Balneoterapia: Beneficios, Técnicas y Estudios Científicos

Balneoterapia: Beneficios, Técnicas y Estudios Científicos

La balneoterapia es efectiva para el tratamiento de muchas enfermedades. Puede aliviar tus síntomas si padeces osteoartritis, fibromialgia, artritis reumatoide, entre otras afecciones del sistema músculo-esquelético. Por tanto, suele ser ser utilizada en fisioterapia.

También puede ser útil en el tratamiento de diversas afecciones de la piel, entre ellas psoriasis, acné y dermatitis.

Características de la balneoterapia

Balneoterapia

Dentro de lo que se considera balneoterapia se encuentran diversos tratamientos o terapias que implican baños con agua de mar, agua de río, aguas termales o aguas con alto contenido de sales minerales.

Además de los baños de inmersión, los masajes con agua en movimiento y los ejercicios de relajación o estimulación realizados con agua o en el agua, también se consideran parte de la balneoterapia.

En los balnearios, complejos edilicios diseñados especialmente para ofrecer estos tratamientos, suele haber baños de vapor, saunas comunes y saunas secos, como parte de la balneoterapia. En algunos casos el tratamiento puede incluir la ingesta de estas aguas.

Los tratamientos con arcillas medicinales, ricas en sales minerales, con frecuencia se combinan con la balneoterapia y pueden ser considerados parte de esta disciplina. Estos fangos se obtienen habitualmente de los cauces de los ríos, lagos o lagunas.

Una de las ventajas de la terapia con arcillas es que tardan mucho en enfriarse, de manera que con ellos es más fácil combinar la terapia de minerales con terapia termal.

Es importante destacar que todos estos tratamientos deben ser supervisados por personal debidamente capacitado. Lo ideal es que, al ingresar a un balneario, sea un médico el que evalúe tu situación personal, tu estado de salud general, para luego indicar el mejor tratamiento para ti.

Para que la balneoterapia sea efectiva, también es importante llevar una vida sana, con una dieta equilibrada y actividades deportivas y de esparcimiento. En general los balnearios están situados en regiones con un entorno natural agradable, que permite a los pacientes el contacto con la naturaleza, para que puedan estar más relajados y de esta manera aprovechar al máximo sus tratamientos de balneoterapia.

Historia de la balneoterapia

chica bañandose

La balneoterapia no es nada nuevo, existen indicios de que ya era utilizada por los antiguos griegos, romanos y otros pueblos.

Desde la época de Hipócrates y Galeno se conoce el poder y la importancia de las aguas curativas y los baños. En 1473 surgieron las primeras publicaciones sobre las curas con agua termal, que fueron verdaderos tratados de balneoterapia, y que dieron origen a lo que hoy es la hidrología médica, es decir, la aplicación de diferentes aguas como tratamiento para determinadas enfermedades.

En el siglo XIX fue cuando la balneoterapia tuvo su mayor auge, debido a la falta de medicamentos para muchas enfermedades. Casi todas las afecciones que no tenían un tratamiento específico, eran tratadas con agua termal y muchos médicos investigadores de esa época registraron una gran cantidad de técnicas y aplicaciones de la balneoterapia.

En Italia por ejemplo, la utilización de manantiales calientes con fines curativos tiene orígenes antiguos, pero incluso hoy en día existen una gran cantidad de balnearios que aplican aguas termales surgidas de las entrañas de la Tierra (especialmente en zonas volcánicas) para el tratamiento de diversas afecciones.

Aguas minerales medicinales

chica atractiva en piscina

En la mayoría de los casos, las aguas utilizadas en los tratamientos de balneoterapia contienen una cierta concentración de sales minerales. Dependiendo de cuáles sean estas sales, los efectos terapéuticos de estas aguas pueden ser diferentes.

Por ejemplo, en las aguas sulfatadas, el anión sulfato es el que predomina. Este tipo de aguas favorecen los movimientos intestinales y el funcionamiento del hígado, por lo tanto, se utilizan frecuentemente en el tratamiento de afecciones del aparato digestivo.

En las aguas cloruradas, por otro lado, predomina el anión cloruro, aunque también puede haber una concentración similar de sodio. Estas aguas se aplican en pacientes con trastornos respiratorios y afecciones cutáneas, pues tienen un efecto antiinflamatorio y desinfectante.

Las aguas sulfuradas, con alto contenido de sulfuro de hidrógeno, tienen un efecto antialérgico y antirreumático. Se emplean para el tratamiento de afecciones reumáticas y dermatológicas.

Las aguas con alto contenido de sales de calcio tienen propiedades antiinflamatorias, antialérgicas y sedantes.

Las aguas con presencia de bicarbonato pueden administrarse vía oral y son útiles en el tratamiento de acidez estomacal, gastritis y hernia de hiato entre otros, por su efecto antiácido.

Por otro lado, las aguas con presencia de gas carbónico, de forma natural o agregado por el hombre pueden estimular la secreción de jugos gástricos que favorecen la digestión, si son ingeridas como parte de un tratamiento de balneoterapia.

Las aguas con una cierta concentración de hierro podrían tener un efecto positivo en pacientes con uñas y cabello frágiles, debido a sus propiedades regenerativas.

El agua con radón, que es fuente de emisiones radiactivas débiles, se puede beber, inhalar o utilizarse en baños para el tratamiento de enfermedades degenerativas o inflamatorias de las articulaciones y padecimientos vasculares.

Para que el agua de un manantial sea considerada útil para tratamientos de balneoterapia debe tener una concentración de sales igual o mayor a 1 gramo por litro. La mayoría de este tipo de aguas surgen con una cierta temperatura, aunque no todas las aguas aplicadas en balneoterapia son aguas termales.

Técnicas aplicadas en balneoterapia

baño indio

Los más frecuentes son los tratamientos de balneoterapia en los que el agua se aplica de manera tópica, por ejemplo, en baños de inmersión.

Por ejemplo, si vas a un balneario es posible que te coloquen en una bañera llena de agua a una temperatura de entre 34 y 37 grados, durante unos 15 a 20 minutos. Luego, tendrás un descanso de una media hora aproximadamente, cubierto con sábanas o mantas para que no te enfríes repentinamente.

Otra técnica habitual es la aplicación de chorros de agua a presión, como en un hidromasaje. Con este tipo de tratamiento, además de los beneficios del agua rica en minerales, también se obtienen los efectos positivos de la acción mecánica de los chorros.

Estas técnicas estimulan la circulación sanguínea, ayudan a aumentar la vascularización y favorecen la relajación muscular, con lo cual se puede lograr una cierta analgesia (alivio de los dolores) y se mejora la movilidad del aparato locomotor.

Otros tratamientos incluyen envolturas, masajes subacuáticos, irrigaciones, entre otros.

Algunas aguas de alto contenido en minerales pueden beberse, siempre bajo indicación médica, aunque no es el tratamiento más frecuente. Con esta terapia es posible estimular la función renal, mejorar la digestión y la movilidad intestinal.

Por último, estas aguas minerales también pueden ingresar al organismo por inhalación, en una sauna por ejemplo, o incluso por medio de inhaladores o nebulizadores.

¿Qué dicen los estudios científicos?

gran grupo bañándose

La balneoterapia es tradicionalmente conocida por brindar alivio a los dolores articulares, relajar los músculos, favorecer la oxigenación de los tejidos, disminuir el estrés y por su utilización en tratamientos de belleza.

Pero seguramente te estarás preguntando, ¿qué tan efectiva es la balneoterapia? ¿Hay estudios científicos que avalen este tipo de tratamientos?

Pues la respuesta es sí. Hay diversos estudios científicos que han mostrado los efectos positivos de la balneoterapia en pacientes con diferentes afecciones. A pesar de que los investigadores opinan que aún se deben realizar más estudios, los resultados positivos que ya se han obtenido son muy alentadores.

Aquí te presentamos algunos de los estudios científicos realizados sobre los efectos de la balneoterapia, y sus resultados.

  1. Estudio sobre la eficacia general de la balneoterapia

Un equipo de investigadores revisó en el año 2009 un grupo de estudios científicos sobre la efectividad de los tratamientos de balneoterapia en diversas enfermedades.

Después de revisar los datos de 203 estudios, los investigadores concluyeron que la balneoterapia puede tener un efecto positivo en pacientes con diferentes afecciones reumatológicas, como fibromialgia, osteoartritis, espondilitis anquilosante, artritis reumatoide y dolor lumbar. También es efectiva en pacientes con psoriasis y dermatitis atópica.

  1. Balneoterapia en pacientes con artritis reumatoide

Otra revisión de estudios realizados sobre el efecto de la balneoterapia en pacientes con artritis reumatoide, cuyos resultados fueron publicados en 2015, concluyó que “no se pueden ignorar los hallazgos positivos en la mayoría de los estudios realizados”, aunque también señalan que se deben continuar las investigaciones en este sentido.

Los estudios sugieren que los tratamientos de balneoterapia pueden disminuir el dolor y mejorar la movilidad articular en este tipo de pacientes.

  1. Balneoterapia en pacientes con osteoartritis

En el año 2008 se revisaron los resultados de muchas investigaciones sobre los efectos de la balneoterapia en pacientes con osteoartritis y se encontró que:

  • Los baños de inmersión en agua con alto contenido de minerales puede aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de los pacientes (en comparación con un grupo de control que no recibió ningún tratamiento).

  • Los baños en aguas sulfuradas y baños de inmersión con agua del Mar Muerto también son capaces de aliviar el dolor después de un mes de tratamiento, también en comparación con otro grupo de pacientes que no recibió ningún tratamiento.

La gran ventaja de los tratamientos de balneoterapia es que, en la mayoría de los casos, no tienen efectos secundarios adversos, a diferencia de prácticamente todos los medicamentos habitualmente prescritos para el alivio del dolor en este tipo de pacientes.

  1. Balneoterapia para la psoriasis y la dermatitis atópica

En el área de la dermatología, la balneoterapia también tiene aplicaciones importantes. Se han visto efectos positivos en pacientes con psoriasis y dermatitis atópica.

Si bien no se conoce el mecanismo por el cual el agua con minerales tienen un efecto curativo sobre la piel, se cree que esto podría deberse a una combinación de efectos químicos, termales, mecánicos e inmuno-reguladores.

Nuevamente, una de las principales ventajas de la balneoterapia es que no implica ningún tipo de medicamento potencialmente tóxico o perjudicial por sus efectos secundarios.

Si te sometes a un tratamiento de balneoterapia, prácticamente no hay riesgos para tu salud y bienestar, y es posible que consigas efectos muy positivos si padeces dermatitis atópica o psoriasis.

Los científicos recomiendan utilizar la balneoterapia como tratamiento complementario a los medicamentos o como único tratamiento si con las medicinas no has conseguido mejorar mucho.

  1. Baños con agua del Mar Muerto en pacientes con fibromialgia

Los efectos de la balneoterapia en pacientes con fibromialgia han sido bien estudiados por la comunidad científica mediante diversas investigaciones, todas con resultados muy positivos.

En una de estas investigaciones se tomaron 48 pacientes con fibromialgia y se les sometió a tratamientos de balneoterapia con agua del Mar Muerto (agua sulfurada), en un spa a orillas del mencionado mar. La terapia duró 10 días.

Se evaluó el estado general de los pacientes antes de comenzar el tratamiento, después de diez días de terapia, un mes después de finalizar el tratamiento y tres meses después.

En los pacientes que recibieron el tratamiento, se observó una importante mejora en los síntomas de fibromialgia. Los pacientes tuvieron menos fatiga, menores niveles de ansiedad, menos dolores de cabeza, problemas para dormir y dolores articulares. Y lo mejor de todo es que estos efectos positivos se mantuvieron aún después de tres meses finalizada la terapia.

Otro estudio científico reveló que la balneoterapia también es capaz de mejorar la función respiratoria en este tipo de pacientes. En un estudio realizado sobre 56 personas, quienes recibieron tratamiento complementario con balneoterapia, tuvieron mejorías importantes en sus síntomas de disnea y en sus espirometrías, aún seis meses después de finalizar el tratamiento, que duró tres semanas.

Por eso los científicos recomiendan la balneoterapia (si puede ser con agua del Mar Muerto, mejor) como tratamiento complementario en los pacientes con fibromialgia, esa enfermedad cuyos síntomas son tan difíciles de aliviar.

Como ves, la balneoterapia es un tratamiento efectivo en muchas enfermedades, y sus efectos han sido comprobados científicamente.

Si estás sufriendo dolores articulares por osteoartritis, artritis reumatoide o fibromialgia, la balneoterapia puede ser una excelente opción para ti. Lo mismo si tienes psoriasis o dermatitis atópica y no has conseguido aliviarte con el tratamiento convencional.

Solo asegúrate de recibir el tratamiento en un balneario que trabaje con seriedad y responsabilidad. Recuerda que el tratamiento que recibas debe estar indicado por un médico.

Referencias

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Balneoterapia.
  2. http://www.ecured.cu/Balneoterapia.
  3. http://www.medscape.com/viewarticle/705221.
  4. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14583923.
  5. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedhealth/PMH0014189/.
  6. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2723310/.
  7. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12919115.
  8. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21248401.
  9. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11354556.

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