Afasia global: Síntomas, Causas y Tratamiento

Afasia global: Síntomas, Causas y Tratamiento

Uno de los problemas más graves a los que podemos enfrentarnos es no ser capaz de comunicarnos con otras personas. Algo así es lo que ocurre en la afasia, que consiste en una serie de alteraciones en el lenguaje debidas a un daño cerebral.

La forma más grave es la afasia global (National Aphasia Association, 2016), ya que se caracteriza principalmente por una incapacidad para convertir los pensamientos en lenguaje, además de dificultades para entender las verbalizaciones de los demás.

afasia global

¿Qué es?

Este tipo de afasia supone carencias graves para el individuo, pues presenta alteraciones tanto expresivas como receptivas del lenguaje. Esto supone una afectación generalizada de la comunicación, ocupando áreas perisilvianas anteriores y posteriores.

Prevalencia

Este trastorno parece ser relativamente frecuente, situado entre un 25 y un 32% de los afectados por afasia en fases agudas de un accidente cerebrovascular.

Sin embargo, después de un año el porcentaje baja de forma importante. Por ejemplo, en el Copenhagen Stroke Study el porcentaje disminuyó a un 11%.

Causas

Su principal causa el accidente cerebrovascular (ACV), al igual que otros tipos de afasia. De hecho, en la fase aguda del ACV se estima que entre un 20 y un 30% de las personas presentan algún tipo de afasia. El porcentaje es mayor cuanto menos tiempo ha pasado después del daño cerebral.

Habitualmente, el hemisferio izquierdo o dominante es el que está más relacionado con el lenguaje. Por lo tanto, lesiones en las áreas cerebrales izquierdas que producen y reciben el lenguaje son las que se asocian con esta patología (Nieto, Barroso, Galtier y Correia, 2012).

Los daños abarcan las áreas de Broca y de Wernicke, necesarias tanto para comprender como para expresar el lenguaje, acceder a las palabras, utilizar la gramática y construir frases (National Aphasia Association, 2016).

La afasia global parece deberse a accidentes cerebrovasculares que afectan ampliamente a la arteria cerebral media del hemisferio izquierdo. Se acaba alterando toda el área perisilviana de dicho hemisferio, abarcando la región inferoposterior del lóbulo frontal, los ganglios basales, la corteza auditiva, la ínsula y zonas posteriores del lóbulo temporal.

De forma menos habitual también puede ocurrir por lesiones subcorticales del hemisferio izquierdo, hemorrágicas o isquémicas:, que afectan al tálamo, ganglios basales, cápsula interna, sustancia blanca periventricular e istmo temporal (conexiones que llegan de otras áreas hacia la corteza temporal).

¿Cómo se manifiesta?

- Habla poco y cuando lo hace, lo hace con esfuerzo y falta de fluidez. La forma de hablar se conoce como “habla telegráfica”.

- Falta de comprensión tanto oral como escrita, entendiendo sólo algunas palabras, verbos o expresiones.

- Repetición de palabras y frases alterada.

- Lectura y escritura deterioradas.

- Casi inmediatamente después de la lesión, el paciente puede presentar mutismo total. Esto significa que no emite ningún contenido verbal. A medida que pasa el tiempo, va recuperando la capacidad para hablar.

- Fallos en la denominación de personas, objetos o animales.

- El habla proposicional o voluntaria está limitada a pocas palabras o frases sencillas, que a veces son repetitivas o estereotipadas. Kertesz en 1985 describe el caso de un paciente con afasia global que sólo decía la palabra “cigarrillo” de forma repetida, aunque estuviera pidiendo agua. Este autor cree que pudo influir que el paciente era un adicto al tabaco.

- Sin embargo, se pueden presentar estereotipias (emisiones vocales repetidas sin ningún fin concreto) que no son palabras reales o no poseen contenido; llamando la atención lo bien que las pronuncian. De todas formas, al contrario de lo que se puede creer, el tipo de estereotipia (si es real o no) no indica que el caso sea más grave ni que exista mal pronóstico.

Un ejemplo lo vemos en el caso presentado por Nieto, Barroso, Galtier y Correia (2012), en el que la paciente con afasia global presenta una estereotipia consistente en repetir siempre “que tú, que tú, que tú”.

- Normalmente, la lesión que produce la afasia provoca también alteraciones en áreas somatosensoriales y del movimiento, lo que puede dar lugar a hemiplejía (cuando la mitad del cuerpo se paraliza por lesiones situadas en el hemisferio contrario) o hemiparesia (igual pero más leve) y hemihipoestesia (falta de sensibilidad en la mitad del cuerpo), además de hemianopsia (la persona sólo ve la mitad de su campo visual).

- Pueden aparecer también apraxias, que son problemas para realizar movimientos que no se relacionan con daños físicos, sino cerebrales. Son principalmente de tipo bucofacial o ideomotoras.

- La afasia global puede ir acompañada de otros problemas como apraxia del habla, alexia, sordera pura para las palabras, agrafía, o apraxia facial.

- Es frecuente que se presente apatía o depresión.

- La poca comunicación que establecen es gracias a expresiones simples automatizadas que se emiten con la entonación correcta, como “¡maldita sea!”.

- Suelen conservarse series verbales automatizadas como los días de la semana, los meses, los números o las letras del abecedario (y los pronuncian con fluidez). Se cree que se puede deber a la actividad intacta del hemisferio derecho (el que normalmente está conservado, ya que parece que los daños en el hemisferio izquierdo son los que provocan problemas en el lenguaje).

- También se relaciona con la conservación del hemisferio derecho la capacidad de hacer gestos para comunicarse o utilizar la entonación correcta.

- Tienen completamente preservada la capacidad intelectual que no está asociada con aspectos lingüísticos (National Aphasia Association, 2016).

- Generalmente se encuentran orientados, atentos y tienen comportamientos socialmente adecuados (Brookshire, 2007).

- Pueden responder con monosílabos como “sí” o “no”. Responden mejor si se le pregunta sobre experiencias personales o aspectos familiares.

- Son capaces de reconocer nombres de objetos o ubicaciones reales, al igual que saben cuándo se les está diciendo palabras no reales o incluso detectan una palabra incorrecta para esa situación (Wapner & Gardner, 1979).

Tipos

Se puede distinguir:

- Afasia global clásica que es la que aquí tratamos, que va acompañada por problemas motores como hemiparesia o hemiplejía, ya que las lesiones suelen ocupar regiones motoras y somatosensoriales. Por eso también se presenta con frecuencia junto a hemihipoestesia y hemianopsia (descritas arriba).

- Afasia global sin hemiparesia (GAWH por sus siglas en inglés), que está siendo muy estudiada últimamente y parece ocasionarse, entre otras cosas, por embolias cerebrales que producen daños no contiguos en áreas perisilvianas anteriores y posteriores.

¿Cómo evoluciona?

Si comparamos con otro tipo de afasia, la afasia global es la que tiene peor pronóstico (Nieto, Barroso, Galtier y Correia, 2012).

En los primeros meses, los síntomas van mejorando drásticamente. Esto se llama recuperación espontánea, y se nota mucho más si el daño no es muy extenso (National Aphasia Association, 2016).

Generalmente, la evolución de este tipo de afasia no es muy favorable, sobre todo si el diagnóstico es tardío. Como indican Nieto, Barroso, Galtier y Correia (2012) si se diagnostica durante la primera semana tras la lesión, el 15% de los sujetos al cabo de un año se recuperan de la afasia.

Estos mismos autores indicaron que el 22% puede mantenerse con leves mejoras, el 35% evolucionan a una afasia de Broca, una afasia anómica (22%) o muy raras veces, a una afasia de Wernicke (7%).

En un estudio de Oliveira y Damasceno (2011) se encontró que la afasia global podía ser un predictor de mortalidad tras un accidente cerebrovascular agudo, indicando que esta condición afectaba negativamente al pronóstico.

Cuando es del tipo clásico se da junto con hemiplejía o hemiparesia, hemihipoestesia y hemianopsia. La gravedad y duración de estos problemas asociados van a repercutir en el pronóstico de la afasia, haciéndola más severa y dificultando su recuperación.

Por otro lado, Smania et al. (2010) quisieron observar cómo es la evolución de la afasia global en un paciente a largo plazo (25 años). Encontraron tres importantes etapas en la recuperación: un año después del ACV, donde se recuperaba la comprensión verbal y la repetición de palabras; sobre 1 a 3 años después, mejoraba la denominación y la lectura; y de 3 a 25 años surgía el habla espontánea además de incrementarse el rendimiento en las tareas mencionadas.

A pesar de todo, los pacientes con afasia global tratados adecuadamente presentan mejoras significativas en sus habilidades comunicativas y tareas lingüísticas.

¿Cómo se evalúa?

La afasia global se evalúa de forma parecida a otras formas de afasia, es decir, con diversas pruebas que abarquen lo máximo posible aspectos del lenguaje y capacidades cognitivas (para descartar otros problemas).

El más utilizado para valorar las habilidades lingüísticas en la afasia es el Test de Boston para el diagnóstico de la afasia. Se compone de subpruebas que miden la fluidez del lenguaje expresivo, la comprensión auditiva, la denominación, la capacidad de lectura, la repetición, el habla automática (como emitir secuencias automatizadas y recitar), y comprensión lectora.

Se usa además para la Afasia Western (WAB) la Bateria, la cual valora tanto habilidades lingüísticas como no lingüísticas. Dentro de las primeras se encuentra el habla, la fluidez, la comprensión auditiva, repetición, la lectura y escritura; mientras que las no lingüísticas examinan dibujo, cálculo, praxias y tareas visoespaciales.

Valora también las praxias, memoria y funciones visoperceptivas.

Muchas veces pueden estar afectadas las funciones frontales, que son las relacionadas con la impulsividad, la capacidad de planificación, categorización y flexibilidad de estrategias cognitivas. Se pueden evaluar con pruebas como la del Laberinto de Porteus, Test de Clasificación de Tarjetas de Wisconsin o la Torre de Hanoi.

Estas pruebas pueden usarse también para ver si la rehabilitación ha producido o no cambios en el paciente.

Tratamiento

No existe un tratamiento único para la afasia global. El objetivo principal va a ser mejorar la adaptación al medio y la calidad de vida al máximo. Para ello, se deben llegar a acuerdos mediante la colaboración multidisciplinar de logopedas, neuropsicólogos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales, además del apoyo de la familia.

La rehabilitación debe ser diseñada para las capacidades y situación personal y única de cada individuo, es decir, tiene que ser personalizada.

- Terapia del habla y del lenguaje para mejorar la comunicación con otras personas y la calidad de vida.

- Terapias de grupo: pueden ser útiles en pacientes con afasia global, ya que sus habilidades sociales suelen estar intactas. Así, realizan actividades simples o juegos que promueven la comunicación social.

- Terapia de Acción Visual (TAV): es un programa que potencia el uso de gestos simbólicos para la comunicación y reduce la apraxia. Sin embargo, no mejora la expresión verbal. Por ello, Ramsberger y Helm-Estabrooks en 1989 diseñaron el programa TAV bucofacial, en el que introdujeron estímulos que implican movimientos faciales y orales para realizar los gestos. Consiste en 3 niveles: el primero incluye la manipulación de objetos reales, dibujos de objetos e imágenes de acción, el segundo sólo emplea imágenes de acción y el tercero sólo los objetos.

- Educar a los cuidadores y familia para que aprendan a comunicarse con el afectado. Las estrategias más usadas son: simplificar frases, usar palabras que sean muy utilizadas, captar la atención de la persona antes de hablarle, utilizar señas, dejarle un tiempo a la persona para que responda e intentar que la comunicación se produzca en un entorno tranquilo y sin distracciones (Collins, 1991).

- Uso de ordenadores y nuevas tecnologías centrados en mejorar el lenguaje, sobre todo la lectura y la capacidad para recordar palabras. En un estudio de Steele, Aftonomos, & Koul (2010) se encontró que el uso de un dispositivo generador de habla disminuyó el deterioro asociado a afasia global crónica, mejorando la comunicación y la calidad de vida.

- Influye en la recuperación el nivel de motivación y aspectos de la personalidad (Brookshire, 2007).

Consejos importantes para tratar la afasia

Es importante distinguir el lenguaje y la inteligencia, ya que muchas personas pueden creer que las dificultades del habla se deben a déficits en las capacidades intelectuales.

Esto no es así, hay que señalar que hay capacidades cognitivas completamente preservadas, sólo que estas personas no saben expresar lo que piensan. Por ejemplo, pueden tener una vida independiente, desplazarse solos, conservar opiniones y tener una memoria para caras igual que antes del problema.

Intentar propiciar un medio para que las personas con afasia puedan expresar lo que desean, evitando la frustración y el aislamiento.

Algunas técnicas que puede usar la familia para facilitar la comunicación pueden ser: usar preguntas cerradas (que se puedan responder con “sí” o “no”), parafrasear la conversación, usar frases más simples, intentar que la duración de la conversación sea menor, utilizar gestos para enfatizar el contenido importante, decir de qué tema se va a hablar antes de comenzar la conversación, etc.

Parece ser que es más sencillo comenzar la rehabilitación hablando al principio con un solo interlocutor que entienda este trastorno y con el que el paciente esté cómodo. Poco a poco, a medida que va mejorando, añadir más interlocutores hasta acabar conversando con pequeños grupos de personas.

Es mejor un ambiente tranquilo y sin distracciones, ruidos u otras conversaciones de fondo.

Mejor tratar temas comunes y útiles, que se usen en la vida diaria; o de sucesos de la actualidad.

Es útil la práctica supervisada de conversaciones, sin fatigar al afectado.

Se pueden crear otras vías de comunicación posibles si es de tipo muy grave. Lo importante es que esta persona pueda comprender el lenguaje y expresarlo, aunque no pueda hablar o escribir.

Referencias

  1. Brookshire, R. H. (2007). Introduction to neurogenic communication disorders (Seventh edition.). St. Louis, Mo.: Mosby Elsevier.
  2. Collins, M., (1991). Diagnosis and Treatment of Global Aphasia. San Diego, CA: Singular Publishing Group, Inc.
  3. Global Aphasia. (s.f.). Recuperado el 22 de junio de 2016, de National Aphasia Association
  4. Kertesz, A. (1985). Aphasia. En: Frederiks J.A.M., ed. Handbook of clinical neurology, vol 1. Clinical Neuropsychology. (pp. 287-331). Amsterdam: Elsevier.
  5. Nieto Barco, A., Barroso Ribal, J., Galtier Hernández, I. y Correia Delgado, R. (2012). Capítulo 12: afasia global. En M. Arnedo Montoro, J. Bembibre Serrano y M. Triviño Mosquera (Ed.), Neuropsicología a través de casos clínicos. (pp. 151-161). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  6. Oliveira, F.F. & Damasceno, B. P. (2011). Global aphasia as a predictor of mortality in the acute phase of a first stroke. Arquivos De Neuro-Psiquiatria, (2b), 277.
  7. Smania, N., Gandolfi, M., Girardi, P., Fiaschi, A., Aglioti, S., & Girardi, F. (2010). How long is the recovery of global aphasia? twenty-five years of follow-up in a patient with left hemisphere stroke. Neurorehabilitation And Neural Repair, 24(9), 871-875.
  8. Steele, R., Aftonomos, L., & Koul, R. (2010). Outcome improvements in persons with chronic global aphasia following the use of a speech-generating device. Acta Neuropsychologica, 8(4), 342-359
  9. Types of Aphasia. (6 de marzo de 2015).
  10. Wapner, W., & Gardner, H. (1979). A note on patterns of comprehension and recovery in global aphasia. Journal of Speech and Hearing Research, 22, 765-772.
  11. Western Aphasia Battery. (s.f.)

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