Lectura rápida: cómo leer más rápido y comprender mejor

Lectura rápida: cómo leer más rápido y comprender mejor

En el mundo en el que vivimos la lectura rápida se presenta como un aspecto necesario. Cada día se genera una gran cantidad de información nueva y las personas disponemos cada vez de menos tiempo para analizarla.

Es posible que en muchas ocasiones hayas pensado que te gustaría leer más rápido comprendiendo bien todo lo que lees pero sin embargo, no tienes mucho tiempo para dedicar al aprendizaje de la lectura rápida.

Lectura rápida

Si eres capaz de leer y trabajar con tu mente de manera más rápida y eficaz, podrás dedicar el tiempo libre del que dispongas en aquello que más te guste. Además, te podrá acercar al mundo de la lectura, de manera que leer te resulte más fácil y ameno.

En este artículo te mostraré qué es la lectura rápida, qué beneficios aporta y qué necesitas saber y poner en práctica para aumentar tu eficacia lectora. De este modo, pretendo que acabes leyendo más rápido, que comprendas mejor y recuerdes aquello que lees.

¿Qué es la lectura rápida?

Leer de manera rápida no es únicamente leer de manera veloz. La lectura rápida incluye saber leer de manera inteligente, por decirlo de algún modo.

Implica saber leer con la mayor eficacia posible, ser capaz de recordar la información leída cuando la necesites y por supuesto, saber determinar qué es lo que pretendes de cualquier material de lectura.

No se refiere a ojear, a “leer en diagonal” o leer por encima. Nos referimos a leer entendiendo completamente aquello que se lee.

Podríamos definir la lectura rápida como el resultado de una aplicación veloz y desenvuelta de la técnica fotográfica de lectura, donde no se producen problemas en la comprensión ni tampoco en la asimilación.

Muchas personas se consideran buenas lectoras por el hecho de haber ido a la escuela, haber aprendido a leer y comprender aquello que leen. Sin embargo, lo bien cierto es que la mayoría de nosotros leemos por debajo de nuestras posibilidades.

¿Ha sido siempre relevante la lectura rápida?

Realmente la lectura rápida es algo reciente, dado que tradicionalmente no había tal cantidad de información como la que hay hoy en día y además era bastante desconocida, poco estudiada y no se aplicaba.

En el aprendizaje se daba preferencia a memorizar los conocimientos y una persona era inteligente o se desempeñaba bien en el mundo académico en la medida en la que era capaz de retener conocimientos.

Actualmente el mundo ha cambiado, la ciencia va muy rápido y cada día se generan grandes cantidades de información, nuevos descubrimientos… y el ser humano debe cambiar su modo de leer para hacerlo más rápido, sin dejar de lado la lectura comprensiva. Y es aquí donde nace la importancia de la lectura rápida.

¿Por qué es importante aprender a leer más rápido? Los beneficios de la lectura rápida

Es importante aprender a leer más rápido incrementando o manteniendo la comprensión. Hay muchas personas que leen de manera muy lenta y esto se debe, en muchas ocasiones, a la falta de atención y de propósito que ponen en la lectura.

Cuando una persona aprende técnicas para leer más rápido, es capaz de absorber más información en menos tiempo, lo que agiliza el trabajo y le permite ahorrar tiempo.

De este modo, la persona dedica menos tiempo a leer porque gestiona la información con una mayor rapidez. No cabe duda que lo más relevante y llamativo es el ahorro de tiempo que conlleva.

Por tanto, si una persona logra leer más rápido, si antes necesitaba 4 horas para leer una cantidad determinada de información, podrá ahora hacerlo en 2 horas, pudiendo dedicar el tiempo restante a otras actividades.

Otra ventaja que aporta la lectura rápida es la velocidad de procesamiento mental, que se ve incrementada. La velocidad de procesamiento crece igual que la velocidad de lectura.

Puedes poseer una mente más ágil en cualquier actividad que realices dado que has entrenado tu capacidad mental. Para leer, procesar la información y retenerla más rápidamente, es necesario que se haya incrementado la velocidad de procesamiento.

Otra ventaja que encontramos en la lectura rápida es la comprensión. Cuando una persona lee de manera rápida, enseguida es capaz de entender y comprender la idea que se quiere transmitir de manera global.

El lector lento, comprende la idea sumando partes de la información o incluso puede verlas desconectadas, lo que dificulta la comprensión.

También será más fácil lograr concentrarse. Cuando se aprende a leer rápido, la concentración es mucho más fácil alcanzarla y se mantiene durante más tiempo.

Leer más rápido también produce en la persona un incremento de su autoconfianza, de la motivación hacia la lectura y de la autoestima.

Cualquier persona puede perfeccionar su lectura y llegar a triplicar su velocidad. Lo ideal sería poder llegar a leer tan rápido como va el pensamiento, que suele ser más rápido que el procesamiento visual.

Las personas que leen de manera lenta suelen tener más dificultades en la comprensión y en el mantenimiento de la concentración.

Un lector lento suele leer aproximadamente entre 150 y 200 palabras por minuto, mientras que uno más rápido puede alcanzar las 350 palabras por minuto sin ningún entrenamiento. Es importante destacar que cualquiera de ellos puede mejorar.

¿Para qué puedo aplicar la lectura rápida?

Puedes aplicar la lectura rápida en cualquier faceta de tu vida en la que precises leer. Muchas personas pueden pensar que la lectura rápida es una técnica de estudio que sólo servirá a aquellos estudiantes que quieran leer más rápido para aprovechar mejor el tiempo de estudio.

Sin embargo, en numerosas tareas del día a día puede servir la lectura rápida, también para los estudiantes y para el ámbito laboral. Por ejemplo, se pueden aplicar técnicas de lectura rápida para:

- Leer más rápido en el estudio

- Leer libros

- Leer los e-mails

- Leer cualquier tipo de papel en el ámbito laboral o personal

- Leer revistas

- Leer la prensa diaria

La ventaja de todo ello es que serás capaz de leer todo en una cantidad de tiempo mucho menor, por lo que acabarás ahorrando mucho tiempo que puedes dedicar a otras cosas.

Algunas claves de la lectura rápida

Hay algunas claves que es importante conocer de cara a comprender y familiarizarse con la lectura rápida.

Por ejemplo, hay que tener en cuenta que todo lo que vemos escrito lo leemos, no podemos evitarlo, así como también memorizarlo. Si yo te digo ahora que te fijes en el siguiente número pero no lo leas: 87, verás que es imposible no hacerlo y no memorizarlo.

Por otra parte, es importante saber también que necesitamos utilizar el campo de visión periférico para visualizar distintas palabras al mismo tiempo. Leer por sílabas es costoso y cuesta mucho tiempo.

En la lectura intervienen dos procesos, uno más físico, de percepción visual, y otro más mental o intelectual.

Para lograr ser rápido leyendo, es importante desarrollar simultáneamente ambos aspectos a través de la práctica y el entrenamiento, logrando así el máximo rendimiento.

Pasos para leer más rápido y comprender mejor

Es importante saber que la lectura rápida precisa práctica; sin embargo, aprender las técnicas y practicarlas no requieren mucho tiempo al día. Lo deseable es lograr incluir las técnicas en la rutina del día a día y ser así consciente de lo que se lee y de qué manera se lee.

Lo importante en la lectura rápida es lograr al final destacar aquello que merece más atención y eliminar lo que no se necesite.

  1. Prepararse

Lo primero es prepararse, que tiene que ver con la cantidad de distractores y de falta de concentración a lo que se enfrentan los lectores.

Para hacer frente a este primer paso, es imprescindible preguntarse por qué se está leyendo y qué es lo que se espera de dicha lectura.

Preguntarse también cuál es el propósito de la lectura, lo que uno pretende hacer con ella y decidir y distinguir en qué momentos se utilizará esa información.

Muchas veces las personas se desconcentran por múltiples motivos: el entorno, la cantidad por leer, sus propios pensamientos acerca de otros temas… Y así, la persona puede sentirse tensa y presionada.

Para hacer frente a todo ello, la persona debe crear un marco donde integrar toda la información que irá aprendiendo en el transcurso de la lectura.

Se trata de un tiempo de “aprendizaje” donde la persona se pregunta lo que conoce, antes de empezar, acerca de lo que va a leer. Si ya conoce algo, le servirá de punto de apoyo (serán hechos), pero si no conoce nada, comenzará a formularse preguntas.

Es importante hacerse preguntas, porque eso le llevará a buscar respuestas (preguntas del tipo qué, cómo, cuándo, quién…). Cuantas más preguntas se hagan, mayor probabilidad de encontrar las respuestas y aprender.

Por tanto, esta primera etapa puede incluir:

  1. a) poner por escrito todo lo que se sepa acerca del tema que se va a leer (no hace falta redactarlo, basta con poner algunas palabras).
  2. b) Piensa y decide qué esperas encontrar del libro y qué quieres que te aporte: pregúntate qué sabes, qué necesitas, qué quieres saber, por qué has escogido dicha lectura.

  1. Ojeada de la lectura

Es importante ojear el libro de principio a fin. Familiarizarse con el libro y con lo que éste nos ofrece. Para eso, mira cómo es, cómo se estructura, si tiene ilustraciones o es todo texto, si hay partes donde se resume la información…

Mira también la letra, su tamaño y tipografía, si se reparte en capítulos cortos o largos, cómo son los párrafos…

Por ponerte un ejemplo, uno de los autores, Konstant, indica que si un libro que vas a leer tiene 300 hojas, deberías dedicar al menos 10 minutos en este paso.

Se trata de ojear detenidamente el libro, la portada, índice y contraportada, los apartados, su estructura, el glosario.

Fíjate cómo están los títulos y subtítulos, los dibujos y entonces determina qué áreas son las más importantes y cuáles de ellas puedes eliminar porque no necesitas o son menos importantes.

Es un bueno momento para volver a preguntarse lo que uno necesita y quiere obtener de ese libro, porque le ayudará a definir exactamente la manera en la que se debe leer.

Esto te permitirá tomar la decisión de seguir adelante con el libro o dejarlo de lado porque no abarca especialmente lo que necesitas y es por tanto una mejor opción buscar otra cosa.

Algunos consejos que puedes tener en cuenta son:

- No te dejes llevar por la portada y adéntrate en el interior del libro.

- Fíjate en la contraportada, un buen libro debería tener una buena reseña. Además, te puede dar ideas de lo que puedes conseguir con el libro y de la manera en la que estará escrito.

- Lee la introducción, porque suele estar escrita en muchas ocasiones por otras personas y da información sobre la persona que escribe el libro.

- Fíjate en el índice y en los contenidos. Este apartado te ayudará mucho a distinguir la información relevante de la que no vas a necesitar.

- Los dibujos te ayudarán a recordar información.

- La bibliografía te dará información acerca de qué tipo de material ha utilizado el autor para escribirlo. 

  1. Inicios de la lectura

En este paso es importante centrar la atención en la organización del libro.

Debes fijarte cómo está escrito: si de manera cronológica, de modo que debes leer primero una cosa, luego otra, etc. Fíjate si tiene ejemplos, si se destaca lo importante…

Para eso, ve pasando las hojas a un ritmo de ½ segundos por cada página, remarcando y prestando atención a las palabras que están remarcadas (bien sea el título, las palabras en negrita, en cursiva, alguna que te resulte más compleja…).

Esta lectura más pasiva te permitirá saber cómo es el lenguaje que utiliza el autor, ver las ideas principales y clave del texto.

  1. Lectura activa y detallada

Aquí es donde, enlazando con lo anterior, se pretende que la persona identifique las ideas básicas de un texto. Es lo más parecido hasta ahora de lo que llamamos “leer”.

Debes tener en cuenta que los pasos anteriores son muy importantes para encontrarse preparado en esta etapa.

Para encontrar las ideas principales, es importante conocer el material. Si es informativo, es probable que esté al principio mientras que si es de entretenimiento suele estar al final.

Para este apartado, puedes leer los primeros y últimos párrafos de cada capítulo y las primeras y últimas frases de los párrafos que se destacan. Y conforme lo vayas haciendo, intenta descubrir las ideas principales.

Aquí es importante que vayas anotando y subrayando y que no te fijes en todo el texto, de lo contrario no estarás avanzando en el aprendizaje de leer más rápido.

  1. Analiza todo lo que has hecho hasta el momento

Este es un momento en el que te puedes parar a reflexionar y anotar las dificultades que te has encontrado, las inseguridades, los pensamientos que has tenido.

Piensa qué ha evocado el material, si tu actitud se ha modificado a lo largo de la lectura, si hay algún capítulo que te ha interesado más, qué has aprendido, si entiendes lo que has anotado…

Hasta el paso siguientes puedes pensar que todos los pasos anteriores no sirven para nada y que es un malgaste de tiempo. Es un error.

Todos estos pasos previos te ayudarán a trazar el mapa para estar preparada a leer de manera rápida. Cuando sabes lo que buscas y lo que necesitas, la tarea es más fácil. Todo lo anterior te ayuda a ver dónde estás y qué necesitas.

En este momento ya estás preparado para leer.

  1. Lectura profunda y selectiva

Ahora, es importante que repases las notas que has tomado en los pasos previos. Mira si con toda la tarea que has hecho a esta ahora, puedes resolver las preguntas te planteaste antes de iniciar la lectura. Si es que sí, no necesitas leer más profundamente.

Si a pesar de todo, decides que no tienes exactamente lo que buscabas, puedes volver a retomar todo lo subrayado, y si a pesar de ello, sigues necesitando leerlo en profundidad, es el momento adecuado para hacerlo, dado que ya sabes cómo se estructura el texto.

Ahora habrás dedicado alrededor de 50 minutos a todos los pasos anteriores, pero leer el texto te resultará mucho más fácil. Vuelve a preguntarte, llegados a este punto, qué sigues necesitando de la lectura y actúa en consecuencia.

Es importante destacar también que cuanto más definido esté el propósito y lo que pretendes extraer de la lectura, más utilidad tendrá.

¿Y tú, te animas a poner en práctica estos consejos para leer más rápido?

Referencias

  1. Curso definitivo de lectura rápida. Método Ramón Campayo.
  2. Konstant, T. (2009). Técnicas de lectura rápida. Editorial Planeta y Amat Editorial.
  3. Mayo, W. J. (1983). Cómo leer, estudiar y memorizar rápidamente. Editorial Playor.
  4. Muñoz-Valenzuela, y Schelstraete, M. A. (2008). Decodificación y comprensión de lectura en la edad adulta: ¿una relación que persiste? Revista Iberoamericana de Educación, 45(5).
  5. Solé, I. (1993). Estrategias de comprensión de la lectura. Cuadernos de Pedagogía, 216, 25-27.

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