Encefalitis Japonesa: Síntomas, Causas, Tratamiento

Encefalitis Japonesa: Síntomas, Causas, Tratamiento

La encefalitis es una condición médica en la que se produce una inflamación del cerebro en respuesta a la entrada de agentes patógenos como virus, parásitos y bacterias. Puede afectar tanto a animales como a humanos.

La encefalitis japonesa, del griego ????????? ("cerebro") y el sufijo -itis (inflamación), recibe el adjetivo oriental porque el primer caso de esta enfermedad se documentó en Japón. 

Encifalitis japonesa

Las personas con enfermedades inmunodepresoras, como el VIH, son más susceptibles de padecer encefalitis. Infecciones parasitarias como la del cisticerco o la toxoplasmosis, pueden cursar con el desarrollo de encefalitis.

Existen una gran cantidad de virus comunes que pueden producir inflamación del tejido cerebral, como podrían ser: el virus del herpes simple, el sarampión, las paperas, la rubeola o la varicela. Sin embargo, también puede presentarse en respuesta a infecciones virales más complejas como pueden ser: el adenovirus o la encefalitis japonesa, enfermedad en la que hoy nos centraremos.

Definición

La encefalitis japonesa es considerada una infección viral grave, producida por la picadura de un mosquito portador y que cursa principalmente con inflamación del tejido cerebral. El primer caso de este tipo de encefalitis se documentó en el año 1871 en Japón, y desde entonces no han parado de aparecer casos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que esta enfermedad aparece en brotes severos por periodos de 2 a 15 años, llegando en algunas ocasiones a presentarse en epidemias.

Se estima que cada año se producen al menos 68.000 casos de encefalitis japonesa, de los que aproximadamente entre el 30% y el 50% sufrirá secuelas psicológicas y neurológicas permanentes, y  hasta el 20% fallecerá durante el trascurso de la enfermedad.

Es la principal causa de encefalitis en las regiones de Asia como Sri Lanka, Indonesia, Nepal o Filipinas, y es muy raro encontrar casos de encefalitis japonesa en turistas, visitantes o en países de otras regiones.

mapa encefalitis japonesa

Aunque en la mayor parte de las ocasiones, el virus responsable de esta enfermedad sólo produce síntomas leves, la infección provocada por la encefalitis japonesa puede producir una inflamación masiva y generalizada en el cerebro, que puede acarrear lesiones permanentes en dicho órgano, llegando en los casos más graves a provocar la muerte.

En la actualidad, existen vacunas seguras y bastante eficaces para prevenir la aparición de esta enfermedad. Sin embargo, no existe una cura para la encefalitis japonesa, por lo que el tratamiento se suele centrar principalmente en el alivio de los síntomas clínicos y la eliminación de la infección.

Ya que la encefalitis puede aparecer como respuesta a numerosas causas orgánicas, el diagnóstico de la encefalitis japonesa requiere análisis exhaustivos. A veces, el examen sanguíneo no es suficiente para confirmar el diagnóstico de esta enfermedad por lo que suele confirmarse con un análisis del  líquido cefalorraquídeo.

Causas

La encefalitis japonesa es transmitida a través de la picadura de un mosquito portador de la enfermedad, no siendo posible el contagio de persona a persona. El mosquito se convierte en portador de la enfermedad al succionar la sangre de un animal o humano infectado.

Suelen ser las aves y los cerdos los huéspedes más habituales de esta infección, por lo que los mosquitos que transmiten la encefalitis japonesa suelen encontrarse en las regiones agrícolas y los suburbios de las ciudades. Al ser aves y cerdos el reservorio favorito de la enfermedad, se hace tremendamente complicado erradicar esta infección.

El virus que portan estos mosquitos es de la familia de los Flaviviridae (también lo son la fiebre amarilla o el dengue), y se encuentra en la saliva del propio mosquito. Cuando se produce la picadura del insecto portador, ya sea en animales o humanos, el virus se introduce en el torrente sanguíneo afectando primero a los órganos y más tarde al sistema nervioso central. El periodo de incubación de la enfermedad en el organismo es de 4 a 16 días.

Los mosquitos que transmiten esta infección prefieren ambientes cálidos y húmedos, por lo que suelen picar a sus víctimas en la noche. De hecho, la mayor parte de los casos de encefalitis japonesa se producen en los meses de verano, donde las lluvias son más frecuentes y el clima es propicio para su reproducción.

Síntomas

La mayor parte de las personas que son infectadas por el virus de la encefalitis japonesa cursarán la enfermedad sin apenas síntomas. Se estima que menos del 1% de los casos presentará signos graves de la enfermedad. Los niños y las personas mayores son los más vulnerables a esta infección, reportándose el 75% del total de los casos en niños menores de 15 años.

En casos leves, las manifestaciones clínicas que más se observan en estos pacientes son mareos, náuseas, vómitos y dolor de cabeza sin signos neurológicos, por lo que es común confundir los síntomas con los de un resfriado o gripe común.

En los casos más graves, cuando se produce la inflamación del tejido cerebral, los síntomas cursan de manera rápida y progresiva. Estos pacientes presentan cambios a niveles neurológicos y psicológicos como desorientación, rigidez muscular en la región del cuello, fiebres altas y alteraciones de la conciencia.

Si las fiebres son muy altas dan lugar a convulsiones y pueden producir, desde estados de coma hasta la muerte del paciente. Estudios recientes han podido demostrar que la infección por este virus en una mujer embarazada puede producir daños permanentes  también en el feto.

Según la OMS, entre el 30% y el 50% de los infectados por la encefalitis japonesa sufrirá secuelas psicológicas y neurológicas permanentes. Estos déficits pueden incluir problemas en la atención, en la memoria u otros procesos cognitivos básicos; cambios en la personalidad, temblores musculares e incluso parálisis de algún miembro. En estos pacientes, el periodo de recuperación puede ser mayor a un año.

En cuanto a la mortalidad de las personas que sufren la encefalitis japonesa, hasta el 20% de los infectados fallecerá durante el trascurso de la enfermedad.

Tratamiento

En la actualidad no existe una cura para el virus de la encefalitis japonesa, por lo que la intervención en la salud de estos pacientes se centra principalmente en el control de la fiebre, el dolor y los síntomas neurológicos.

A pesar de que la mayoría de infectados cursa la enfermedad sin apenas síntomas, cuando se confirma el diagnóstico en estos pacientes, la hospitalización suele ser necesaria para observar y controlar el transcurso de la enfermedad. 

Prevención con vacunación

La mayor intervención sanitaria que podemos realizar para controlar la aparición de la encefalitis japonesa es la prevención, bien a través de la protección contra las picaduras de mosquitos o bien a través de la vacunación.

Existe una vacuna desarrollada especialmente para combatir el virus de la encefalitis japonesa. Esta vacuna está indicada para todas aquellas personas que tengan la intención de permanecer más de 3 o 4 semanas en alguno de los países o regiones donde esta infección es más frecuente. Ya que los niños conforman el mayor grupo de riesgo de esta patología, la vacuna está indicada para su aplicación desde los dos meses de edad.

El proceso de vacunación contra la encefalitis japonesa consiste en la administración de dos inyecciones, una al comienzo del tratamiento y otra a los 28 días, siendo necesario que esta última se reciba al menos una semana antes del comienzo del viaje.

La vacunación bajo estas pautas produce una protección ante la infección durante todo un año. En los casos en que la persona necesite una protección más prolongada, puede administrarse una tercera dosis de la vacuna para obtener hasta tres años de protección contra el virus (aunque no se conocen los efectos de esta tercera dosis de refuerzo en los niños).

Casos en los que se recomienda administrar vacunas

A continuación mostramos todos los casos en que la administración de la vacuna  está altamente recomendada:

- Personas que planean una estancia mayor a un mes en las zonas donde más se presenta esta infección: Bangladés, Brunei, Camboya, China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Malasia, Laos, Myanmar, Nepal, Papúa Nueva Guinea, Singapur, Sri Lanka, Tailandia, Taiwán y Vietnam.

- Personas que planean una estancia menor a un mes, pero en zonas rurales o agrícolas de regiones donde se presenta esta infección.

- Personas que viajen a regiones donde se encuentre un brote activo de la enfermedad.

- Personas que no tienen un plan de viaje certero.

- Personas que trabajen en laboratorios o centros sanitarios y tengan riesgo de exposición al virus.

Del mismo modo que hay casos en los que la vacunación es casi obligatoria, existen otros en los que no se recomienda en absoluto la vacunación. Por ejemplo, en las personas que hayan manifestado una reacción alérgica a otra/s vacunas o en las mujeres embarazadas.

La vacunación ante la encefalitis japonesa produce efectos secundarios leves en la mayoría de los casos. Así, el 40% de los vacunados afirma haber tenido uno o más de los siguientes efectos secundarios: dolor muscular, enrojecimiento e inflamación de la zona de punción y dolor de cabeza.

En casos más graves, los efectos secundarios de esta vacuna pueden producir urticarias, inflamación de los órganos internos y dificultades para respirar. En cualquiera de estas situaciones, la persona vacunada debe acudir su médico para controlar los síntomas.

A pesar de todo lo comentado, la vacuna no es eficaz al 100%, por lo que, además de la vacunación, se recomienda encarecidamente el empleo de medidas de protección ante las picaduras de mosquitos.

Medidas de protección ante picaduras de mosquitos

Los mosquitos se alimentan de la sangre de otros animales, incluidos los humanos, y son atraídos por los olores corporales segregados por la piel, como el sudor o el dióxido de carbono que se expulsa por la respiración.

Estos insectos se reproducen en aguas estancadas, por ello es muy común su aparición en zonas con ríos, estanques, charcos y piscinas. Sin embargo, los mosquitos también pueden reproducirse en tanques o contenedores para el almacén de agua.

Para prevenir las picaduras de los mosquitos, lo ideal es permanecer en habitaciones acondicionadas y usar mosquiteras o redes anti-mosquitos en puertas y ventanas. También es importante el uso de insecticidas cuando es imposible mantener la habitación totalmente cerrada.

Durante la estancia al aire libre es aún más importante prevenir las picaduras. La mayor manera poder conseguirla es utilizando un calzado y vestimenta adecuada. Los zapatos o botines deben ser cerrados. Las prendas a ser posible de colores claros y las camisetas o chalecos con manga larga.

Es importante recordar que las picaduras de los mosquitos pueden traspasar la ropa fina y ajustada, incluso los pantalones vaqueros. No obstante, si quedan zonas de la piel expuestas o van a realizarse actividades que produzcan sudoración, como por ejemplo pasear en bicicleta, hacer senderismo u otras actividades deportivas, es recomendable el uso de repelentes.

Los repelentes más adecuados para prevenir la picadura de este tipo de mosquitos son aquellos que su principio activo es el DEET (N-diethyl-toluamide). El DEET actúa obstruyendo los sensores que atraen al mosquito hacia el olor corporal, confundiendo al mismo para que no se pose en la piel y no acabe produciendo picaduras.

Este compuesto ha sido usado en los últimos 40 años por millones de personas en todo el mundo para combatir las picaduras no sólo de mosquitos, sino de arañas, pulgas, moscas, etc. Los repelentes a base de DEET están disponibles en muchas formulaciones como cremas, lociones o aerosoles.

Al ser un compuesto químico bastante potente, es necesario seguir siempre las recomendaciones de nuestro médico y del fabricante del producto. No obstante, existen ciertas precauciones que han de considerarse siempre ante el uso de estos repelentes.

Consejos para usar repelentes

A continuación se presentan los 10 consejos más importantes para tener en cuenta a la hora de usar estos productos.

  • Lea y siga las instrucciones de la etiqueta. Evite el uso excesivo y las múltiples aplicaciones.
  • Los productos que contienen de un 25% a un 35% de DEET, proveerán protección adecuada para los adultos. Bajo las mismas condiciones, una concentración del 10% al 15% será suficiente para niños.
  • Para prevenir una posible reacción alérgica al producto antes de aplicarlo en todo el cuerpo, es necesario aplicarlo en un área pequeña de la piel y observar que no se produce reacción alérgica alguna.
  • Use solo suficiente repelente para cubrir la piel expuesta y/o la ropa.
  • Una vez fuera de peligro de picaduras, lave la piel tratada y toda la ropa antes de volver a usarla.
  • No aplicar directamente en la cara. Extienda el producto repelente en las manos y luego aplíquelo a la cara. Evite áreas sensitivas como los ojos, la boca, o las membranas nasales.
  • No aplicar en ningún caso sobre heridas, quemaduras o piel irritada.
  • No lo use bajo la ropa.
  • Evite rociarlo en plásticos, cueros, cristales u otras fibras. El DEET puede dañar permanentemente estos materiales.
  • No utilice nunca un producto con DEET en áreas cerradas.
  • Los productos con DEET son resistentes y repelen mosquitos por algunas horas. Por ello es importante no aplicar nunca más producto del necesario.

Vitaminas para prevenir las piscaduras

Además de los repelentes que hemos descrito, es necesario comentar que algunos estudios indican la utilidad de la ingestión diaria de vitamina B1 (también conocida como tirosina), para repeler la picadura de los mosquitos. Reportan que la ingestión ha de hacerse durante al menos dos semanas antes del viaje y durante toda la estancia en el país.

Al parecer, la secreción de esta vitamina por la piel desprende un olor que es imperceptible para el humano, pero desagradable para el mosquito, provocando que no produzca picaduras.

No obstante, no existen evidencias científicas que apoyen su uso, por lo que los cuidados preventivos en el entorno y el uso de repelentes siguen siendo la primera opción para prevenir estas picaduras; y por consiguiente la encefalitis japonesa.

Referencias

  1. http://www.cdc.gov/japaneseencephalitis/qa/index.html
  2. http://www.cfsph.iastate.edu/Factsheets/es/encefalitis_japonesa.pdf
  3. http://www.idph.state.il.us/envhealth/deetfacts_sp.htm
  4. http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/docs/ENCEFALITIS_JAPONESA.pdf
  5. http://www.nhs.uk/Conditions/Japanese-encephalitis/Pages/Introduction.aspx
  6. http://www.nhs.uk/Conditions/Japanese-encephalitis/Pages/Whileyoureaway.aspx
  7. http://www.sahealth.sa.gov.au/wps/wcm/connect/public+content/sa+health+internet/health+topics/health+conditions+prevention+and+treatment/infectious+diseases/japanese+encephalitis
  8. http://www.sahealth.sa.gov.au/wps/wcm/connect/public+content/sa+health+internet/healthy+living/protecting+your+health/fight+the+bite/protect+yourself+from+mosquito-borne+disease/cover+up+repel+eliminate+mosquitoes
  9. http://www.traveldoctor.com.au/Page/Knowledge-Hub/Tropical-disease-facts/Japanese-Encephalitis
  10. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs386/es/
  11. https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/meds/a607019-es.html
  12. https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/natural/965.html
  13. https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001415.htm

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