctica y episodios stroke-like (MELAS). Arch Neurocien (Mex).
  5. Genetics Home Reference. (2016). mitochondrial encephalomyopathy, lactic acidosis, and stroke-like episodes. Obtenido de Genetics Home Reference: https://ghr.nlm.nih.gov/condition/.
  6. Gómez Seijo, A., Castro Orjales, M., & Pastor Benavent, J. (2008). MELAS: claves del diagnóstico y tratamiento en la Unidad de Cuidados Intensivos. Med Intensiva.
  7. Lombes, A. (2006). MELAS. Obtenido de Orphanet: http://www.orpha.net/.
  8. Muñoz-Guillén, N., León-López, R., Ferrer-Higueras, M., Vargas-Vaserot, F., & Dueñas-Jurado, J. (2009). Coma arrefl éxico en el síndrome de MELAS. Rev Clin Esp.
  9. NORD. (2016). MELAS Syndrome. Obtenido de National Organization for Rare Disorders: http://http://rarediseases.org/rare-diseases/.
  10. Padín, C., Zirulnik, E., Abraham, C., & Rojas Salazar, E. (2015). Encefalomiopattía mitocondrial, acidosis láctica y episodios de accidente cerebrovascular, síndrome de MELAS. Reporte de un caso. Gac Med Bol.
  11. Scaglia, F. (2014). MELAS Syndrome. Obtenido de Medscape: http://emedicine.medscape.com/.

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