Pérdida de Memoria por Estrés: Síntomas, Causas y Tratamiento

Pérdida de Memoria por Estrés: Síntomas, Causas y Tratamiento

Según indican los estudios, uno de los mayores factores detonantes de la pérdida de memoria se debe al estrés del día a día, que junto a la depresión y la falta de sueño, conforman los mayores enemigos para nuestra retentiva.

En algunos casos se llega a pensar que la persona puede estar sufriendo alguna enfermedad neurodegenerativa por lo que es muy importante realizar un diagnóstico diferencial adecuado.

perdida memoria estrés

Como explica la neuróloga Mercé Boada "Para poder retener una información se ha de estar atento, alerta, vigilante, y así poder empezar una acción y terminarla. Esta situación de atención-concentración se relaciona con el estado psicoafectivo".

Cuando se evalúa a adultos con problemas de memoria, se observa que la mayoría de ellos no presenta déficit en las pruebas de memoria pura, sino en las de atención-concentración, que secundariamente van a producir una pérdida de memoria.

El estrés, el insomnio, la ansiedad o la depresión son las causas que subyacen en muchos casos con problemas de memoria"

Síntomas

Las pérdidas de memoria a causa del estrés pueden ser de diferentes tipologías:

  • Olvidos sencillos, de la vida cotidiana y que en principio tienen poca importancia. Pueden ser desde dejarse las llaves en casa, hasta olvidar donde hemos dejado algún objeto o utensilio.
  • Olvidos más complicados. En este caso pueden aparecer pérdidas de memoria que afectan al recuerdo de nombres de familiares o direcciones a las que acudimos de forma habitual.
  • Olvidos más severos. Estos son los que pueden aparecer a raíz de situaciones de un profundo estrés o estrés crónico. Tras un acontecimiento traumático o situación muy estresante pueden darse pérdidas de memoria muy graves. Por ejemplo no recordar episodios concretos de nuestra vida, o incluso olvidar cómo se escribe nuestro nombre.

Cuando hablamos de la pérdida de memoria a causa del estrés la tipología más frecuente es la del primer caso. Suelen ser pequeños olvidos del día a día que no tienen graves consecuencias pero que sí producen un malestar en la persona que es consciente de estar sufriendo estas lagunas.

Otros síntomas

Además de la pérdida de memoria, el estrés produce otros muchos síntomas y consecuencias. En muchas ocasiones la persona que está padeciendo estrés crónico no es consciente de estar sufriéndolo.

Las exigencias de la vida cotidiana, las múltiples tareas que tenemos que realizar y las altas expectativas con nosotros mismos nos pueden llevar a padecer un estrés crónico.

Además de afectar a nuestra memoria y concentración aparecen una serie de síntomas que nos puede ayudar a identificarlo. Saber que nos encontramos en un estado de estrés es necesario para comenzar a ponerle remedio.

Algunos de los síntomas que aparecen derivados del estrés son:

  1. Alteraciones en el sueño. Suelen aparecer pesadillas, despertarse a media noche o tener dificultades para conciliar el sueño.
  2. Dolores abdominales y problemas digestivos. Puede aparecer el colon irritable, náuseas, vómitos y diarreas frecuentes.
  3. Migrañas y cefaleas.
  4. Contracturas musculares. Suelen aparecer dolores en la espalda y zona cervical lo que en muchas ocasiones está relacionado con los dolores de cabeza.
  5. Bajan las defensas lo que hace más probable que aparezcan enfermedades contagiosas.
  6. Cambios en el estado de ánimo. Se muestran irritables en ocasiones y otras veces con el ánimo decaído y depresión.
  7. Puede aparecer hipertensión arterial lo que supone un riesgo para las personas con problemas cardiacos.

Causas

En el año 2013, en una investigación llevada a cabo por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras y el Hospital Sant Pau de Barcelona se descubrió el motivo por el que el estrés crónico puede generar pérdidas de memoria.

Utilizando técnicas de resonancia magnética con pacientes que habían padecido el síndrome de Cushing, una enfermedad rara en la que el organismo genera un exceso de cortisol, hormona causante del estrés, descubrieron que se había producido una reducción de la materia gris en la zona cerebral del hipocampo de estas personas.

Esta pérdida de materia gris es la responsable de las pérdidas de memoria a corto y largo plazo. Además, se demuestra que estos daños son irreversibles porque las personas con las que se realizó la investigación ya estaban curadas.

Otro caso de pérdida de memoria debida al estrés es la denominada amnesia disociativa. Se trata de un episodio de incapacidad repentina para recordar información personal importante, casi siempre autobiográfica.

Además aparece de forma súbita y brusca y casi siempre aparece después de un suceso altamente estresante. Aunque la persona no puede recordar personas o etapas de su propia vida, esta pérdida de memoria no interfiere necesariamente con su funcionamiento normal, ya que no pierde el lenguaje ni otro tipo de conocimientos necesarios para la vida diaria.

Este tipo de amnesia desaparece de la misma forma que apareció, es decir, de forma brusca y espontánea.

Causas del estrés

El estrés no afecta a todas las personas por igual, y ante el mismo nivel de exigencia o el mismo estilo de vida no todos los individuos lo sufren. Es importante tener en cuenta que la forma en que cada uno se enfrenta a estas situaciones o la predisposición que tenga va a ser determinante a la hora de sufrir o no estrés crónico.

Teniendo en cuenta lo anterior, algunas de las causas que pueden provocar este tipo de estrés crónico y por tanto las pérdidas de memoria son:

  • Exceso de tareas por realizar y falta de organización. En muchas ocasiones el problema principal no es tener que realizar muchas actividades o un exceso de trabajo, sino una mala organización del tiempo del que se dispone.
  • Sedentarismo y mala alimentación. Descuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación contribuye a mantener el estrés. Con una diete adecuada y la práctica regular de ejercicio se puede contrarrestar los efectos del estrés y disminuir sus daños.
  • No descansar de forma adecuada. No solo en referencia a dormir el número de horas necesarias, sino desconectar del trabajo o del foco que nos provoca el malestar.

En muchas ocasiones después de trabajar continuamos pendientes del móvil o dándole vueltas a ese problema que tenemos que resolver en el trabajo. Pero esto lejos de servir de ayuda nos impide descansar mentalmente de estas tareas para después retomarlas con más lucidez.

Tratamiento

En primer lugar, debemos rebajar el nivel de estrés ya que esto es lo que está provocando las pérdidas de memoria además de otros síntomas.

Para tratar el estrés de forma adecuada, en muchos casos es necesario acudir a un profesional que nos ayude y nos guíe. Un profesional no sólo va a tratar los síntomas sino que nos va a ayudar a buscar las causas que lo producen y así poder solucionar el problema de raíz.

Por otro lado, también podemos poner en práctica una serie de pautas en nuestro día a día para neutralizar o disminuir el estrés:

Dormir y descansar el tiempo necesario

Es fundamental dormir de forma adecuada para mantener una vida sana y saludable. No descansar lo suficiente provoca falta de concentración, contribuye a la pérdida de memoria y además nos hace estar más irritables lo que puede generar problemas y discusiones con las personas de nuestro entorno.

Hacer ejercicio

Mantenernos activos es otro de los factores claves para una vida saludable. Además nos va a ayudar a mantener la concentración y descansar de las preocupaciones diarias porque durante la práctica del deporte nos distraemos y mantenemos nuestra cabeza ocupada. A nivel físico, la práctica de deporte causa la liberación de endorfinas lo que provoca una sensación de euforia y bienestar.

Utilizar técnicas de relajación

Existen diferentes técnicas de meditación; practicar meditación, yoga, mindfulness, respiración abdominal, etc. Puedes informarte sobre las diferentes maneras de practicar la relajación para utilizar la que más se adecue a tus necesidades o la que te resulte más sencilla de practicar.

Cuidar la alimentación

Es muy importante tener una dieta equilibrada y saludable. Cuando tenemos una gran cantidad de preocupaciones y estrés es habitual comer en exceso y además productos que no son los más adecuados para nuestro organismo (dulces, comida rápida, comida preparada, etc.) Por eso hay que tener especial cuidado con la dieta que seguimos en esos momentos.

Practicar actividades que te hagan sentir bien y ayuden a distraerte

Tareas como escribir, dibujar, escuchar música, ver una película, etc. Practicar una actividad de este tipo puede ayudarnos a distraernos y concentrarnos en otra tarea diferente a la que nos mantiene preocupados. Por ejemplo, la arteterapia es una actividad recomendable.

Muchas veces nuestra mente necesita parar y desconectar de toda la avalancha de tareas, exigencias y preocupaciones que nos están provocando estrés. Estas actividades van a ayudarnos a desconectar y pasar unos minutos relajados y tranquilos.

Focalizarse en el ahora

Pensar continuamente en el pasado y en el futuro es uno de los motivos que más ansiedad y estrés nos puede generar. Si asumimos que el pasado ya se marchó y que el futuro no lo podemos predecir ni controlar, nos queda centrarnos en el presente, en lo que está ocurriendo ahora.

Si nos focalizamos en la tarea que estamos realizando en este momento, no sólo la haremos de forma más eficaz, sino que despejaremos nuestra mente de la preocupación por lo que vendrá y reducimos el nivel de incertidumbre que tanto malestar nos genera.

Cuando llegue el futuro y tengamos que enfrentarnos a él, ya buscaremos la forma de hacerlo lo más adecuadamente posible.

Mantén una vida social activa

Relacionarnos con otras personas, pasar un rato con amigos o hablar con alguien de confianza son algunas de las cosas que mayor bienestar nos pueden aportar.

Además de nuevo, es una actividad que nos aleja de todo aquello que tanto nos preocupa y que nos está generando el malestar.

Estrategias para combatir la pérdida de memoria

Además de poner en práctica las pautas anteriores que van a combatir el estrés, que es la fuente principal de la pérdida de memoria, podemos utilizar otras estrategias para ayudar directamente en estas lagunas o fallos de la memoria.

  1. En primer lugar es importante saber por qué se están dando estos problemas de memoria, que se deben a una situación de estrés agudo y que son puntuales. Si pensamos que estos problemas de memoria van a estar siempre presentes podemos generar una mayor preocupación llegando a convertirse en un círculo vicioso del que nos cueste mucho salir.

  1. Ayúdate de una agenda, notas, el móvil, para escribir todo lo que pienses que podrías olvidar. En el momento que lo tienes apuntado puedes olvidarlo y dejar espacio para otras tareas o para concentrarte en la tarea sin tener que recordar cada cierto tiempo que tienes otras cosas pendientes por hacer.

  1. Organiza tu tiempo de la forma más adecuada para ti. Divide las tareas que tengas que realizar en las que son más y menos importantes. También en las que son urgentes para hacerlas en primer lugar y las que pueden esperar.

Es recomendable que vayas realizando las tareas de una en una (por ejemplo, primero voy a hacer el informe que me pidieron ayer, cuando lo termine empezaré con el planning de esta semana, y después buscaré la información para el siguiente informe, etc.) De esta manera hasta que no terminas una tarea no empiezas con la siguiente, que la mantienes apartada hasta que llegue ese momento.

Intentar hacer varias tareas a la vez o dejar una a medio terminar para abordar otra sólo contribuye a generar descontrol y estrés.

Como hemos comentado anteriormente, si tras poner en práctica estas pautas continúan las pérdidas de memoria, es recomendable ponerse en contacto con un profesional que nos pueda guiar y asesorar.

Bibliografía

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