Estrés crónico: síntomas, tratamiento, pronóstico...

Estrés crónico: síntomas, tratamiento, pronóstico...

El estrés crónico es un tipo de trastorno de adaptación que se caracteriza por una reacción emocional y conductual no saludable ante una situación identificable y prolongada de estrés (en esto se diferencia de la ansiedad ya que en ésta el estímulo estresante no es identificable).

El estrés es una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo ante una demanda excesiva del entorno o una situación con una alta carga emocional. Las situaciones estresantes pueden ser tanto negativas como positivas, por ejemplo pueden producirnos el mismo estrés presentarnos a un examen importante y casarnos.

Estrés crónico

Esta capacidad nos permite prepararnos para responder ante los estímulos estresantes. Para ello primero hace falta tomar conciencia de la situación. Si identificamos el estímulo como estresante se activará el sistema neuroendocrino y se emitirá una respuesta neurofisiológica, caracterizada por una subida de los niveles de arousal (nos ponemos en alerta, se acelera nuestro pulso y se tensan nuestros músculos, sube nuestras defensas para protegernos ante posibles infecciones, etc.).

Cuando se llega a niveles de estrés intermedios nuestro rendimiento ante la situación estresante será óptimo, pero si la situación estresante se sigue produciendo de forma prolongada nuestro sistema neuroendocrino se agota, el estrés deja de ser adaptativo y aparece el estrés crónico (véase la Figura 1).

Los niveles de estrés necesarios para llegar al nivel óptimo y para llegar al estrés crónico dependen se muchas variables (contexto, personalidad, tipo de estímulo,…) por lo tanto varía de persona a persona.

estres-productividad

Figura 1. Curva de Yerkes-Dodson. Niveles demasiado bajos o demasiado altos de estrés provocan una bajada de la productividad mientras que niveles intermedios de estrés provocan una alta productividad.

Características del estrés crónico

La reacción emocional y conductual del estrés crónico debe producirse en un intervalo inferior a 3 meses tras haberse producido la situación estresante y deben ser de mucha intensidad (más incapacitantes de lo que cabría esperarse, por ejemplo llorar antes de un examen).

Este trastorno comprende los siguientes síntomas (según el DSM-V):

  • Un malestar mayor de lo esperable en respuesta ante el estímulo estresante.
  • Un deterioro significativo de la actividad social y laboral (o académica).

Para hablar de estrés crónico los síntomas anteriores deben persistir más de 6 meses. Es importante aclarar que estos síntomas no deben responder a una reacción de duelo ya que en ese caso sería una respuesta normal, no desadaptativa.

Existen subtipos, en los cuales se combina la sintomatología de este y otros trastornos:

  • Trastorno de la adaptación con depresión: este tipo comprende síntomas como ánimo depresivo, el llanto y la desesperanza.
  • Trastorno de adaptación con ansiedad: aquí estarían incluidos síntomas como el nerviosismo, la preocupación o la inquietud o, en el caso de los niños, temor a la separación de personas importantes en su vida (normalmente los padres).
  • Trastorno de la adaptación con ansiedad y estado depresivo: en este tipo se combina la sintomatología de los dos anteriores.
  • Trastorno de adaptación con alteración de la conducta: las personas que sufren este tipo del trastorno llevan a cabo conductas que implican la violación de los derechos de los demás y la violación de las normas y reglas sociales (por ejemplo faltar a la escuela, destruir la propiedad, pelearse,…).
  • Trastorno de la adaptación con perturbación de las emociones y del comportamiento: aquí se combina la sintomatología de todos los tipos anteriores.

Sintomatología del estrés crónico

Las personas que sufren estrés crónico pueden sufrir los siguientes síntomas:

  • Estado de ánimo depresivo, tristeza.
  • Dificultades para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Ansiedad o preocupación.
  • Sentimiento de incapacidad para lidiar con los problemas.
  • Dificultad para realizar sus rutinas diarias.
  • Sentimiento de incapacidad para planear por adelantado.

Curso y pronóstico

La mayoría de los síntomas disminuyen y a menudo desaparecen a medida que pasa el tiempo y van desapareciendo los estresores, sin necesidad de ningún tipo de tratamiento, pero cuando el estrés se cronifica es más difícil que ocurra esto ya que puede facilitar la aparición de otros trastornos como depresión o ansiedad o incluso promover el consumo de sustancia psicoactivas.

¿Quién puede padecer estrés crónico?

Se ha calcula que entre el 5-20% de la población que ha sido asistida por problemas psicológicos sufren un trastorno de adaptación (dentro de los cuales se incluye el estrés crónico). En los niños y adolescentes este porcentaje aumenta llegando a ser de entre 25-60%.

El estrés crónico puede padecerse a cualquier edad, aunque son especialmente frecuente en niños y adolescentes, y afecta de forma indiferente a mujeres y hombres.

Se dan casos de estrés crónico en todas las culturas pero la manera en la que estos casos se manifiestan y el modo de estudiarlos varía notablemente dependiendo de la cultura, además los casos de estrés crónico son más numerosos en culturas desfavorecidas o en países en vías de desarrollo. Asimismo suele ser más frecuente en poblaciones con niveles socioeconómicos bajos.

Acontecimientos estresantes

Aunque un mismo acontecimiento estresante puede afectar en mayor o menor intensidad a diferentes individuos se han establecido escalas de severidad de acontecimientos estresantes que pretenden estimar el grado de ansiedad y el grado de adaptación necesarios para afrontar dichos acontecimientos.

A continuación se muestra la escala de severidad de estresores psicosociales que aparece en el DSM IV basada en la SRRS de Holmes y Rahe.

escala de severidad de estresores

Figura 2. Escala de severidad de estresores psicosociales (DSM-IV). En la tabla se representan ejemplos de eventos agudos y situaciones duraderas y el nivel de estrés que estas situaciones pueden provocar.

Factores de riesgo o protección

Hay muchos factores o variables que pueden aumentar o disminuir la probabilidad de padecer un trastorno de adaptación, aunque no se conoce ninguna variable que por sí misma determine la aparición de este trastorno.

Las variables pueden ser:

Individuales

Las variables individuales que pueden influir en la aparición de un trastorno de adaptación son las que influyen en el modo en el que la persona percibe y hace frente (coping) a las situaciones estresantes. Entre estas variables destacan:

  • Determinantes genéticos. Determinados genotipos pueden hacer que el individuo tenga una mayor predisposición o vulnerabilidad ante las situaciones estresantes.
  • Las destrezas sociales. Las personas con mejores destrezas sociales podrán buscar el apoyo necesario en su entorno.
  • La inteligencia. Las personas más inteligentes desarrollarán estrategias más eficaces para hacer frente a la situación estresante.
  • La flexibilidad cognitiva. Los individuos flexibles se adaptarán mejor a las situaciones y no las percibirán como estresantes.

Sociales

El entorno social es muy importante tanto como factor de riesgo como protector, ya que puede ser una herramienta más para afrontar el estrés pero también pueden propiciar la aparición de ciertos estresores (divorcios, maltrato, bullying,…). Las principales variables sociales son:

  • La familia puede ser una fuerte barrera protectora ante el estrés, si hay una buena relación familiar, pero también puede resultar estresante si es una familia desestructurada o con estilos educativos particularmente autoritarios. Hay que tener en cuenta que no es conveniente tampoco compartir todo el estrés con la familia ya que ello puede desestructurar el núcleo familiar.
  • El grupo de iguales. Los amigos (o compañeros) en la adolescencia y la pareja en la adultez constituyen factores muy influyentes durante nuestra vida. Al igual que pasaba con la familia pueden ser factores tanto de riesgo como protectores. Pero, a diferencia de lo que ocurría con la familia, a las personas de nuestro entorno podemos elegirlas, por lo tanto es importante reconocer cuando están constituyendo factores de riesgo y eliminarlas de nuestra vida si es necesario, la salud es lo primero.

Tratamiento

El diseño del tratamiento va a depender de múltiples factores, entre los cuales cabe destacar:

  • La edad de la persona.
  • Su estado general y su historia médica.
  • Los síntomas concretos que padece.
  • Si padece algún subtipo del trastorno.
  • La tolerancia o susceptibilidad de la persona ante determinados medicamentos o terapias.

Aunque existen diversos tratamientos, se recomienda usar tratamientos holísticos multimodales que incluyen los ámbitos importantes de la vida del paciente, por ejemplo podrían combinarse la psicoterapia, la terapia familiar, la modificación de conducta, la restructuración cognitiva y la terapia de grupo.

Todos los tratamientos persiguen los mismos objetivos que son:

  1. Aliviar los síntomas que ya se están produciendo, para lo cual las técnicas de relajación pueden ser muy útiles.
  2. Enseñar a la persona y ofrecerle un soporte para que maneje la situación estresante actual, y la posibles situaciones futuras, lo mejor posible.
  3. Reforzar y, si es necesario, reestructurar el entorno social. Para ello se deben crear nuevos lazos y reforzar los ya existentes, empezando por formar una relación psicólogo-paciente sana.
  4. Identificar los factores individuales que puedan favorecer o dificultar el desarrollo del trastorno y la adhesión al tratamiento.
  5. Seguir un mantenimiento para evaluar la progresión del paciente.

En cuanto a la naturaleza del tratamiento, psicológico o psicofarmacológico, se recomienda empezar con psicoterapia y comenzar con los psicofármacos sólo si es necesario, pero siempre continuando con la psicoterapia.

Tratamiento psicoterapéutico

Hay tratamientos muy diversos pero nos centraremos en la terapia cognitivo-conductual y la sistémica por ser las más usadas.

Terapia cognitivo-conductual

Este enfoque está orientado a enseñar al paciente a desarrollar sus propias herramientas para resolver problemas, para mejorar la comunicación y para manejar los impulsos, la ira y el estrés.

La intervención se focaliza en modificar los pensamientos y los comportamientos para poder mejorar las estrategias de adaptación.

Este enfoque incluye a gran variedad de técnicas como el biofeedback, la resolución de problemas, la reestructuración cognitiva, técnicas de relajación,…

Terapia sistémica

De las terapias sistémicas las más usuales son:

  • Terapia familiar. Esta terapia está orientada a la modificación de los aspectos necesarios en la familia para convertirla en un factor protector para ello fomentan el conocimiento del problema del paciente, la comunicación e interacción entre los miembros de la familia y el apoyo mutuo.
  • Terapia de grupo. Este tipo de terapia suele realizarse cuando el paciente va mejorando. Puede ser muy útil pero debe tenerse cuidado pues puede hacer que el paciente no identifique su responsabilidad en el problema y por lo tanto no trabaje para recuperarse porque crea que no depende de él mismo.

Tratamiento psicofarmacológico

Los psicofármacos solo están indicados en casos particularmente resistentes a la psicoterapia y en casos graves (como los subtipos de trastorno de la adaptación con ansiedad o depresión), pero siempre debe acompañarse de psicoterapia.

Es importante tomar el fármaco sólo cuando el médico lo recete y en las dosis que éste nos indique ya que la elección del psicofármaco a tomar depende de múltiples factores, por ejemplo no todos los antidepresivos tienen los mismos efectos, y puede resultar muy peligroso tomar el psicofármaco equivocado (o en la dosis equivocada) pudiendo llegar incluso a ocasionar otros trastornos.

En el caso del estrés crónico se suele preinscribir ansiolíticos o antidepresivos dependiendo de la sintomatología del paciente. Sólo si la ansiedad es muy intensa puede indicarse la toma de antipsicóticos a dosis bajas. En casos concretos donde existe una inhibición o aislamiento importantes puede preinscribirse también psicoestimulantes (por ejemplo anfetaminas).

Material recomendado para saber más

  • Buendía, J. (Coord.) (1993). Estrés y Psicopatología. Madrid: Pirámide.
  • Lazarus, R.S. y Folkman, S (1986). Estrés y Procesos Cognitivos. Barcelona: Martínez Roca.
  • Sapolsky, R. (1995) ¿Por qué las Cebras no Tienen Úlcera? La Guía del Estrés. Madrid: Alianza Editorial.

Libros interesantes

  • Sobolewicz, T. (2002). He sobrevivido al infierno. MUSEO ESTATAL DE AUSCHWITZ-BIRKNEAU.

Películas interesantes

  • Landis, J. (1985). Cuando llega la noche (Into the Night). Estados Unidos: Universal Pictures.
  • Leigh, M. (2002). Todo o nada (All or Nothing). Reino Unido: Coproducción GB-Francia; Thin Man Films/Les Films Alain Sarde/StudioCanal.
  • Tarvenier, B. (1999). Hoy empieza todo (Ça commence aujourd'hui). Francia: Les Films Alain Sarde/ ittle Bear/TF1 Films Production.

Referencias

  1. Batlle Vila, S. (2007-2009). Trastornos de Adaptación. Máster en Paidopsiquiatría. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona.
  2. Carlson, Neil (2013). Physiology of Behavior. Pearson. pp. 602-606. ISBN 9780205239399.
  3. González de Rivera y Revuelta, J. (2000). TRASTORNOS ADAPTATIVOS Y DE ESTRÉS. Congreso Virtual de Psiquiatría. Recuperado el 2 de Marzo de 2016, de http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa25/conferencias/25_ci_b.htm
  4. Holmes, T., & Rahe, R. (1967). The social readjustment rating scale. J. Psychoson. Res., 213-218.
  5. MedlinePlus. (3 de Octubre de 2014). Enciclopedia médica. Obtenido de Trastorno de adaptación: https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000932.htm
  6. Perales, A., Rivera, F., & Valdivia, Ó. (1998). Trastornos de adaptación. En H. Rotondo, Manual de psiquiatría. Lima: UNMSM. Obtenido de http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/psicologia/manual_psiquiatr%C3%ADa/cap-19.htm
  7. psicomed. (s.f.). DSM-IV. Obtenido de Trastornos adaptativos: http://www.psicomed.net/dsmiv/dsmiv15.html
  8. Rodríguez Testal, J. F., & Benítez Hernández, M. M. (s.f.). Trastornos Adaptativos. Psicopatología Clínica. Sevilla: Universidad de Sevilla.

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