Epilepsia infantil: Tipos, Causas y Tratamientos

Epilepsia infantil: Tipos, Causas y Tratamientos

La epilepsia es una enfermedad que suele vincularse a los adultos, sin embargo, los niños también pueden padecer crisis o ataques epilépticos de forma repetida.

La epilepsia infantil aparece debido a un incremento exagerado de la actividad de las neuronas que no está relacionado con un proceso febril o por otras alteraciones agudas que afecten el funcionamiento cerebral como infecciones o traumatismos.

epilepsia infantil

En este artículo hablaremos sobre esta enfermedad neurológica, comentaremos sus características, explicaremos los tipos, e indicaremos qué debe hacerse ante ataques epilépticos y cómo debe tratarse.

¿Qué es la epilepsia?

La epilepsia es un trastorno del cerebro que se caracteriza por padecer ataques o convulsiones epilépticas repetidas.

El ataque convulsivo de la epilepsia es producido por descargas eléctricas excesivas y bruscas en la células del cerebro, es decir, en las neuronas.

Durante las crisis, las persona no controla sus movimientos, lo que siente o lo que hace, por lo que, de alguna forma, en esos momentos está totalmente gobernado por las descargas eléctricas que se producen en su cerebro.

Cabe destacar que padecer una sola crisis convulsiva no implica padecer epilepsia, ya que esta enfermedad se caracteriza por padecer ataques de forma repetida y debido a una afección o condición del cerebro.

Así mismo, hay que tener en cuenta que la epilepsia no es un trastorno psiquiátrico ni responde a trastorno mental, sino que es una alteración neurológica que poco tiene que ver con el funcionamiento psicológico de la persona.

Las descargas eléctricas cerebrales que producen los ataques pueden darse en una región específica del cerebro (convulsión focal) o en todo el cerebro de forma simultánea (convulsión generalizada).

Normalmente las crisis duran unos segundos o minutos, y a menudo se acompañan con una pérdida de conocimiento.

Así mismo, para poder diagnosticar esta enfermedad se deben realizar distintas pruebas como el electroencefalograma que mide la actividad eléctrica del cerebro, el TAC si se sospecha de una anomalía cerebral y, en algunos casos, análisis de sangre y estudios genéticos.

¿Cómo son las crisis de epilepsia infantil?

Antes de clarificar cuales son las características de las crisis epilépticas, debe diferenciarse el término crisis de convulsión.

La mayoría de crisis son de tipo convulsivos, es decir, con sacudidas musculares incontroladas y repetitivas que pueden ser generalizadas (con pérdida de conocimiento) o parciales (sin pérdida de conocimiento).

No obstante, no todas las crisis cursan con convulsiones. Existen las crisis de tipo tónica (rigidez generalizada), hipotónica (que origina desmayo) o las crisis sin síntomas físicos (se detecta una actividad cerebral exagerada durante unos pocos segundos).

Finalmente, algunas crisis pueden cursar con espasmos musculares aislados (mioclonias), movimientos automáticos elaborados, alteraciones de los sentidos y, en algunos casos, alucinaciones.

Así pues, vemos que no todas la crisis son iguales ni todas cursan con las típicas convulsiones, pero todas ellas pueden demostrar la presencia de epilepsia.

Esto hace que algunas crisis puedan resultar muy notorias y fácilmente identificables pero otros ataques epilépticos pueden presentar un sintomatología poco evidente y de duración muy corta.

A pesar de esto, la mayoría de crisis suelen terminar con los mismo síntomas: periodo de somnolencia postcrítica que puede durar unos minutos e incluso más de una hora, en el que el niño está adormilado pero con una respuesta normal a los estímulos.

Así mismo, las crisis pueden ocasionar otros signos asociados como la relajación de esfínteres, babeo, mordedura de lengua, dolores de cabeza, molestias digestivas, cambios de conducta, etc.

Estos últimos síntomas así como el periodo en el que el niño se encuentra adormilado no forman parte de la crisis, sino que consta de la respuesta fisiológica posterior al ataque.

Finalmente, una vez despertado, suele ser común que el niño no recuerde lo que le ha pasado ni tenga conciencia de lo sucedido. Este hecho se conoce como amnesia postcrítica.

Tipos de epilepsia infantil.

La epilepsia es una enfermedad que se puede catalogar en los dos tipos que se han comentado anteriormente: las crisis focales o parciales, y las crisis generalizadas.

Las crisis focales suelen ser mucho más débiles que las generales y pueden cursar sin convulsión, mientras que las crisis generalizadas suelen tener una mayor gravedad.

Así mismo, estos dos tipos de crisis epilépticas se pueden dividir en dos tipos más: epilepsias idiopáticas y epilepsias criptogéneticas.

Las epilepsias idiopáticas son las más comunes y se caracterizan por no poseer una causa conocida, mientras que las epilepsias criptogenéticas son mucho menos prevalentes y se caracterizan por poseer un origen orgánico determinado.

Causas de la epilepsia infantil

Como hemos dicho, la epilepsia es una enfermedad que se caracteriza por padecer descargas de impulsos generalizados y desordenados de la neuronas.

Estas descargas cerebrales no están producidas por agentes externos, es decir, es el propio funcionamiento cerebral quien las produce.

Así pues, la primera duda que abre esta enfermedad está clara, ¿qué es lo que provoca que el cerebro realice dichas descargas?

Las descargas eléctricas que caracterizan los ataques epilépticos están producidos por alteraciones en el equilibrio de los neurotransmisores, es decir, en las sustancias químicas que conectan las neuronas.

Este desequilibro puede deberse al exceso de neurotransmisores excitadores, a una disminución de moduladores o a alteraciones en los receptores de las neuronas que captan estas sustancias químicas.

Esta aquí parece quedar bastante claro cuáles son los procesos que se constatan en el cerebro cuando una persona padece una crisis epiléptica, sin embargo, saber el por qué sucede esto es una tarea más compleja.

Factor hereditario

En primer lugar, se postula un componente hereditario en la epilepsia.

De hecho, se han descrito algunos casos de epilepsia con una herencia muy clara, sin embargo han sido muy escasos.

Tal y como sucede con la mayoría de enfermedades, la diversidad de factores genéticos que pueden inducir la aparición de una crisis epiléptica hace que la heredabilidad de esta enfermedad no sea tan evidente.

De este modo, se postula que el factor hereditario puede estar presente en todas las crisis epilépticas pero sólo en algunos pocos casos dicho factor es claramente observable.

Muchos paciente epilépticos cuentan con antecedentes familiares por lo que esta hipótesis gana fuerza, sin embargo, hoy en día todavía no se han descubierto los componentes hereditarios de la epilepsia.

Convulsiones febriles

A parte de esto, existe un pequeño porcentaje de epilepsias que cursan con convulsiones febriles.

Este tipo de crisis convulsivas producidas por la fiebre no se consideran epilépticas, es decir, padecer este tipo de crisis no implica sufrir epilepsia.

No obstante, se ha demostrado como las convulsiones febriles pueden resultar un factor predictivo de la epilepsia, ya que algunos niños que presentan convulsiones febriles pueden padecer epilepsia durante la etapa adulta (aunque dicho porcentaje es muy reducido).

Como vemos, la epilepsia es una enfermedad neurológica con causas y orígenes bastante desconocidos, por lo que resulta complicado predecir su aparición.

Evolución de las epilepsias infantiles

El principal factor que determina el curso y la evolución de la epilepsia es la atención precoz de esta enfermedad.

Por lo general, las epilepsias que se controlan y se tratan de forma precoz, es decir, en cuanto aparecen las primeras crisis, suele curarse eficazmente.

Así mismo, resultan menos malignas las epilepsias idiopáticas, es decir, ese tipo de epilepsias que no van acompañadas de lesiones en el sistema nerviosos.

Así pues, los niños que padecen epilepsia idiopática y que reciben tratamiento de forma inmediata pueden hacer una vida totalmente normal y no padecerán alteraciones en su desarrollo psicomotor ni mental.

Las epilepsias criptogenéticas, en cambio, posee un pronóstico mucho peor, ya que estas está producidas por procesos que afectan el funcionamiento cerebral.

En estos casos, los fármacos antiepilépticos son menos eficaces y la evolución de la enfermedad dependerá de la enfermedad que causa la epilepsia y del tratamiento que se le haga a esta patología.

Además, en estos casos, cada crisis que se padece daña alguna región del cerebro, por lo que con el paso del tiempo y el sufrimiento de crisis, el niño puede ver afectado su sistema nervioso de forma progresiva.

Así pues, la epilepsia criptogenética sí que puede ir produciendo daños en el cerebro del niño que se traduzcan en alteraciones psicomotoras o intelectuales.

En todos los casos de epilepsia y especialmente en las epilepsias criptogéneticas, el seguimiento médico es fundamental para prevenir daños y repercusiones en el desarrollo y en la vida del niño.

Cómo actuar ante una crisis

Los ataques epilépticos suelen ser momentos altamente desagradables y generadores de mucho estrés para los familiares o las personas que se encuentran con el niño cuando padece la crisis.

La aparatosidad de los síntomas que producen los ataques epilépticos puede alarmar a los familiares del niño y estos pueden angustiarse mucho al no saber qué hacer.

Lo primero que se tiene que tener en cuenta es que, a pesar de que el estado en el que se encuentra el niño durante la crisis suele ser muy impactante, los ataques epilépticos casi nunca provocan lesiones.

De este modo, en estos momentos hay que intentar mantener la calma y ser consciente que el estado del niño durante la crisis puede ser muy alarmante pero que este hecho no tiene por qué significar una lesión o unas consecuencias altamente negativas.

Así mismo, las crisis ceden solas al cabo de unos segundos o minutos, por lo que no se debe intentar hacer nada para interrumpir el ataque o conseguir que el niño vuelva a un estado de normalidad.

Lo más importante que se debe hacer en estas situaciones consiste en tumbar el niño en una superficie segura y colocarle de lado con el objetivo de que la convulsión no le produzca obstrucciones en las vías respiratorias.

Así mismo, es importante no introducir ningún objeto en la boca del niño, avisar a un servicio de urgencias y esperar que la crisis remita para poder trasladarle a un centro sanitario donde se pueda realizar un seguimiento médico de su estado.

¿Cómo se tratan?

El tratamiento principal de esta enfermedad es la administración de medicamentos antiepilépticos.

Estos fármacos deben de ser receptados por un neurólogo, el cual indicará la dosis y el medicamento más oportuno en cada caso.

Actualmente existen muchos medicamentos antiepilépticos, sin embargo, la mayoría de ellos se muestran igualmente eficaces eliminar las crisis lo antes posible sin producir efectos secundarios importantes. La elección del fármaco y la dosis se realizará en función de la edad y las características del niño.

Sólo algunos casos de epilepsia (la minoría) son de difícil control y requieren la administración de varios fármacos. Por lo general, un epilepsia puede tratarse adecuadamente con la administración de un solo medicamento antiepiléptico.

¿Se pueden prevenir las crisis?

A pesar de que las causas que originan las crisis son poco conocidas hoy en día, sí que se han establecido algunos patrones que pueden disminuir el riesgo de padecer ataques en un niño con epilepsia.

Por lo general, se recomienda que el niño duerma una cantidad de horas suficientes (entre 8 y 10), y que realice un patrón de sueño regular, acostándose y levantándose cada día a la misma hora.

Así mismo, no se recomienda que los niños con epilepsia vean la televisión a una distancia menor a dos metros y es importante que se intente evitar visualizar aparatos electrónicos a oscuras.

Por otro lado, a pesar de que ver la televisión o jugar a juegos de ordenador y videoconsolas no sean actividades prohibidas para los niños con epilepsia, se recomienda que se haga un uso saludable de dichas actividades y se limite el tiempo que se emplea en realizarlas.

Finalmente, el consumo de bebidas estimulantes también se debe limitar y tomarlas solo de forma ocasional, ya que estas sustancias pueden incrementar el riesgo a padecer una crisis.

En jóvenes epilépticos está contraindicada la ingesta de alcohol, estimulantes y otros fármacos que actúen sobre el sistema nervioso, por lo que se debe ser muy cauto con el consumo de estas sustancias.

Del mismo modo, los lugares que pueden producir una sobreestimulación del sistema nerviosos como discotecas o salas con luces y ruidos invasivos, también pueden incrementar el riesgo de padecer una crisis, por lo que no se recomienda que las personas con epilepsia asistan de forma regular a estos espacios.

Referencias

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  4. Leutmezer F, Lurger S, Baumgartner C. Focal features in patients with idiopathic generalized epilepsy. Epilepsy Res 2002; 50: 293-300
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